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“Se han puesto en marcha una serie de acontecimientos... Los pecados del padre pesan sobre el hijo. Para vencer en esto, Bruce Wayne debe morir y convertirse en él mismo a través de la muerte. Cuidado con el polvo que cobra vida nueva. Para salvar Gotham debes arrancarle el corazón”. Bruce Wayne vuelve a Gotham City tras años de ausencia, sus padres murieron asesinados años atrás, pero “esta vez” no fue una casualidad. Monstruos y murciélagos... Una historia “Elseworlds” del Mike Mignola de Hellboy, y la mitología de Lovecraft. Suena bien, pero... Es una lástima que este cómic no hubiera dado más de sí teniendo en cuenta que es en parte resultado del trabajo de Mignola, pero la verdad, no pasa de ser un cómic entretenido (que no es poco claro) que tras leerlo deja cierta sensación de “decepción”... No es que sea un mal cómic ni que tenga unas grandes pretensiones, pero tras ver el trabajo de Mignola en Hellboy y saber que va a usar la mitología y el mundo de Lovecraft uno se “ilusiona” ante el posible resultado final y espera algo más. El argumento es de Mike Mignola y Richard Pace (Starman, X-Men) que se concreta en diálogos del propio Mignola mientras que el dibujo es de Troy Nixey (Jenny Fin, Grendel), y la verdad, creo que el resultado final hubiera sido otro si el propio Mignola lo hubiera dibujado (mirad las portadas y comparad si tenéis la oportunidad), ya que el trabajo de Nixey... deja bastante que desear, sobre todo porque en ningún momento se llega a ese ambiente oscuro y de terror que necesita una historia de estas características para sumergir al lector (Nixey y Dennis Janke podían haber hecho más); si bien los fondos están bien dibujados y son detallados, el dibujante muestra “problemas” con las figuras humanas, no sé si es un recurso artístico que usa para recrear los años veinte o es que dibuja así de mal cuerpos y rostros (sobre todo de niños). Incluso da la impresión de que Nixey trata de imitar el Batman de Mignola... La historia en sí no es mala, un “poco” forzada en algún momento cierto, pero claro, es un “Elseworlds” (Otros Mundos): “...los héroes son sacados de sus escenarios habituales y colocados en tiempos y lugares extraños...” así que es comprensible que el lector tenga que poner algo de su parte; aunque también es cierto que en algún momento se hace complicado seguir la historia de los antepasados de Wayne y compañía. El problema de este cómic, insisto, es que el dibujo no acompaña, no sumerge al lector en la oscuridad y eso en esta clase de cómics es importante; y es que no se trata sólo de mostrar tentáculos y reptiles, hace falta algo más... Lo que no es obstáculo para que sea un cómic entretenido, sin mayores ambiciones que hacer pasar un buen rato, sin más. Mikel Zabala |