Último número del dúo Gabrych-Woods en la serie: tras once números manteniendo un nivel de calidad altísimo
se les da como premio de consolación este número 800 y adiós muy buenas.
Tras los acontecimientos de War Games, que incluyen varios muertos, edificios destruidos y compañeros de
Batman muy tocados psicológicamente, había que hacer un número donde se pasara revista a cómo queda
Gotham y nuestros héroes. Es lo que suele pasar en las macrosagas, que pasan montón de cosas pero nunca te
dejan claro como va a quedar la cosa "después de", por lo que siempre es necesario el típico número resumen.
Sin embargo Gabrych no quiere quedarse sólo en el resumen, por lo que tira de una fórmula que parece haber
convertido en propia: Batman se mete en medio de un caso criminal, principalmente drogas, investiga un poco
(golpea varias cabezas), y en medio de todo el fregado se hace alguna alusión al pasado de Batman o a su
entorno, momento en el que se para a reflexionar y descubrimos algo del personaje más allá de los mamporros
del capítulo. De esta manera Gabrych logra contarnos siempre algo sobre Batman y los suyos sin tirarse páginas
y páginas con personajes suspirando y pensando sobre el pasado. Esto es lo que ha hecho durante los
anteriores números y no iba a ser menos ahora.
Centrándonos en la trama de este número tenemos a Batman metiéndose en medio de un caso de drogas que
termina conduciéndole a uno de sus habituales villanos y por extensión al nuevo jefe criminal de Gotham.
Mientras tanto Batman va haciéndose un repaso de los acontecimientos ocurridos tras War Games y vemos lo
que ha ocurrido "entre viñetas". Es un número sólido, redondo, que no destaca por una excesiva maestría y que
no pasa de entretenido. Cumple su cometido y poco más. Es decir, es el típico número de "ha pasado esto en
la serie y las cosas están así. Puedes empezar la colección a partir de aquí sin necesidad de comprarte los 799
números anteriores".
Donde el tebeo se destapa de una manera espectacular es en el apartado gráfico. Pete Woods había ido
mejorando número a número, mostrándose un dibujante más sólido a cada número. Pero lo que realiza aquí es
impresionante, su trazo adquiere un trazo fluido y sus figuras aparecen perfectamente definidas. El colorista
Jason Wright se le une a la fiesta y da color de una manera preciosa a cada número. Este es el equipo gráfico
que debería marcar la pauta de todas las series de Batman, sin ninguna duda. Este número es maravilloso página
a página y sólo por eso merece leerse y releerse una y otra vez.
De complemento tenemos una historia de David Lapham, próximo artista principal de la serie, que no vale ni dos
chavos. La historia, no Lapham. Es una historia en plan: "oohhh, qué miedo, que Batman va a por ti" y así páginas
y páginas sin contar absolutamente nada. Vamos, que se la podía haber ahorrado sin problemas.
El Detective Comics #800 no pasará a la historia por ser un gran número, sólo por el #800. Muy bonito pero poca
cosa más. Una lástima que Gabrych y Woods no sigan en la colección indefinidamente porque se lo merecían
más que nadie. A mí no me hubiera importado que hubieran sido ellos los que dictaran el rumbo de las
colecciones de la batfamilia en el futuro. Pero no va a poder ser. Como premio a Gabrych le han dado Batgirl y
a Woods Catwoman. Una lástima porque el equipo funcionaba a la perfección.