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NIGHTWING: ALGO PASA CON MARY
Norma Editorial www.dccomics.com

 96 págs

10,50
GUIÓN DIBUJO ENTINTADO PORTADA
Devin Grayson Rick Leonardi Jesse Delperdang Rick Leonardi
       

Devin Grayson es una guionista de cómics conocida por dos razones. La primera es porque durante bastante tiempo fue la novia de Mark Waid. La segunda es que escribe muy bien. En esta reseña nos centraremos en este segundo aspecto y dejaremos sus amoríos para las revistas del corazón.

Aunque su trabajo con Batman apenas ha sido publicado en España (sólo unos pocos episodios que podéis encontrar en la serie de Norma Editorial Batman: El señor de la noche), Grayson fue parte de la gran tripleta de guionistas que se encargó del personaje durante un par de años. Junto a Brubaker y Rucka, y en la serie Gotham Knights, profundizó en la interesante psique de nuestro héroe. Tal vez por la alargada sombra de sus compañeros, Grayson apenas es mencionada cuando se cita dicha etapa, pero sin duda su trabajo debería ser enmarcado como uno de los realizados con el Hombre Murciélago.

Casualidades de la vida, nuestra escritora sentía una gran pasión por un personaje de cómic con el que compartía apellido: Dick Grayson, Nightwing. Si en Gotham Knights pudo hacer alguna que otra cosilla con él, en The Titans tenía la oportunidad de oro para lucirse. Esta serie nacía con el fin de relanzar la franquicia después del desaguisado que resultó ser los Teen Titans de Dan Jurgens, y precedida del prólogo JLA-The Titans: The Technis Imperative, también escrito por ella.  Pero las interferencias editoriales quisieron que su etapa en la serie fuera muy accidentada. Algunos de sus protagonistas tenían series propias, y Devin Grayson tenía que amoldarse continuamente a las decisiones de los demás a medida que alteraba sus argumentos. Finalmente, y tras apenas veinte cómics escritos, optó por dejar una serie con la que se había encariñado, algo que se podía intuir con cada episodio.

Nightwing tenía su propia serie regular. Una que estaba en manos de Chuck Dixon desde sus comienzos pero que iba a quedar libre tras setenta números publicados. Así, cuando le ofrecieron la posibilidad de escribir sus andanzas sin interferencias más allá de las habituales, Grayson no lo dudó ni un instante. En Nightwing 71 comienza su etapa que aún hoy sigue adelante acompañada de dibujantes como Rick Leonardi o Phil Hester.

Grayson, especialmente respetuosa con estas cosas, decide mantener desde el principio la estética que se había hecho habitual en esta serie. Por ejemplo, la narración siempre se había producido en primera persona, algo que mantiene en todo momento. En cuanto a lo que son los argumentos sigue la tónica de lucha contra el crimen en una ciudad, Blüdhaven, terriblemente corrupta. Tal vez lo que la diferencia de Dixon es que tiene una mayor habilidad para meterse en la cabeza de sus personajes. Dixon hacía un trabajo demasiado mecánico. Si veías sus trabajos en Detective Comics, Robin u otras series de las que se encargaba, te dabas cuenta de que sus argumentos eran prácticamente intercambiables. No distinguía una de otra, todo era válido para todos. Grayson se adapta más, se mete más en cada serie e intenta comprender mejor a sus protagonistas. Esto mismo hizo en Gotham Knights con Batman y es lo que hace en Nightwing.

Si algo no pierde en ningún momento es su sentido del humor. Ya en The Titans demostró tener una gran habilidad para crear situaciones graciosas. Sin llegar al punto cómico de Peter David en, por ejemplo, The Incredible Hulk, Grayson disfruta insertado bromas en sus cómics. En Nightwing #73 se puede encontrar una: Amy, la compañera policía de Dick Grayson, toca a la puerta de su apartamento. Ha ido para visitarle y traerle algo de comida, pero Dick, debido a cuestiones del argumento está fuera de la ciudad, así que para justificar su ausencia le pide a un amigo que se haga pasar por él. En fin, se trata de una escena verdaderamente simpática que se agradece.

Su primer arco argumental en la serie es el que se recoge en este libro editado por Norma hace un tiempo. Es una historia que continúa algunos argumentos abiertos por Dixon, por lo que se trata de una historia atada a todo lo anterior y en la que Grayson aún no aporta sus ideas. Aún con todo son cuatro cómics cargados de acción y mucho sentido del humor. Uno de los fallos que tenía esta guionista en The Titans es que sabía centrarse en las relaciones interpersonales, pero poco en las de acción. Aquí es distinto, hay secuencias que parecen sacadas de cualquier película de Hollywood con persecuciones, disparos, explosiones... Es más, Nightwing viaja por varios países europeos al más puro estilo James Bond. Todo esto viene a cuento de que intenta encontrar a una escurridiza señora, Mary Redhorn, que resulta ser la esposa de un jefe de policía corrupto. Mary lleva, con perdón, de culo al pobre Dick, que no hace más que perderla de vista de un momento a otro. Por supuesto, hay otros hombres que están tras su pista, complicando aún más su trabajo.

Pero en todo lo que llevo de reseña sólo os he hablado de la guionista, y nada del dibujante. ¿Conocéis a Rick Leonardi? Espero que sí. Se trata de uno de los mejores dibujantes de cómic en aquel país, aunque también uno de los más olvidados. Es un artista que ha ido creando un estilo propio que explotaría totalmente en el ya lejano Spiderman 2099, pero que con el paso de los años ha vuelto a un dibujo formado por líneas más consistentes. También es cierto que en aquel cómic tenía como entintador a Al Williamson y aquí tiene a Jesse Delperdang. Claro, el estilo es completamente distinto. Aún con todo, su trabajo es impecable. Controla perfectamente la anatomía, las perspectivas, aplica una narración simple y clara pero muy efectiva. Personalmente creo que la serie ha ido a más con él teniendo en cuenta que su principal dibujante fue Scott McDaniel, que venía a ser todo lo contrario a Leonardi. En fin, que este cómic tiene un dibujo que estoy convencido de que os gustará.

Tanto el guión como el dibujo conforman un cómic que es una lectura muy agradable y amena. Como siempre digo, si esperas una obra maestra, no la busques aquí. Si quieres un cómic entretenido para pasar un buen rato, adelante. Otra cosa, eso sí, es si vale la pena pagar el precio de portada. Ahí ya no entro.

Raúl G. Peribáñez

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