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COLECCIONABLE BATMAN nº 7
Planeta DeAgostini www.dccomics.com

96 págs

3,50
GUIÓN DIBUJO ENTINTADO PORTADA
Marv Wolfman Jim Aparo Mike DeCarlo George Pérez
  Pat Broderick Michael Bair  
  Tom Grummett Bob McLeod  

“Año 3, Capítulo cuatro: Resoluciones” (Batman 439, septiembre 1989)

 La muerte de un personaje amado siempre afecta a los protagonistas de un cómic, le pasó a Spider-Man con Gwen Stacy, le pasó a Cíclope con Jean Grey y, en esta saga, le ocurre a Batman con Jason Todd. El Señor de la Noche siempre se ha diferenciado por ser un personaje amargado, oscuro y solitario. El no aceptar la muerte de su compañero, hasta el punto de negar su existencia, es algo lógico, en cierta manera, en lo que respecta al personaje.

 Marv Wolfman trabaja perfectamente con la psicología del personaje. Nos muestra la parte más oscura de la mente de Batman, una mente que no puede aceptar una muerte de la que se siente responsable y que, posiblemente, le recuerda demasiado a sus fallecidos padres. En este aspecto la historia es brillante, un Batman descontrolado que solo abre los ojos cuando ve a Nightwing en una situación similar a la de la muerte de Todd. El único problema del guión es que un lector perspicaz podría descubrir la ubicación del “Libro” con cierta facilidad.

 En lo que respecta al dibujo, pese a que Broderick mejora respecto a los anteriores números, no está a la altura de la historia. Los planos alejados son deficientes, al igual que el color de algunas de las viñetas. 

“Un lugar solitario para morir, Capítulo uno: Sospechosos” (Batman 440, octubre 1989)

 Wolfman sigue alargando la sombra de “Una muerte en la familia” con un Batman que, cada vez más, peca de imprudente. Pero, como siempre, ahí está Alfred. El mayordomo es lo más parecido a un padre que ha tenido Batman a lo largo de los años. Es normal que se preocupe por él, lo ha criado y le conoce mejor que nadie. El guionista sabe esto y lo aprovecha para crear una escena que demuestra la relación entre Alfred y Bruce y para que este se de cuenta de lo poco precavido que está siendo.

 La historia juega con la identidad de un villano que cada vez se hace más evidente, hasta que se le muestra.  Batman adivina quién es gracias a la repetición de cierto número en las escenas del crimen, en una situación excesivamente forzada. Al igual que en el número anterior, Wolfman peca de evidente en la resolución de ciertos misterios, cosa que hace previsible la historia.

 Jim Aparo demuestra conocer perfectamente a Batman, con unos personajes bien definidos y buenas composiciones de página tanto en las escenas de pelea como en las calmadas. Por algo es considerado uno de los mejores autores de Batman de todos los tiempos...

“Un lugar solitario para morir, Capítulo dos: Raíces” (New  Titans 60, noviembre 1989)

 Nos encontramos con la típica historia en que el héroe vuelve a sus orígenes y resuelve el entuerto en el que se ven envueltos los conocidos de su pasado. Wolfman aprovecha la ocasión para presentarnos un personaje que tendrá mucha importancia en el futuro en las series de Batman.:Tim Drake (que ya había aparecido de niño en “Año Tres” (Batman 436, fijaos cuando Dick se pone un niño en las rodillas y le dice “Tim, di patata”) demuestra un excepcional estado de forma físico y mental, con deducciones impropias de su edad. Esto es, sin lugar a dudas, un preludio de lo que le espera en el futuro...

En lo que respecta a la historia, destacaríamos que no tiene mucho aliciente dentro de la saga, únicamente sirve para presentar a Tim Drake dentro del universo de Batman. Tom Grummett hace un buen trabajo en los lápices con grandes páginas como la splash page de la presentación del circo.

“Un lugar solitario para morir, Capítulo tres: ¡Líneas paralelas!” (Batman 441, noviembre 1989)

 Tal y como indica el título, nos encontramos ante una historia en la que Batman y el villano de la historia se enfrentan, intelectualmente, en historias paralelas. Ambas mentes maestras, intentan adivinar el siguiente paso de su rival en un argumento interesante que supera en mucho al resto de la saga.

Por otra parte, se continúa explicando el origen de Tim Drake. Marv Wolfman juega muy bien con el personaje, presentándolo poco a poco a lo largo de sucesivos números (recordemos que su primera aparición fue cinco números antes), creando un interés creciente en el lector.

Jim Aparo, como de costumbre, ofrece unos buenos dibujos. Se deben destacar las páginas en las que se compara la actuación de Batman con la del villano, ya que están creadas con sumo cuidado y ayudan a dar un tono más comparativo a la historia. 

Edición Planeta

Como es de costumbre, Planeta nos ofrece una cuidada edición, donde destaca la calidad del papel. Este cómic, por problemas de distribución, se retrasó y distribuyó después de las entregas octava, novena y décima. El cómic viene precedido por un artículo de David Hernando en el que se nos hace ver la importancia de un Robin dentro del universo de Batman.

Francesc Martínez

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