El siguiente artículo analiza el enésimo relanzamiento del Hombre de Acero que tuvo lugar en abril de 2004 y que ha durado hasta marzo de este año. El artículo se dividirá en tres secciones para cubrir cada una de las series principales de Superman.
ACTION COMICS

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Superman según Austen |
Comenzamos por la colección original, la que lo desencadenó todo. El inicio de este relanzamiento tuvo lugar en el Action Comics #814 y los autores al cargo eran Chuck Austen e Ivan Reis. El primero es uno de los guionistas más odiado y amado por partes iguales entre los lectores. Su trabajo en Uncanny X-Men le ha valido la consagración para unos o la lapidación para otros. Su estilo en aquella colección se asemejó mucho al sabor típico a culebrón que inundó buena parte de la franquicia mutante durante la etapa Claremont y posteriores, pero esto fue algo que no encajó demasiado con parte del público. La verdad es que, si bien como dibujante deja mucho que desear (véase su Elektra), su habilidad con el guión no es ni mucho menos tan abominable. Su etapa en Uncanny, salvo algunos baches muy serios (como los números dibujados por Philip Tan) el resultado general es entretenido. En JLA hace poco que ha realizado un arco de seis números más que digno, sin duda una de las mejores historias de la Liga de los últimos años, y ya realizó dos números de relleno más que sobresalientes para Superman. El primero de ellos, el Superman: Man of Steel #129 (octubre de 2002), es una historia en plan Leyendas de Batman donde toda la atención se centra en un policía de Metropolis y en su percepción de Superman. Una delicia de cómic muy intimista en el que se llega a palpar lo que Superman representa. El siguiente fue el Superman #188 (enero de 2003) y es uno de los mejores cómics de Superman de la historia. Sin duda alguna. Nada más empezar, presenciamos a un Hombre de Acero con un humor desbordado: irónico y sarcástico a la vez, trata a los malhechores con una gracia inaudita en él. En este cómic, Superman dice frases como: "Te firmaré un autógrafo con mis rayos-X en tu coche. Podrás venderlo por e-bay" o "No sois de por aquí, ¿verdad?", a unos criminales que le disparan nada más verle. Toda la ironía que destila el personaje tiene una razón de ser muy trágica que se descubre al final y que no desvelaré aquí por si Planeta la recupera algún día, algo que merecería mucho la pena porque este cómic es un diamante en bruto.

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A tortazos con Darkseid |
Después de esto (y dejando a un lado la interesante miniserie Superman: Metropolis), Austen escribió sendos complementos en los Action #812 y 813, a modo de introducción de su etapa como guionista regular, aunque desde que escribió los números de relleno hasta que se le nombró parte del equipo creativo pasaron años. El por qué lo explica el propio guionista: Escribí un par de historias de relleno y esto alentó a Eddie Berganza, editor de Superman. Le gustó mucho mi enfoque y mis ideas le parecieron frescas. Así que me preguntó: "Si te dieran a Superman, ¿cómo lo manejarías?". Investigué un poco y leí muchos cómics de Superman para dar con la respuesta adecuada. El único material que me captó la atención fue el de Jerry Siegel y Joe Shuster. Era brillante en su simplicidad. Me encantó… pero también me hizo odiar a Lois. ¡Era una puta rastrera! Era muy cruel con Clark y ni siquiera le saludaba, lo despreciaba como si fuera escoria, hasta que supo que era Superman. Entonces sí que lo quería… ¡venga ya! Lana Lang es mucho mejor para Superman que Lois. Lana se enamoró de Clark y luego, cuando se enteró que era Superman, siguió enamorada de él. Eso encaja mucho mejor que lo de Lois. Además, ahora Lana vuelve a estar disponible…
Lo que más me gustó de aquel Superman primigenio, prosigue Austen, fue su sentido del humor. Era divertido, encantador y violaba cualquier derecho civil con tal de conseguir su propósito. No era un boy scout. Era capaz de acercar a un criminal hasta postes de electricidad y amenazarle con dejarle ir si no le decía lo que quería. Era muy divertido, la representación de la gratificación adolescente a través de la fantasía de poder. Así que le dije a Eddie: "Mira, si quieres que escriba a Superman, tendrá que ser divertido, inteligente y encantador. No será la voz de América, sino el defensor de los oprimidos". Pasó el tiempo y Eddie siempre me decía que no podía hacer eso… hasta que me dio luz verde. Lo que hace grande a este personaje es esto: ser el típico hombre que resulta ser un héroe. Un tipo normal y corriente que nunca consigue a la chica pero que, en el fondo, piensa, "si me conociera tal como soy". Eso es Superman.
Los dos complementos mencionados anteriormente giraban en torno a Lana Lang y Gog, respectivamente. En el primero de ellos, Austen retrata a Lana como la mejor novia que Clark no ha tenido. Lana aparece aquí como la chica que ama de verdad tanto a Clark como a Superman y el cariño que profesa por él lo demuestra con creces ante Martha y Jonathan Kent. A la vez que hace hincapié en esto, no duda en dejar mal a Lois Lane, por supuesto. El segundo complemento presenta al villano que acaparará toda la atención de la etapa de Austen. Gog apareció por primera vez a raíz del evento The Kingdom, la secuela del Kingdom Come de Mark Waid y Alex Ross. Gog es un villano que viaja por todas las líneas temporales habidas y por haber matando a todos los posibles Superman que existen, existieron o existirán (1) El relato de Austen sobre Gog es una presentación soberbia, y eso que el villano sólo sale en una viñeta pero no hace falta más para entenderle. Así pues, la etapa de Austen promete porque en apenas diez páginas nos ha convencido de que Lana es el amor natural de Superman y Gog su peor enemigo.

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Superman contra Gog |
De entrada no había nada que me llamara la atención, no tenía ningún motivo para hacer Superman, confiesa el guionista. Es un icono y, como tal, no puedes hacer muchas cosas con él por miedo a cargarte alguna licencia que tenga. Sus ventas no son tan importantes como sí lo es mantener su status quo. Esto se traduce en historias tontas y sosas porque no puedes hacer nada que se cargue lo que la gente compra más allá de los cómics. Además, Superman tiene casi setenta años y eso es mucho tiempo. ¿Qué se puede contar ahora que no se haya contado ya? De niño siempre creí que era muy aburrido. Pasé de sus cómics y leí los de Marvel. Me gustan las historias dirigidas por los personajes, y Superman tenía guiones en los que importaba más la trama. Como bien indica Austen, Superman es un personaje algo difícil por el peso histórico que atesora sobre sus espaldas. Aún así, la solución que encuentra es una de las mejores que podía utilizar: acudir a la fuente original, a los cómics de Jerry Siegel y Joe Shuster. Como él mismo ya ha comentado, estas historias fueron las que le inspiraron para escribir una etapa regular. Y es que los cómics de Siegel y Shuster son tan buenos que deberían ser lectura obligatoria para todo el mundo aunque sólo sea por su valor clásico y porque marcaron la pauta a seguir de todo lo que vendría detrás.
De esa forma, el Action #814 es un número de presentación autoconclusivo insuperable. En él sale Lois, Clark, el Daily Planet, Superman en acción, el Cuarto Mundo de Kirby, con Darkseid a la cabeza y hasta a Perry White. Y como no podía ser menos, Superman se lo pasa en grande durante todo el número. Así es como veo a Superman, reafirma el guionista. Es alguien que es Superman porque es lo que tiene que hacer y también porque le da un subidón y le encanta pasárselo bien después de ser maltratado como Clark. El Superman de Austen se define en una sola escena de dos viñetas que sale en este capítulo: Un coche cae desde un puente hacia el vacío y cuando Superman lo salva, los niños de dentro del coche exclaman: "¡Wow! ¡¿Eres Superman?! ¡Cómo mola!", a lo que Superman responde: "Sí. Soy Superman. Y sí, mola". Algunos lectores han acusado a Austen de representar a un Superman demasiado despreocupado en ese aspecto, con líneas de diálogo que no encajan con su personalidad y que están fuera de personaje, haciendo de él algo más parecido a Spider-Man que al Hombre de Acero. Austen se defiende así de estas acusaciones: Lo de que mi Superman se parece más a Spider-Man es algo muy irónico porque Spider-Man se lo debe todo a Superman. Lo del alter ego tímido, su poca gracia con las mujeres, su trabajo en un periódico y su sentido del humor desinhibido… todo eso estaba en el Superman de Siegel y Shuster. La motivación de Superman, a mi modo de entender, es su amor por el hombre común, por la gente corriente de cada día. El hecho de que cuando es Superman se convierta en el superhéroe más duro, fuerte, brillante, poderoso y original que existe le hace ser confiado, encantador y, en definitiva, le hace disfrutar. A Superman le gusta ser Superman y a veces prefiere serlo antes que Clark porque a Clark no lo tratan bien, al menos durante mi etapa.

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Humanizando a Clark Kent |
Estos aspectos del Superman original se han ido perdiendo a lo largo de los años y Austen considera que su recuperación es algo vital. Parte de razón no le falta, la verdad. Esta es mi manera de humanizar al personaje, algo que necesita desesperadamente, sentencia Austen. Se ha convertido en el alienígena perfecto, un tipo con el que no puedes identificarte para nada: nunca tiene problemas, gana siempre, como Clark se lleva el Pulitzer a casa y como Superman salva al mundo. Eso no es interesante para lectores nuevos ni viejos. Sólo es interesante para aquellos lectores que no quieren que el personaje cambie nunca, que lo quieren conservado tal como era cuando lo leían en su niñez. Nadie puede relacionarse con esto, ¡no me extraña que los X-Men vendan más! Si Clark ya triunfa en su vida civil, ¿para qué quiere ser Superman? Como periodista tiene el mismo poder que como Superman. No hay ninguna motivación que le lleve a ponerse la capa, salvo un sentido de pureza impresionante, algo que no me cuadra porque la gente perfecta me sobrepasa. Todo el mundo tiene un mal día. Todos hemos pasado por algún momento especialmente difícil. Es imposible que no sea así. A todos nos gustan los personajes que experimentan ese tipo de ‘mal día' y, al final, triunfan. Eso es la vida. Ser puro de corazón puede ser parte de la actitud de alguien, pero no puede serlo todo. Es más interesante y comprensible que no sea así. El mundo real puede sentirse identificado con Clark si éste es un perdedor nato, alguien que no consigue lo que quiere, que fracasa una y otra vez, que quiere alagar pero se queda en el camino. Una persona incapaz de tomarse un descanso, pero que es capaz de ponerse una capa y patearle el culo a Brainiac. Eso es algo humano y eso hace que te identifiques con él. No quiero a un boy scout perfecto que apenas muestra ningún tipo de emoción. Eso no me interesa.

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Jack Ryder, el nuevo compañero de Clark |
Desde el segundo número, Austen se asegura de que Superman muestre sus emociones sin ningún pudor, haciendo chistes a costa de Superboy o mofándose del villano de turno. Esta representación puede que eche atrás a más de uno, pero sin duda resulta muy interesante. Así pues, del Action #815 al 818 se desarrolla el primer ataque de Gog y sus consecuencias, con los nuevos Jóvenes Titans y Wonder Woman por en medio. El #815 abre a su vez una nueva subtrama que tiene que ver con Clark y su puesto de periodista en el Planet. Tengo un amigo que trabaja en el Los Angeles Times y me ha dado mucha información sobre cómo se trabajaría hoy día en un gran diario metropolitano. Así que el cambio más importante es la relación entre Clark y el Daily Planet porque ya no es el reportero estrella que fue. El periódico busca, como cualquier otro diario, público joven para captar nuevos lectores, así que el Planet contrata a un periodista más adecuado para que sustituya a Clark, quien es relegado a un papel menos importante. Todo lo que ocurre en mi etapa parte de ese cambio principal. Lo que a priorio se presenta como algo digno de ganarse nuestra atención, se va diluyendo mes a mes hasta convertirse en nada más que una anécdota explicada al principio de la etapa. Una lástima y un punto en contra que se suma a los que aparecen en los #817-818: una sobreexplotación de personajes secundarios, tanto enemigos como héroes DC, que acuden a proteger a Superman. Demasiados personajes metidos con calzador que no llevan a ningún sitio salvo a expandir una historia que empieza a hacer aguas porque se desvela como una gran idea inicial con poco fundamento en la base como para que aguante muchos números más.
Es por esto que Austen le da al freno en el #819, con un número autoconclusivo que retoma la subtrama principal (porque la de Clark y el Planet ya no existe): Lana Lang. El resultado es un número muy entretenido y el mejor desde los tres primeros. Uno llega a apreciar tanto a Lana como el propio guionista y eso siempre es un buen síntoma del buen hacer del autor. El problema es que el #820 es el peor de toda la etapa, con Silver Banshee y Creeper como invitados. Lo único que vale la pena: la página en la que se anuncia la llegada de Juicio Final (sí, otra vez) porque el modo en el que se nos presenta es tan cruel que resulta divertido (por horrible que suene).
El #821 da inicio a la recta final que se adelanta como un combate entre Superman y nada menos que tres villanos juntos: Gog, Juicio Final y Preus, enemigo éste que nació durante "La caída de los dioses", la historia de Joe Kelly y Michael Turner que hace poco publicó Norma. El problema es que desde el #821 hasta el #824 todo lo que se cuenta parece insertado a presión para que el final tenga lugar en el especial #825. Se narra desde lo malo que puede llegar a ser Preus hasta el combate (alargado en exceso) entre Superman, Superboy y dos campesinos de Smallville sobresaturados de esteroides… Lo mejor: la subtrama de Lois/Lana/Clark, aunque al final desaparece sin dejar rastro, igual que lo de Clark y el Planet. Una pena.

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El espectacular trabajo de Ivan Reis |
Los dos últimos números vienen firmados por J. D. Finn, pero que esto no os lleve a engaño: se trata de Austen. El motivo para firmar con pseudónimo se desconoce pero sus razones tendrá. El #824 es un gran número donde parece que la batalla final nos deparará momentos emocionantes… cosa que no es así a pesar de lo interesante del número. Lo más reseñable como conjunto de toda esta etapa es el dibujo de Ivan Reis. Los que hayan visto cosas suyas en números de relleno de Los Vengadores no han visto nada. Reis se desata en todos los números que dibuja (sólo un par tienen a dibujantes invitados, el resto es de Reis), con influencias claras como Bryan Hitch aunque con un toque personal que convierten a todas y cada una de las páginas en algo digno de verse. Su Superman es majestuoso como pocos y si en algo hay que darle las gracias a este relanzamiento es al nuevo estilo de dibujo de la figura de Superman, más parecida a la de Byrne (esbelta y estilizada) que no a la de McGuinness impuesta durante los últimos años (con un Superman rechoncho a lo ‘muñeco Michelín'). Dicho todo esto, la etapa de Austen es una buena lectura que apuntaba mucho más lejos de lo que al final ha dado de sí, con algunos números memorables, otros entretenidos y algún que otro aburrido. En conjunto, una etapa irregular que ha visto su fin antes de lo previsto, seguramente por culpa de esta irregularidad que provocaba que la colección no encontrara su hueco. A destacar el cambio de logo en la portada de la colección: de uno muy futurista al clásico que lucía Action Comics desde el principio. Además, se ha añadido un círculo en la esquina superior izquierda con un dibujo de Superman hecho por Jim Lee en el que el Hombre de Acero rompe unas cadenas. Esto recuerda al mismo dibujo de Joe Shuster que acompañó las portadas de muchos números de Action Comics allá por los años cuarenta. Todo un guiño a la nostalgia.
ADVENTURES OF SUPERMAN
La sorpresa de los lectores ante la elección de Greg Rucka y Matthew Clark como equipo creativo de Adventures fue más que sonora. No en vano, el dibujante era bastante mediocre visto sus trabajos previos y el guionista parecía más cómodo con la serie negra que no con la ciencia-ficción, de ahí que encajara mejor con Batman que no con Superman. Pocos recuerdan que el Superman original, salvo su origen, tenía muy poco de ciencia-ficción puesto que sus historias estaban más ancladas en la crítica social y en el bien que un superhombre puede hacer por la gente de este planeta. La percepción general de la mayoría de los lectores es que Superman mueve planetas como quien coge un lápiz, algo que no formaría parte de sus cómics hasta un par de décadas después de su nacimiento. A pesar de este dato, Rucka no parecía en principio el autor indicado. Es más, ni siquiera él mismo se veía capaz hasta ahora. Antes no me creía capaz de meterme en su cabeza. Después de varios años manejando el Universo DC, ya me he dado cuenta de qué papel juega Superman en todo esto. Meterme en la cabeza de Batman o Wonder Woman es mucho más fácil, pero Superman era un reto, es demasiado grande. Todo héroe tiene un superlativo que lo define. Batman es ‘el mejor detective del mundo'. Flash es ‘el hombre más rápido'. Wonder Woman suele ser representada como la ‘segunda más fuerte', detrás de Superman porque Superman es ‘el hombre de acero'. Y ya está. No tiene algo que le haga resaltar de entre el resto como los ejemplos anteriores porque él lo es todo. ¿Cuál es su superlativo? Es el más fuerte, puede volar, lanza rayos por los ojos, es bueno… al final, me di cuenta: su superlativo es, por muy cursi que pueda sonar, ser el más puro. Su motivación para hacer lo que hace es la que está menos contaminada. Batman está contaminado porque quiere hacerle pagar a los criminales de ‘hoy' lo que le pasó ‘ayer'. Superman no. Su motivación es la más heroica de todas en esencia: no hacer que los demás se sientan inferiores a su lado, no quiere despreciar a nadie. Superman es el superhéroe. O eres un superhéroe a lo Superman o no lo eres. Él marca la diferencia en cuanto a si eres héroe o anti-héroe. Volviendo al ejemplo de Batman, éste puede hacerlo todo más oscuro y con más mala leche, pero en el fondo sigue siendo el mismo prototipo de héroe que Superman porque hace el bien.
Él no es un héroe con prisa como sí lo son los miembros de Authority o Los Ultimates, prosigue Rucka. Cuando digo "héroe con prisa" me refiero a los héroes que tienen un trabajo que hacer y su misión es hacerlo cueste lo que cueste, aunque ello implique matar a cientos de civiles. Ese tipo de héroe es un anti-héroe, ahí es donde Superman marca la diferencia y ahí es donde se puede encontrar una de sus debilidades: su insistencia en hacer lo correcto una y otra y otra vez es lo que lleva a encontrarse con situaciones de conflicto, es decir, es lo que nos lleva (por fin) a una buena historia. Superman siempre se lo pondrá más difícil a sí mismo para hacer lo correcto. Esto muestra ese estado de conflicto que mencionaba y, a su vez, los beneficios. Ser este tipo de héroe te acarrea más quebraderos de cabeza porque tienes que pensar cómo solucionar el problema de la manera más correcta posible, haciendo justicia e impidiendo que alguien salga dañado. Ésa es la parte negativa, pero la historia te permite un lado positivo: la recompensa que se obtiene al hacer tu trabajo, quizá más lento y más tarde de cómo lo habrían resuelto otros… pero mejor. Los "héroes con prisa" no es que me gusten mucho porque optan por tirarle una bomba al malo y las víctimas colaterales ya se lo encontrarán. ¿Sabes qué? Puede que esas víctimas colaterales no estén de acuerdo en eso.
Rucka no se corta a la hora de nombrar los fallos que el personaje ha acarreado consigo desde hace tiempo, algunos de ellos muy en sintonía con la opinión de Austen: Es difícil identificarse con Superman, sobre todo tal como ha sido tratado los últimos años: es el Gran Boy Scout. Todo le sale bien. Los lectores se rebelan en contra de la simplicidad que se le atribuye al personaje y entiendo porqué lo hacen. Con personajes como Batman, con una base tan trágica, el contacto con el lector es mucho más directo y la empatía que se siente por él hace que sea un personaje que cuaja al instante porque su dolor es más físico y real. Superman puede lamentar la pérdida de Jor-El y Lara, pero no deja de ser un lamento abstracto porque nunca llegó a conocerlos. No hay una conexión emocional. Podemos ver las motivaciones de Batman, pero las de Superman son, en el fondo, puramente altruistas: "Hago lo que hago porque es lo correcto". La gente está cansada de todo eso. Es más atractivo y atrayente lo de: "Voy a hacer que todos los criminales paguen por lo que me pasó". Creo que todas esas razones son las que condicionan la percepción que tienen muchos lectores. Lo importante es dejar a un lado a ese aspecto y no permitir que lo de "Último hijo de Krypton" sea el único factor determinante en las historias de Superman. Hay que encontrar algo llame la atención tanto para Clark como para Superman. Los lectores quieren leer una historia y si ésta les hace identificarse con el protagonista, les gustará la protagonice quien la protagonice. En el fondo da igual si eres de Krypton o de otro planeta, una historia de amor en la que uno no es correspondido es algo universal con lo que todo el mundo se siente relacionado de una forma u otra. Ése fue uno de los éxitos de Superman en su origen.
La etapa de Rucka no comienza de verdad en el Adventures #627, sino en dos complementos aparecidos en los #625 y 626 respectivamente. Igual que con Austen. El primero de ellos está dedicado a Lupe Teresa Leocadio, un nuevo personaje creado por el propio Rucka. Como durante su etapa en Detective Comics, Rucka hizo que Maggie Sawyer cambiara Metropolis por Gotham, ahora ha tenido que rellenar ese hueco con una nueva jefa de la Unidad de Crímenes Mayores. Como es habitual en él, el guionista consigue una buena introducción de un personaje femenino como los que suele escribir: con mucho carácter, complejos y llenos de historias por contar. La manera en la que Lupe resuelve un tiroteo con unos ladrones deja bien clara la personalidad fuerte e inamovible del personaje y prepara el terreno para lo que está por venir. El siguiente complemento se centra en Lois. Son seis páginas sin diálogos ni textos de apoyo pero definen a la perfección lo que es ser la mujer de Superman. Las únicas palabras que se mencionan en la viñeta final lo dicen todo y no se destriparán aquí porque vale la pena leerlo. Ambos complementos están dibujados por Matthew Clark y sorprende porque, sin ser nada del otro mundo y demostrando más de una carencia, ha mejorado bastante.
Entrando ya en la etapa regular de Adventures, el #627 demuestra que el dibujante ha ascendido un par de niveles en su manejo del lápiz, aunque todavía quedan rastros de su falta de dinamismo tanto en escenas de acción como las de calma y tranquilidad. Su Superman, pese a ser correcto, no puede competir con el visto en Action Comics por Reis. Palidece haga lo que haga. En cuanto a la historia, resulta desconcertante. Por un lado tiene un principio perfecto con una niña perdida en un centro comercial. Empiezo con niños porque su visión inocente es lo que me conmueve, explica Rucka. Ellos creen en Superman, no son adultos cargados de cinismo hacia alguien que hace el bien. Mi hijo quiere creer en un mundo en el que exista Superman. A mí me encanta escribir ese mundo, un lugar donde alguien puede corregir todo el mal que hay en este mundo. Ojalá pudiera hacerlo, pero no puedo, así que escribo sobre él, haciéndole hacer todo lo que nosotros no podemos. Después de esta presentación, la trama entra de lleno en el enfrentamiento entre Superman y Replikon, un villano que sufre más de lo que aparenta y al que Superman trata de salvar en vano de "algo" más peligroso que hace su aparición en futuros números. Antes de esta batalla, Rucka se asegura de presentarnos "La Choza", la oficina en la que Clark es destinado como reportero de la sección de sucesos. "La Choza" está ubicada muy cerca de la comisaría para que los periodistas allí destinados tengan información al instante. Es aquí donde Rucka presenta a dos personajes nuevos: Bernie Carver, del Daily Star (NOTA A PIE DE PÁGINA: Buen guiño a las historias de Siegel y Shuster, puesto que el Daily Star fue el primer nombre que tuvo el Daily Planet antes de ser llamado como lo conocemos todos) y Geraldine Frank, del The Weekly. El primero es un ‘perro viejo' que las ha visto de todos los colores y la segunda pertenece a la nueva generación de periodistas. Esto aporta mucho juego en el siguiente número porque plantea cuestiones importantes sobre la ética periodística de hoy día, además de hacer referencia a la lucha contra Replikon. Ambas cosas son un recurso de Rucka para definir a Superman según su punto de vista, como él mismo explica a continuación: El quid de la cuestión en la escena final del #627 era que Superman sabía más cosas sobre Replikon que Lupe y eso le llevaba a evitar que le hicieran daño porque ante todo su trabajo es proteger a la gente. Lupe actuaba según su instinto: "Soy poli, he de proteger la ciudad, tengo a un monstruo imparable aquí mismo, ¿por qué debería pararme a hablar con él?". Superman lo hace porque es Superman y es lo que debe hacer. Encontrar otras vías para hacer lo correcto. Algo parecido a esto fue una escena entre Geraldine y Clark en ‘La Choza'. Ella y Clark hablan sobre el artículo que ella está escribiendo sobre Replikon. Él le reprocha que no estuvo en la escena para escribir como si fuera una corresponsal: no vio lo que pasó. Ella le contesta: "¿No sabes lo que son los teléfonos?". Como si ya no hiciera falta estar en un sitio para hablar de lo que ha pasado ahí. Eso no es lo correcto y Clark se lo reprocha al decirle: "¿Sabes? tenía hijos". Ahí es cuando ella deja de escribir. El argumento de Clark, con sólo tres palabras, da a entender que quizá no sea sólo un monstruo imparable y que haya más de lo que se puede ver por televisión o te pueden contar por teléfono. Ojalá pudiera escribir más cosas sobre Geraldine y Bernie, son dos personajes que me encantan. Ojalá, en efecto, porque un punto negro de esta etapa es que ambos personajes desaparecen sin dejar rastro al poco de empezar para centrarse en otras cosas. Una pena, sí señor.
El Adventures #629 sigue con la historia de Replikon y hace más hincapié en Lupe, presentándose como un personaje muy interesante, aunque lo más importante de todo de este número es la presencia de Lois Lane como corresponsal de guerra en Umec, algo que traerá consecuencias muy graves más adelante. Aunque antes de esto, el #630 se convierte en el primer "número interruptus", como los llama Rucka, con Mr. Mxyzptlk. El duende de la quinta dimensión aparece en un cómic desternillante, con referencias constantes a grandes sagas de DC; un Superman con un look a lo Matriz, con lo que se mofa de los rumores que surgieron hace unos años sobre una película de Superman con ese estilo, y unas advertencias de Mxy sobre lo que está por venir. Además, en el #630 es cuando aparece Ruin, el villano por antonomasia de la etapa de Rucka y el gran misterio a resolver porque su identidad permanece en las sombras y se supone que su revelación consternará a todo el Universo de Superman en el #640, número que todavía no ha salido a la hora de redactar este artículo, con lo que ya os hablaremos sobre la repercusión de Ruin cuando se sepa quién es (sin deciros quién se oculta tras la máscara, claro está). Mxy aparece justo cuando Ruin y Replikon están a punto de asestar un golpe mortal a Superman y todo el cómic se desarrolla en la quinta dimensión. Esta vez el villano no aparece para aguarle la fiesta al Hombre de Acero y ponerlo todo patas arriba hasta que diga su nombre al revés. En esta ocasión Mxy es tratado como alguien que viene cada noventa días para advertir a Superman. En palabras de Rucka: Mxyzptlk es un niño. Adora en demasía a Superman y quiere ser como él cuando sea mayor. Eso define su relación. Cada cuatro números aparecerá para darle un poco la brasa a Clark y para advertirle de lo que está por venir, cosas mucho peores que Ruin. Algo que no pude enfatizar tanto como quise fue su primera aparición en el #630. Mxy no salva la vida de Superman para que pueda detener a Ruin. Lo hace para que pueda salvar a Lois. Siempre va un paso por delante y se preocupa por Superman. Como le dice en un número: "Lois te hace ser mejor persona". Todos hemos leído historias en las que Superman perdía a Lois y sabemos lo oscuro que puede llegar a ser si se da esa situación.
Una vez pasado la primera visita de Mxy, la etapa prosigue su curso con el #631, donde termina el primer arco argumental de la colección. Y menudo final. Lo que vamos a decir a continuación no supone ningún destripe importante, tranquilos, pero es necesario decir que Lois Lane es abatida a tiros al final del #631. Esto no es importante porque todos pensaréis que Lois se salva, así que el que la disparen no es nada relevante. Lo importante de verdad es qué pasa después. La reacción de Superman es instantánea: acude a por Lois en cuanto recibe el tiro y se la lleva a Metropolis para que la curen. Dijimos que íbamos a disparar a Lois y eso es lo que hicimos, explica Rucka. Eso sí, nadie que esté en sus cabales debería pensar que vamos a matarla. Esta historia no es "La muerte de Lois Lane". Nadie debería haber comprado el siguiente número pensando: "¡Madre mía, han disparado a Lois, a ver si se muere en este número!". No vamos a matar a Lois. Lo importante es: "Han disparado a Lois, a la mujer de Superman. ¿Cómo reaccionará él ante todo esto?". Ésa es la historia, ver cómo reaccionan los personajes. Las historias siempre son excusas para hablar de los personajes. El #632 es un número de descanso en el que se tratan las consecuencias del atentado contra Lois. Rucka se detiene a mostrarnos la importancia de dicho personaje en el canon de Superman con mucho más mimo de lo que Austen hace en Action, dada su opinión sobre la eterna novia del Hombre de Acero. Lois me fascina demasiado para tratarla como una ‘zorra' que no quiere a Clark, como piensan otros autores, defiende Rucka. Es asombrosa por una razón muy simple: es la mujer de la que se enamora Superman. Si te fijas en ella, no es una sex-symbol, no es la mujer más preciosa del mundo pero es alguien que puede sorprender a Superman. Él es un hombre capaz de dar varias vueltas alrededor del planeta sin cansarse. Ha visto mil y una maravillas por toda la galaxia y Lois es una de ellas. El problema es que Clark, como el hombre tímido que es, se enamora de una mujer fuerte, dura y con carácter, que no se calla lo que piensa. Cuando entramos en términos de ‘género', esa actitud suele asociarse, cuando es reflejada en mujeres, con el de ‘puta'. En la sociedad existe un machismo inherente que hace que los rasgos positivos de una mujer con carácter se conviertan, a la mínima, en unos negativos. Hay que ir con cuidado pero a mí no me importa porque Lois me fascina. Una de las razones por la que Lois está ahí se debe al trabajo tan brillante que hicieron Siegel y Shuster. No sé si a conciencia o no, pero no sólo la retrataron como el interés romántico de Clark, sino como el personaje a través del cual somos conscientes de las maravillas que hace Superman. Es fácil dibujar cómo las balas rebotan en el pecho de Superman. Lo podemos ver y decir: "Vaya…", pero es Lois la que nos hace reaccionar con más entusiasmo cuando exclama: "¡Joder, las balas le rebotan!".
En cuanto al atentado y el rescate inminente de Superman, Rucka dice lo siguiente: Siempre está atento a ella. No lo puede evitar. Si eres padre, lo entenderás. Puedes estar en una habitación con quince niños llorando, entre ellos tu hijo, y da por seguro que reconocerás el llanto del tuyo. No quiero decir que Superman trate a Lois como si fuera un bebé, pero escucha sus latidos y los reconoce por encima del resto del mundo. No quiero decir que la espíe y escuche todas sus conversaciones, pero el sonido seco y apagado que hizo cuando la bala le dio fue algo que no pudo pasarle desapercibido. No la escucha cada minuto de cada día porque hay que resaltar que no la alcanza antes de que le disparen, sino después, algo que Lois le reprocha más adelante. Ella se ha acostumbrado a que él la salve y seguramente corre más riesgos por culpa de eso. La respuesta de Clark no puede ser otra más que "Deja de correr riesgos", a lo que Lois le reprocha: "No, sólo tengo que dejar de esperar que tú me salves de ellos". Es decir, ella seguiría haciendo lo que hace con o sin Superman pero, a nivel inconsciente, se ha dado cuenta de que ha dependido de su marido durante mucho tiempo… y eso le cabrea. De esta forma, Lois cobra nuevo protagonismo e interés de cara al lector, con unas apreciaciones que hacen a Lois alguien más complejo y humano frente a su relación con Superman. Esta relación siempre ha estado en entredicho por la presencia de Wonder Woman, personaje que ahora también está en manos de Rucka y es un tema sobre el que no duda en pronunciarse: Wonder Woman y Superman son amigos. Se llevan muy bien y entre ellos hay una tensión sexual que siempre está presente en toda relación de amistad duradera entre un hombre y una mujer, pero nada más. Jamás intentarían algo porque se tienen en demasiada estima. Además, ¡él está casado! Eso es el motivo principal para que ni uno ni otro haga nada. Sólo puede ocurrir algo así cuando Lois está muerta, como en Kingdom Come o El señor de la noche contraataca. Superman tiene que saber que Lois se ha ido para no volver jamás. Si existe una pequeña posibilidad de que ella vuelva, entonces Diana no será objeto de placer. Sé que soy minoría al pensar así, pero es lo que siento.
Después de esto comienza el segundo acto, que se extiende desde el #633 hasta el 638, con dos intervenciones de Mxyzpltk (634 y 638). La primera de ellas es bastante olvidable, para nada como la del #630. El cómic se convierte en un collage de fotos de las oficinas DC sin gracia alguna (salvo un guiño a Identity Crisis) y lo único rescatable es la portada, donde hay hasta diez rostros de Mxy escondidos en ella. El tercer "número interruptus" sirve para que Matthew Clark se descubra como un gran dibujante al imitar los estilos de obras como Sin City, Calvin & Hobbes o las series de animación de Bruce Timm. Todo esto sirve para mostrar lo que pasaría si Lois y Clark tuvieran una hija, una anécdota como cualquier otra pero que corta de verdad el ritmo narrativo con la identidad secreta de Ruin. Este tema adquiere nueva relevancia en el #636, con dibujos de Rags Morales. En él, Superman se reúne con Batman y Wonder Woman para determinar qué tiene que hacer con Ruin porque representa una amenaza, no sólo para él, sino para todos los que le rodean. Las opiniones de los tres héroes dan lugar a un buen debate y consiguen convertir a este número en el mejor de toda la etapa tras lo de Replikon, Mxy o los nuevos Parásitos (#633-635). En líneas generales se puede valorar a Adventures como la que mejores resultados presenta de las tres colecciones una vez vistas todas en conjunto. Si bien fue la que empezó con peor pie, ha ido ganando intenrés y relevancia hasta convertirse en la mejor lectura de Superman de cada mes. Lo mejor de todo es que Rucka seguirá al frente de Adventures a pesar del nuevo relanzamiento de toda la línea en mayo. Que sea el único que sobrevive ya indica su valía.
A lo largo de su etapa, Rucka se ha dado cuenta de muchas cosas que desconocía sobre el personaje, en términos creativos, como él mismo explica en la siguiente (y extensa) declaración: Lo que más he aprendido es lo difícil que es escribir una buena historia de Superman. Uno no se lo puede ni imaginar, a pesar de que parezca lo contrario porque el personaje está muy bien definido. Mucha gente me dice: "¿Por qué es tan difícil? Superman es el bueno, vuela, salva el mundo, antes de irse te deja con una moraleja y vuelve al redil". A los que me dicen eso, les respondo: "Vale, me has leído la descripción del personaje tirando de manual. Ahora hazlo complejo y a ver qué te sale". Apenas me pueden decir nada. Mi forma de escribir no coincide con la mayoría de guionistas: yo parto desde la base con el personaje en mente. No empiezo con la historia, sino con el protagonista. Trato de darme cuenta de qué es lo que le define para ver qué puede funcionar y qué no, para saber qué haría en según qué situación. Con Superman y Clark, tienes que pensar en algo que motive al personaje para que haya una historia que lo mueva hacia delante cada mes. Cuando tratas con alguien tan poderoso, lo más fácil es hacer pelea tras pelea tras pelea y eso es algo que, a la larga, acaba cansando. Esto no quiere decir que uno no tenga que escribir peleas en un cómic de Superman, ¡claro que hay que hacerlas! Es parte del encanto del personaje, puedes destruir manzanas enteras en grandes peleas, pero el personaje te pide algo más para que más lectores se interesen por él. Hay que hacerlo más complejo que cuatro puñetazos.
Antes de empezar a escribir Adventures, prosigue Rucka, ya pensé que sería difícil, pero ha acabado siendo más difícil de lo que me había imaginado y esto es así porque me esfuerzo mucho por conseguir que Superman hable como Superman. Quiero hacerlo bien y cuesta. Con Batman no, por ejemplo. Puedes escribir una frase suya de diez maneras diferentes y seguirá sonando a Batman. Algo que con Joker no se puede hacer. O escribes lo que diría de verdad o el lector enseguida pensará que ése no es el Joker. Con Superman pasa lo mismo. Has de ser preciso y encontrar el equilibrio adecuado para captarlo. Tienes que tener en cuenta que es un chico de Kansas, algo que ya mide todos los valores morales que pueda tener; que es consciente de los grandes poderes que tiene, y que combina su "trabajo" como Superman y su "vida" como Clark. Es muy divertido y emocionante, pero estos guiones son los que más tiempo me llevan. Los repaso una y otra vez. Pongamos un ejemplo sobre cómo escribir o cómo no escribir a Superman. Se comete un atraco a un banco. Superman ve a los ladrones huir y se planta ante ellos. Lo que NO haría sería decir algo a lo Spider-Man, como: "¿Vais a alguna parte?". De hecho, este es un mal ejemplo porque no sé si debería decir algo en esta situación… Si robas un banco, estás huyendo y te encuentras a Superman delante de ti, él te echará una mirada en plan: "Tu madre te educó mejor como para que hagas esto", pero esa mirada no la leerás así, sino que te dará mucho miedo porque sabes que has cometido un crimen y que ahora te vas a enfrentar al Hombre de Acero. La guía principal para su diálogo es la sinceridad. No en plan: "No diré mentiras", sino en algo que le salga del corazón. Es un hombre muy directo cuando se trata de las emociones y es muy inteligente a su manera, lo que no quiere decir que sea tonto, para nada, sólo que para él la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, algo que puede meterle en problemas. Cuando un personaje es perfecto, no tiene debilidades y entonces no hay nada de lo que escribir. Esto es lo que todo el mundo le achaca a Superman: que si ya no hay nada que decir sobre él, que si ya no es relevante, que si no es interesante porque nada puede hacerle daño y bla bla bla. Lo que pasa es que su debilidad es, precisamente, su consistencia. Cuando lo ves actuar con esa insistencia y afirmación en sus opiniones, ahí es cuando le ves multitud de fallas y te das cuenta que eso es lo que hay que potenciar.
De cara su segundo año al frente de Adventures, Rucka deja claro que todo lo que ha hecho desde el principio tiene una razón de ser con la siguiente sentencia: Quién disparó a Lois es uno de los temas más importantes del segundo año. Lo que todo el mundo creé es que fue un francotirador de Umec. No lo fue. Cuando todo el mundo se dé cuenta de ello, las consecuencias serán enormes y muy graves, y no sólo en los títulos de Superman. Pensad en ello: en el #632 se ve que es un estado de guerra absoluto, en plan guerrillas. Hay una organización rebelde que se resiste al asedio y luego están las fuerzas aliadas, que son atacadas a base de actos terroristas. El atentado contra Lois se considera uno más. Bueno, piensa que para toda la gente allí implicada, si eres del factor rebelde, ver a Superman sólo durante unos pocos segundos, ya es sinónimo de muchas cosas. Para empezar, si fueras de Umec tu primera impresión sería: "Es norteamericano", es decir, de tu enemigo. Lo segundo sería: "Estamos muertos". Lo ves aparecer y desaparecer en el acto, sin saber por qué. Si eres del bando norteamericano, puede que pienses que Superman está ahí para evitar ese conflicto porque no le gusta el ataque de EE UU y, por ello, pensarás: "Pues antes de que nos eche me cargaré a todos los que pueda". Como el propio Clark le dice a Lois antes de que ésta se vaya: "No puedo aparecer por ahí". Y es verdad, porque su presencia afectaría al discurrir de la guerra en uno y otro sentido. Bueno, pues al final aparece. Y la guerra termina sólo hora y media después. ¿Y por qué ha terminado? Todo el mundo sabe que Superman siempre protege a Lois Lane y, por esa regla de tres, mucha gente puede pensar formas de hacer que Superman se presentara en el campo de batalla y así usar su imagen como arma a su favor. ¿Qué es lo peor que podría pasar si el plan saliera mal? Una periodista muerta en zona de guerra. Esas cosas pasan, nadie sospecharía. ¿Lo mejor? Que Superman se presente y dé tanto miedo a los insurgentes que estos se rindan sin tener que disparar ni un solo tiro. Esto será el punto principal de mi segundo año en Adventures. Allí habrá que estar porque de ser la que menos puntos tenía para resaltar, ha acabado siendo la serie más interesante de todas. Encima Matthew Clark, el punto más negro de toda la etapa, se despide de los lectores para dejar paso a Kart Kerschl, un dibujante mucho mejor que seguro que hará que conectemos más con unas historias ya de por sí muy atrayentes.
SUPERMAN
Y ahora toca lo que muchos esperabais desde el principio: la etapa de Jim Lee a cargo de Superman junto a Brian Azzarello como guionista. La expectación en torno a este evento era mayor todavía gracias al éxito que Lee había acaparado poco antes con su paseo por Batman con la saga "Hush". Después de conseguir unas ventas de infarto para el Señor de la Noche, DC creyó oportuno probar suerte con el Hombre de Acero. Tiene sentido hacerlo ahora, con el éxito de Batman justo detrás, declara el dibujante. La pregunta siempre ha sido "¿Por qué Superman no vende?" y yo tengo la firme convicción de que Superman puede vender. Es la figura autoritaria definitiva y creo que hay muchas historias muy buenas que se pueden hacer con él. Creo también que mucha gente se ha metido con él y se mete con él injustamente. Así que la misión es ¿podemos revitalizar la franquicia de Superman? Es un desafío que me anima a trabajar en ello. La mala concepción que muchas personas tienen de este personaje dentro de la industria tiene una única razón en la mente de Azzarello: Frank Miller. Tanto Batman como Superman tuvieron su momento de máxima definición hace veinte años, con Batman: El regreso del señor de la noche, declara el guionista. Ahí ambos fueron retratados tal como han sido representados hasta hoy día: Batman se convirtió en el Señor de la Noche y Superman en el Boy Scout. Para Batman, ese cambio le sentó genial pero creo que a Superman le hizo más mal que bien. Parte de razón no le falta. Después del relanzamiento de John Byrne a mediados de los años ochenta, pocos autores se han acercado a Superman con ganas de escribirle con respeto, sin mofarse o exagerar su condición de ‘Boy Scout', con honrosas excepciones, claro está.
Debido a todo esto, el propósito de Azzarello no puede ser otro desde el principio, como el mismo comenta a continuación: Quiero escribir una historia de Superman que pueda entender todo el mundo, no sólo los aficionados al personaje. Para el resto del mundo, Superman es Christopher Reeve y siempre lo será para toda una generación. El Daily Planet tiene un globo terráqueo encima del edificio, no un holograma. Y Lex Luthor es su némesis. Todo el mundo sabe, hasta tu madre. Quiero escribir una historia que pueda entenderla tu madre. Igual no le gusta, pero la entenderá. Como declaración de intenciones, no está mal pero a la práctica esto no se cumple porque, si quiere que todo el mundo la pueda entender, ¿por qué no salen los personajes secundarios de Superman? No hay ni Perry White, ni Jimmy Olsen, ni Lois Lane, ni Pa y Ma Kent… durante los primeros números sólo aparece Superman y personajes nuevos: un cura, el misterioso Mr. Orr y algún que otro enemigo diseñado para la ocasión por Lee. Esta falta de tacto con la mitología del personaje hace que el público mayoritario desconecte enseguida. El resto de lectores de cómics seguramente encontrarán una trama interesante desde el principio que apunta buenas maneras pero que, a la larga, no encuentra su lugar y cansa. Azzarello es consciente de que obvia por completo todo lo referente al ambiente de Clark Kent y se defiende así: Ésta es una historia de Superman. Exploro su lado humano a la vez que lo ignoro. No me interesa Clark Kent, sino el propio Superman. Esta examinación del lado humano de Superman fue tratado en la película de Richard Donner. La segunda parte también profundizó en estos aspectos pero no me gusta porque Superman perdía sus poderes. Eso no tiene ningún interés porque todo el mundo sabe que al final de la película los recuperaría. Es un recurso que no genera drama ni nada. Las historias de hoy día tratan de poner a los personajes en situaciones muy comprometidas, como la de "Bruce Wayne: Asesino", pero no tienen sentido porque así como sabías que Superman recuperaría sus poderes, también sabías que Batman no había matado a nadie. Si sabes el final, la historia pierde interés. Jim Lee no deja escapar la oportunidad de hacer oír su opinión sobre Superman/Clark Kent: Considero la identidad secreta como una parte fundamental del mito de Superman, aunque no exploramos mucho esa faceta suya en nuestra historia. Debo decir que odiaría que Superman revelara al mundo que es Clark Kent. Por muy realista y moderna que esa idea pueda parecer, estaría fuera de personaje. Y no es que crea que tiene que ponerse la máscara de Clark Kent para tener una vida normal o algo por el estilo... no sé si lo hace para poder jugar a la Playstation sin sentirse culpable (risas), pero sí sé que lo hace para conectar con la humanidad. Desde su punto de vista, ser Clark Kent es su manera de entender a la gente de su alrededor porque tener todos esos poderes y poder dar surcar el espacio y otros planetas puede distanciarte mucho de la gente a la que quieres salvar.
El Superman #204 es la primera parte de "For Tomorrow", el arco argumental de doce números que Azzarello y Lee realizan con más o menos fortuna. Como introducción a la historia es muy buena. Se da a entender que ha habido una serie de desapariciones (entre ellas Lois) y Superman tiene que soportar la carga de la culpa por algo que todavía desconocemos. Entabla conversación con el cura, auténtico co-protagonista de toda la saga, y es a raíz de unos diálogos brillantes que Azzarello define a Superman como pocos lo han conseguido. Es un primer número redondo, no tanto como cómic de superhéroe al uso, pero sí como análisis de lo que es Superman. Hasta tiene toques religiosos que muestran al héroe como un auténtico dios. En cierto sentido, la crisis de fe que acarrea el cura es la misma que sufre Superman, sólo que a otro nivel. Los dibujos de Jim Lee, si bien no encajaban con el estilo que Batman pide (menos detalle y más sombras), en Superman encuentra a un personaje hecho a su medida. Puede dibujarlo con toda la majestuosidad que quiera porque eso es lo que le pide. Y a buen seguro que lo consigue, con mejor resultado que su paso por Batman. Este Superman sí que impone respeto y da la sensación de ser un dios entre mortales.
Esta introspección que Azzarello y Lee hacen de Superman se pude comprobar sólo por el papel de Lois en esta historia: un papel ausente que desencadena la crisis del Hombre de Acero. Según la visión de Lee: Lois solía ser la que metía a Superman en todos sus problemas. Si yo fuera el guionista, la convertiría en una reportera internacional. Se supone que Lois representa a la mujer moderna así que hoy día se supone que tiene que ser alguien duro, capaz de viajar a zonas de guerra y todo eso que caracteriza a un personaje cargado de adrenalina. Esto haría que Superman la respetara y admirara, sobre todo porque vería que es alguien sin poderes que se arriesga por su cuenta y riesgo. También creo que este aspecto de su trabajo la alejaría de Superman lo suficiente como para contar historias en las que se puede hablar sólo de Superman, sin tener que preocuparte porque llega tarde a cenar. Puede que sea cierto que Clark Kent y Lois Lane se aprovechan de los poderes de Superman y evitan el tráfico de las grandes ciudades cuando tienen que ir a hacer sus compras de Navidad... pero no es algo que me gustaría ver en mi cómic de Superman (risas). Estamos explorando la mitología de Superman en vez de centrarnos en los aspectos diarios de su vida. En cuanto al papel de Lois en nuestra historia, ya a partir del primer número se sobreentiende que existe un misterio en torno a su desaparición y lo que le ha pasado que enlaza con la culpa que siente Superman. Si eres el ser más poderoso del mundo y fallas a la hora de salvar a tu mujer, ¿qué te dice eso de tus poderes? El problema es que la premisa está muy bien, pero lo de Lois Lane no adquiere relevancia hasta el #212, es decir, ocho números después del inicio de la saga. Demasiado tarde como para que nuestra atención siga igual que al principio.
¿Y qué pasa entre el #204 y el #212? Pues casi nada. Es el preámbulo a la historia de verdad que se cuenta a partir del #212 hasta el final en el #215. La segunda parte, en el #205, pone sobre la mesa el papel de Superman en las guerras y su interferencia en el devenir de la Historia del ser humano, demostrando que aunque destruyera todas las armas, la guerra podría seguir si ése es su sino. Un punto muy interesante que prosigue la crisis de fe de Superman. Al ser el segundo número, no hay ningún problema porque es una señal de que las bases de lo que está por venir van cimentándose. El problema es que llega el tercer número y lo único que ocurre es que Superman se enfrenta contra un remedo de "Lobezno-daemonita". Y llega el #207… y más de lo mismo. Mr. Orr aparece por ahí pero tampoco hace nada. Lo mejor: las conversaciones con el cura que nos enseñan cómo piensa Superman, haciendo más cercano a un personaje de por sí excepcional. En el #208 parece que la cosa se anima con la presencia de la JLA… pero no. Los diálogos parecen un poco fuera de personajes y, para colmo, Superman vuelve a enfrentarse a otro enemigo nuevo carente de interés. Esta pelea se intuye al final de este número y prosigue en el #209, donde se deja ver el combate entre Superman y Wonder Woman del #211.
¿Y el #210? Tras una portada tramposa con Superman y Diana enzarzados en batalla (algo que no ocurre dentro del cómic), este capítulo sirve como preámbulo al combate en sí, con Wonder Woman enfrentándose a Orr y Superman acudiendo a Batman en busca de ayuda y consejo en un diálogo que, esta vez sí, brilla con luz propia. De esta forma nos plantamos en el #212, donde la trama de verdad comienza. Esto deberían ser buenas noticias, pero lo cierto es que no. La historia resulta algo confusa al principio, aunque todo se explica en el #213 y 214, dejando para el #215 el enfrentamiento final contra un villano clásico ‘actualizado' de mala manera y Orr. Respecto a los villanos, Jim Lee declara lo siguiente: Quitando a Lex Luthor, no estoy muy familiarizado con la galería de villanos. Era lector de Superman cuando tenía ocho años y sólo me acuerdo de leer sus historias en recopilaciones en blanco y negro. Casi todas aquellas historias giraban en torno a la identidad secreta de Superman o presentaban a Lois consiguiendo poderes... no había villanos de por sí, aunque recuerdo a Bizarro y a Mr. Mxyzptlk, a quienes considero unos personajes geniales. Aún así, en nuestra historia estamos intentando hacer algo distinto a lo que hice en "Hush", donde salieron prácticamente todos los villanos de Batman. En Superman, nuestra intención es crear tantos enemigos como nos sea posible. No vamos a sacar a Luthor, pero estamos presentando a un nuevo villano humano que tiene contactos con agencias secretas en todo el mundo, un personaje muy misterioso que manipula todo lo que ocurre ‘detrás de las cámaras'. Es el nexo de unión de todo lo clandestino del Universo DC, por lo que acabará siendo un personaje muy importante, no sólo de Superman, sino de DC en general. Este villano enviará a Superman a hacer una serie de tareas y estará muy involucrado en la desaparición de Lois. A partir de ahí, la historia se centrará en las conspiraciones de este villano y en la culpa de Superman por no salvar a la persona que más le importa del mundo.
Hablando del acto final, aquí aparece por fin Clark Kent, aunque no de la forma que todo el mundo piensa… y no diré más para que lo descubráis por vosotros mismos. Es divertido dibujar a Clark Kent, declara Lee, porque pone a prueba tu habilidad como dibujante a la hora de dibujar el mismo rostro pero como si fuera de otra persona. Esto se consigue a partir de los gestos y el lenguaje corporal, tal como lo hizo Christopher Reeve en el cine. Técnicamente, tiene la misma complexión física ya sea Superman o Clark, así que ¿cómo consigues que parezca otro tipo? El rizo de su frente es lo que define su rostro. Lee Bermejo está experimentando con ello, pero yo no quiero ir demasiado lejos en ese aspecto y lo dejo prácticamente como está, aunque el único cambio que he introducido es que el rizo no esté inmóvil. Se mueve por el viento o incluso a veces se divide en otro más pequeño, pero en general permanece intacto porque eso es lo que me dice que este personaje es Superman y para mí no ha quedado nada desfasado. La cara es lo más difícil de todo a la hora de dibujar a Superman porque no tiene máscara... así que cómo puedes hacer que el rostro parezca intimidatorio o heroico? Como dibujante, ése es el desafío. Por ello le estoy dando expresiones faciales que no están muy relacionadas con él, a veces más enfadado de lo normal. ¿Cómo puedo transmitir el valor icónico del personaje y a la vez mostrarle enfadado? Todo el mundo sabe qué cara tiene cuando sonríe pero, ¿qué pinta tiene cuando está enfadado? Lo costumbrista de Clark choca con la iconografía de Superman y eso es algo en lo que Lee sale exitoso porque pocas veces se habrá visto un Superman más majestuoso que el dibuja en estas páginas. El otro día iba caminando por una calle de Italia, recuerda el dibujante, y vi a una chica con una camiseta de Superman. Para mí, es la marca registrada más querida, amada y conocida de todo el mundo, además de ser un símbolo muy poderoso. Cuando dibujo al personaje, lo último que hago siempre es la ‘S' porque eso es lo que le define y le da poder. Sin ella, sólo sería otro superhéroe más con capa, pero cuando le insertas la ‘S' se eleva hasta el grado de icono.
"For Tomorrow" podría ser resumida con las siguientes palabras de Lee: Superman siempre ha sido la última línea de defensa, el salvador por defecto de la humanidad, aunque no por ello ha dejado de ser un personaje que reacciona ante lo que ocurre a su alrededor. Siempre funciona acorde con el siguiente patrón: oye a alguien pedir auxilio y, boom, ya está allí resolviendo el problema. En nuestra historia, le sucede algo horrible que hacer que Superman se ponga a la ofensiva. Por primera vez que yo recuerde, Superman trabajará acorde con un plan que llevará a cabo. La idea es hacerle más proactivo y menos salvador pasivo. Su papel a la hora de descubrir qué ha pasado va a ser decididamente activo y usará sus poderes al máximo para encontrar a Lois. No sé si lo describiría como venganza o justicia, pero definitivamente su motivación va a ser hacer algo cueste lo que cueste. Algo que, por supuesto, atrae la crítica de la comunidad mundial y del resto de superhéroes. Así pues, está claro que esto no da para doce números y ése es el peor fallo de toda la etapa. Alargar algo donde no se puede alargar y pretender que se cuente una historia con eso. Si hubiera durado mucho menos o si el planteamiento hubiera estado más claro desde el principio, seguramente habría quedado mucho mejor. Eso sí, el dibujo es soberbio. Mejor que en Batman porque, simplemente, el personaje está más predispuesto para el estilo de Jim Lee que el Hombre Murciélago.
Así pues, la etapa Austen/Reis + Rucka/Clark + Azzarello/Lee no pasará a la historia como una de las mejores, aunque sí como una de las más breves. En doce meses, sólo queda Rucka, al que se le unirán en mayo Gail Simone y John Byrne (Action Comics) y Mark Verheiden y Ed Benes (Superman). Ya veremos qué tal estará este nuevo relanzamiento de Superman, pero de momento podéis conformaros con todo lo dicho en este artículo: no son cómics para la historia pero al menos son aventuras de Superman con algo de cara y ojos a pesar de sus fallos. La búsqueda del equipo creativo perfecto sigue en marcha después de incontables intentos. Ojalá se le encuentre pronto.
David Hernando
(1) En The Kingdom fue donde nació el concepto del Hipertiempo, por si esto ayuda a que os quede más claro… o no.