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Si Jerry Bruckheimer (productor de Con Air, Pearl Harbor o Piratas del Caribe y experto en éxitos de taquilla) dejase el cine para dedicarse al cómic, haría tebeos como éste. Espectáculo descerebrado de impecable factura, consciente de lo que es, y por lo tanto honesto consigo mismo… Ahora bien, para pasarlo bien con este tipo de cosas hay que estar predispuesto y tomárselo con muy buen humor. De lo contrario la experiencia puede provocar paradas cardíacas en quienes estén acostumbrados a esperar otras cosas del hombre murciélago. Y el lector de esta reseña se pregunta “Y este tipo ¿en qué bando está? ¿Es de esos predispuestos a entrar en el juego y tragarse el espectáculo? ¿Es de aquellos que, tras leer Dark Victory y ahora ver Hush, piensa que Jeph Loeb es un timador?” Pues sinceramente, la cantidad de disparates que acumula la obra, combinados con un sentido del humor perverso del guionista que nos está colando un despropósito tras otro y lo sabe, hacen de Silencio un plato irresistible para mí. Porque a pesar de todas esas pegas, divierte… Y aunque pienso que Jeph Loeb me (nos) la ha pegado, he optado por entrar en su juego y pasar un buen rato. Loeb es sin duda un hombre con mucho oficio, que conoce al público y sabe donde golpear. Sabe hacer obras magníficas en las que explora diversas facetas de sus personajes (ahí tenemos Dark Victory, Superman Las Cuatro Estaciones, etc.) y a su vez sabe hacer un tipo de tebeo simplón pero que conquista las listas de ventas de manera aplastante (la obra que nos ocupa o Superman/Batman), y eso me hace pensar que él sabe que tipo de historias quiere comprar mucha gente. Ahora bien, aquí la estrella es el señor Jim Lee. Es uno de esos casos en los que imaginas al coreano diciendo que quiere dibujar cuantos más villanos mejor, más peleas y más bat-coches. Y a Loeb contestando “adelante muchacho, dibuja lo que quieras que ya coloco luego los bocadillos” Y claro, luego lo más profundo que sale es un “debí haberme afeitado”. Y no es difícil suponer la génesis de esta obra, de ver a los directivos de DC pidiendo a ambos autores que la serie es toda de ellos, que hagan lo que les plazca… pero que coloquen a Batman en los primeros puestos de venta. Y lo hicieron, pero no en los primeros, sino en el mismísimo número uno. Los lectores de Batman -Guía Visual- ya saben de qué trata Silencio hasta el momento (y si no, ya tardáis en leer las reseñas de mis compañeros sobre los dos primeros números). En este tercer ejemplar (que contiene los números 613 y 614 USA) asistimos a uno de los momentos más delirantes de la saga, un número donde comprobamos que la Jet Set de Gotham se gasta mucho dinero pero tiene un nivel cultural lamentable, ya que creen que Batman y Harley Quinn (los cuales irrumpen en el escenario peleando) son parte de una ópera… Argumentalmente poca cosa, un par de excusas para que Jim Lee nos muestre que dibuja bastante mejor de lo que parece y enseñarnos un villano más, villana en este caso, Harley Quinn. Y claro, donde esté ella, anda cerca el villano por excelencia del Señor de la Noche: Joker. Y ahí lo tenemos, en el segundo número USA que contiene el cuaderno ¿Cómo iba a perderse el payaso príncipe del crimen este acontecimiento? Este segundo número contiene para mí las peores y mejores virtudes de Silencio. En la parte negativa la actuación de Batman, su postura frente a Joker. Él nunca actuaría así, no se dejaría llevar por el odio. Menos mal que ahí está Gordon para recordárselo. En la parte positiva, unas bonitas escenas de flashback donde a base de acuarelas, Lee consigue regalarnos alguno de sus más bonitos dibujos, donde la espectacularidad deja paso a una belleza y unos rostros alejados del relativo toque estático del autor. Al final del número asistimos a otro momento que ya viene siendo habitual en la trama: Crear confusión sobre quién es Hush. Es gracioso, pero igual ni los mismos autores sabían por aquel entonces cuál iba a ser la identidad real del villano. El número 4 versión Norma (con los números 615 y 616 USA) da comienzo con unas buenas páginas por parte de Lee (con los ya habituales flashback a acuarela) donde Bruce Wayne y su entorno acuden al entierro de un personaje clave en Silencio. Tenemos también la reunión del Duo Dinámico original (Batman y Dick Grayson) en unas páginas en las que el dibujante nos sorprende con algunas expresiones faciales a las que no nos tiene acostumbrados y que se agradecen entre tanto espectáculo grato pero gratuito. El número continua con más presencias de la galería de villanos habitual del personaje, una pista que nos conduce a otro gran villano del personaje y la ya habitual nueva pista ¿falsa? ¿verdadera? sobre la identidad de Hush, la cual esta vez se alterna con un hecho importante (todo lo importante que el tono festivo impuesto por Loeb permite, claro) donde Batman revela su identidad secreta a otro personaje clásico del bat-universo. El segundo número USA que contiene pasamos de lleno a la acción. Ambos autores se siguen luciendo a base de tópicos, pero lo hacen bien y jamás pierden la espectacularidad. Tenemos en esta ocasión a ese gran villano que anunciaba el número anterior y a su hija, ambos con medios para estar detrás de todo, pero que a su manera “ayudan” a Batman a avanzar en la resolución de la historia. Pero claro, aquí nada es lo que parece ni nadie es quien dice ser y Silencio empieza a delatarse como una historia en la que cada capítulo da vueltas sobre sí mismo para llegar a la habitual nueva pista. Solo cambia el villano y el entorno, el chicle es el mismo solo que lo han alargado un poco más. El 5º y último tomo de Silencio contiene en esta ocasión triple ración, con los números 617 a 619 USA. En ellos asistimos a la vuelta de la muerte de un personaje que nadie esperaba volver a ver jamás… claro que esto es el juguete personal de Loeb y Lee, así que igual es él, que igual no lo es, que puede que sea otro. Aquí ya asistimos a la gran explosión final, espectáculo en grandes dosis. Hasta el momento hemos visto a casi todos los secundarios del universo del Señor de la Noche, desde aliados a villanos… y el chicle ya no da para más. Es hora de dar punto y final a esto. Por fin sabemos cómo ha sido todo organizado y quién es Hush… aunque yo no lo daría por sentado. Sinceramente, os recomiendo que compréis palomitas y que dejéis el sentido crítico cerca de donde os guste sentaros a leer los tebeos. Y pensad que esto es un gran espectáculo sin pretensiones, pensad que tenéis 12 años y vais a asistir a algo que dicen por el “cole” que “mola mucho”. Porque en este tebeo ocurre eso, que a veces no pasa nunca nada y luego nos regalan una pista que no sabes muy bien a que viene. Y probablemente sea realmente eso. Pero tranquilidad, disfrutad de los dibujos y tomadlo como se ha de tomar la vida, con mucho sentido del humor… si no lo analizas mucho no pierde la gracia. Pepe Quiles |