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CATWOMAN: MALAS CALLES
Norma Editorial www.dccomics.com

 160 págs

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GUIÓN DIBUJO ENTINTADO PORTADA
Ed Brubaker Brad Rader Cameron Stewart Michael Avon Oeming
  Michael Avon Oeming Eric Shanower  

Malas calles es el segundo tomo publicado por Norma en el que se recopila la actual colección de Catwoman a manos del guionista Ed Brubaker. Incluye, además, el Catwoman: Secret Files and Origins #1, una especie de repaso a la historia del personaje, con sus diferentes trajes y, sobre todo, su diferente comportamiento: villana, aventurera, ahora una especie de héroe de los más pobres... Pero en la historia central del tomo, Brubaker nos presenta una magnífica historia de género negro, donde no faltan los traficantes de drogas, mafiosos, policías corruptos... y donde a la vez va desarrollando, de forma magnífica, las diversas subtramas que afectan a Catwoman y el resto de secundarios, que en esta serie son una parte esencial. De hecho, y dejando aparte el tema del dibujo, lo más destacable de esta serie es ver cómo se relacionan los diferentes personajes, cómo actúan entre ellos y ante los diferentes acontecimientos, cómo evolucionan, cómo se enfrentan a los problemas, cómo sienten, pues los vemos casi como seres humanos, gracias a la labor de Brubaker... Y todo ello, mientras se suceden historias magníficamente elaboradas, con auténtico sabor a género negro. Todo esto lo podemos encontrar en Malas calles.

 Los personajes secundarios son un elemento imprescindible en esta serie y, en Malas calles, Brubaker no sólo hace hincapié en la protagonista (tanto en su faceta de Catwoman como cuando simplemente es Selina Kyle), sino que va desarrollando a la perfección al resto de personajes, que poco a poco se hacen imprescindibles en la serie (Slam Bradley, Karon y, sobre todo en esta historia, Holly). Igualmente, los villanos, y otros personajes que van apareciendo a lo largo del relato, están perfectamente caracterizados. Brubaker hace una labor excepcional en este apartado, lo que hace que las historias, ya de por sí trabajadas, tengan aún más fuerza.

 En cuanto a la historia en sí misma, nos encontramos con que hay alguien que intenta apoderarse del tráfico de drogas en el East End, una zona degradada de Gotham City, donde los delitos están a la orden del día. Y es que Malas calles está impregnada del drama social de la droga (y todo lo que la rodea), y Brubaker hace un acercamiento realista a este tema, tomándolo como punto de partida de la historia que nos narra. Quien intenta controlar las drogas del East End lo está haciendo a lo grande, incluso teniendo a sueldo a la policía. Catwoman lo investiga, pero su amiga Holly se verá implicada de forma peligrosa, por lo que acabará uniéndose a Slam Bradley para ayudarla. Al final, se descubrirá quién está detrás de todo el asunto, pero será una amarga sorpresa que le esperará a Catwoman/Selina Kyle en los próximos números. En definitiva, aquí tenemos una magnífica historia, perfectamente estructurada y elaborada, que no flojea en ningún momento. Es una lectura fluida e interesante de principio a fin.

Aparte de esta historia, el tomo de Catwoman: Malas calles se completa con tres historias más:

 En la primera, Catwoman decide ayudar a una vieja amiga del pasado, que ha sido injustamente condenada a la pena de muerte. Es una historia sencilla, sin más pretensiones que mostrar a Catwoman tal y como la estamos viendo en esta nueva etapa: alguien que ha decidido usar sus recursos y habilidades para ayudar a su gente, y no duda en saltarse la ley si es necesario. En esta historia, además, tenemos a Bruce Wayne/Batman, alguien que no puede faltar –ni faltará– en una serie de Catwoman.

 Por último tenemos un par de historias, las correspondientes a Catwoman: Secret Files and Origins #1, donde se realiza el ya comentado repaso a la carrera de Catwoman, que no deja de ser una simple curiosidad, pero sirve para conocer un poco al personaje y su evolución. Y ya como colofón final, una pequeña “coña” de tan sólo dos páginas acerca de los polémicos renacimientos y regresos desde la tumba, tan comunes en el mundo del comic. En este caso tenemos a Holly, la amiga de Catwoman/Selina, que debería estar muerta, pero Ed Brubaker ha conseguido que sea un personaje esencial en las serie, hasta el punto en que, en muchas ocasiones, le roba el protagonismo a la propia Catwoman.

 En la parte gráfica tenemos a varios autores: Brad Rader en la historia principal y Michael Avon Oeming y Eric Shanower en el Secret Files. Mantienen el estilo iniciado por Darwyn Cooke en los números anteriores de la colección, un estilo más cercano a la animación que a los cómics, pero que le sienta como un guante a la serie y al tipo de historias que escribe Brubaker. Brad Rader, que se encarga de la mayor parte del tomo, hace un trabajo correcto, aunque sin igualar a Darwyn Cooke. Tiene algunos buenos momentos, ayudado además por el siempre magnífico Matt Hollingsworth con el color, aunque también flojea de vez en cuando.

Igor Rodtem
22-03-2005

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