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LOS TITANES DE JUDD WINICK
En este artículo vamos a hacer un repaso a la breve pero intensa etapa de Judd Winick a cargo de Titans. Si estás interesado en comprar estos cómics, mejor que NO sigas leyendo, porque destripamos el argumento con pelos y señales.
ANTECEDENTES
Durante muchos años, raro era el personaje o grupo de personajes que gozaba de varias series propias. De hecho, generalmente ya costaba mantener una colección en el mercado como para añadirle otro título. En el caso de los Titanes, esta singularidad ha sido una constante desde que en 1994 fue cancelada Team Titans. Por aquel entonces, y en plena efervescencia noventera, había dos series, la mencionada Team Titans, que cayó víctima de la renovación ocasionada por Zero Hour: Crisis in time, y The New Titans, que vio el fin después de 130 episodios. Los intentos posteriores por rentabilizar la franquicia pasaron por ser respetuosos con el lector, darle una serie fácil de seguir, sin cruces entre series y con cierta autonomía... Así, entre cierres y relanzamientos, llegaron Teen Titans vol. 2, The Titans y Teen Titans vol. 3, esta última una de las más exitosas desde que en los años 80 Marv Wolfman y George Pérez demostraron que los Titanes podían funcionar. Pero las normas están para romperlas, y así en junio de 2009 apareció un nuevo título, Titans, que se publica de manera paralela a Teen Titans vol. 3.
Lo verdaderamente difícil de mantener dos series en el mercado no solo está en conseguir que sus ventas sean positivas, sino que además su calidad sea considerable. En este sentido, Teen Titans vol. 3 comenzó en 2003 con buenos autores y muy buenas intenciones, pero con el paso de los años ha ido cayendo en picado. A decir verdad, ni con Geoff Johns era una gran serie, pero al menos era decente, tenía algunos arcos argumentales interesantes y transmitía confianza. Pero Johns se marchó y con él la serie se convirtió en un "quiero, pero no puedo" por parte de Sean McKeever. A esto cabe añadir el constante cambio de dibujantes y por el que Teen Titans ya no parece un título importante, sino otro más. Así no cuesta entender por qué DC Comics considera una opción darle otra a los Titanes... Si estropean Teen Titans y aún así las ventas son positivas, para qué molestarse en cambiarla. En lugar de eso optan por rizar el rizo y sacarle los cuartos a los fieles seguidores.
Antes de entrar en materia, vale la pena hacer un apunte: esta nueva serie se llama simplemente Titans. Durante el período 1999-2003 hubo otra serie, The Titans, y se llamaba así, con un "the", por lo que la actual Titans no se considera el volumen 2 de aquella. Es evidente que en la elección del nombre se ha intentado evitar la confusión, si bien aquel título al menos tenía sentido: tradicionalmente, el símbolo que usaban los propios titanes eran dos T, que venían de "Teen Titans", y en The Titans se hacía lo mismo, solo que haciendo referencia a este título. Este detalle, tan nimio como curioso, denota el cariño con el que se pueden hacer las cosas cuando hay voluntad.
TITANS EAST SPECIAL
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Los Nuevos Titanes después de derrotar a Joker y Bizarro |
Pero ahora centrémonos en lo que toca. La serie Titans comienza en junio de 2008, pero en enero del mismo año aparece Titans East Special, que viene a ser un anticipo de lectura imprescindible. Este especial corre a cargo de Judd Winick y Ian Churchill, el equipo creativo elegido para esta andadura, quienes presentan aquí el comienzo y el final de un nuevo grupo. La misma portada avisa preguntándose quién morirá mientras varios personajes posan para la cámara: Cyborg, Halcón, Paloma y otros tres que de primeras resultan desconocidos. Desde luego, sería un golpe de efecto matar a Cyborg o Paloma, pero no parece viable, así que lo normal es que caigan alguno de esos personajes nuevos. Ahora lo veremos.
Abrimos el cómic y lo primero que nos encontramos es con una aventurilla situada en el pasado, con los Nuevos Titanes en su época de esplendor enfrentándose al Joker y Bizarro. ¿Y por qué esto? Pues porque Titans intenta recuperar aquella alineación, así que lo primero que hace Winick es recordanos cómo era, quiénes eran sus miembros, la interacción que había entre ellos... Esto está bien, y siempre es mejor que simplemente recordarnos con palabras lo bonito que eran aquellos tiempos, pero para que estas páginas surtiesen efecto tendrían que hacerlas Wolfman y Pérez. Con Winick y Churchill da la impresión de que los 90 hayan engullido un pedacito de la historia de los 80. Por otra parte, la aparición de Bizarro no es muy correcta para con la continuidad: en la época de los Nuevos Titanes no existía Bizarro, quien no debutaría hasta la saga "Emperador Joker" de Superman, así que su aparición aquí debería ser imposible. Podemos sopesar que se trate de algún clon imperfecto del Hombre de Acero ya que, a fin de cuentas, ha habido tantos que no sería imposible, pero aparentemente el Bizarro que usa Winick es el mismo que aparece en los cómics modernos. En definitiva, un pequeño desliz por parte del guionista.
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La muerte de Power Boy |
Sigamos. Ya recordamos cómo eran los Nuevos Titanes y ahora toca saber cuál es la situación actual de estos. Quienes hayáis venido siguiendo los últimos años de DC sabréis que muchos de estos personajes han cambiado bastante. Ahora, Roy Harper se hace llamar Red Arrow y es miembro de la Liga de la Justicia; después de Crisis Infinita se ha reestablecido el origen de Donna Troy como hermana de Wonder Woman; Starfire ha estado perdida en el espacio todo un año con Animal Man y Adam Stranger; Wally West ha vuelto como Flash después de la muerte de Bart Allen; Beast Boy ha reformado la Patrulla Condenada... El tema es que Cyborg quiere reunirlos a todos de nuevo para formar los Titanes (mientras Robin y compañía siguen con sus Jóvenes Titanes), pero ninguno de sus amigos acepta la propuesta por estar ocupados con otras cosas. Y así es que Cyborg recurre a jovenzuelos inexpertos como Power Boy, Lagoon Boy, Son of Vulcan (estos tres son los desconocidos que aparecían en la portada), Little Barda, Anima (personaje nacido a principios de los 90 en el crossover Bloodlines) y Halcón y Paloma. A partir de aquí el cómic se convierte en una sucesión de páginas de entrenamiento entre todos ellos. Hay puñetazos, bromas, más puñetazos, más bromas... Así que, por fin, sucede algo trascendente, que es el asesinato de Power Boy, cruelmente clavado a un árbol y con la piel quemada. De repente, todos los titanes son atacados y aparentemente asesinados sin mayor dilación, e incluso sobre Cyborg cae una bola de fuego que lo destroza. Tremendo, ¿eh?
El cómic termina invitando al lector a seguir con Titans nº 1... y así es como queda la sensación de que la única razón de ser de este especial es llamar la atención sin más. Como golpe de efecto, todo esto está muy bien, pero se echa en falta un poquito más de contenido. No deja de ser cruel tener que comprar un cómic solo para saber quién muere, pero ahí entra el factor morbo. También es verdad que las muertes son poco trascendentes, ya que a nadie le interesa un desconocido como Lagoon Boy... y precisamente Halcón y Paloma, que ya tienen cierta popularidad, no parecen morir, solo salir malheridas. De todas formas, toda esta violencia desmedida y tan explícita van en consonancia con la política gore que DC tiene desde hace unos años. Ya decía hace años Dan Didio que el Universo DC iba a ser más peligroso, y desde luego que es así. ¡Estos Titanes East no han pasado ni del primer entrenamiento!
JUNTOS DE NUEVO
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El regreso de Trigón |
Cuando Wolfman y Pérez relanzaron a los Titanes, una de las cosas que consiguieron fue darle una personalidad propia al grupo. Ya no eran simplemente un equipo de superhéroes, también amigos, una familia, pero además mostrados desde un punto de vista tan realista que casi parecían seres de carne y hueso. Así, si Donna Troy se casaba, sus amigos se alegraban, si Jericó moría, sus amigos se lamentaban, etc. Ese rasgo característico se ha mantenido durante años, a veces enfatizando más sobre ello, a veces no tanto, pero siendo una constante. El problema que tiene Winick es que no entiende de esto. "Estoy intentando mantenerme apartado de lo que se dice en los foros de internet desde que se anunció que yo escribiría esta serie. Mucha gente me ha etiquetado como alguien que escribe historias oscuras, cambia a los personajes y los mata" dice el guionista. Para él, un cómic de superhéroes tiene que ser acción y acción, y por eso todos sus trabajos suelen carecer de alma, porque no son más que tipos pegándose con otros. Esto no significa que no sepa construir historias interesantes, pero generalmente sus personajes quedan como simples muñecos de acción. Le pasó, por ejemplo, en Outsiders, donde ignoró durante un montón de números a Lian, la hija de Roy Harper, probablemente porque no sabía qué hacer con un personaje que no podía combatir... y cuando la usó, fue para que la secuestrara una banda de traficantes de niños. Otro caso es Roy Harper, que en Outsiders no era más que un tipo chulesco, y no fue hasta que lo tomó Brad Meltzer en Justice League of America que volvió a tener sentimientos. Winick también se caracteriza porque le gusta tratar temas sociales (los abusos, la homosexualidad, el Sida, etc.), lo cual está muy bien en según qué momentos y qué series. En el caso de Titans, parece que la editorial le haya dado un toque de atención, porque no hace ni un asomo de tirar por esas temáticas. Por una vez, la acción desenfrenada le ha podido tanto que ya ni se plantea otra cosa.
El primer número de Titans se basa en que cada personaje es atacado por un demonio... y finalmente que el responsable de todos ellos es Trigón, el padre de Raven. Oh, sí, y se aclara que Lagoon Boy, Son of Vulcan y Anima están en coma, que Halcón y Paloma, efectivamente, no están muertas, que Little Barda está "muy grave" y Power Boy ha muerto... aunque, misteriosamente, parece mover la mano. Dicho todo esto, ¿vale la pena el cómic? El material es bueno, pero no cómo se usa. Es decir, la idea de que Trigón ha vuelto y está usando sus poderes demoníacos para acabar con los Titanes, la de sembrar la semilla de que Power Boy y los otros están vivos y puedan volver en el futuro... Todo eso está bien, pero los personajes, por su forma de hablar y pensar, parecen seres fríos, tanto que difícilmente uno puede identificarse con ellos como en otros tiempos. Winick, el guionista que hace solo unos pocos años sorprendía a todos con su Green Lantern, parece empeñado en ser otro Garth Ennis, solo que sin el humor negro de aquel. Por eso su Titans parece un cómic sacado de los 90.
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Los hijos de Trigón |
Después del número 1, nos encontramos con algunas buenas sorpresas y un buen montón de topicazos. Decíamos antes que Cyborg había intentado reclutar a sus viejos compañeros, pero que estos rechazaban la propuesta. Todos tenían algo que hacer. A todos les había pasado cosas importantes en los últimos tiempos. A todos menos a Raven, que desde que volvió a las páginas en Teen Titans, poco más se ha hecho con ella. Por eso, la elección de una trama argumental con Trigón tiene que implicarla, y eso es positivo porque prácticamente no se ha hecho nada útil con Raven en estos años. Además, y esto es obvio, Winick quiere que veamos esta serie como la de unos nuevos Nuevos Titanes, por eso recurre a Trigón, que fue un villano clave en aquella etapa. Pero ojo, en el momento en el que terminas haciendo que Raven se vuelva malvada -y eso es lo que ocurre en estos episodios-, entonces ya no eres original, sino que estás cayendo en el tópico.
Cuando hablo de sorpresas me refiero principalmente a la aparición de otros hijos de Trigón. Si somos exigentes con la continuidad, hay que decir que en su momento Marv Wolfman especificó que Raven era el único vastago del demonio que había sobrevivido al nacer, pero... Vale, aceptamos que haya más diablos. Además, resulta que cada uno de ellos representa los pecados capitales, algo que aprovecha Winick para sacar ese extraño humor que le caracteriza. Así, Starfire y Nightwing son alterados por la lujuria y sacan a relucir su vieja relación. Esto es un topicazo, porque ya les hemos visto juntarse y alejarse tantas veces que ya casi no interesa. Tuvieron su momento, los guionistas podían incluso haberlos casado, pero hoy en día cuesta creer que los editores vayan a permitir que tengan algo realmente serio.
Otro detalle agradable es uno que se da en Titans nº 4: los hijos de Trigón quieren abrir un portal dimensional para, aparentemente, traer de vuelta a su progenitor, pero necesitan una llave... que resulta ser Beast Boy. Esto es así porque en los capítulos de The New Titans de 1993-1994 este personaje fue elegido por Raven (por aquel entonces Dark Raven) para engendrar la semilla de Trigón... y así fue que se convirtió en un demoníaco villano. Winick ha debido leer esos tebeos y recurre a ellos para su historia. Un acierto.
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Página de Julián López |
Dejando al margen a Winick, tenemos que hablar de los dibujantes. Tenemos a Churchill, uno de los pupilos de Rob Liefeld y de estilo es áspero, robusto, inexpresivo... Los números 2 al 4, en cambio, están dibujados por Joe Benítez debido a los problemas personales que tuvo Churchill y que le impidieron seguir con la serie. Benítez es otro de esos artistas noventeros de estilo poco agradable a la vista, aunque al menos le da movimiento a los personajes, no como con Churchill, que parecen estáticos. El problema de Benítez es que por más oportunidades que le den (y ya lleva unas cuantas entre JLAs, Batmans, etc.), no hay forma de que crezca como artista, y siempre tiene las mismas carencias. Es, para entendernos, un Michael Turner descafeinado. A partir del número 5 entra el español Julián López como dibujante... y cómo cambia la cosa. Los personajes vuelven a parecer seres humanos, sus rostros son expresivos, sus manos se mueven con naturalidad, la narracción es fácil de seguir... Con López hasta esta historia parece interesante y da que pensar por qué no lo pusieron desde el principio. Cualquiera con dos ojos en la cara se daría cuenta de que es mucho mejor dibujante que los Churchill y Benítez. De hecho, casi que da pena que el trabajo de López esté tapado por las espantosas portadas de aquellos dos. Por cierto, un detalle curioso es que con la entrada de López el traje de Donna Troy cambia ligeramente, suprimiendo las estrellas rojas que llevaba en los primeros episodios, o sea, que vuelve al diseño original de Phil Jimenez.
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Match / Jericó |
EL REGRESO DE JERICÓ Los seis primeros episodios componen esta saga sobre los hijos de Trigón, pero al término de Titans nº 6 comienza una nueva historia con Jericó como protagonista. No es raro teniendo en cuenta que este personaje era otro de los habituales en los Nuevos Titanes. La gracia está en que Jericó parece estar atrapado en el cuerpo de Match y no puede controlarlo, así que se ve obligado a combatir a sus amigos. En principio, y pese a ser el hijo de Deathstroke, Jericó es un ser amable y pacifista, así que sus compañeros realmente creen su versión, pero al final del séptimo número se descubre que es una trampa. Jericó sale del cuerpo de Match, provoca un pequeño golpe electromagnético por el que la luz se apaga, y cuando se enciende salta la sorpresa: ha usado su poder mutante para entrar en el cuerpo de un titán... ¿pero cuál? ¿Está en Nightwing? ¿En Raven? ¿En quién? De nuevo, Winick ha tenido una gran idea. Es más, incluso el guion en general no parece tan exagerado como en los episodios anteriores... sigue habiendo acción y más acción, pero al menos se preocupa de establecer poco a poco una relación amorosa entre Raven y Beast Boy. Además, y como decíamos antes, el dibujo de López es tan bueno que mejora el guion.
Todo Titans nº 8 está dedicado al misterio de en quién se encuentra Jericó y tiene dos momentos muy inspirados: el primero, cuando los titanes descubren que en realidad no está en ninguno de ellos y les ataca de nuevo derrotándolos; el segundo, cuando se desvela que SÍ estaba en uno, en Nightwing, y que el combate que se había visto sólo se producía en la mente del héroe, una batalla por el control de su cuerpo. Resulta que su poder ha aumentado y ahora puede entrar en el cuerpo de una persona y manipularlo sutilmente, de forma que el dueño actúa de manera corriente sin percatarse de su presencia. En el número 9 nos recuerdan el origen de Jericó y se da en la mente de Nightwing una larga conversación entre ambos. Así descubrimos que en Jericó ha quedado rastro de la mentalidad de todas las personas a las que ha poseído en algún momento: Deathstroke, Starfire, Inercia, Robin, Wonder Girl, etc. El problema está en que muchas de esas personas son tipos llenos de odio y maldad, y poco a poco está perdiendo su propia personalidad volviéndose como ellos. Realmente lo que busca no es atacar a los Titanes, sino encontrar ayuda en ellos. En las últimas páginas de este noveno episodio se señala que Jericó es el responsable de un atentado contra los candidatos presidenciales, el cual tuvo lugar en DC Universe: Decisions, un cómic surgido a raíz de la carrera presidencial norteamericana. Debido a esto, la Liga de la Justicia llega a la Torre para capturarlo. Así es como llegamos a Titans nº 10, el último de esta historia... y de la etapa de Winick, ya puestos. Básicamente es un Liga de la Justicia vs. Titanes. Jericó va pasando de un cuerpo a otro provocando un combate entre ambos grupos. Para protegerse de su poder mutante, todos los héroes terminan llevando unas gafas especiales, y en un momento dado Jericó se encuentra con que no tiene nadie a quien poseer, así que aparentemente su esencia se pierde en la nada.
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Jericó y todas las personas que ha poseído |
¿Es el fin de Jericó? ¿Volverá en el futuro? Pues sí, concretamente en un crossover titulado "Deathtrap", pero desde luego no de la mano de Winick porque, como ya se ha dicho, este es el final de su etapa. La web de DC Comics acredita el número 11 de esta serie a Winick, pero realmente está escrito por Sean McKeever, el mismo que se ocupa de Teen Titans. Se trata, pues, de una etapa cortísima, de solo diez números y un especial, que se resume en dos sagas y apuntes hacia otras como el regreso de Power Boy, etc. que, sin embargo, no serán contadas. Esta historia de Jericó tiene momentos muy interesantes, pero padece la mala costumbre que hay hoy en día de estirarla para que ocupe más episodios. Entre el combate con Match, el que se da en la mente de Nightwing, la revelación de qué le pasa a Jericó y la llegada de la Liga, son cuatro episodios... que perfectamente se pueden reducir a dos. Volviendo a los topicazos, el combate Liga-Titanes ya suena a viejo: en 1999 ya hubo un JLA/Titans y en los primeros episodios de Teen Titans, ambos grupos también se enfrentaron. En resumidas cuentas, aunque la historia es aceptable, deja la sensación de que el argumento no da para tanto episodio.
Y aunque este artículo está centrado en la etapa de Winick, vamos a repasar también el mencionado Titans nº 11, de McKeever. Lo hacemos porque realmente es una continuación del anterior guionista, hasta el punto de que la propia portada remite a lo sucedido con Jericó. En ella todos los titanes tienen los ojos verdes, dando a entender que están poseídos por Jericó. Como hemos visto antes, se supone que la esencia de este se ha disipado... ¿pero y si no ha sido así? Pues bien, la respuesta la encontramos en este número y enlaza con el evento "Deathtrap", el cual involucra las dos series titánicas más la de Vigilante. Ya hablaremos más tendidamente sobre esta historia en otro momento.
Como es obvio, si el trabajo de Mckeever en Teen Titans es desilusionante, en Titans no puede ser de otra forma, pero resulta curioso que al menos este número deja mejor sabor de boca... sobre todo si lo comparamos con los diez episodios anteriores. Cómo cambia la serie de un autor a otro. Pasamos de acción a tutiplén a ver a los personajes en momentos de tranquilidad: Raven en clase, Wally siendo despertado por sus hijos, Roy y Donna en una cafetería (una curiosidad: la cafetería en cuestión es la misma que apareció en The Titans nº 1 y nº 13, o al menos, lo parece)... Parece mentira, pero en un solo número los personajes son más fieles a sí mismos que en todos los episodios anteriores. Hay un detalle a destacar y es que la ausencia de Nightwing, que se debe a que va a tener un nuevo papel en las bat-series durante algún tiempo... Y mejor no decir nada por no destripar otras lecturas. Debido a esto, McKeever tiene que finiquitar bien pronto la posible relación que se insinuó anteriormente entre Nightwing y Starfire. También lo hace con la de Raven y Beast Boy, que ya comenzó tímidamente en los Teen Titans de Geoff Johns. Está visto que las relaciones amorosas no funcionan en este grupo.
Ya para terminar, señalar que los números 8 al 11 ya no están dibujados por Julián López, sino por Howard Porter. Una serie recién comenzada, sin un año de vida, y cambia cada dos por tres de dibujante. Respecto al trabajo de Porter, bueno, sin ser nada del otro mundo, al menos es decente. Va en la línea de los anteriores trabajos de este artista en JLA o The Flash, pero con la extraña manía de alargar los ojos de los personajes... Lo dicho, decente y poco más.
LA EDICIÓN ESPAÑOLA
En España esta serie ha visto la luz como Titanes, incluyendo en el número 1 el mencionado Titans East Special y del 2 hacia delante la serie americana a ración de un episodio al mes.
Raúl G. Peribáñez
1 de julio de 2009
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