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El dibujante Michael Lark (“Gotham Central”) volvió a repetir colaboración con Dean Motter aunque alejándose en este caso de su anterior trabajo en “Terminal City“, con una novela gráfica de 128 páginas en formato apaisado (destacable), y ambientada en los años 40 en una Gotham City de posguerra, donde un misterioso vigilante combate el crimen en esa peligrosa ciudad. Hasta ahí sería el Batman que todos conocemos tras un viaje en el tiempo de vuelta al pasado, pero no, los cambios no se limitan sólo a eso, ya que el cambio de época supone una aproximación al mundo que generalmente asociamos con esos años, los años de los gángsteres, de la corrupción, pero también de cierto glamour y elegancia; el mundo que hemos podido ver en el cine y que asociamos a Bogart y Cagney por poner unos ejemplos. “Nine Lives” es un “Otros Mundos” no únicamente por el ámbito temporal de la historia, sino que los personajes del Bat-universo sufrirán “ciertos” cambios dentro del contexto en el que se van a mover... El punto de partida de la historia es el descubrimiento por parte del misterioso “hombre murciélago” del cadáver de Selina Kyle mientras investigaba los rumores de la existencia de un caimán gigante en el sistema de alcantarillado de Gotham, ¿Quién es el responsable de la muerte de la propietaria del club Kit Kat?, existen ciertas personas que mantenían o mantuvieron alguna clase de relación con la fallecida, ¿el millonario Bruce Wayne? ¿el prestigioso abogado de éste? ¿el expolicia y ahora detective privado Dick Grayson? ¿el matón de corazón helado? ¿el misterioso Bat-Man? Así hasta completar los nueve sospechoso a los que se refiere el título de “Nine Lives”, una galería de personajes “distintos” a los del bat-universo corriente por la que vemos desfilar abogados, contables, matones, figuras del crimen organizado etc, pero que guardan conexión con lo que ya conocemos, y a los que vemos sumergidos en una entretenida historia de cine negro con sabor añejo. Los años 40 le vienen al dibujante Michael Lark como anillo al dedo para que muestre su talento a la hora de recrear esos ambientes de serie negra, su trabajo desde mi punto de vista es hermoso e introduce completamente al lector en el sórdido mundo en el que se ambienta la historia, un mundo oscuro y urbano, en el que también hay que destacar el trabajo del colorista Matt Hollingsworth, y con unos personajes que responden a las caracterizaciones de esos años. Ya conocemos su trabajo en “Gotham Central” y “En la Escena del Crimen”, donde ha demostrado su saber hacer con el sabor “noir“ de los espacios que recrea, pero además destacaría la sensación de movimiento que logra transmitir a sus personajes, la cinemática de los mismos es magnífica si bien la expresividad de los rostros de algunos de ellos es mínima, aunque conviene no olvidar que lo que tenemos entre manos responde a la imagen que tenemos de aquellos años, con personajes duros, con rostros serios e “impenetrables”... Incluso Dick Grayson recuerda al Jake 'J.J.' Gittes encarnado por Jack Nicholson en “Chinatown”. Por otro lado está “su” Batman, un Murciélago que responde a la imagen que yo tengo de Batman, el Batman de “Year One”, un Batman menos musculoso, un detective, “sólo” un hombre disfrazado de murciélago... Un buen Batman en cualquier caso. Llegados a este punto, me gustaría destacar especialmente la expresividad de Batman, aunque parezca mentira Lark logra que un personaje oculto bajo una máscara llegue a ser más expresivo que su "alter ego" en la vida real por medio de los ojos de la máscara (creedme) y de las muecas y gestos de la boca. Sus apariciones (como Batman) no son muchas ya que el peso de la historia recae sobre todo en el detective Dick Grayson pero como ocurre en Gotham Central sus apariciones son muy cuidadas, a destacar entre otras su primer encuentro con Grayson o en el almacén. El trabajo de Hollingsworth también es bueno, aunque en mi opinión destaca más por los ambientes nocturnos que los diurnos, que de todos modos son escasos en esta historia. El guión de Motter es bueno aunque al final se va diluyendo un poco, pero en cualquier caso es una entretenida historia de cine negro donde logra dar cabida a un buen número de los villanos de los cómics de Batman jugando con ellos y con la imagen que tenemos de ellos, sumergiéndolos en una historia de muertes y traiciones, donde entran en juego abogados y contables, criminales y policías, el misterioso Batman y... El cadáver de Selina Kyle. ¿Quién es el culpable? Sobre eso tratan las 128 páginas de la historia, una historia en la que Motter y Lark nos hacen olvidar los supervillanos y héroes sobre-musculados en favor de personajes ambiguos y desengañados... En fin, una buena historia de los años 40 y de Batman, os la recomiendo, pasareis un buen rato. Mikel Zabala |