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COLECCIONABLE BATMAN nº 28
Planeta DeAgostini www.dccomics.com

96 págs

3,50
GUIÓN DIBUJO ENTINTADO PORTADA
Dennis O'Neil Barry Kitson Ray Kryssing Tom Grummett
Chuck Dixon Graham Nolan Scott Hanna  
  Tom Grummett    
       

Concluye al fin La Cruzada de Jean Paul Valley, una de las más extensas y complejas sagas de la historia del personaje: desde la aparición de Bane hasta la Caída del Murciélago, pasando por la búsqueda del padre de Robin a través de medio mundo o la progresiva caída de Azrael en manos de sus demonios internos implantados por la tradición de la Orden de San Dumas, han sido más de diez tomos de acción continua que finalizan en este número 28 para dar paso a una nueva cesión del manto del murciélago, la más acertada (en apariencia) que pudiera hacer Bruce Wayne.

El volumen, así, cierra una saga a la vez que abre otra, de forma que podemos distinguir dos partes: la derrota del nuevo Batman encarnado por Jean Paul, y que llevará a Bruce a enfrentarse personalmente al sistema, las habilidades y el arsenal de Azrael; y la elección de Dick Grayson como nuevo Batman después de que Wayne se vea incapaz de regresar a su vida anterior, truncada violentamente (y de forma literal) por Bane. La primera parte continúa con el clímax del tomo anterior, con Batman supuestamente muerto por Jean Paul ante la incredulidad de Robin y Nightwing, que no duda en lanzarse contra su oponente en un combate desigual. Y es que sólo Batman podrá enfrentarse a Jean Paul, porque es suyo el legado que ha de reclamar, y por tanto, es Bruce quien, con ayuda de Robin, escapa de la muerte para encararse a Azrael en un terreno tan familiar para ambos como la Batcueva.

La lucha entre los dos Batmans, física a la vez que psicológica, está llena de detalles interesantes, como esa entrada oculta a la Batcueva que sólo Bruce conoce por haber caído allí en su infancia (y que recuerda irremediablemente al guión de Batman Begins, pese a ser muy anterior a esta última adaptación cinematográfica), o ese Azrael totalmente dominado destrozando con sus grotescos guanteletes de su armadura el retrato del padre de Bruce, ante la mirada impasible (aunque consumido por la rabia, suponemos) de éste.

La resolución, como hemos dicho, se centra en lo puramente mental, en ese sistema oculto en la personalidad: Azrael persigue a Bruce por el interior del túnel, obligándole a despojarse de esa armadura que le aprisiona. Sólo al final, cegado por la luz del día (y, a su vez, la luz de la verdad), Jean Paul se arranca la máscara, mostrándose tal y como es y recordando en qué se ha convertido. El final de La Cruzada y el regreso del verdadero Batman marcan un nuevo inicio para Azrael, la Orden de San Dumas o Jean Paul Valley, dejando a Bruce con la duda de retomar su rol de protector de Gotham o, como había previsto, dejar la responsabilidad en unas manos dignas de su confianza.

La elección de Dick Grayson, no por lógica dejará de justificarse en la segunda parte del tomo, en la que el protagonismo pasa a monos de Robin (con un par de números de su colección) y Nightwing, en dos historias autoconclusivas en las que destaca un excelente repaso a la trayectoria de los tres Robins (Dick Grayson, Jason Todd y Tim Drake) a través del recuerdo simultáneo de Robin, Nightwing y el villano Dos Caras. El ejercicio de narración resulta excelente, explorando esa especie de hermanamiento existente entre Dick y Tim (algo que jamás existió con Jason), y que culmina con Grayson vistiendo el traje de Batman frente a un Bruce Wayne que, a su pesar, no oculta un gesto de tristeza.

El volumen, así, es variado en su temática, y funciona como una auténtica bisagra entre La Cruzada y Pródigo, concluyendo la primera saga e introduciendo la segunda con historias autoconclusivas de factura impecable. Tal vez la única carencia de este tomo 28 sea el descuido de la editorial a la hora de publicar el artículo de David Hernando “Hijo Pródigo”, que aparece con tal cantidad de errores de transcripción (básicamente, las vocales con tilde gráfica aparecen alteradas) que se impide una lectura normal: son esos pequeños (o grandes) detalles que cualquier edición ha de cuidar. En cualquier caso, el formato editorial (papel, portada, referencias) sigue siendo excelente, así que podemos considerar este grave error como algo puntual.

Sergio Holmes

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