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JLA: NUEVO ORDEN MUNDIAL
Norma Editorial www.dccomics.com

 120  págs

12,95 €
GUIÓN DIBUJO ENTINTADO PORTADA
Grant Morrison Howard Porter Howard Porter Howard Porter
       

Este tomo recopila los cuatro primeros números (más un Secret Files) del relanzamiento del supergrupo más icónico de DC, la Liga de la Justicia, de la mano de uno de los mejores guionistas del medio, Grant Morrison. Allá por los 90, el escocés decidió relanzar la Liga, como se suele decir, por todo lo alto. Echó mano del panteón de superhéroes de DC y los puso en perpetua primera línea de batalla contra amenazas que desafiaban la imaginación, en una lucha sin final para proteger a la humanidad. Llevó el planteamiento del supergrupo a su esencia más primigenia y la desarrolló con un torrente creativo apabullante y una escala cada vez más asombrosa. La fórmula funcionó muy bien y dejó trabajos como este, que si bien no llega a la altura de los mejores trabajos de Morrison, sí que es una historia sólida, entretenida y poderosa, hecha a la antigua usanza pero con mucha eficacia.

            Tras un Secret Files sencillo y entretenido, la historia central abre con un planteamiento interesante: un supergrupo venido del espacio, el Hiperclan, han venido a salvar a la humanidad. Son poderosos, son bondadosos, tienen un gran parecido con los superhéroes clásicos y vienen a hacer lo que estos no hacen. ¡Exacto! El Hiperclan es Image. Aunque con matices sutiles. Son nuevos, son molones (si hasta brillan) y vienen a hacer cosas completamente nuevas y revolucionarias. Vienen a luchar contra el crimen matando a los villanos si hace falta. Y vienen a sustituir a los héroes de toda la vida con un actitud de “actualízate o muere, abuelo” aquí un poco más disimulada. Hasta tienen una versión de Spawn, Die-Hard y Badrock en sus filas. Pero una vez quitas esta gracia, no hay mucho debajo: se revela que son malos y hacen el papel de malos, regodeándose en su poder y en sus victorias, retrasando las muertes de sus enemigos y subestimándolos continuamente. Sólo falta la escena en la que cuentan su plan maestro mientras acarician un gato persa. Esta es una cojera que se vendrá repitiendo en toda la etapa Morrison, en la que los villanos muchas veces carecen de motivación más allá de dominaré/destruiré el mundo/a los superhéroes y salvo personajes ya creados no tienen demasiada personalidad o, en el peor de los casos, directamente ninguna. Pero bueno, a su favor se puede decir que al menos son peligrosamente eficaces, tienen sus objetivos claros y representan una amenaza real hasta el último momento. Los héroes son prácticamente el reflejo opuesto. Son buenos más allá de toda duda, son eficaces y son claramente sobrehumanos. Tienen un par de rasgos que los definen, pero poco más, y su actitud se limita a enfrentarse a los malosos.

            Pero si bien los actores no son precisamente muy buenos, el escenario y el desarrollo suplen esta carencia. La historia es muy entretenida, buena acción superheroica espectacular, enorme y con una gran inventiva, haciendo un buen uso de los poderes, metiendo referencias aquí y allá y plasmada con un dibujo que, si bien es un poco deforme o poco claro, viene muy bien para ilustrar grandes explosiones, tortazos, efectos especiales y demás deliciosa parafernalia. No se le dan especialmente bien las escenas calmadas, pero son tan pocas que no se le nota nada: trabaja a fondo en la acción, que es lo que mejor se le da, con un gran resultado.  En ocasiones está un poco cargado, saturado o es algo confuso, pero en líneas generales es muy apropiado para plasmar toda la épica explosiva de Morrison. La revelación final es sorprendente, y la forma de Batman de darse cuenta es una delicia.

            Es una pena que una historia tan potente tenga un final tan poco inspirado. Que la invasión se vea frustrada de esa forma es algo bastante irreal y poco creíble. ¿No lo habían previsto? ¿No sabían que podía pasar? Todo esto recuerda peligrosamente a le película Señales, una película bastante buena hasta el momento en que se revela que los extraterrestres son vulnerables al agua. Y los muy genios vienen a invadir un planeta que es un 70% agua, en el que llueve en casi toda su extensión, sin ningún tipo de protección contra ella. En vez de salir del cine asombrado ante la inteligencia de los invasores y lo terribles que son, sales riéndote al pensar la cara que pondrá un grupo expedicionario que haya aterrizado, no sé, en Vietnam, en plena época del monzón. Algo parecido pasa aquí. Los invasores tienen una vulnerabilidad clara y no hacen nada, absolutamente nada para defenderse de ella. Ni siquiera un triste traje que los aísle. Con lo bien que está el desarrollo, lo trepidante y fuerte que es pese a su sencillez, lo divertido que es y la imaginación que tiene, y se tuerce el tobillo al final de la carrera. Una pena.

            ¿Y Batman? Está escrito por Morrison. Ya está todo dicho. Es inteligente como el que más, intuitivo, previsor, totalmente eficaz, aterrador y sumamente calculador. Es Batman en el cenit de sus capacidades y habilidades. Una gozada a la hora de leerlo, y se mete al lector en el bolsillo con cada frase o acto. Además, demuestra cómo es capaz de causar miedo hasta a seres mucho más poderosos que él demostrándoles que puede encontrarles en talón de Aquiles en un santiamén y cómo su condición de humano sin poderes es su mejor baza. Un personaje muy entretenido, que combina su versión superheroica y deductiva con maestría y hace gala de unas capacidades asombrosas.

Alberto Morán

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