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El segundo número del coleccionable de Batman de Planeta De Agostini
sorprende con su portada al nuevo lector de las aventuras del
Murciélago: ¿Batman con una automática? Y es que Mike W. Barr quiso
sorprender con su Año Dos viendo que le sería difícil mejorar el “Año
Uno” de Miller y Mazzuchelli, ¿cómo? Poniendo al novato Batman en una
encrucijada: cómo combatir la violencia y el crimen, y qué hacer al
encontrarse con el presunto asesino de sus padres.
La historia comienza con el retorno del anterior justiciero de Gotham
City, El Segador, personaje que tiene unos métodos bien distintos a los
del Murciélago: no duda en matar. En su primer encuentro con él Batman
es derrotado por lo que decide cambiar sus métodos para ser más eficaz,
aliándose con jefes mafiosos y... llevando un arma de fuego. Pero la
situación se complicará aún más cuando Batman cree reconocer en Joe
Chill al asesino de sus padres despertando sus ansias de venganza...No
quiero contar más para no estropearos la lectura, sólo decir que Bruce
Wayne conocerá a Rachel Caspian, una mujer especial para él, y que
tendrá un papel importante la doctora Leslie Thompkins. Evidentemente,
la amistad de Gordon con Batman se romperá ante el cambio de métodos de
su “socio”.
Bien, ¿qué ocurre con “Año Dos“? No es “Año Uno“, pero tampoco se
trataba de eso cuando se decidieron a hacerla. A pesar de ser una
historia entretenida a mí modo de ver nos presenta un argumento poco
acorde con el que se puede considerar segundo año de actividades de
Batman, al ponerle de un modo precipitado en el otro lado de la ley; si
bien sus métodos eran ilegales, las cosas empeoran con sus decisiones.
“Año Dos” habla de eso, de decisiones importantes para Batman, primero
ante las dudas en su “guerra” y por otro lado al encontrarse con el
asesino de sus padres, que es a su vez su “creador“. Batman llega a
cuestionarse sus métodos y sus principios, ¿cruzará la línea que se
marcó como límite? Insisto, veo discurrir la historia de forma
precipitada y forzada (final del capítulo uno por ejemplo), Barr trata
de poner a Batman contra la espada y la pared pero creo que el lector
podrá apreciar que no es de un modo“natural”, es una forma
artificiosa de sorprender, primero con su forma de acabar con El
Segador, y sobre todo con Joe Chill. De nuevo, ¿venganza? ¿cruzar la
línea? Un poco efectista todo al estar mal llevada la historia.
Por otra parte, hablar de Joe Chill es hablar de la continuidad de
Batman en el Universo DC y el encaje de “Año Dos“, ya que “Hora Cero”
(1994) eliminó a Joe Chill como asesino de Thomas y Martha Wayne, se
consideró que lo mejor para el personaje es que nunca conociera al
asesino y la verdad, a mí la idea me parece acertada, si bien partimos
de la creencia de Batman de que Chill fue el responsable, pero los
recuerdos juegan malas pasadas... Incluso para Batman llegado el caso.
Centrándome en el apartado gráfico, el dibujo del primer capítulo
corresponde a Alan Davis mientras que los otros tres capítulos que
forman este “Año Dos” son a cargo de Todd McFarlane; si bien ambos están
correctos, personalmente me quedo con el primero ya que McFarlane acaba
por dejarse llevar en su personal estilo y muestra ciertos altibajos y
cambios entre capítulos. Me quedo con la forma de “narrar” de Davis.
La edición de Planeta desde luego que no les beneficia con esos colores,
pero bueno, esperemos que la cosa cambie en próximos números.
En fin, “Año Dos” nos deja el primer encuentro de Batman con El Segador,
pero no el último...
Mikel Zabala
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