UNIVERSO DC

 
         

 

WONDER WOMAN: ESPEJO DE LA VERDAD

 

La última vez que se comentó la serie de Wonder Woman por estas páginas fue en el Dolmen #65 en el que se analizaba la etapa de Matthew Clark y el inicio de la de Phil Jiménez. En el presente artículo se cubre toda la etapa de este último autor, de principio a fin, a la vez que se vislumbra lo que depara el futuro para la princesa amazona.

MUJER MARAVILLA

Phil Jiménez llegó a Wonder Woman en su número 164, tras una etapa que apuntaba buenas maneras pero que mostraba únicamente el lado superheroico del personaje. Jiménez, con una etapa por delante de doce números, planeó muy bien en su cabeza lo que quería contar: un regreso a las raíces icónicas del personaje, pero no uno cualquiera, sino un regreso propiciado por la reconstrucción de muchos de los pilares básicos en la leyenda de la amazona. Antes de comenzar a volar en solitario junto a Diana, Jiménez se juntó con diversos argumentistas, como J.M. DeMatteis en la saga de Batman , que le ayudaron en las tareas del guión hasta el #170. En la editorial no creían que pudiera manejar a todos aquellos personajes de Batman, explica Jiménez, así que pensaron que necesitaría un co-argumentista. Además, el material trataba sobre fe y religión y querían a alguien que supiera de esas cosas y creo que DeMatteis lo hizo muy bien. Mi parte favorita es el diálogo entre la Cazadora y Artemis cuando hablan sobre Dios.

En su primera historia, Jiménez quiso usar a Batman ya que eso provocaría la atención de los medios y de muchos de sus fans, cosa que así fue, aupando la serie en el top de ventas. El objetivo claro del autor era, no sólo atraer a todos estos lectores gracias a un remedo comercial, sino convencerles para quedarse una vez concluyera la saga de Batman . Para ello cambia el enfoque en su segundo arco para centrarlo más en Diana y su mundo, como una puerta para nuevos lectores atraídos gracias a la Bat-historia.

Este segundo arco se genera en los #168-169 con George Pérez como co-argumentista y trata sobre una guerra civil en Isla Paraíso donde se dan lugar traiciones, muertes y, sobre todo, una profundización en Diana como personaje. Ella, portadora de paz, esperanza y verdad, misionaria de todo lo que es bueno en el mundo, se ve en medio de una guerra en su propia tierra. Si en su propio hogar la guerra es una realidad, y por ello una anulación de cualquier símbolo de paz, ¿cómo va a ser ella capaz de transportar paz al mundo patriarcal si en su propia casa se ha llegado a semejante situación? Esto, añadido al choque que mantiene con su madre Hippolyta , consigue darle a Diana una gran profundidad y demuestra el auténtico cariño que Jiménez le tiene, mostrando lo bien que la entiende al ponerla en situaciones límites acordes con el significado que Wonder Woman representa.

Además de buenas historias, el dibujo de Jiménez impresiona allá donde esté, con un mimo por los detalles, la composición de las páginas, la figura humana y las expresiones faciales que lo convierten en todo un alumno aventajado de George Pérez .

En lo que sí carece es en escribir unos diálogos demasiado extensos que a falta de una buena síntesis provocan que el lector acabe perdiendo el hilo en algún momento. Esto, sumado a una ingente cantidad de textos de apoyo que en algunas ocasiones sobran, hace de la lectura de esta serie algo difícil de digerir dada la sensación de no avanzar. Todo esto puede perdonarse al ver el resultado final, con una Wonder Woman en su estado más puro. Y para muestra el #170, donde Diana conversa con Lois Lane y se muestra un día en la vida de la princesa amazona en un número co-escrito por Joe Kelly en el que resalta la excelente caracterización de Lois y la primera aparición de Trevor Barnes, el nuevo interés romántico de Diana. Trevor aparece muy poco en este número pero desde el principio se ve en él algo diferente al resto de personajes: parece estar hecho para caer mal, ya que desde el principio rechaza quedar con Wonder Woman y se muestra un tanto superior. Más adelante se ahondará más en él.

GUERRERA AMAZONA

A partir del #171, Phil Jiménez pasa a ser el único guionista. En ese momento se daba lugar la saga Our Worlds at War , en la que todo el Universo DC iba a estar presente, y Wonder Woman no iba a ser la excepción. Jiménez inserta el crossover con una maestría elogiable, convirtiendo sus dos números centrados en la saga (#172-173) en los mejores de todo el crossover, consiguiendo que no sea necesario leer las decenas de series y especiales para enterarse de lo que pasa. Es más, sólo leyendo estos números la historia es mejor de lo que es en realidad. El autor hace uso de las subtramas que iba desarrollando previamente, como el estado de tensión de Diana, su relación con su madre y con el resto del Universo DC, su lugar ante las demás amazonas de Themyscira y la destrucción de ésta. Por si esto fuera poco, en el #172 muere un personaje muy importante en el mito de Wonder Woman que no hará más que engrandecer la pena y el sufrimiento interno de Diana. Para la muerte de este personaje, surgió algún que otro problema de carácter editorial: Tal como me dijeron , explica Jiménez, en DC se hizo una lista de las bajas que tendrían que sucederse en Our Worlds at War y este personaje estaba en ella. No hubo ninguna conspiración, sólo un puñado de personajes condenados a morir. El problema es que la lista fue haciéndose más y más pequeña con el tiempo, tanto que sólo acababa muriendo mi personaje y unos pocos más de segunda categoría. En un principio, su muerte estaba planeada para ocurrir en Action Comics , pero no me parecía bien. Era como si Jimmy Olsen muriera en Green Lantern . Si iba a ser una muerte tan importante como ésa, tenía que pasar en la serie de Diana. No pude hacer nada, la muerte se vio en Action , pero conseguí narrarla también en mi serie desde otro punto de vista .

Jiménez también aprovechó esta historia para dejar zanjado algo que para él, como fan de Wonder Woman, era muy importante: lo que hizo Darkseid durante la etapa de John Byrne. Darkseid llegó, destrozó Isla Paraíso y se fue , comenta Jiménez. Diana no lo ha visto desde entonces, no ha buscado retribución, no se podía pasar de eso. Tuve suerte de que Darkseid era una parte importante de Our Worlds at War , igual que Wonder Woman. Encontré un modo de hacer lo que quería, meter en esa historia un giro donde Diana consiguiera devolverle lo que le hizo a las Amazonas .

PRINCESA DE THEMYSCIRA

Tras la guerra y el dolor acumulado, Jiménez envuelve al personaje en The Witch and the Warrior durante los números 174 a 176. Como todo plan perfecto, éste se tuerce en el #175 por algo con lo que el autor no contaba: el crossover Last Laugh . El mayor problema con el #175 es que estaba pensado para que continuara en el #176 , explica Jiménez . Pero por culpa de Last Laugh algunos personajes que usaba necesitaban estar disponibles para la saga. La historia del #175 tuvo que ser rehecha muy deprisa de una forma que no fue satisfactoria para nadie. Algunos personajes se suponía que iban a tener escenas enteras para ellos solos pero en cambio recibieron sólo una pequeña viñeta, algo frustrante para el lector y para mí mismo. Había estado planeando esta historia desde hacía un año y quizá era mi ego el que me impedía posponerla hasta que Last Laugh acabara. También influía que en ese momento no sabía si iba a quedarme más de lo estipulado en la serie así que tenía que llevar a cabo mis planes.

Creo que los crossovers conducidos por la editorial puden funcionar si los autores tienen el tiempo suficiente para incoporarlos a sus planes y si son animados a usarlos de manera que le haga un bien a su propia serie en vez de convertirlos en meros capítulos de una historia más extensa , prosigue Jiménez . La razón por la que Wonder Woman funcionó tan bien con Our Worlds at War fue porque sabía con mucha antelación qué iba a pasar, incluso antes de empezar mi etapa. Sabía cuál iba a ser su papel en la saga, quién iba a morir y todo lo demás, así que pude usarlo en mi propio beneficio. Así es como creo que los crossovers pueden funcionar y no siguiendo la dinámica de ‘esto es lo que vamos a hacer y tiene que hacerse así', sobre todo con la historia del Joker, que vino de repente y usó personajes que yo estaba usando. Sabemos que todo el mundo odia los crossovers pero seguirán existiendo porque venden bien gracias a los completistas que los compran. Gracias a ellos, las editoriales seguirán ganando dinero y seguirán haciéndolos. Así que todos los que odiéis los crossovers, dejad de comprarlos.

Durante todos estos números, y ya algo antes de Our Worlds at War, Jiménez iba mostrando diversas tramas que envolvían a Wonder Girl , Circe , un nuevo Cheetah y una nueva Silver Swan , encarnada en Valeria, una antigua amiga de Diana . Todas las tramas irán enredándose entre sí hasta desembocar en el 176, el final de The Witch and the Warrior, un desenlace tan intenso como emocionante en el que todas las piezas acaban encajando de una manera suave y brillante. Durante el #175, a pesar de verse mezclado con Last Laugh , Jiménez consigue salir bastante airoso del percance y muestra a todas las superheroínas de DC enfrentadas contra decenas de supervillanas por todo Nueva York, aunque el combate estrella se lo lleva un Wonder Woman contra Superman , un Hombre de Acero manipulado por Circe que al darse cuenta de lo que le ha hecho a Diana y con las consecuencias de la guerra no puede más que echarse al suelo y volver a recordarnos que un superhombre puede llorar.

EMBAJADORA DE PAZ

A la altura del 176, la etapa de Jiménez tenía que llegar a su fin pero no fue así: Mi contrato fue renovado , comenta el autor. No es que ampliara mi estancia en Wonder Woman , sino que renovaron mi contrato en DC. Durante mis primeros seis meses en la serie, Wonder Woman había subido varios puestos en las listas de ventas. La gente de DC de repente pensó ‘Oh, quizá deberíamos dejarle estar un rato más'. Por desgracia ya le habrían prometido la serie a Greg Rucka , así que tenían que hablar con él antes. Se estipularon varias cosas en un principio con tal de que me quedara. Por ejemplo, yo iba a encargarme de unos complementos de Donna Troy mientras Rucka realizaba la historia principal con Wonder Woman . DC habló con él y se encontraba muy ocupado, así que dijo: ‘¿Por qué no dejáis que Phil acabe lo que tiene que hacer y así yo ya iré una vez tenga el camino despejado y con su etapa totalmente acabada?'. Y así me ofrecieron la serie de nuevo. Lo raro es que en ese momento estaba en plan ‘sería un idiota si lo dejara escapar. Es Wonder Woman. He estado esperando esto diez años', pero mis historias tenían un inicio, nudo y desenlace. Cuando me contrataron por primera vez era para un número finito de números. Escribí una historia acorde con esos números, lo que estaba escribiendo tenía un final delimitado en mi número doce... que acabó siendo mi número catorce al ampliarme el contrato otro año... así que me encontré a mí mismo ante la serie después de ese número pensando: ‘Oh, vale, ¿qué más puedo decir?'.

Esta inseguridad por parte del autor ante su segundo año al frente de la serie es la causa principal de que la calidad baje varios puntos a partir del #178. En el número anterior, Jiménez da por concluidos todos los puntos que fue marcando en los meses anteriores y que culminan con la creación de una nueva Themyscira , una Isla Paraíso que intenta enmendar los errores cometidos en la anterior, sin una organización tan jerarquizada y más propensa al entendimiento mutuo y al diálogo. La isla pasa a definir ahora más que nunca los valores por los que Diana siempre ha luchado. Unos valores de paz, entendimiento, armonía y verdad que te embargan ante su sola presencia, la presencia de la Isla y de Diana, convirtiéndose ésta en una extensión de su tierra natal, una tierra que es bendecida por los Dioses para que no vuelva a ocurrir otra guerra. Diana se encuentra con sus fantasmas interiores en este capítulo, consiguiendo calmar la ira y rabia que poseía su interior desde hacía varios meses. De esta forma, el final de la etapa de Phil Jiménez habría sido ejemplar y digna de ser recordadsa como una de las mejores etapas del personaje. Por desgracia, a partir del 178 y hasta el 183, la serie baja varios escalones por culpa de una saga de relleno demasiado extensa y cuya trama principal carece de interés, siendo más atrayente las historias paralelas de Wonder Girl en busca de su padre y los complementos de Donna Troy que al final sí se realizan.

Estos complementos se llevan a cabo porque Jiménez no puede dibujar durante dos años seguidos la serie y necesita un descanso. De esa forma, la mayoría de estos números de relleno son dibujados por Roy Allan Martinez , dibujante correcto y cumplidor, con una narrativa a la altura y cuyo estilo no brilla en ningún sentido, ni por grandes aciertos ni fallos alarmantes. La saga, The Land of the Lost , es una historia simple sin grandes aspavientos, con una Wonder Woman más superhéroe que icono, a diferencia del tono de la anterior etapa, y con una profundización en Trevor Barnes , quien resulta ser un tipo corriente al que todas las situaciones cósmicas intimidan, como le pasaría a cualquiera. Esta saga por lo menos sirve para acercar más al lector a este personaje que no había salido muy bien parado en las breves apariciones anteriores.

Los complementos acaban teniendo lugar también porque la editorial quiere la presencia artística de Jiménez en la serie, aunque sea en cuatro páginas, para seguir captando la atención del público. Además, la historia de los complementos es un prólogo a la saga que el autor prepara para su regreso como autor completo a partir del #184.

Jiménez cambia el plan previsto y realiza una historia corta de dos números a partir del 184 en vez de meterse de lleno en la historia final. En este arco Diana hace equipo con su madre cuando ésta era Wonder Woman en los años cuarenta. Una historia muy divertida y curiosa tanto por las situaciones entre madre e hija como por los apuros por los que pasa el pobre Trevor en la jungla.

Revenge of the Cheetah es el título de la última saga de Jiménez, una historia donde consigue devolver el agradable sabor de su primer año. En ella convergen cantidad de tramas entre sí que brindan unos números muy entretenidos y sin momento para el descanso. Tras esto, el #188 marca su número de despedida, un número sin grandes amenazas, sólo con un desarrollo de Diana como persona junto a Trevor y enfatizando de nuevo el significado que el personaje representa: libertad, amor, paz y verdad, todo conjuntado en un parlamento que Wonder Woman da al final ante todos los personajes del Universo DC, en un intento por otorgar a todos ellos una pequeña parte de sí misma.

ESPÍRITU DE LA VERDAD

Lo que más siento al pensar en mi etapa es decepción , confiesa Jiménez . La primera razón para ello es que cuando consigues un trabajo por el que has suspirado durante mucho tiempo y ves que se convierte en algo que no tenías planeado, comienzas a ver más los errores que los aciertos. La segunda razón es simplemente porque de los errores que veo, algunos son a causa de factores que escapaban a mi control, como tener a tres editores controlándome durante la saga de Batman o lo de Last Laugh en el #175. Ha habido momentos buenos también. La meta que tenía en mente era bastante ambiciosa: tener un año para darle vida a la serie, realinear el universo de Diana, matar a un personaje importante... Todas las etapas que ha ido teniendo la serie ya no se contradicen. Ahora Diana tiene una visión consistente y una misión clara, además de una galería de villanos actualizada. Era una meta ambiciosa y prefiero haber fallado ambiciosamente que no haber triunfado sin ambición .

La marcha de Jiménez se hace notar desde antes de que ocurra. Un autor con tanto cariño y esmero por el personaje va a ser difícil de encontrar. Primero se intenta con un arco de seis números hecho por Walter Simonson , Jerry Ordway y P. Craig Russell llamado The Game of the Gods , que empieza en el #189 y concluye en el #194, con portadas como siempre del brillante Adam Hughes . El portadista se tomó un merecido descanso entre los #179 y 184 (con el propio Jiménez de sustituto) ya que sus últimas portadas parecían todas iguales. A su regreso volvió a ser el Adam Hughes sorprendente de antes, con portadas tan buenas como las #184, 185, 188 o 189, con juegos de luz y oscuridad muy bien conseguidos, dejando de lado el mostrar únicamente el físico de Wonder Woman sin sentido alguno.

Tras la saga de Simonson vendrá por fin Greg Rucka , acompañado de Drew Johnson, dibujante que nunca ha brillado por su calidad pero en quien se ve una ligera mejora y un afán por conseguir un estilo propio en sus primeros bocetos para la serie. El futuro parece asomarse bien para la amazona dado el enfoque del nuevo guionista: Wonder Woman fue creada para ser un icono feminista. El feminismo de 1942 no es el feminismo de 2003, explica Rucka . Fue creada para ser un personaje político, y en realidad lo es, mucho más que Superman, Batman o cualquier otro, con la excepción del Capitán América. Ella está diseñada para hacer preguntas. Está diseñada para desafiar nociones básicas. Eso estaba en la agenda de su creador. No soy yo el que lo dice, ya estaba allí desde el principio. Así que... ¿cómo haces de esto algo relevante en 2003? Ése es el desafío . Rucka pretende volver a la génesis política del personaje pero, obviamente, con un enfoque para los tiempos que corren ya que como él mismo dice, 2003 no es 1942 y los ideales políticos de Diana han de adaptarse y cambiar pero sin dejar de ser los mismos.

La etapa de Rucka promete tener un cáliz más político que anteriores etapas, aunque sin olvidar que ha de dejar salir de vez en cuando el tono superheroico para satisfacer a todos los lectores. Wonder Woman está en buenas manos, con un guionista que ha demostrado saber de lo que va a escribir y un dibujante que se está esforzando en este trabajo como en ningún otro. Ambos son ahora los que han de guiar a Diana por el camino de la verdad y la paz, un camino por el que luego hemos de pasar todos siguiendo la estela que deje esta mujer maravilla, esta guerrera amazona, esta princesa de Themyscira, esta embajadora de paz... este espíritu de la verdad.

David Hernando