UNIVERSO DC

 
         

 

LA SAGA DEL VIGILANTE

 

Portada de Vigilante # 1

Muchos de los que estáis leyendo estas líneas saboreasteis en el año 1987 de primera mano aquella discreta pero muy significativa revolución que se produjo en los comics DC que en aquel entonces editaba Ediciones Zinco ¡Qué momento! Tras un montón de años en que los aficionados tuvieron con conformarse con lo que llegaba de las Américas vía Novaro (Ya sabéis, con sus Bruno Díaz, Luisa Luna y Oliverio Reina...) y lo poquito que publicaba en nuestro país Editorial Valenciana (Superman), Vértice (¡Con su Círculo Justiciero!, o sea, la Justice League of América dibujada por Dick Dillin) o Bruguera (Superman, Warlord...), llegó tímidamente Ediciones Zinco, que debió empezar a publicar en nuestro país alrededor del año 1984, y gracias a Superman, Batman, Flash -con un complemento bastante mas interesante que el material publicado del protagonista de la serie: el Green Lantern de Wein y Gibbons-, Nuevos Titanes, Atari Force, Camelot 3000 o la versión DC de la serie de TV de moda, la recordada V, entre otros, fue aguantando hasta que en 1987 debieron de pensar que ya estaba bien de permanecer siempre a la sombra de Comics Forum, que en aquellos años dieron toda una lección sobre cómo debían publicarse aquí comic-books USA y crear afición de paso, y que ya les tocaba ahora a ellos marcar el camino a seguir. La subsiguiente publicación de la primera serie en formato Prestigio en ver la luz en nuestro país, la monumental Batman: El Regreso del Señor de la Noche, así como la aparición de obras que han marcado a varias generaciones de lectores como las imprescindibles Watchmen, Crisis en Tierras Infinitas y el Superman de Byrne, acompañadas por las trabajadas páginas de correo de los lectores y las diversas secciones informativas (casi todas ellas firmadas por Sergio Pradera y Miguel G. Saavedra, dos excelentes profesionales cuyo encomiable trabajo quisiera recordar especialmente desde aquí), establecieron los cimientos a toda una apertura a un nuevo universo que aunque algo desconocido entonces para el lector español, era al menos tan vasto como el de Marvel e igualmente “maravilloso”. Lo que disfrutamos con aquellos comics...

De todos modos, ya un año antes, en el '86, el lanzamiento de un par de series de Zinco parecía profetizar el paso hacia adelante que iba a producirse en la editorial. Ese año, Zinco puso a la venta dos colecciones que conllevaban una novedad destacable: el tamaño habitual de los comics de la editorial se reducía y comenzaba a publicarse en el que, hoy por hoy, conocemos como formato USA, y que corresponde al habitual norteamericano. Siguiendo en aquellos momentos estas dos series, los aficionados pudimos vivir paso a paso, en toda su plenitud y de primera mano los cambios graduales a los que acabo de referirme. Una era Batman y los Outsiders, con Mike W. Barr y el recientemente fallecido, para absoluta tristeza de los aficionados, Jim Aparo. Y la otra era... ¡Vigilante! ¿Cómo? ¿Que no conoces la serie y las andanzas del justiciero Adrian Chase y sus sucesores? Pues si me acompañáis en la lectura -¡Y ojo si no quieres saberlo TODO de la serie original, porque vamos a profundizar mucho en las historias! ¡No digáis que no os avisé!- repasaremos una serie bastante interesante que, debido a su no muy larga extensión y a cierta falta de autores de verdadero renombre entre sus páginas (aunque hubo algún peso pesado que otro, como vais a descubrir...), permanece algo oculta en el recuerdo de los aficionados, aunque, a mi entender, es una de esas pequeñas joyas del cómic americano que, aún brillando con poca intensidad... igualmente, brilla.

¿All New, All Different?

Tanto Vigilante como Batman y los Outsiders fueron series de grato recuerdo para muchos lectores, por lo que no es de extrañar su posterior retorno al mercado americano, pero si bien los Outsiders ya tuvieron una oportunidad anterior de volver a las librerías americanas (antes, incluso, de contar con la actual serie iniciada por Judd Winick y Tom Raney), lo cierto es que el Vigilante no había tenido planes sólidos de relanzamiento alguno o una nueva colección preparada desde la ya lejana cancelación de su serie de los '80. Al menos hasta hace bien poco...

Nueva serie para un nuevo Vigilante

En Abril del 2004, tras el relanzamiento de las principales series de Superman (Superman, por Brian Azzarello y Jim Lee; Action Comics por Chuck Austen e Ivan Reis y Adventures of Superman por Greg Rucka y Matthew Clark... las que Planeta incluirá en sus primeros números de la nueva serie regular de Superman que veremos a principios de verano) quedaba para unos meses después, en principio, el lanzamiento de tres nuevas series limitadas de 6 números que habían de ser englobadas en un proyecto editorial conocido, en principio, como SuperStorm, ya que el mismo consistía en presentar colecciones relacionadas con el entorno de Superman realizadas por autores más habituados a verlos por otros sellos propiedad de la compañía, especialmente WildStorm. Así teníamos un Lex Luthor: Man of Steel realizado por el equipo artístico del Batman/Deathblow: After the Fire, o sea, Brian Azzarello y otro Lee, Lee Bermejo, que era otra serie más enfocada desde el punto de vista de un villano, tendencia muy fructífera en ese año en concreto, y que presentaba muchos de los aspectos y situaciones que servirían de trasfondo para el Metrópolis que había de verse en las otras series; y los relanzamientos del añorado The Question, con un equipo creativo muy interesante: Rick Veitch (Aquaman, Greyshirt) y Tommy Lee Edwards (Moon Knight, Disavowed) y, claro estaba, Vigilante, con un equipo artístico que podría haber dado juego Micah Ian Wright (Stormwatch: Team Achilles, You Back The Attack!) y Carlos D'Anda (Divine Intervention: Wildcats y DI: Gen-13, Coup D’Etat). Aunque, según algunas declaraciones en ese momento de Dan Didio, mandamás actual de la editorial, y también desde el departamento de marketing de DC, Vigilante también podía englobarse como una de las novedades que traerían de vuelta a varios personajes importantes de la Silver Age, contando en ellas la anteriormente citada The Question y la serie limitada dedicada a los Challengers of the Unknown que terminara realizando Howard Chaykin, felizmente recuperado ya para el cómic americano como autor completo tras sus escarceos televisivos en proyectos problemáticos de éxito limitado pero, sin embargo, tan interesantes como fueron las series de Flash, Human Target y MutantX.

Aquella prevista nueva serie por supuesto nada iba a tener que ver con el primero de los Vigilantes, el temerario cowboy motorizado creado en 1941 (en el Action Comics #42 USA) miembro de los Siete Soldados de la Victoria y, por lo tanto, el All-Star Squadron, aquel mega-grupo que aglutinaba a todos los superhéroes existentes durante la 2ª Guerra Mundial en el Universo DC (Una curiosidad: ¿Sabéis que el protagonista de la excelente Serenity, Nathan Fillion, puso voz a este personaje en el episodio “Hunter’s Moon” en la no menos excelente serie de animación Justice League Unlimited?) y sí mucho con la creación de principios de los '80 de Marv Wolfman y George Pérez. ¿O tal vez no iba a ser así? Porque fueron muchos los personajes que habían asumido el rol y el uniforme del Vigilante en el pasado, pero... ¿En quién pensaba Micah Ian Wright para protagonizar el relanzamiento? ¿Quizá en un nuevo Vigilante? Él mismo declaró en aquellos momentos: “¿Quién dice que es un All New, All Different Vigilante? (Como rezaba el slogan de la clásica portada del Giant Size X-Men #1 donde se presentaban los nuevos Hombres-X y que se ha venido reiterativamente utilizando como homenaje/parodia en otros muchos comics en las que ocurría alguna renovación en los personajes de su interior) Quiero decir: el original Vigilante de los '80, Adrian Chase, está muerto. ¿O no? Se disparó a sí mismo en la cabeza... pero también tenía cierto tipo de factor curativo que podría haberse encargado de aquello. ¿O es ridículo? De repente aquí está esta nueva persona recorriendo Metrópolis llevando un traje con una gran V y disparando a los criminales, así que ¿será el mismo tipo? ¿O es alguien nuevo? Y si lo es, ¿Por qué? ¿Y qué conexión tiene con el antiguo Vigilante? ¿O no tiene ninguna?”

La identidad del personaje debía permanecer oculta hasta el final de aquella miniserie. Pero, bueno, en realidad, mantener el misterio sobre quién se ocultaba tras la máscara del Vigilante no era algo nuevo para los que habíamos seguido en su momento las andanzas del violento justiciero. De hecho, era un recurso constante en la saga del personaje. Casi un leif motiv.

Yo Soy la Justicia

Antonhy Scarpelli intenta escapar... pero el Vigilante va tras él.

Y es que el comic original presentaba un protagonista que era una especie de combinación entre Punisher y el Mack Bolan: El Ejecutor de Don Pendleton, como en su momento comentó el guionista Micah Ian Wright. “En ningún modo, aspecto o forma hubiera querido intentar seguir a Don Pendleton y Garth Ennis. O a Marv Wolfman, cuyo trabajo de veras me gustó cuando era niño. Cuando me lo propusieron inicialmente, todo lo que podía imaginar era la reacción de los fans en Internet diciendo: "Aw, solo está copiando a Garth Ennis", así que estuve pensando en rechazar el trabajo. Además, toda esa cosa de "Yo soy la Justicia/El Ejecutor" está un poco pasada de moda. Quiero decir: ¿La Mafia? Son prácticamente historia. Claro, aún tienes a las bandas rusas, pero ellos no tienen, ni por asomo, el inmenso control sobre la economía del país que la Mafia tuvo en sus días de gloria. El concepto original del Vigilante de los '80 era que Adrian Chase podía conocer quien era un criminal y quien no lo era porque él era un fiscal o un juez. Solo salía y disparaba a criminales a los cuales se veía obligado a liberar por algún tecnicismo de la ley que, por otra parte, ya les había sentenciado.

La primera vez que los lectores vimos a Adrian Chase fué en el New Teen Titans #23 USA de Septiembre de 1982 (que, para quien esté interesado, probablemente saldrá reeditado en el Clásicos DC: Los Nuevos Titanes #6). Wolfman y Pérez hacían las delicias de los aficionados en su ya mítica etapa con los Nuevos Titanes, la que ahora estamos disfrutando en el mencionado Clásicos DC: Los Nuevos Titanes de Planeta. En el transcurso de una saga en que los jóvenes superhéroes se enfrentaban a Blackfire, la hermana malvada de la alienígena Koriand'r, Starfire, conocíamos a un duro y rubio fiscal que, mas adelante, en los New Teen Titans #33 y 34 USA de Julio y Agosto del ‘83, manipularía al Robin de la época, Dick Grayson, para arrestar a un importante gangster llamado Anthony Scarapelli. Los secuaces de éste no tardarían en instalar una potente bomba en el edificio en el que Chase vivía con su mujer, Doris Brinkley, y sus dos hijos. Su familia moría víctima de la explosión y Adrian pasaba un corto espacio de tiempo clínicamente muerto hasta que despertaba en la cama de un hospital. Tras

recuperarse, Chase desaparecía un tiempo mientras Robin y los Titanes investigaban el suceso. Ya en el New Teen Titans Annual #2 USA de 1983, en la historia “The Murder Machine” (La Máquina Asesina), publicada a trocitos, de complemento, en los primeros números de la edición Zinco de los Nuevos Titanes (Desgraciadamente de la misma manera en que apareció la saga por excelencia de Los Titanes de Wolfman y Pérez: El Contrato de Judas... que tampoco tendremos ocasión ahora de leer a su tamaño original ¡¿Cuando podremos ver ésta imprescindible historia publicada como verdaderamente se merece en nuestro país?!), Los Titanes se enfrentan directamente con Anthony Scarapelli (El cual, claro está, consiguió hacer breve su estancia en prisión) al final del cual hace su debut el frío y resolutivo Vigilante II, luciendo su característico uniforme oscuro creación de George Pérez y portando armas de fuego, asesinando a Scarapelli cuando éste intenta escapar. Y es que, como se leía en la splash-page del Vigilante #1 USA de Diciembre de 1983: "El Vigilante detesta a los que desobedecen la ley. Y lo que detesta, lo trata con... ¡severidad!"

El Padre de la Criatura

¡La identdad al descubierto!

“El Vigilante no es un modelo de conducta. Es un hombre que ha tomado una drástica y probablemente definitiva decisión fatal sobre como conducir su vida”. Lo decía Marv Wolfman, verdadero padre de la criatura y escritor responsable de sus primeros pasos. Cuando éste spin-off de The New Teen Titans se puso rápidamente a la venta como serie regular, Wolfman quiso dejar claro desde un principio en sus historias que su personaje no era otro sádico fascistoide de los que va por ahí asesinando criminales indiscriminadamente ya que, sólo por el hecho de llamarse con el apelativo de origen hispano "Vigilante", que viene a significar "Persona que se toma la justicia por su mano", mucha gente creyó en un principio que iban a encontrarse precisamente eso entre sus páginas, creándose (En un caso muy parecido a lo ocurrido tiempo atrás con otros cómics como The Butcher, en DC, o Marshal Law, en el antiguo sello Epic de Marvel) una cierta polémica alrededor de la violencia que podía contener la serie. Y tampoco era eso: “¡Definitivamente no! De hecho, el Vigilante, personalmente, no mata a nadie durante los números 2 al 4”, recalcaba Wolfman. “Es mas, tras un error de juicio por parte del Vigilante en el número 2, al destrozar éste la casa y golpear a un inocente llamado Kord, acusado equivocadamente del asesinato de una monja, el justiciero suavizará bastante sus métodos.”

“De todos modos, eso no lo impide verse constantemente enfrentado a la ley. ¿Puede un héroe de cómic ser presentado como un fuera de la ley? Francamente, no lo sé.” Recelaba Wolfman en unas declaraciones de cuando la serie daba sus primeros pasos. “Mis metas con Vigilante son presentar historias bien planificadas, caracterizaciones sólidas y una publicación excitante y entretenida. He trabajado muy duro en éste cómic. Teniendo en cuenta que el Vigilante no es el típico super-héroe me he visto obligado a investigar profundamente en su psicología. Al contrario que muchos otros héroes de éste tipo, el Vigilante sabe que no está por encima de cometer errores. Como él trata con todo esto podía hacer de Vigilante un comic interesante de leer.”

Se puede decir que Marv Wolfman, guionista de la serie durante sus primeros quince números, al menos alcanzó sus objetivos. Realizó toda una serie de historias bien escritas que lograron, entre otros aciertos, darle una elogiosa humanidad a su personaje principal. La totalidad de los textos de apoyo de estos números servían única y exclusivamente para exponer los pensamientos del protagonista: Adrian Chase, el Vigilante. Lo que funcionaba perfectamente para hacernos partícipes de su especial manera de ver las cosas y tomarle aprecio al personaje. Conforme la serie fue avanzando y el protagonista principal cambiando, los textos de apoyo fueron reflejando directamente los pensamientos de otros personajes, nunca para darnos explicaciones y, rarísima vez, para ponernos en situación.

J.J. y Terry visitan a Adrian en el hospital

Quizá el único, aunque importante, problema de ésta primera etapa de la serie vendría debido a la ausencia de un dibujante y un entintador regular que le diera un toque de personalidad a la misma, gráficamente hablando. Primero localizamos a un entonado Keith Pollard, estando también acertado en las portadas, que apenas hizo una media docena de episodios contando con al menos tres entintadores (Dick Giordano, Pablo Marcos y Romeo Tanghal). Luego Chuck Patton se encargaría de dos números, al que siguieron dos clásicos como la copa de un pino como Ross Andru y Gil Kane, junto a una pléyade de autores que sólo se encargaron de algún número puntual (Don Newton, Trevor Von Eeden y Paris Cullins). Destacables también en esta corta etapa serían los primeros trabajos en el título del fabuloso entintador Rick Magyar (aquel que hacía maravillas con los lápices de Denys Cowan en los primeros episodios de la magistral The Question), que llegaría a ser fijo en la serie, para alegría de los lectores.

Tras la pista del asesino de J.J.

Durante el transcurso de ésta etapa se nos presentaría a los primeros –y efímeros- aliados del Vigilante: J.J. Davis, el típico experto en computadoras y armas, el mecánico-para-todo que todo superhéroe sin superpoderes necesita, y a Terry Gómez, hispana, madre soltera, ayudante de investigación y "pepito grillo" personal de Adrian. También conoceríamos al "adorable" (es un decir...) padre de Adrian, al juez Alan Welles, amigo de Adrian, al capitán de policía Hall y a la fiscal Marcia King, el interés romántico de nuestro héroe, que en su primera aparición en el número 5 USA hasta tenía una sorprendente, aunque por supuesto no muy explícita, escena de cama con Mr. Chase. Y es que, vistas cosas recientes como aquel inocente incidente protagonizado por Janet Jackson en aquella Superbowl, imaginaros el revuelo que podría haber causado una página entera dedicada a dejarnos "claro" (Es otro decir...) que una pareja de tebeo “hace el amor” (Ejem) en un cómic que, en un principio, ni siquiera iba dirigido exclusivamente a un público adulto. Y es que, según Wolfman: “Vigilante estaba dirigida al lector más refinado sin importar su edad.” No había tabús en el Vigilante de Wolfman y, gracias a eso, podíamos encontrarnos con historias como la que presentaba a Cannon y Saber, la primera pareja (que yo recuerde) de super-asesinos abiertamente homosexuales vista en un cómic de superhéroes. Otras historias de interés de esta etapa eran aquella que narraba como adquirió Adrian su factor auto-curativo y aprendió a combatir al crimen (tenía que ver con un extraño y fantasmal grupo que habitaba en un desierto); los enfrentamientos con Cyborg, de los Titanes; el sicópata Electrocutor, el reflejo oscuro de turno del héroe; y el mafioso con cuerpo de máquina conocido como el Controlador (que le costó a Adrian la vida de uno de sus compañeros, J.J. y, poco después, perder de vista al otro, Terry) y el atmosférico y truculento episodio "Sombras", donde un misterioso asesinato y un extraño traje que permite fundirse a quién lo lleva entre las sombras se entremezclaban truculentamente con un caso de rivalidad entre hermanos. Detrás del traje-sombra de este último episodio, por cierto, estaba ni mas ni menos que el Monitor de Crisis en persona…


El Día del Padre

En Vigilante #17 USA daría inicio una de las historias más impactantes y destacadas de toda la serie: "Father's Day", El Día del Padre. Claro que viendo quienes eran los dos artistas británicos encargados de la misma, no es como para extrañarse: dibujando estaba un habitual del staff de 2000 AD, Jim Baikie (Skizz, New Statesmen, Judge Dredd), y escribiendo... “Sir” Alan Moore(!). “El Día del Padre” ha sido recientemente reeditada formando parte ineludible del DC Universe: The Stories of Alan Moore, la recopilación de todas las historias escritas por el británico entroncadas en el genuino Universo DC. En la historia, una de las pocas donde los pensamientos del Vigilante no se nos revelan al lector, un colérico padre, Carl Linnaker, encarcelado por abusos sexuales a su propia hija, sale de la cárcel con la intención de reunirse con ella. La oposición de la madre termina de brutal manera con la muerte de ella y la inevitable fuga de la niña, que acaba siendo recogida por dos prostitutas: Fever y Louise. Cuando Fever contacta con Adrian Chase, que ya intervino anteriormente en el caso, no espera que termine siendo el Vigilante el que aparezca para arreglar la situación. Todo desemboca en un enfrentamiento entre Linnaker y el Vigilante que obliga a la hija de éste y a Fever a tomar, violentamente, cartas en el asunto... Así la niña dispararía al Vigilante con una pistola ("¿Por qué?" - Preguntaría Adrian. "Porque yo soy su padre, Chase.¡¿Es que no basta con eso?!" – Le respondería Linnaker) y Fever se vería obligada a atropellar a sangre fría al perturbado padre. Toda una ducha de agua fría que cuestionaba sobre quién posee la potestad moral de decidir lo que es correcto o no, la realidad tras las apariencias y cuanto pueden pesar los lazos de sangre en la sociedad en la que vivimos...

Preguntas inquietantes que Adrian Chase se replantearía muy en serio en el #19 USA, de tal manera que tomaría la firme decisión de abandonar su dudosa carrera como Vigilante y concentrarse en su nuevo puesto como juez. Éste número, que aún cuenta con argumento del propio Wolfman, supondría también el debut en la serie del guionista que se convertiría a partir de entonces en habitual hasta el final de la misma (Así como el guionista de más larga estancia en el título): Paul Kupperberg. Hombre de la casa, editor, hermano del dibujante Alan Kupperberg y profesional de larga trayectoria que ha trabajado en títulos como Arion, Doom Patrol, Power Girl, Phantom Stranger, Peacemaker, Checkmate, etc... ¿Se sintió incomodado por tener que suplir a Moore en el título? “Oh, Alan no había hecho nada más que dos números, una historia en dos partes.” Comentó el propio Kupperberg. “Es una historia excelente, sin duda alguna, pero no me preocupó. No puedes preocuparte por quién ha hecho algo antes que tú. Cuando se trabaja con un personaje que tiene historia detrás, aunque sea por poco tiempo -Creo que mi primer número fue un fill-in en el número 16 y comencé a escribir la serie regularmente a partir del número 19- no puedes preocuparte de lo que han hecho otros autores, debes intentar simplemente hacer tu propio trabajo.”

Nightwing visita a Chase.

Ya pasado un tiempo desde que Adrian arrojara su uniforme de Vigilante al cubo de la basura (literalmente), un nuevo Vigilante, mucho mas violento y agresivo, surgiría de los oscuros callejones de New York City disparando a las sienes de lo peorcito del crimen de la ciudad, lo que provocó en Chase más de un dolor de cabeza (Le estuvo bien empleado por dejar un uniforme tan flamante a la vista de cualquiera en una vía pública). Los salvajes y crudos métodos de este nuevo Vigilante, cuya identidad permanecería un buen tiempo en secreto, dando lugar a todo tipo de pesquisas sobre su presunta identidad (Lo que provocaba que muchos de los lectores se comieran las uñas durante una buena temporada, entre número y número de la serie... apenas un año y poco mas después de que los lectores de Amazing Spiderman hubieran padecido lo mismo durante las etapas de Stern y DeFalco con el tema de la identidad del nuevo Duende), atraería la atención de Nightwing, en un principio convencido de que éste era el propio Adrian (Y no es que Chase tampoco estuviera muy convencido de lo contrario), en un par de episodios (Vigilante #20 y 21 USA) absolutamente vibrantes y adrenalíticos, gracias sobre todo a la labor en los mismos del no muy conocido dibujante Tod Smith, que se quedaría una buena temporada en la serie… ¡a la que buena falta le hacía un dibujante regular! Los enérgicos dibujos de Smith serían convenientemente realzados por el buen hacer de Magyar (que ya había coincidido con él en la serie de los rebeldes alienígenas Omega Men, donde Smith había logrado su trabajo mas destacado hasta aquel momento) aunque también contaría a lo largo de la serie con otros entintadores como Steve Mitchell, Rick Burchett o Greg Brooks, destacando sobre todo la labor de los dos primeros...

Recomendado para Lectores Adultos

Llegados al Vigilante #25 USA y buscando incrementar el interés por la serie, DC decide incluirla en su línea de títulos DeLuxe, por lo que a partir de entonces la serie pasaría a estar editada en mejor papel, ampliaría el número de páginas de historia por número (De las habituales 22 páginas se pasaría a 28) y bajo el logo de DC, la numeración correspondiente y el precio también se incluía el conocido cartelito con la inscripción "Suggested for Mature Readers", debido al cambio de orientación que editor y autores juzgaron conveniente para Vigilante. Mientras tanto, en el interior de los cuadernos, van apareciendo nuevos e interesantes personajes: como el policía detective de homicidios Harry Stein, que quiere atrapar a toda costa al nuevo Vigilante; Dave Winston, nuevo asistente del juez Chase o el psicólogo Dr. Harold Knopf, que sabe de las andanzas de Chase como Vigilante debido a las sesiones en las que trata con una bastante afectada Marcia King. Todos ellos sospechosos de ser el nuevo Vigilante, aunque no serían los únicos. Adrian Chase, durante todo este tiempo a la caza del nuevo Vigilante, termina finalmente enfrentándose con él, y con el Electrocutor, en Vigilante #27 USA, uno de los varios e impactantes números que dibujara Denys Cowan, el conocido dibujante de la aclamada The Question guionizada por Denny O´Neil y uno de los principales impulsores de Milestone Media, aquella sub-compañía surgida en 1993 que, a través del mecenazgo de DC, intentó hacerse hueco en el atestado mercado del momento lanzando varias series de super-héroes afroamericanos, realizadas por autores afroamericanos para, quizá, lectores eminentemente afroamericanos (Otro dibujante que, junto a Cowan, supliría varios descansos de Tod Smith en el título sería el dibujante Chuck Patton -Justice League of America-). El Vigilante Asesino al final terminaría resultando la persona que proporcionó a Adrian la oportunidad de convertirse en juez, Alan Welles, el cuál moriría tras un duro enfrentamiento a tres o cuatro bandas (los dos Vigilantes, el Electrocutor y una peligrosa banda de criminales). Intentando exculpar, chapuceramente, la memoria de su amigo, Adrian coloca el problemático uniforme del Vigilante sobre el también abatido Electrocutor, por si conseguía hacer creer a las autoridades que éste era un psicópata que actuaba como ambos "justicieros" por alguna razón extravagante. Pero la cosa no coló y como Harry Stein no tenía un pelo de tonto, empezó a investigar a fondo a Adrian Chase, a pesar de los problemas que aquello le empezaba a acarrear. Y en esto que surgió un tercer Vigilante...

David Winston es el tercer Vigilante

Como ha ocurrido en innumerables ocasiones con casi cualquier serie super-heroica de larga trayectoria protagonizada por un único héroe, cuando el protagonista habitual se ha visto impedido a vestir su atuendo característico, casi siempre por alguna razón fatal de causa mayor, no ha quedado otro remedio que recurrir a que en la misma irrumpa un proverbial sustituto que, con métodos similares pero no idénticos, una enorme dosis de buena fe –en principio- y ganas de demostrar que está a la altura de las circunstancias, se adueña del traje y de la colección durante un determinado tiempo, mas o menos largo, y que suele prorrogarse ineludiblemente hasta que los lectores por fin terminan cansándose del “usurpador” y piden a gritos la vuelta del añorado antecesor. En esta tesitura cabe incluir al mencionado Dave Winston, Vigilante "oficial" en el periodo que abarcan los números 28 al 36 USA. Como Stein termina descubriendo que Chase tiene mucho que ver con la muerte de Alan Welles y consigue acusarle ante la ley por ello, Winston, que en esta ocasión dio rápidamente a conocer su identidad como Vigilante tanto a los lectores como a Adrian (aunque no consiguió precisamente su bendición por ello), se tomó muy en serio el asunto y, rápidamente, consiguió meterse en unos líos tremendos que incluían una multidinaria guerra de bandas, un psicópata religioso, la ansiada vuelta de Cannon y Saber y, para su eterna desgracia, al peligroso comando de un solo hombre conocido como el Pacificador, la puesta al día de uno de los personajes que DC había adquirido de la fenecida editorial Charlton (Donde el personaje contó, en 1967, con una colección de corta vida que albergaba historias en su mayor parte escritas por Joe Gill y dibujadas por Pat Boyette). En esta reaparición, el héroe “que amaba tanto la paz que estaba dispuesto a luchar por ella” (¿?), trabajaba para una agencia secreta del gobierno norteamericano y no es que estuviera muy bien de la azotea...

Ironías de la vida, aquellos tecnicismos que dejaban libres a los criminales a los que luego Adrian daba caza como Vigilante, sirvieron para que Marcia King, con la ayuda de un, ahora amigo, Harry Stein, consiguieran liberar a Chase de los cargos que se le habían imputado. Pero las desgracias no dejaron de perseguirles y cuando el vuelo que él y Marcia habían escogido para tomarse unas merecidas vacaciones fue tomado a la fuerza por un terrorista llamado Jhamed y su Ejército de Liberación del Pueblo (¿?), obligando a que el Pacificador y Dave Winston, en su identidad de Vigilante, irrumpieran también en el avión, todo se volvió a torcer de manera bastante violenta e irreversible. En un ataque de locura (¡y debido sólo a que al reciente Vigilante se le ocurrió tocarle el brazo!) el Pacificador acribilla a balazos al pobre Dave sin piedad, dejando caer su cadáver agujereado fuera del avión, lo que obliga a Adrian a volver a convertirse, de manera definitiva ya, de nuevo en el Vigilante para procurar detener al enajenado Pacificador… para absoluta y total desesperación de Marcia, todo hay que decirlo, ya que el desdichado contratiempo era lo último que necesitaba su frágil estado psicológico. Con ayuda de nuevo del entregado Harry Stein y la organización gubernamental secreta que puso en circulación erróneamente al Pacificador (Y que estaba dirigida por Val Vostok, de aquella encarnación de la Doom Patrol surgida en el Showcase #94 USA de 1977), el Vigilante se enfrentaría entonces tanto con los terroristas como con el Pacificador, aunque no siempre saliendo todo como a él le hubiera gustado. Sería entonces a partir de aquí cuando el tono de la serie y su protagonista irían volviéndose más y más pesimistas, con Adrian recrudeciendo número a número su carácter y sus métodos...

El Suicidio del Vigilante

Las cosas se fueron complicando bastante para Adrian Chase: su identidad secreta fue revelada por todo el país ante cámaras de televisión por culpa de un nuevo enfrentamiento con el Pacificador, perdía de vista a Marcia definitivamente (que terminaría rehaciendo su vida con su psicólogo), fue perseguido incansablemente por todo tipo de criminales, visitó brevemente la cárcel por culpa de Black Thorn, otra violenta justiciera de métodos similares a los de Chase, y se las tuvo que ver (quizá con la esperanza de subir las ventas de la serie, que empezaban a descender preocupantemente) ni mas que menos que con el mismísimo Batman...

En los tres últimos números de la serie (Vigilante #48 al 50 USA), ya sin Tod Smith y con un nuevo dibujante, Steve Erwin, que en 1985 había abandonado su trabajo para varias compañías de la industria petrolífera con la intención de darle una oportunidad a sus capacidades artísticas, las cuales desarrolló principalmente para DC durante algo mas de una década en títulos como Gunfire, Deathstroke: The Terminator o la adaptación al comic de Batman Vuelve, el guionista Paul Kupperberg dio un final digno y definitivo a un trabajo correcto, así como paralelamente fue plantando las semillas de un nuevo proyecto que surgiría tras la cancelación de la serie y en la que varios personajes de Vigilante (Stein y el último interés amoroso de Adrian, la violenta justiciera Black Thorn) seguirían apareciendo: Checkmate. “Pienso que mi labor en Vigilante -que como sabéis, fue creación de Marv Wolfman- resultó más amena que la que Wolfman realizó.” Valoró el propio Kupperberg en su momento. “Teníamos interpretaciones diferentes, maneras diferentes de hacer las cosas. Así pues, simplemente hice avanzar al personaje de la manera en como yo lo veía. Vigilante es probablemente mi mejor obra como guionista. Cuando comencé a escribir Vigilante, fue otro mundo. Me mostré capaz de concentrarme en el personaje, en su desarrollo, en el desarrollo de la historia... y después de 30 números ya escritos, Vigilante terminó suicidándose por todo lo que le ocurrió a lo largo de su vida. Resultó una gran experiencia de aprendizaje para mí como guionista“.

Efectivamente, tras la depresión que le provoca presenciar el linchamiento del Homeless Avenger, un imitador del Vigilante que había tomado a los mendigos de la ciudad bajo su protección y que, por desgracia, acabó matando a un policía, y ya en el último y definitivo Vigilante #50 USA de Febrero de 1988 que, además de una portada del artista canadiense Ken Steacy (Tempus Fugitive, Jonny Quest), contenía el episodio titulado “A Life!” (Una Vida) realizado por Paul Kupperberg, Steve Erwin y Jack Torrance, un perturbado Adrian salía a aniquilar delincuentes hasta que la policía terminaba por interceptarlo. Era entonces cuando la historia del Homeless Avenger se repetía y, en el subsiguiente enfrentamiento, Vigilante mataba por culpa de un acto reflejo al capitán Hall. Una vez en casa, horrorizado por lo sucedido, un Adrian Chase frío y melancólico, que descubre desesperado lo lejos que le han llevado sus actos, decide encerrarse en el cuarto de baño... Sus pensamientos no dejarían lugar a dudas: "Se suponía que debía limpiar las calles de asesinos y locos, ¿no? (..) No quería morir. No podía seguir viviendo. Una paradoja. No lo pienses más...". Adrian se colocaba entonces la pistola bajo la barbilla y presionaba, tembloroso pero decidido, el gatillo. Poco después, su pareja, Black Thorn, encuentra el baño salpicado de sangre, con el cadáver de Adrian en el interior. Una de las escenas más duras e impactantes jamás protagonizada por un genuino ¿superhéroe? en una serie de la que fuera principal protagonista.

Tras 50 números de los que cabría también destacar muchas de sus cuidadas y excelentes cubiertas (con autores como Brian Bolland, Howard Chaykin, Joe Kubert, Bill Sienkiewicz, Marshall Rogers, John Byrne...) y 2 annuales con guiones de Kupperberg (El primero, con aparición de Nightwing, dibujado por Denys Cowan y Joe Brozowski y el segundo, que mostraba el juicio a Adrian Chase por su supuesto asesinato de Alan Welles, dibujado por todo un clásico, Ross Andru), esta recordada colección desaparecía de las tiendas. Mike Gold, editor de la serie, escribió en su último número una columna titulada La Muerte del Vigilante: Por Qué Adrian Chase Debía Morir:

“La conclusión de la historia de este número estaba preparada desde el momento en que Adrian se deshizo de aquel policía de la escalera de incendios en el número 37. Cuando empezamos a trabajar juntos en Vigilante, Paul Kupperberg y yo abordamos esta etapa como una historia por partes. En vista de que las ventas de esta colección no estaban revolucionando el mundo, ambos resolvimos utilizar la cancelación de la serie para contar esta historia. No te preocupes: habrá un par de importantes continuaciones.

Seguir el conjunto de las leyes es la única manera de mantener una sociedad sana. No siempre nos atenemos a las reglas, pero la diferencia entre un super-héroe y un vigilante es que el gobierno perdona, al menos mientras lo necesite, las actividades del super-héroe. En nuestra historia, Adrian Chase no fue un hombre equilibrado. Se regía por un fuerte sentido de lo correcto o lo incorrecto, pero, como Paul mostró una y otra vez, hay una delgada línea entre el super-héroe y el Vigilante, una línea que Adrian fue incapaz de ver. Es fácil entender que siguiera aquel camino, pero la motivación sola no es una excusa.

El suicidio no es la solución a los problemas de uno. He pasado años trabajando en el campo de los servicios sociales, y he hablado con cientos de posibles suicidas. Nunca he hablado con alguien que pensara que el suicidio fuera a resolver nada. Solo este aspecto del episodio daría de qué hablar. Dentro de cada uno de nosotros se esconde un Vigilante en potencia que quiere dar réplica al mal. Por suerte, mantenemos este vigilante a raya. Adrian Chase no pudo. Su deseo de cometer suicidio, de apretar el gatillo de verdad, es comprensible pero no aceptable: se había convertido en el mal que estaba combatiendo. Adrian Chase había pagado el precio de sus acciones, como él comprendió.”

Aunque Marv Wolfman tenía previsto recuperar al justiciero en posteriores mini-series donde quería devolver al Vigilante a sus orígenes y hacerlo más consistente y duro, eliminando personajes secundarios o cuarteles generales, lo cierto es que aquello nunca llegó a hacerse. Y cuando por fin el justiciero Vigilante volvió unos años después, no fue de la manera en que Wolfman había prometido...

La Vigilante de los '90.

Si bien el espíritu de Adrian Chase todavía tendría unas apariciones fantasmales en un par de números de Day of Judgment, la serie limitada de 1999 realizada por Geoff Johns y Matt Smith donde, en medio de una grave crisis, varios superhéroes de la vertiente místico-cósmica de la DC necesitaban encontrar un nuevo huésped para el Espectro, que resultó ser ni mas ni menos que Hal Jordan (y ya que estamos, mencionar también aquellos rumores que apuntaban a que Danny Chase, el Phanstasm de los Nuevos Titanes, era un familiar mas o menos directo de Adrian), los '90 tuvieron una Vigilante muy especial que, a pesar de no contar con título propio, tuvo bastantes apariciones en la serie regular de otra famosa creación de Marv Wolfman, Deathstroke: The Terminator. Y sí, he dicho bien, "una", en femenino...

En Enero de 1992, durante la saga "City of Assassins", (Ciudad de Asesinos, Deathstroke #6-9 USA) conoceríamos a la Detective Patricia “Pat” Trayce, de la Policía de Gotham. Terribles circunstancias habían forzado a Trayce a afrontar en un corto espacio de tiempo la muerte en cumplimiento del deber de su marido, un oficial llamado Paul y, por si no fuera poco, el asesinato de su compañero de patrulla, Luis, quedando su hijo huérfano, Luis Jr., al cuidado de la propia Trayce. Durante años había trabajado para encarcelar al asesino mafioso Jeremy Barker, que estaba detrás de la muerte de su compañero, para ver finalmente como éste pasaba a formar parte del programa federal de protección de testigos, lo que la enfureció sobremanera. Cuando un desconocido enmascarado atacó a Barker con la intención de matarlo, Trayce fue acusada del ataque y el Comisario Gordon decidió suspenderla del servicio hasta que se averiguara la identidad del asaltante. Mientras tanto, Terminator raptó a Barker para interrogarle y Trayce, que siguió la pista de ambos, se encontró con Scoops, un informador que había trabajado con Terminator y el anterior Vigilante, Adrian Chase. Scoops le proporcionó la localización de Terminator y Barker y le dio algo más, un antiguo uniforme del Vigilante. Con el uniforme en su poder y, además, un suministro de armas oculto del anterior Vigilante, Trayce decidió asumir y continuar la labor del justiciero. La nueva Vigilante, Terminator, Barker, el asaltante enmascarado y Batman terminaron enfrentándose entre ellos y pudimos averiguar que el peligroso asaltante no era Pat Trayce, claro está, sino la agente del FBI Lorna Gaines, la cual, mientras intentaba acabar con la vida de Terminator, murió abatida a tiros por la nueva Vigilante. Finalmente, Barker ingresó en prisión y Trayce consiguió, no sin cierto esfuerzo, ser entrenada por el propio Terminator, con el que comenzó un romance que pasó por muchos altibajos.

Con el tiempo, Pat Trayce se apropió de Searchers, Inc. la compañía que proporcionaba servicios de espionaje de Adeline Kane, ex-mujer de Slade Wilson, Terminator, y madre de Joseph Wilson, el antiguo miembro de los Nuevos Titanes conocido como Jericho. Con ayuda de Wintergreen, antiguo mano derecha de Terminator, la nueva Vigilante convirtió Searchers, Inc. en Vigilance, Inc. una organización experta en operaciones de búsqueda y rescate. Desde que inició su nueva y temeraria andadura se la ha visto con todo tipo de aliados en diversas misiones: colaborando conjuntamente con la organización Checkmate; junto a Vixen rescatando a Halcón y Paloma, al lado de Resurrection Man con una distinta encarnación de los Héroes Olvidados, con la JSA durante la macro-saga de Our Worlds at War, etc...

Llegados a este punto resulta evidente la estrecha conexión del Vigilante en todas sus encarnaciones con los The New Teen Titans de Wolfman y Pérez y los personajes surgidos allí. Algo que resultaba obvio también para Micah Ian Wright, el guionista que iba a hacerse cargo a mediados del 2004 de la nueva serie dedicada al Vigilante: “Oh, claro. Viví la época perfecta para la era de Marv Wolfman/George Pérez con los Titanes. La devoraba... Nightwing, Cyborg, Deathstroke el Terminator, Hermano Sangre, Vigilante, todas aquellas grandes creaciones que surgieron de aquél equipo asombroso. Mi trabajo soñado en el Universo DC es Carlos (D’Anda) y yo haciendo la serie de Deathstroke the Terminator.”

El Vigilante que No Pudo Ser…

Pat Trayce, también conocida como Vigilante III, a pesar de continuar aparentemente operativa en el Universo DC no parecía ser en principio la elegida para protagonizar aquella serie limitada prevista que Micah Ian Wright y Carlos D’Anda iban a ofrecernos. En aquel momento los planes para la serie eran los siguientes, según contó el guionista: “El título tiene lugar en el Universo DC habitual. Superman aparecerá en mi serie. Ocurre en Metrópolis y trata sobre como un Vigilante puede operar en la ciudad que todos conocen por su Gran Protector Azul. Mi serie echa un duro y profundo vistazo al crimen de la ciudad que tiene lugar en los más altos niveles de la sociedad. He visto la manera de hacer un cómic del Vigilante sin obligarme a cosas como una "guerra contra el crimen callejero". Pensé: ¿Quién se sale con la suya en el crimen de hoy en día? Los tipos de Enron. Los tipos de Tyco. Los tipos de WorldCom/Citybank. Quiero decir, WorldCom fueron unos tunantes organizados deliberadamente para robar 200.000 millones de dólares de la gente en América. ¿Y qué han hecho con ellos? Absolutamente nada. Entonces empecé a pensar sobre ESOS tipos, y de repente estaba claro quienes debían ser los objetivos del Vigilante del 2004.”

“Las circunstancias y situaciones de esta serie serán mucho más parecidas a lo que ocurre en la realidad tal día como hoy que, digo, Metamorpho parando por mi casa para tomar té y galletitas. Solo tipos en Spandex disparando a hombres de negocios corruptos y ricos, pero sin analizar en absoluto la política de estas circunstancias. Lo prometo. Comedia oscura con MONTONES de explosiones. Carlos dibuja buenas explosiones y yo quiero tenerlo feliz” ¿De quién había surgido entonces la idea de traer de vuelta al Vigilante? Micah Ian Wright lo contaba así: “Tal y como yo lo entiendo, fue de Jim Lee y Carlos D'Anda. Carlos estuvo activo hace unos pocos años, entonces la escena degeneró y el trabajó mientras en otros campos, pero ahora ha vuelto para vengarse. Hicimos una historia de 12 páginas juntos en un reciente Wildstorm Annual.”

Al final el esperado proyecto no logró ver la luz.

Portada de You back the attack

Micah Ian Wright venía de escribir para series de animación del canal Nickelodeon (The Angry Beavers, Constant Payne) y había llamado bastante la atención un curioso libro suyo, You Back the Attack, We'll Bomb Who We Want! que, publicado un poco antes de la invasión de Iraq en el 2003, presentaba una recopilación de carteles utilizados como propaganda en la Segunda Guerra Mundial modificados debidamente para albergar modernos mensajes anti-bélicos. En la introducción de aquel libro proclamaba haber pertenecido a los Rangers del Ejército Americano para, posteriormente, ir contando en diversos lugares como había participado en operaciones encubiertas en Panamá (según el mismo, albergaba fuertes sentimientos anti-bélicos tras haber visto con sus propios ojos a multitud de civiles Panameños abatidos por los bombardeos americanos) y en distintas regiones de Sudamérica y América Central. Micah no paró de alardear aquí y allá de su experiencia militar (En entrevistas en prensa y radio, charlas, Internet…) y mientras trabajaba en la serie de Wildstorm Stormwatch: Team Achiles y ultimando la salida de su Vigilante junto a Carlos D’Anda, fueron apareciendo diversos escritos en Internet de Rangers auténticos cuestionando la pertenencia al cuerpo de Wright hasta que, un poco antes de que un tal Richard Leiby hiciera salir a la luz un artículo en el Washington Post (periódico en el cual Wright había sido ya entrevistado con anterioridad durante el año 2003, a raíz de la aparición de su “You Back the Attack”, y donde probablemente empezó todo el tema de las mentiras a acrecentarse) demostrando que, efectivamente, Micah Ian Wright no tenía la experiencia militar que proclamaba a los cuatro vientos, el propio escritor decidió quitarse un peso de encima y revelar a través de Internet que había estado mintiendo a todo el mundo sobre su pasado militar. Tiempo atrás, Richard Leiby había solicitado en varias ocasiones a Seven Stories Press, la editorial que había lanzado el libro de Wright, que exigieran al escritor pruebas de su carrera militar hasta que el mismo no tuvo otra salida que confesarles la verdad antes incluso de su la aparición de su texto de arrepentimiento en la red. Aquel texto comenzaba así:

“Mi nombre es Micah Wright. Fui un antiguo Ranger del Ejército y os he estado mintiendo. He guardado el secreto durante años, pero todas las mentiras van aumentando de tamaño y con el tiempo escapan a nuestro control. Ahora he de confesaros todo acerca de mi Gran Mentira. ¿Y sobre qué mentí? Oh, en casi nada…
Salvo en que nunca fui un Ranger del Ejército. Nunca serví un solo día en el Regimiento de los Rangers. Nunca fui a la Academia de los Rangers. Lo más cerca que he estado de serlo alguna vez fue en el Centro de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva Militar. Todo esto entero de los Rangers del Ejército es una mentira estúpida que tiene sus raíces allá por la Universidad. Cuando estaba en el Centro de Entrenamiento de Oficiales de La Reserva Militar (y fui de verdad, confiad en mí) me encontré con un montón de Rangers y llegué a conocer a algunos de estos hombres asombrosos. Siempre me impresionaron con su competencia inspiradora y su compromiso de uno para con los demás. Aunque disfruté de mi tiempo en el Centro de Entrenamiento de Oficiales de La Reserva Militar, decidí que ocho años de servicio militar no eran para mí y abandoné el programa. Allí concluyó mi implicación con las fuerzas armadas (..)”

Y concluía así:

“(..)Hubo una cosa que no imaginé, que no pude imaginar: que una mentira como esta aumentase y creciese y finalmente consumiera cada faceta de mi vida entera. Ha pesado en mi corazón y en mi mente durante dos años enteros, lentamente machacando mi espíritu, contaminando mis buenas relaciones y amenazando con destruir todo a mi alrededor. Ahora me siento bien al quitarme ese peso de encima. Solamente espero que podáis perdonarme.

Y, por favor... no más amenazas de muerte.

Siempre vuestro,

Micah

25 De Abril, 2004”

La continuación prevista a su primer libro, que iba a titularse "If You're Not a Terrorist, Then Stop Asking Questions", fue cancelada por Seven Stories antes de aparecer. Además la editorial se comprometió a eliminar en las futuras reimpresiones de “You Back the Attack” todas aquellas referencias a que el autor había pertenecido a los Rangers. El asunto siguió coleando durante un tiempo más debido a que Wright afirmaba que fue iniciativa propia revelar el asunto y que el Washington Post solo se había hecho eco de la información al ser informados a posteriori por la editorial. Que no había sido debido a que el Washington Post había descubierto el asunto que Wright hiciera entonces pública su mentira y su arrepentimiento. No le creyó mucha gente y hasta el mismísimo Kurt Busiek le aconsejó que quizá lo mejor que podía hacer era parar de autojustificarse y cerrar definitivamente la boca, además de invitarle a que pensara en la gente a la que había llamado mentirosos por proclamar la verdad cuando él se negaba a admitirla y en el daño que ocasionaba a la gente que en esos momentos trabajaban en proyectos con él, como Oni Press (para los que preparaba la introducción del recopilatorio de “Queen & Country: Declassified” y que ahora se sentían algo estafados de haberle confiado a él aquella tarea) y, sobre todo, a Carlos D’Anda.

La salida del anunciado relanzamiento del Vigilante quedaba pues en entredicho y, al final, a la insistente pregunta que hacían los aficionados sobre el mismo, los portavoces de DC Comics se vieron empujados a responder una y otra vez con la evasiva frase de “Ningún comentario sobre el estado en que se encuentra en estos momentos”. Hasta que el paso del tiempo y la falta de información dejó mas o menos claro que el proyecto se posponía hasta nuevo aviso… o a la espera de que se encontraran nuevos autores que pudieran ponerlo en marcha.

…Y El Vigilante que Ha Terminado Siendo

El consagrado guionista y dibujante Bruce Jones es de los que ya lleva a sus espaldas una destacada y abundante carrera en el mundo del cómic que data de principios de los años ’70, habiendo trabajado en revistas de ciencia ficción, colaborado en historias de terror para la clásica editorial Warren, en cómics antológicos como el “Alien Worlds” de Pacific primero y Eclipse posteriormente y, ¿cómo no?, para las “dos grandes”, Marvel y DC, con personajes como Conan el Bárbaro, Shanna la Diablesa o el mismísimo Batman. Recientemente su sólido trabajo en “Incredible Hulk” le abrió las puertas hacia un suculento contrato en exclusiva con DC Comics por un periodo de dos años que incluye proyectos tales como Warlord, Nightwing o Man-Bat y el que ha sido el primero de sus encargos publicados gracias al nuevo contrato: el pospuesto relanzamiento de Vigilante.

Por fin se consiguió dar con un equipo creativo que reemplazara al inicialmente previsto por la gente de Wildstorm para dar nueva vida a un concepto que ya llevaba demasiado tiempo fuera del alcance de los lectores. A Jones le acompañaría en la labor Ben Oliver, un artista británico que empezó a despuntar con sus sobrios dibujos para la serie “Puncture”, editada en Estados Unidos por la modesta editorial Com.X, conocida sobre todo por ser la cuna de la rompedora serie Cla$$war, similar en planteamientos e incluso en resultados a una de las series mas importantes del mas reconocible sello Wildstorm, la demoledora Authority, y que también supuso el descubrimiento del talentoso dibujante Trevor Hairsine. Al igual que Hairsine, Oliver no tardaría en dar el salto hacia proyectos editoriales de mayor envergadura y ya en el año 2004 se encargaría de un One-Shot de la mismísima Authority titulado Human on the Inside y guionizado por John Ridley. Después se encargaría de alguna que otra colaboración esporádica con el Tom Strong de ABC y para The Losers en el sello Vertigo de la propia DC hasta recaer finalmente en su proyecto mas largo hasta la fecha: Vigilante. Su siguiente trabajo sería nada mas y nada menos que ilustrar un guión en tres partes del siempre entretenidísimo Robert Kirkman para una de las series mas punteras del mercado USA: Ultimate X-Men.

Finalmente con fecha de Noviembre de 2005 aparecía el número 1 de la nueva miniserie de 6 centrada en una nueva, taciturna y muy, muy misteriosa encarnación de nuestro violento ¿héroe? Con un tratamiento algo distinto de las anteriores encarnaciones del personaje o del similar Punisher de la Marvel. Y es que, como explicó en anteriores declaraciones el mismo Jones: “Sencillamente no quería repetir ese esquema de nuevo así que barajamos seguir nuestra propia dirección, liberarnos de la continuidad. Nuestro Vigilante está cortado de una tela totalmente diferente al de(los) anterior(es), con una manera de actuar y un estilo que le apartan del superhéroe tradicional del Universo DC o de cualquier otro Universo. El nuestro es más oscuro, más acercamiento psicológico. Me encontré con el editor Alex Sinclair en la San Diego Con cuando acababa de firmar mi nuevo contrato con DC. Inmediatamente abordamos el tema. Nos llevó a April y a mí mismo a La Jolla para reunirnos con las personas de Wildstorm y tener un almuerzo para hablar sobre nuevos proyectos. ¡Estaba muy abierto hacia un nuevo acercamiento al personaje y una cosa llevó a la otra y aquí estamos! Por cierto, ha sido un placer trabajar con él. Un tipo muy simpático. ¡Y un genial colorista a descubrir!”. Tan contento está Jones del tiempo que pasó trabajando en Vigilante que él mismo lo ha llamado “El proyecto menos plagado de problemas en el que alguna vez he estado involucrado. Ciertamente ha sido uno de los más agradables de escribir. El editor Alex Sinclair ha sido un sueño y sólo ocurrió una vez que se cambiara al dibujante, lo cual es un hecho raro para esta industria.” Jones se refería a la sustitución de Oliver en el número 3 por un Dustin Nguyen algo “despreocupado” y “suelto”, pero que no desentona demasiado con los demás números de la serie, y que también se encargaba allí de las tintas, al igual que lo venía haciendo Oliver durante todo el resto de la serie.

La misma, a falta de leer los dos últimos números de la serie en el momento en que escribo éste largísimo texto (¿aún estáis ahí?), está resultando bastante amena de leer y adictiva en cierto grado. El misterio que envuelve la aparición de el nuevo Vigilante, el oscuro origen del mismo y la tan aparente como intrigante conexión que se establece entre sus acciones y una serie de personajes muy realistas que operan en un Metrópolis mas cercano y sucio del que estamos acostumbrados a leer en las series del Hombre de Acero (ellos son los psiquiatras Justin Powell y René Carpenter, el detective de policía Sovereign o el fotógrafo del Daily Planet Lansky, además de algún otro personaje mas) enganchan lo suficiente para ir avanzando en la lectura e ir conservando un cierto interés. La identidad del nuevo Vigilante puede dar la campanada en los últimos números de la serie (algo se deja intuir y podría tener curiosas connotaciones) y el tono y el “sabor” de la serie no desmerece del que poseía la antigua colección (un tono mas adulto, sucio, cínico y desencantado del habitual en otras series superheróicas; psiquiatras, policías y un vengador justiciero compartiendo “terreno de juego”; escenas de acción mas violentas y directas) aunque sin el antiguo pero recordado uniforme negro con gafas rojas (aunque el nuevo no deja de recordarnos al antiguo y tiene un aire mucho mas realista) y sin aquellos textos de apoyo narrados en primer persona tan característicos. El dibujo de Ben Oliver encaja muy bien con la historia que se narra. También se percibe adulto, sombrío, misterioso…

“Éste es un tebeo difícil del que hablar sin irse de la lengua.” Explicaba Jones “A donde se dirige la trama y su desenlace dependen de pistas que comienzan con el primer número. No quiero hablar mas de la cuenta y estropear cosas a aquellos lectores que se han desprendido de su dinero que tanto les ha costado conseguir con la idea de obtener algunas sorpresas inesperadas y giros imprevisibles. Pero para mí que lo que nos ha llevado hasta semejante terreno fértil ha sido la oportunidad que el editor nos ha proporcionado de echar la vista atrás al pasado del personaje y mostrar en detalle como se ha convertido en el hombre que es –incluso de una manera mejor trabajada aquí que en el Batman / Espantapájaros: Año Uno-. Su identidad es un estricto secreto. De hecho, parte de la diversión de la serie está en tratar de desentrañar quién es este tipo así como en por qué está haciendo todas esas cosas terribles”. Parte de ese aspecto novedoso que desprende la serie está en que, hasta el momento, el Vigilante no parece ser el auténtico protagonista de la misma, difuso en un extraño segundo plano cediendo importancia a los personajes antes mencionados mientras el parece conocerlo y controlarlo todo desde una posición de ventaja, en la lejanía. Algo así como Batman en la fenomenal Gotham Central. “Sin embargo, hay un personaje central en nuestra serie que centra la serie entera y, de hecho, juega un papel trascendental tanto en la estructura de la historia como en las raíces del propio Vigilante. Este individuo nos conduce por un largo camino proporcionándonos indicios sobre cómo y por qué el Vigilante se convirtió en la persona que es ahora. Espero que todo se entremezcle a través de la historia con habilidad y de una forma legible. Sin duda he dado lo mejor de mí.”

Quedará al final por ver si existe alguna conexión directa con anteriores encarnaciones del personaje. Lo que está claro es que, definitivamente, nada queda aquí de las, a priori, prometedoras e interesantes ideas de Micah Ian Wright y Carlos D’Anda.“No. Ésta es estrictamente la versión Bruce Jones/Ben Oliver, una versión completamente distinta del proyecto Wildstorm previamente anunciado. Lo hemos hecho muy a nuestra manera. Será un descontrol total. ¡Abrochaos los cinturones!”. La serie cuenta además con portadas del siempre interesantísimo Michael Golden (aunque últimamente, en sus más recientes trabajos, algo menos minucioso de lo que nos gusta esperar de él, todo sea dicho). ¿Veremos algo de todo esto publicado por aquí en España? Es difícil, la verdad. Incluso esta última y mas reciente mini-serie ni ha llamado especialmente la atención ni se está vendiendo allí lo suficientemente bien (el número 1 ocupaba el puesto 92 del Top 100 de Septiembre del 2005 del catálogo Previews y, lástima, el número 2 ni siquiera aparece) como para pensar que esté en los planes de las editoriales españolas editarla aquí en breve. Aunque, por otro lado, calidad no le falta a la serie y quizá en España fuera apreciada como se merece. Veremos. Tampoco sería totalmente descartable la aparición allí en un futuro mas o menos cercano de un Trade Paperback recuperando la mini-serie al completo (sobre todo si las buenas críticas hasta ahora leídas y un buen boca-a-boca consiguieran convertirla finalmente en una serie limitada “de culto”). En ese caso no me lo pensaría mucho si estáis interesados en el personaje porque quizá no surjan muchas oportunidades mas. En fin, sea como fuere, la saga del Vigilante es otra obra interesante mas entre las enormes cantidades de papel que cada año produce la industria del comic americano a la que deberían prestar especial atención todos aquellos fans de los ambientes y los héroes mas urbanos, oscuros y realistas. Como uno es de esos, el recuerdo de la lectura de sus páginas siempre ha ocupado un lugar de cierto privilegio en mi memoria (y, me han dicho, que de la memoria del responsable técnico de esta Web). Espero que el artículo haya dado buena muestra del porqué de ello y si queréis también probar… ya sabéis. Es posible que el esfuerzo os valga la pena.

Tony Ruiz