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¿Qué puede pasar si un grupo de nazis relacionados con la magia secuestran a Ted Knight en Gotham City? Pues que Batman, Hellboy y Starman (Jack Night) unen sus fuerzas para rescatar al Starman original. Esta es la historia que nos plantea James Robinson con su guión, y con dibujos de Mike Mignola y con Matt Hollingsworth a los colores. He de decir que no soy un enamorado precisamente de los crossover entre personajes y aún menos entre los que pertenecen a editorales distintas, tenedlo en cuenta... Pero sí que me gustan Batman y Hellboy, aunque en realidad lo que despertó mi curiosidad por este cómic no fueron ni la presencia de estos dos personajes, sino la de Starman, un personaje desgraciadamente aún poco conocido por mí. En realidad el protagonismo recae principalmente en Hellboy, ya que aunque Norma publicó esta historia en un sólo cómic (64 páginas) en realidad originalmente fueron dos y se podría decir que oficiosamente el primero sería más un Hellboy/Batman y el segundo un Hellboy/Starman a pesar del título Batman/Hellboy/Starman, de todos modos en los dos aparecían los tres personajes. Que nadie busque una historia brillante, porque no se trata de eso; no pasa de ser un vehículo para juntar a estos tres personajes que al menos entretiene al lector (de eso se trata), pero uno se queda con la sensación de que Robinson es capaz de hacer "bastante" más... El guión es flojo y con poco ritmo aunque tiene algún "momento", nos muestra los personajes de modo superficial y con los tópicos acostumbrados en cada caso, sin más, y tratándose de personajes tan carismáticos como los tres resulta pobre, sobre el todo del propio Starman... La verdad, no tardé en olvidar lo que leí, en mi opinión se trata de un cómic que no "aguanta" muchas lecturas. Mike Mignola se encarga del apartado gráfico siguiendo su particular dibujo en Hellboy, de forma que no nos encontramos el clásico dibujo que estamos acostumbrados a ver en los cómics de superhéroes sino el estilo propio de Mignola, lo que puede ser algo negativo si no es lo que queremos ver evidentemente ya que sus formas suelen ser geométricas, "poco anatómicas" y poco expresivas... Dicho esto, a Mignola hay que reconocerle que es muy hábil en utilizar el negro y las sombras, en realidad se le puede considerar un maestro de "lo que no se ve", y eso en cómics oscuros como los de Hellboy o Batman funciona realmente bien y este mismo lo confirma, de hecho Gotham y sus ambientes nocturnos están muy bien representados, más aún si tenemos en cuente que Mignola suele utilizar las estructuras verticales lo que en entornos de altos edificios funciona muy bien, otra cosa es la selva. Mignola no defrauda y está a la altura de su trabajo habitual, pero claro, como dije es SU dibujo y habrá a quien no le guste; reconozco que a mí me costó pero "su" Batman me acabó gustando más que otros que vemos últimamente. A su dibujo hay que añadirle el trabajo de un Matt Hollingsworth que se limita a cumplir, y cuando Hollingsworth "cumple" es un buen trabajo. En definitiva, si te gustan estos personajes es un cómic para leer y poderlos ver en una misma historia compartiendo aventuras, y para el público en general... una lectura para pasar un rato entretenido sin demasiadas expectativas ni pretensiones porque el cómic tampoco trata de despertarlas. Mikel Zabala |