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“Ha vuelto…” Encerrado tras unos barrotes, Bane pronuncia estas palabras: el hombre que rompió –literalmente- a Batman y que fue derrotado por el sucesor del hombre murciélago, conoce la verdad. Bruce Wayne regresó. Y ahora, también lo ha hecho Batman. Este tomo 27, titulado precisamente El retorno del murciélago, se centra en la historia del regreso de un Batman que ha de recobrar su mancillado legado. Si dos tomos atrás Bruce Wayne regresaba a Gotham justo después de los acontecimientos de La Búsqueda, y a punto de conocer el descenso de un Jean Paul Valley camuflado tras una máscara en su particular Cruzada, en este volumen Bruce está listo para regresar como Batman tras completar su entrenamiento. “No estaré realmente de vuelta hasta que recupere Gotham”, dice Bruce, vistiendo de nuevo ese disfraz que casi habíamos olvidado. Sólo él, el auténtico Batman, puede hacer frente a Azrael, a ese Azbats (como lo llama Nightwing) que ocupa su lugar pervirtiendo su misión. El enfrentamiento, así, será inevitable, extendiéndose en la parte final del tomo y manteniendo la resolución en vilo hasta el siguiente. La historia empieza con la “graduación” final de Bruce después de la prueba de Lady Shiva, y que lograr superar sin traicionar sus ideales de justicia (curiosa la forma en que convence a Lady Shiva de que acaba de quitarle ala vida al último de sus enemigos, frente a la indignación de Nightwing y Robin). Sólo entonces, Bruce Wayne recupera el traje y la identidad de Batman, como si el reconocimiento de su enemiga fuera la prueba que precisa para recobrar la confianza en sus propias habilidades. “Todo ha vuelto a él. La fuerza. La convicción. La habilidad”. Los pensamientos de Batman fluyen como él mismo sobre su ciudad: Gotham ha recuperado a su guardián, que ahora debe reclamar el lugar que le ha sido usurpado. La lucha contra Jean Paul centra la mayor parte del volumen, en una triple línea: por un lado, Catwoman enfrentándose a Selkirk; al tiempo, Jean Paul Valley buscando al asesino de su padre; finalmente, el trío Batman, Nightwing y Robin tratando de reducir a Jean Paul antes de que su desmesurada sed de venganza y justicia provoque más víctimas. Será precisamente la acción de este trio, inédito hasta ahora, el detalle más interesante de la historia, al margen de un Azrael con una personalidad reducida a su armadura y una Catwoman sin más importancia en la trama que reconocer el regreso del verdadero Batman (pese a incluir un número de la serie de Selina Kyle). Bruce, Dick y Tim, que apenas habían actuado juntos en la graduación del joven Drake como el nuevo Robin, comparten el protagonismo de esta historia casi como una auténtica familia con sus lazos y relaciones fijadas (básicamente, un padre y dos hermanos de distinta edad). La trama queda interrumpida en un momento de máxima tensión, con Batman supuestamente muerto y Jean Paul reapareciendo con una nueva armadura (de color rojo, alejándose por completo del traje clásico) y desafiando a Nightwing y Robin, que dan por segura la muerte de Bruce: el clímax justifica la interrupción hasta el número siguiente. Este tomo 27 destaca igualmente por su variedad editorial (incluyendo nada menos que cuatro números distintos de otras tantas series), que se traduce en la diversidad de estilos gráficos y, sin embargo, la unidad de la historia que permanece: es evidente que Knight’s End toca a su fin y, con ello, finaliza también la muy extensa Caída del Murciélago, para la cual sólo falta la última escena del drama: la derrota de Azrael y la recuperación por parte de Bruce del manto de Batman. Sergio Holmes |