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Sin título (titulado en portada como The Inmigrant, Rosemary’s Baby) (Shadow of the Bat 24, febrero de 1994) Shadow of the Bat fue una serie que comprendió todo tipo de historias que completaban las series madre (como Batman y Detective Comics). En este caso, nos encontramos con un caso tan social como es el tráfico de niños. La historia, sin destacar por su originalidad, nos muestra la precaria vida de una mujer que se ve obligada a vender a su hijo. Evidentemente, Batman es el único que puede ayudarla. Consciente de la seriedad de la historia, Grant nos ofrece un guión formal y con mucha moralidad. De esta manera, Batman se enternece con el asunto de los niños y se enfrenta con sentimientos a los que no está acostumbrado. Vince Giarrano cumple su función de forma correcta. Sin hacer unos dibujos especialmente detallados, muchas viñetas carecen de fondo, el dibujo es efectivo y, en ocasiones, espectacular. Domador de Ciudad (Detective Comics 669, noviembre de 1993) Y con esta historia finaliza la micro-saga de “Los gemelos pistoleros” (por así llamarlos). La historia consta con todos los elementos típicos del western: unos pistoleros, un tren y un héroe a lomos de su corcel (bueno, en este caso de un Bat-tren). Sin tener la trascendencia de otras historias dentro de la Cruzada, este es uno de los relatos más divertidos desde que Jean Paul Valley se hizo con el manto del murciélago. Tiene algo de humor, algo de aventura y mucho de acción. A destacar el final del cómic, con el retorno de uno de los villanos clásicos del murciélago, que ya se echaba en falta en estas páginas. Y si la historia es buena es porque tiene a dos buenos autores detrás. Dixon sabe darle un buen ritmo a la historia, sin un momento de respiro al lector. Nolan, por su parte, crea unas espectaculares escenas de acción que ayudan a completar el ya buen guión de Dixon. Casos Fríos (Detective Comics 670, enero de 1994) Después de 19 números, y gracias a sagas como la de La caída del Murciélago, los lectores españoles hemos podido disfrutar de un buen número de villanos en este coleccionable. Uno de los pocos que no había peleado con Batman pasa por estas páginas con una historia poco más que discreta. El relato ayuda a hacer ver a Renée Montoya que quizá ese no es el Batman que conoce, porque ese es uno de los grandes errores de Jean Paul Valley, que por mucho que se esfuerce no es el Caballero Oscuro y, por tanto, no se comporta como él. En lo que respecta al guión Dixon está menos acertado que en otras ocasiones y no consigue dar la intensidad y tensión que necesitaba el argumento. Kitson salva, en parte, la historia con algunas buenas páginas como la primera vez que se muestra al villano o en la que Batman encuentra a Montoya. El suelo de la sala de montaje (Detective Comics 671, febrero de 1994) Curioso retorno de uno de los villanos clásicos del murciélago en un cómic que es, a su vez, un homenaje al mundo del cine. Una vez más, podemos ver a Batman teniendo visiones con San Dumas en una situación que, en ocasiones, es algo repetitiva pero que ayuda a ahondar en la locura de este Batman (si la locura de Bruce radica en la muerte de sus padres y en su propia oscuridad, la de Jean Paul Valley se basa en su programación y sus visiones). El argumento, si más no curioso, evoluciona de forma lenta hasta llegar a un final impactante (por cierto, cabe destacar los personajes implicados en este final, ¿a nadie le recuerda a algo?). Dixon retoma uno de los grandes villanos con un argumento que, pese a lo curioso, no deja de ser algo típico. Nolan, pese a ser algo irregular a lo largo del cómic, ofrece algunos buenos momentos como son los primeros planos del villano o la splash page final. Por cierto, ojo a los detalles como el nombre en la silla en que se sienta el villano o el logo que lleva en su chaqueta en las primeras páginas. Edición española Correcta edición que viene completada con el Gotham City Museum (con las portadas del Batman 503, 504, Catwoman 7 y Shadow of the Bat 24) Francesc Martínez |