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Continúa avanzando hacía su final la saga más importante (o más mediática, según se mire) que tuvo el Señor de la Noche en la pasada década de los noventa. En este tomo continúan los dos principales frentes abiertos en números anteriores. Por un lado tenemos a Batman (Jean Paul) en una misteriosa búsqueda que podría llevarle a encontrar a los asesinos de su padre y conseguir por fin vencer alguno de sus demonios internos. Luego está Bruce Wayne que sigue con su particular viaje para volver a convertirse en el mejor luchador de Gotham, casi cueste lo que cueste a raíz de lo que se puede ver por su maestra, la letal Lady Shiva. Tengo ganas de ver este combate de una vez, ya que aparte de espectacular será la conclusión de toda la saga de “La Caída del Murciélago”, que particularmente se me ha hecho un poco pesada por momentos. Después de la introducción voy a hablar brevemente de los tres episodios incluidos. En el primer capítulo (que es parte del último número incluido en tomo anterior, una de las pocas veces que ha pasado esto en el coleccionable) tenemos la presencia de dos personajes muy especiales. Nightwing y Robin, con interesantes diálogos entre ellos. Porque aunque son dos héroes muy diferentes, las influencias de Batman están ahí y no se pueden negar. Azrael sigue aumentando su particular curva violenta en sus métodos y Bruce, ahora portador de la máscara de Tengu, debe seguir aumentando sus habilidades. Está dibujado por Bret Blevins (el nivel de dibujo es bastante alto en este número) que lo hace bastante bien, me gusta especialmente que en las escenas de lucha use muchas viñetas, para que la pelea sea lo más descriptiva posible. En “Demasiados Ninjas”, Robin y Nightwing deben entrar en la bat-cueva. El que durante mucho tiempo fuera hogar de ambos (sobre todo de Dick) y que Azrael ha usurpado y sellado para que nadie le dispute su papel de protector de Gotham. Las visiones que atormentan a Azrael de San Dumás siguen apareciéndosele, aunque por fortuna no son tantas como se ha visto en otros momentos. Y un detalle que me gusta es la presencia de Harold, personaje que me llama mucho la atención y al que conocí en la saga de “Silencio” y no digo más para quien quiera leerla (aunque no lo hagáis si queréis mi consejo). El capítulo está dibujado por Graham Nolan (lástima que ahora ya no esté tan activo), que con su estilo preciso y claro narra una de las mejores peleas que se han visto en el coleccionable, la de Bruce contra los Ninjas, en mitad de la autopista, evitando los coches y bajo la lluvia, realmente espectacular. El tercer capítulo “Demonios” es el más flojo de todos, pero merece mucho la pena sólo por la última página que me dejó con la siguiente pregunta “¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Bruce Wayne para recuperar el título de Batman?”. Ron Wagner (Ghost Rider, Daredevil) debuta en el coleccionable, su estilo oscuro pega muy bien con la tónica de la colección. No he comentado nada de los tres guionistas Doug Moench, Chuck Dixon y Alan Grant, pues su trabajo sigue las pautas ya establecidas en esta historia. El tomo está numerado, aunque por capítulos, es decir, que no tiene una numeración general e incluye las portadas de Justice League Task Force 5 y 6 de Sal Velluto (Black Panther) y Shadow of the Bat 21 a 23 de Brian Steelfreeze (Domino). José María Sáez |