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Nueva entrega de la maxiserie dedicada a Ra’s al Ghul, y penúltimo tomo dedicado a la saga Legado. Comenzamos con el número especial que conmemora los 700 números (ahí es ná) de Detective Comics. Aquí descubriremos lo que tiene en mente Ra’s al Ghul y en que manera afecta a Gotham y sus protectores. Atentos porque sólo falta un tomo para el explosivo desenlace. TOMO 7 El tomo nº 7 incluye los cómics USA Detective Comics 700 (08/96), Catwoman 36 (08/96), Robin 32 (08/96), Batman: Shadow of the Bat 54 (09/96) y Batman 534 (09/96). Batman, Robin y Nightwing se enfrentan a la amenaza que supone la alianza entre Ra’s al Ghul y Bane. Como viene siendo habitual, el malo se escapa en el último instante no sin dejarle las suficientes pistas al detective de Gotham de dónde puede localizarlo. El problema es que las pistas se dispersan en varios países. Quizás es aquí cuando comienza a flojear la historia con el bat-team recorriendo medio mundo en busca de Ra’s al Ghul y la dichosa solución a la plaga del filovirus. La dispersión de las tramas y su rápida resolución en las distintas series hace que esta parte de la historia no enganche tanto como lo leído hasta ahora. Por una vez, la culpa no es del guionista Chuck Dixon. Tampoco os preocupéis más de lo necesario. En la 8ª entrega de esta maxiserie el guión vuelve a ascender hasta el desenlace final. Otra pega que hay en la historia es todo lo relacionado con Catwoman. Al desaparecer los tres episodios pre-Legado, no sabemos claramente qué hace Catwoman prisionera de Ra’s, quiénes son los dos individuos que le acompañan, ni qué pinta el Coleccionista en esta parte de la película. Pero como dijimos en la anterior reseña, el incluir tres números de una serie en la que no sale Batman o Ra’s al Ghul hubiera irritado a los coleccionistas más intransigentes. Fe de erratas: El tomo 7 incluye el Catwoman nº 36 pero no figura en los créditos que facilita Planeta. Sin apartarnos de Catwoman, al dibujante Jim Balent lo han rebautizado como Jim Valent. Suponemos que se trata de los famosos duendes de la imprenta. Tomás Pardo |