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Con “Gotham Noir” se cierra la colección de Batman: La Sombra del Murciélago, con la que Norma Editorial nos ha presentado la etapa de Ed Brubaker a cargo de los guiones de las series USA Batman, en primer lugar, y Detective Comics, a continuación, aunque de esta última se han quedado algunos números inéditos, que en buena lógica deberían ser recuperados por Planeta DeAgostini, editorial que recoge el testigo de los derechos para publicar los cómics de Batman y el resto del Universo DC. En esta décima y última entrega de la colección tenemos un número especial publicado fuera de las colecciones regulares del Hombre Murciélago, “Gotham Noir”, una historia alternativa, que no entra en la continuidad del personaje (un Elseworlds, u Otros Mundos, aunque no lo indique por ningún sitio en la edición de Norma). Está escrita por Ed Brubaker, guionista que, a mi modesto entender no terminaba de soltarse con sus historias al frente de las colecciones regulares de Batman –aunque el último arco argumental, “Ajuste de cuentas”, que vimos en Batman: La Sombra del Murciélago # 8 y 9, estaba a un gran nivel y resultaba muy interesante–, pero que ha realizado un trabajo inconmensurable en otras dos colecciones relacionadas con Batman: Catwoman y Gotham Central, esta última junto con otro guionista brillante: Greg Rucka. De ambas series tenemos ya varios tomos publicados por Norma, que son altamente recomendables, y esperemos que Planeta continúe su publicación. En cuanto a la historia en sí misma, “Gotham Noir” tiene un auténtico aroma a relato de género negro. Brubaker traslada a Batman y compañía a un ambiente más propio de los años treinta, en el que el típico detective solitario y melancólico intenta reconducir su maltrecha vida. Dicho papel lo juega aquí Jim Gordon, que se convierte en el principal protagonista del cómic. Le vemos como un ex-policía alcohólico y perdedor, reconvertido en detective privado y con una vida insulsa y gris, que se verá injustamente acusado de asesinato, y tendrá que investigar el caso por su cuenta, huyendo a la vez de la policía y de la mafia –y de un misterioso Batman–. Toda la historia gira en torno a Gordon y, aunque aparecen gran cantidad de personajes habituales en las series de Batman, éstos son sólo unos meros secundarios. Tenemos a Selina Kyle regentando un club, vistiendo sensuales vestidos en lugar del no menos sensual traje de Catwoman, aunque la seguimos viendo como una mujer fuerte y segura de sí misma. Harvey Dent es, cómo no, el fiscal del distrito y en “Gotham Noir” le vemos tal y como ya le habíamos visto en obras tan importantes como “Año Uno” o “El Largo Halloween”. Tenemos también una muy particular versión del Joker y, por supuesto, está Batman, presente a lo largo de toda la obra, aunque tiene un papel difuso, no quedando claro en ningún momento quién puede estar realmente tras su máscara, e incluso ni siquiera queda claro si realmente existe. De hecho, el papel de Bruce Wayne en “Gotham Noir” es prácticamente anecdótico. Batman es una excusa para narrar la historia. El auténtico protagonista es Jim Gordon. Ed Brubaker es un maestro del género negro y en “Gotham Noir” lo demuestra con creces. Nos presenta una historia en principio poco original, vista una y otra vez en películas o relatos de este género, pero la desarrolla con mucho oficio, con un magnífico resultado final, una historia que es un placer leerla –y releerla–, muy entretenida y bien elaborada, con el añadido de ver a personajes conocidos en otras circunstancias. Brubaker se da el gustazo de manejar a unos personajes a su gusto, para brindarnos una más que magnífica historia con sabor a novela de detectives. A Brubaker le acompaña en los dibujos Sean Phillips, un estupendo dibujante que realiza aquí un cuidado trabajo, con un dibujo realista, al estilo de David Mazzucchelli en Batman: Año Uno, o Michael Lark en Gotham Central. Es un tipo de dibujo perfecto para este tipo de historias que se mueven dentro del género negro. Un excelente dibujo unido a un no menos excelente uso del color por parte de Dave Stewart, con tonos muy oscuros y sombríos, que dan un resultado final magnífico e difícilmente superable. Sin duda, “Gotham Noir” es un magnífico colofón para Batman: La Sombra del Murciélago, aunque, personalmente, y ya que se trata de una obra fuera de la continuidad y con entidad propia, creo que hubiera sido mejor publicarla en un ejemplar aparte, y no dentro de la serie –como se hizo originalmente en USA–. Además, a la edición de Norma le falta algún artículo que lo complemente, e incluso alguna información de que es una historia alternativa. A pesar de estos detalles, éste es un cómic al que merece la pena acercarse, es muy recomendable. Aquellos que hayan estado siguiendo la serie de Batman: La Sombra del Murciélago, acabarán la colección con un magnífico sabor de boca, pues hemos visto al mejor Brubaker al final. Para aquellos que disfrutan del trabajo de Brubaker en las series Catwoman y Gotham Central, pero que no se habían acercado a su trabajo en esta colección, al menos deberían leer “Gotham Noir”, pues sin duda disfrutarán de este cómic. Igor Rodtem
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