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Tres han sido los Robins que han acompañado a Batman en sus aventuras. El primero, Dick Grayson, que apareció por primera vez en Detective Comics # 38 (abril 1940), creció y aprendió a volar el sólo, convirtiéndose así en Nightwing. Actualmente, el Señor de la Noche goza de la compañía de Timothy “Tim” Drake desde Batman # 440 (octubre 1989). Pero fue un pequeño ladronzuelo, quien, sin ninguna duda, ha tenido mayor repercusión en el hombre murciélago, pese a su corta estancia a su lado. Ese niño era Jason Todd y, quizá, nunca aprendió a volar solo. Jason apareció por primera vez, en la era Post-Crisis, en Batman #408 (junio 1989), de la manera más peculiar, intentando robar las ruedas del Batmóvil. Jason conoció su destino en Batman #429. Ésta es su última historia. El título de la saga y la portada del tomo no engañan, aunque, en realidad, no hubo nada decidido hasta la publicación del último número. Pero vayamos por partes. En Batman: The Killing Joke (Batman: La Broma Asesina), Alan Moore mostró como la peor Némesis del Señor de la Noche, Joker, disparaba a Barbara, la hija de Gordon, dejándola postrada en una silla de ruedas. Este acontecimiento supuso un duro golpe para Bruce Wayne, y parecía que la historia se volvía a repetir. Jim Starlin y Jim Aparo, fallecido el pasado 19 de julio de 2005 (una verdadera muerte en la familia), nos ofrecen una historia de responsabilidades con los demás y decisiones, y nos muestran, una vez más, un Batman atormentado por dichas decisiones. Jason era un chico huérfano, característica indispensable para poder vestir el uniforme del Chico Maravilla. Su madre, Catherine Todd, murió de una enfermedad, y su padre, Willis Todd, fue asesinado por un matón del criminal para el que el mismo Willis trabajaba, Dos Caras. En capítulos anteriores a la saga que nos ocupa, Robin venía comportándose de manera muy poco razonable, según las observaciones de su mentor, Batman. Por ello, Bruce decidió retirarle de su puesto como Robin, ya que, según argumenta, no estaba preparado para acompañarle en sus aventuras cuando lo acogió y entrenó, precipitándose por nostalgia cuando Dick se fue de su lado para actuar como Nightwing. Jason, enojado con Bruce, se acerca hasta su antiguo hogar, donde una vecina le entrega una caja en la que, para sorpresa del jóven, se encuentra su partida de nacimiento. En la tarjeta observa como en el lugar del nombre de su madre hay una “S”, en lugar de la “C” de Catherine, y el resto del nombre esta emborronado. Decidido, Jason busca en la agenda de su padre todos los nombres de mujeres que empiecen por “S”, entre las que se encuentran Sharmin Rosen, Shiva Wonsan y Sheila Hardwood. Gracias a la ayuda del ordenador de la Batcueva, Robin consigue localizar a cada una de las tres mujeres, y se lanza en su busca sin la ayuda de Bruce. Mientras, Batman busca el rastro del Joker, quien ha vuelto a escaparse de Arkham Asylum. Así descubre que el criminal demente se dirige al Líbano, con el fin de vender un misil nuclear. Cuando Bruce regresa a la mansión, Alfred le avisa de que Jason se ha fugado, sin avisar de a dónde se dirigía. El Señor de la Noche, haciendo su labor de amigo, se preocupa por su pupilo haciendo su labor de héroe, pero atendiendo a sus principios decide ir en busca del Joker. Los caminos del Hombre Murciélago y el Chico Maravilla se volverán a cruzar en la historia, y al final cada uno seguirá su destino. Dicho destino lo decidieron los propios lectores del cómic. Los editores decidieron poner dos números de teléfono a los que los seguidores de Batman podían llamar para decidir el futuro de Robin. Fueron 5.343 llamadas de teléfono, las que ganaron a las 5.271 que optaron por la segunda opción. Aunque el guionista de la historia tenía muy claro lo que quería. Jim Starlin decía odiar a Jason Todd, y en ésta saga lo demuestra perfectamente. Lleva a cabo la que es una de las historias más importantes de las colecciones de Batman, que no de las mejores. La historia es totalmente lineal, y tan sólo realiza flashback al explicar la muerte de los padres de Jason, y al inicio de cada capítulo, para resumir lo anteriormente acontecido. Es un guión sencillo, pero eficaz, que en su conclusión impacta al lector, lo que le convierte en una de las sagas más influyentes en el personaje de Bruce Wayne. Starlin escribe a un Joker en su línea, totalmente loco y capaz de cualquier cosa, además que al final establece un nuevo status para el criminal. Todo ello contado con un marco social que trata el terrorismo en Oriente Medio. Por su parte, Jim Aparo realiza un dibujo muy detallado, plasmando muy bien las expresiones de los personajes, lo que ayuda a incrementar el dramatismo de la historia. En definitiva, es un cómic sencillo, clásico, pero que supone un nuevo dilema moral para el Señor de la Noche, y que nos muestra al Joker en toda su crudeza e inmoralidad. Una excelente oportunidad para disfrutar de una saga de Batman que, sin ser Año Uno o la Broma Asesina, narra uno de los momentos más difíciles del hombre murciélago, y en la que descubriréis si el segundo Robin continuó volando o fue abatido en pleno vuelo. Koldo Zearra |