DC PREMIERE

 
         

(Artículo publicado originalmente en Dolmen #113 (Junio 2005)

DC: THE NEW FRONTIER

Ha sido una de las mejores sagas DC de los últimos años y, sin embargo, ha pasado casi desapercibida ante la enorme campaña publicitaria de Identity Crisis. Si bien esta última es una gran historia, la que nos ocupa hoy tiene un enfoque completamente distinto. En las próximas páginas se analizará DC: The New Frontier de Darwyn Cooke, se explicará de qué trata y oiremos en palabras de su autor lo que opina del mercado actual y la relevancia que ha quedado transmitir con su obra.

 

EN EL PRINCIPIO

Misiones suicidas en la edad de plata

            Hagamos un poco de historia. En concreto, retrocedamos hasta el inicio de la Edad de Plata, fechada en 1956. La Edad de Plata supuso el renacimiento del género superheroico en el cómic norteamericano, un renacimiento que ha durado hasta nuestros días. La etapa previa, la Edad de Oro, comenzó en 1938, con el nacimiento de Superman. Su fin tiene varias fechas, según el historiador al que se le pregunte, pero personalmente me decanto por 1954, con la publicación de La seducción del inocente del doctor en psiquiatría Fredic Wertham. Este doctor acusó en dicho libro a los cómics de ser poco menos que un instrumento del diablo para ejercer su mala influencia en las mentes de los más pequeños. La caza de brujas que el Senador McCarthy llevó a cabo en el Hollywood de los años cincuenta ante el miedo de la ‘amenaza roja’ se trasladó a los cómics, en aquella época un medio que movía millones y millones de dólares al año y cifras de venta astronómicas. El golpe que le asestó Wertham fue casi mortal: provocó el cierre de muchas editoriales, entre ellas la clásica EC, y causó la cancelación de innumerables colecciones, como las protagonizadas por Flash, Green Lantern, Hawkman y muchos más. Sólo sobrevivieron tres: Superman, Batman y Wonder Woman. Los tres personajes adaptaron su estilo a la infantilización más extrema que nadie podría imaginar, con escenas tan inverosímiles como estrafalarias. Hay que apuntar que las fechas que se dan en este artículo son generales puesto que cada personaje era un mundo. Si bien 1956 marcó el inicio de la Edad de Plata, algunos personajes tardarían años en recibir el nuevo estilo, como Batman, cuya Edad de Plata no comenzó hasta 1964.

A finales de 1956, DC se animó y publicó una nueva historia de Flash en el Showcase #4 (septiembre-octubre). Para sorpresa de aquellos que recordaran al Flash de los años cuarenta, esta nueva versión no respondería al nombre de Jay Garrick, sino al de Barry Allen. Los autores de dicha historia, Robert Kanigher y Carmine Infantino, recrearon desde cero al velocista escarlata, insertado en un mundo en el que el anterior Flash es sólo un personaje de cómic (NOTA A PIE DE PÁGINA: Jay Garrick aparece de hecho en la portada de un Flash Comics antiguo que Barry lee en un momento de la historia) sin ninguna relación con el nuevo Flash. Infantino no se detuvo ahí y diseñó un traje completamente distinto del de Garrick, con la única salvedad del rayo cruzado en el pecho como símbolo. Por lo demás, no se parecía en nada y era mucho mejor, uno de los mejores trajes de superhéroes de la historia.

            El nuevo origen de Flash estuvo marcado por la tendencia de la Norteamérica de entonces, donde un científico era lo más interesante y misterioso que podía haber. En plena Guerra Fría y con historias llenas de tintes de ciencia-ficción, un científico ávido de conocimientos y golpeado por un rayo que entra en contacto con los líquidos misteriosos de sus probetas era el ‘no va más’. Todos los lectores cayeron rendidos y Barry Allen abandonó Showcase para protagonizar Flash Comics, serie que antaño albergó las aventuras del Flash anterior y de Hawkman. En DC no se molestaron en renumerar la colección, por lo que las nuevas aventuras de Flash comenzaron en febrero de 1959 con el Flash Comics #105, justo diez años después de que saliera el Flash Comics #104.

            Como este experimento funcionó a las mil maravillas, DC quiso probar suerte con otro héroe más: en esta ocasión el afortunado fue Green Lantern. De nuevo se abandonó por completo la versión anterior con Alan Scott como dueño del anillo de poder y se optó por relanzarlo desde cero. John Broome y Gil Kane fueron los responsables de traer al mundo a Hal Jordan en el Showcase #22 (septiembre-octubre de 1959). Jordan, un piloto de aviones militares, encuentra a Abin-Sur, un alienígena que le entrega el anillo de poder antes de morir. Todo en una historia corta de apenas seis páginas que sería ampliada en el Green Lantern #1 (julio-agosto de 1960), en esta ocasión con los Guardianes del Universo y el Planeta Oa por en medio. Esto no fue más que el principio. Todo un alud de superhéroes regresó a la palestra, como si hubieran estado dormidos esperando el momento de volver al redil. La proliferación fue tal que DC aplicó la misma fórmula que ya puso en marcha décadas atrás: unirlos a todos en una sola colección. De esta forma la Sociedad de la Justicia dejó paso a la Liga de la Justicia, quienes se unieron en el Brave and the Bold #28 (febrero de 1960), con Flash, Green Lantern, Wonder Woman, el Detective Marciano y Aquaman, con Batman y Superman como invitados especiales. Todos juntos contra Starro, el conquistador. Ahora que se menciona al Detective Marciano, es necesario matizar un dato importante: muchos historiadores fechan el inicio de la Edad de Plata, no en 1956, sino en noviembre de 1955 porque esa fue la fecha en la que salió el Detective Comics #225. ¿Qué tenía de importante dicho cómic? Pues ni más ni menos que un complemento a cargo de Joe Samachson, Jack Miller y Joe Certa con el origen del Detective Marciano. Como esta historia configura el primer superhéroe creado desde cero, para muchos esto es el punto de partida original para la Edad de Plata e invalidan el de Flash porque no es más que una revitalización de un personaje ya creado previamente. La verdad es que ambas deberían unirse en una sola teoría porque el nacimiento de un nuevo héroe y su buena acogida animó a la re-creación de viejos arquetipos, que son los que provocaron en última instancia el nuevo ‘boom’ de los superhéroes. De no ser por todo esto, no se habría formado la nueva Liga de la Justicia y esto no habría dado pie a que Martin Goodman le encargara a su guionista Stan Lee una historia superheroica y éste no habría inventado Los 4 Fantásticos ni todas las maravillas que creó a continuación.

 

LA EDAD DE PLATA

La llegada del Detective Marciano a la tierra según Darwyn Cooke

Toda esta parrafada es necesaria porque New Frontier es una oda hacia La Edad de Plata. Su autor, Darwyn Cooke, lo rescata, lo rememora, lo recrea y lo pone a disposición de los lectores en una obra magna de más de trescientas ochenta páginas publicada entre marzo y noviembre de 2004 en seis números individuales de sesenta y cuatro páginas, sin publicidad. El formato, con un papel muy bueno, no era del todo adecuado con su precio porque cada número costó $6.95 y no eran prestigios, sino comic-book, con la grapa de toda la vida. Si bien la grapa va mucho mejor porque es más cómodo de leer que el prestigio, el precio era poco menos que exagerado. Ante esto, poco podía hacer Cooke, quien pidió el formato grapa pero no con el precio de un prestigio. De todas formas, el autor se resiente pensando así: Más que una miniserie de ‘x’ números, este proyecto está planeado como una obra de 380 páginas. Claro está, DC pagó por esto e invirtió mucho dinero en él, así que le tocaba a ella decidir cómo sacarle rentabilidad.

Pasando al origen propiamente dicho de esta miniserie, Cooke se remonta a años atrás, cuando publicó el especial Batman: Ego, un cómic que debería publicarse en nuestro país YA. Esta obra marcó su primer trabajo como autor completo para el mundo del cómic, puesto que provenía del campo de la animación, concretamente de realizar la secuencia de créditos iniciales de Batman Beyond. Cooke explica con sus propias palabras la génesis de New Frontier: DC me encargó esto cuando publicaron Batman: Ego. Me dijeron que les gustaría que hiciera algo con la Liga de la Justicia. Cuanta más información recopilaba, más me gustaban las versiones originales de estos personajes. Cubrí todas las etapas de la Liga y me di cuenta que la época justo antes de su formación no había sido tratada en profundidad. New Frontier trata de entender el inicio de la Edad de Plata. La historia comienza con el origen de Flash y termina con la formación de la Liga de la Justicia. Es un vistazo a esas versiones primigenias de los héroes DC de la Edad de Plata y conforma un recorrido que nos ayuda a entender el tipo de héroes que son hoy día. En esto tiene toda la razón porque si hay algo que llama la atención de esta obra es la dedicación que desempeña en la representación de todos estos héroes. Por ejemplo, desde el principio el lector se siente identificado con un Hal Jordan niño que todos sabemos a qué está destinado. Y que Jordan sea el eje central de toda la historia no es algo que se dé por casualidad. El por qué de mi interés personal por Hal es muy simple, explica Cooke. Tengo cuarenta años y cuando ser niño durante 1967-68 hace que sólo te interese una cosa: los viajes espaciales. Recuerdo que mi madre dejaba que me quedara en casa para ver los lanzamientos y aterrizajes de las naves Apolo. Para mí no había nada más guay que ser piloto de aeronaves o astronauta. Supongo que hoy días, el concepto de héroe o ídolo es patrimonio de los jugadores de la NBA o de las estrellas de cine. Para mí, eran los astronautas. Quería ser uno de ellos. Por eso Hal Jordan me llamó la atención al instante. A menos que sepas algo sobre pilotos de aviación, nada más leer a Hal Jordan te das cuenta de que hay algo que distingue del resto. Es propenso a arriesgar su vida de un modo casi irracional. Estamos en deuda con ese tipo de gente dispuesta a arriesgarlo todo porque son capaces de hacer cosas que nosotros no podríamos hacer. Eso era y es lo que Hal Jordan significa para mí.

Si tu primer contacto con Hal fuera la miniserie “Amanecer Esmeralda”, prosigue el autor, no sé qué significaría para ti porque en esa historia lo presentan como un borracho capaz de hacer daño a un amigo suyo que recibe el arma más poderosa del universo. Me sorprende que alguien pueda sentirse identificado con él de la misma manera que me identifiqué yo al leer sus aventuras originales. Y lo digo por cómo lo han tratado de un tiempo a esta parte: ha sido el Espectro, ha sido Parallax, ha cambiado el tiempo… ¿quién sabe qué será lo próximo que le harán? En cuanto a Kyle Rayner… seré sincero: nunca he leído un cómic suyo y no es porque crea que está mal ni nada por el estilo, sólo es que apenas leo series mensuales. Además, no tengo la necesidad de leer una nueva versión de Green Lantern. He leído la versión que fue hecha para mí, en mi tiempo, ahora ya no puedo seguir el hilo. Con personajes como Hal Jordan, saber dónde estamos es algo básico y esencial: la idea de un piloto de pruebas era lo más glamoroso que uno podía ser en 1958, 1958 y 1960. Era el mejor trabajo del mundo porque la carrera espacial era tema de actualidad. El personaje fue creado en aquella época para aquella época. Jordan encajaba a la perfección en aquel contexto. A medida que el tiempo pasa, la razón por la que muchos personajes fueron creados se ha debilitado y esto les ha alejado más y más de la originalidad que tenían en un principio. Jordan era piloto y ocho o nueve años después, ¡se convirtió en vendedor de seguros! Y no quiero hablar sobre la destrucción de Coast City y los asesinatos que cometió. Si eso eran buenos o malos cómics, no me toca a mí decirlo, no soy quién para juzgar ese trabajo, pero lo que sí puedo decir es que el personaje no fue creado para hacer esas cosas. Para examinarlo de verdad y a conciencia, hay que enmarcarlo en el momento histórico en que fue creado, la época en la que el personaje tenía sentido. 

Kal y Diana, en New Frontier

Con esto mente, Cooke afrontó la que sería la mayor de su vida hasta el momento. Puesto manos a la obra, se dio cuenta que New Frontier comenzaba a írsele de las manos por culpa de una máxima absoluta de los cómics de superhéroes: la continuidad. Pasé un año revisando la historia con editores DC y al final llegamos a la conclusión de que, para hacerla bien, teníamos que olvidarnos de la continuidad tal como la entendemos hoy día. La única forma de encajarla en ella, si es que le importa mucho a alguien, es situando los hechos de New Frontier antes de que todos estos héroes comiencen sus carreras. La verdad es que estos personajes, para mí, son parte de su época y no puedo desprender de eso cada vez que me acerco a uno de ellos. Por ejemplo, no creo que Hal Jordan sea un personaje de los años setenta, ochenta o noventa: él fue un producto de los años cincuenta y sesenta. Uno de los mayores problemas de nuestra industria es nuestra incapacidad para crear nuevos personajes para los tiempos modernos. Deberíamos ser capaces de apreciar la grandeza de cada personaje en su época determinada. Si fuera a escribir una historia sobre Wyatt Earp, podría modernizar el concepto pero eso no es lo que mucha gente querría ver: el público me pediría una obra enmarcada en el Oeste. Es en ese contexto donde  uno debería decir lo que quisiera sobre el personaje, en vez de reubicarlo en nuestra época.

De esa forma, continúa Cooke, nos dimos cuenta de la ironía final: si queríamos hacer una historia en la que se explicara la continuidad original de la Liga de la Justicia, ¡sólo podríamos hacerla como un Otros Mundos! ¡Los personajes han pasado por tantas cosas que no había otra forma de que el proyecto fuera viable! Paul Levitz (Presidente DC), después de revisar el guión para ver en qué punto de la continuidad actual podía meterse, dijo: “Esta historia no se puede insertar en ningún sitio. Hemos de dejar a un lado la continuidad, dejemos de preocuparnos por ella y centrémonos en que es una gran historia. Ya nos preocuparemos de cómo la publicitamos más adelante. De momento lo único importante es que este cómic se haga”. Después de esto, New Frontier se quedó un poco en el limbo a la espera de un buen momento para publicarse. Hasta que Dan Didio no llegó a la vicepresidencia de DC, New Frontier no se publicó por fin. Sobre la continuidad, Cooke tiene unas últimas palabras al respecto: No me gusta catalogar a New Frontier como un Otros Mundos, ni como Pre-Crisis o Hipertiempo. Sólo se trata de una historia que tiene lugar en un Universo DC donde la continuidad no importa, sólo hay que tener en cuenta a la historia en sí. Gracias a Didio, Levitz y mi editor, Mark Chiarello, esto pudo llevarse adelante. Aún así, para los puntillosos que necesiten saber dónde encaja esto, diré que uno podría leer La edad de oro, de James Robinson y Paul Smith; pasar a New Frontier, y luego leer JLA: Year One, de Mark Waid y Barry Kitson. Si hiciéramos una encuesta, estoy seguro que el 95% de los autores querría librarse de la continuidad para contar las historias autoconclusivas que a cada uno le gustara más. Recuerdo que cuando era joven compraba cómics cada mes y en su interior el único énfasis que había estaba centrado en los villanos, las víctimas, los héroes y la historia. El personaje del héroe brillaba con luz propia a través de toda la trama y aunque hubiera una o dos páginas en las que se llevara a cabo un poco de subtrama, el resto del número estaba centrado en la historia de ese número y nada más. Hoy día esto parece imposible y todo se ha vuelto un lío impresionante con el ‘continuará’ obligatorio al final de cada cómic. Me parece increíble que salgan cómics en los que dos superhéroes se sientan en una azotea y se pasan dieciocho páginas hablando sobre sus sentimientos. Tenga el valor que tenga esa escena, no es lo que a mí me gustaría hacer. Por eso New Frontier se aleja de ese concepto, deja atrás la continuidad y se convierte en una fábula superheroica. Es una obra de época con grandes dosis de épica y muchos héroes.

¿Homenaje al World's Best Comics nº1?

Ésa es la mejor manera de definir a New Frontier, como una fábula superheroica llena de épica. El estilo narrativa de Cooke cambia en esta obra para mostrar una historia con tintes cinematográficos y una sensación ‘más grande que la vida’ que aumenta a medida que pasan los números. Normalmente mi narrativa consiste en ocho o nueve viñetas por páginas, declara Cooke, pero aquí quise abarcar un estilo más amplio porque la historia se lo merecía. Me obligaba a dibujar fondos más ricos en detalle. Todo está más detallado, lo que es un desafío. No quería timar al lector así que, a menos viñetas por páginas, más páginas para contar la historia. Desde este mismo instante hay que decir que observar las páginas de esta obra es un auténtico placer: la composición de las viñetas, la narrativa desplegada en ellas, los diseños de los personajes, su lenguaje corporal, sus expresiones faciales, las panorámicas y todas las escenas importantes que se plasman a una sola página son un deleite para la vista. Si Cooke ya había demostrado lo que valía en Batman: Ego y en Catwoman: El gran golpe a la hora de hacerse cargo de proyectos con sabor a serie a negra, aquí deja claro que domina la épica como el mejor. 

A pesar de su serialización, New Frontier es una obra para leer del tirón porque todo encaja al final. Cualquier pequeño matiz que aparezca entre viñetas tendrá su relevancia más adelante. En el primer número la historia comienza con una expedición a una isla desierta en la que tienen que hacer frente a un dinosaurio. De ahí pasamos a la vida de Hal Jordan, luego damos un salto en el tiempo hasta los años cincuenta y, de repente, nos encontramos con extractos de un periódico en el que Iris West explica la disolución de todos los grupos superheroicos y la clandestinidad a la que se ven reducidos tras un decreto del Gobierno. El artículo especifica que el único que permanece activo es Superman, mientras que los rumores sobre la existencia de un Hombre Murciélago en Gotham aseguran que este justiciero tampoco ha cesado en sus actividades. Este artículo es una forma perfecta de explicar dentro del Universo DC el efecto ‘caza de brujas’ que desencadenó el Dr. Wertham en el mundo real. Y es que esto precisamente es lo que más fácil fue para Cooke: interrelacionar los hechos históricos reales con el Universo DC, como explica el mismo a continuación: En New Frontier no salen muchos personajes negros porque, sinceramente, apenas había áreas en las que estuvieran bien integrados. Por eso el trasfondo histórico de New Frontier trata el racismo, la caza de brujas y la horrenda política exterior que llevó a cabo el Gobierno. Cómo no, también hay muchos pasteles de manzana y barras y estrellas porque de esa forma espero aportar suficiente contraste como para equilibrar la balanza.

New Frontier ocurre en tiempo real, continúa Cooke, entre 1955 y 1956, justo cuando Barry Allen fue golpeado por el rayo. Algunas escenas en el prólogo que tienen que ver con la Segunda Guerra Mundial, pero la historia base es la dicha antes: desde la transformación de Barry en Flash hasta 1961, con la Liga ya formada. De todos los personajes que tenía disponibles en ese período de seis años, Hal Jordan es el más complejo e interesante de todos. Representa la noción más romántica de la Norteamérica de entonces: no era sólo la carrera espacial lo que encandiló a la población de entonces, sino una nueva forma de vida y todo lo que ello conllevaba. Hal es el recipiente perfecto para mostrar todo esto porque él se encuentra en medio de todas esas innovaciones y, encima, era piloto: es parte de quién es y lo que quiere ser. Es el mejor ejemplo de lo que EE UU simbolizaba en aquella época.

Lo mejor de una epoca

A lo largo de números posteriores podemos ver como Wildcat, miembro de la JSA, pasa ahora sus noches en el cuadrilátero en vez de salir por ahí a ‘desfacer entuertos’. Y es más, durante el combate de boxeo se puede ver por ahí a Alan Scott o Jay Garrick. De esa forma, todo encaja con la Historia original de DC, no así con la continuidad establecida desde 1986. Eso sí, no hay ninguna mención a tierras paralelas ni nada por el estilo, todo ocurre en el mismo sitio, de ahí que Levitz reaccionara como reaccionó al ver los guiones de los primeros números. Y es que no había otra solución más que la que tomaron: New Frontier es un cómic tan bueno que tenía que publicarse como fuera. A partir del segundo número, todos los personajes van pasando uno detrás de otro, desde Flash hasta el Detective Marciano, pasando por algún que otro encuentro entre Wonder Woman y Superman, por no mencionar a otros como Batman y Slam Bradley. Esta interacción entre los distintos personajes DC fue lo más fácil y, a la vez, lo más difícil para Cooke: Con lo que más me divertí fue con la creación de todos los escenarios en los que los personajes interactuarían. Por ejemplo, sabía que iba a mostrar una escena en Gotham City que tendría mucho que ver con J’onn J’onnz porque él es parte esencial de la trama. Tenía que hacer avanzar el argumento pero tenía que encontrar la manera de que Batman apareciera por ahí. Antes de darme cuenta, todas las piezas comenzaron a encajar en mi cabeza: imaginé una iglesia abandonada, un culto secreto, un crío secuestrado, J’onn y Slam Bradley a la carrera por salvar al niño, la llegada de Batman, el infierno desatado, etc. Sólo tenía pensada la ciudad y los personajes y, de repente, tenía ante mi una secuencia de veinte páginas maravillosa con la que podría dibujar una pelea de Batman, a J’onn con su sombrero y a Slam Bradley. Y así con todas las escenas de New Frontier. Me sentí muy poderoso al escribir y dibujar esta historia. Podía mostrar a los Retadores de lo Desconocido o el Escuadrón Suicida (personajes que asocio con bomberos y astronautas) y, acto seguido, dibujar al Dr. Fate y al Espectro en la luna.

La parte difícil, prosigue el autor, desde un punto de vista creativo, era encontrar métodos complejos e interesantes con los que mostrar la personalidad de los personajes más relevantes. Por ejemplo, no sabía cómo hacer esto con Barry Allen. Al final se me ocurrió al pensar en Superman. Imaginé que para Barry, Superman sería poco menos que un ídolo. Seguí pensando: tenemos a Barry, el hombre más rápido del mundo, capaz de hacer un montón de cosas y… ¿qué es lo que hace? Detiene a Pied Piper mientras roba una joyería. Me di cuenta de que su galería de villanos era lamentable, por lo que si un día veía en las noticias a Superman poniendo en órbita a la luna, Barry sentiría un complejo de inferioridad impresionante. Mofarme de los villanos de la Edad de Plata y hacer que Barry se diera cuenta de ello, admirando a su vez a Superman, me dio una gran oportunidad para completar, al final de la historia, las necesidades de Barry y hacerle sentir parte del juego. Esto, para mí, es retorcer un poco al personaje pero con el objetivo final de llevarlo hacia el sitio que le corresponde. Transformarlo en un maltratador que pega a su mujer sería representarlo fuera de personaje. Aunque, aparte de todo esto, la parte más difícil de verdad fue que me aprobaran el proyecto, ¡tardé casi tres años en que me dieran luz verde!

 

HÉROES

El Green Lantern de Darwyn Cooke

Esa idea de retorcer a un personaje con la meta final de confirmar lo que el personaje significa, sin llevarlo a límites como mostrarlo maltratando a alguien, hace referencia explícita a la escena de The Ultimates #6 donde Hank Pym y su mujer Jan discuten y se pelean. Este nuevo concepto de héroe que está surgiendo durante los últimos años es algo que molesta mucho a Cooke y es un tema en el que tiene muchas cosas que decir, en comparación con la obra que nos ocupa aquí: En New Frontier no desmenuzo a estos héroes, mostrando sus debilidades y miedos, que es lo que parece estar de moda. Una moda de la que The Ultimates es en parte responsable. A mí me interesa explicar por qué estas personas son héroes y qué es lo que les hace ser héroes, porque no se trata sólo de tener superpoderes y capa. Estamos hablando de un puñado de personas con la moralidad suficiente como para ser superhéroes. Son personas muy especiales y quiero demostrar que esto es algo muy chulo. Mi desafío personal es enseñar la heroicidad de estas personas sin retratarlas como alcohólicos o drogadictos. El término “Edad de Plata” no lo usaré porque algunos lectores se lo toman a guasa. Creen que todas las historias de aquella época no eran más que payasadas cutres. No hay nada de eso en New Frontier y pasa durante el nacimiento de la Edad de Plata. Me propuse utilizar todas mis habilidades narrativas para explicar esta historia a mi manera, no imitando el estilo de antaño. De entonces sólo uso el contexto histórico. La técnica es la de hoy día. Creo que el enfoque, el tono y los personajes de The Ultimates son perfectos para el mundo de hoy, y eso es algo que las ventas reflejan, pero debería estar hecha con otros personajes. Nuevos personajes para nuevos tiempos.

El problema que tengo con esto, sigue Cooke, es que cogen a personajes icónicos, destrozan partes de lo que son y amplían otras sólo para generar ventas. Creo que esa actitud es una vergüenza y no sé a qué viene la pelea entre el Hombre Gigante y la Avispa. Otro caso es Bruce Banner, un hombre caracterizado siempre como alguien con una responsabilidad muy grande de cara a Hulk, pero The Ultimates lo retrata como un monstruo que destruye la ciudad sólo porque su ex ha quedado con una estrella de cine. Y luego está la reacción del Capitán América, pegándole una patada en los morros a Bruce cuando éste está indefenso. Todo esto son situaciones relevantes en la actualidad pero deberían hacerse con otros personajes. Hoy día todo el mundo te dirá: “Oh, es que es otra interpretación”, lo que hace que me pregunte: ¿Pero por qué queremos ver a estos iconos tratados de esta manera? ¿Qué nos pasa para que queramos degradarlos tanto? ¿Es porque no creemos en seres mejores que nosotros que no sean débiles y que siempre hagan lo correcto? Ése parece ser el mensaje y ése precisamente es mi problema porque creo que debería mostrarse algo de respeto con los creadores de estos personajes y con el mensaje que ellos querían transmitir. Authority es algo más válido que The Ultimates porque es un grupo nuevo. En estos mismos términos, un ejemplo de buen cómic heroico sería el primer arco del Amazing Spider-Man de J. Michael Straczynski y John Romita Jr. Cuando lo leí, pensé que si tuviera catorce años me habría enganchado de mala manera. Ése es un buen ejemplo del heroísmo a la vieja usanza usado en cómics modernos.

            Vistos los argumentos de Cooke, la verdad es que razón no le falta pero, en el fondo, lo que le pierde al autor es la idealización que ha hecho de sus héroes de infancia. Los superhéroes siguen publicándose y no hay ningún mal en el que estos se adapten a los tiempos que corren. A uno le parecerá mejor o peor, se sentirá más o menos identificado pero no se puede negar el desarrollo y evolución que estos personajes viven cada mes. Es innegable que esta “evolución” no es en detrimento de las historias sino del marketing que acarrea la publicación de dichos personajes en una industria como la del cómic y todo lo que genera, pero aún así, cuando llegan tiempos como los de hoy día en los que DC está pletórica con series muy bien escritas como Flash, Green Lantern o Teen Titans, entre muchas otras, hay que pensar que la editorial se ha volcado, no sólo en actualizar a sus héroes de toda la vida, sino en actualizarlos con un mínimo de cara y ojos, es decir, de hacerlo con gente que sabe escribir. He ahí Identity Crisis, un ejemplo perfecto de un cómic bien escrito que, por regla general, no ha gustado porque eliminaba la inocencia de estos héroes. Todo esto no es más que el discurrir de los tiempos y cuando se imponga otro estilo, los héroes DC se adaptarán a él porque es lo que han hecho desde que nacieron. El estilo que Cooke venera, el de los años cincuenta, no era el estilo original de estos héroes. Batman y Superman mataban en sus primeras historias. Por respeto a esas obras, como predica Cooke, ¿hemos de hacer que Batman y Superman maten ahora? Yo diría que no porque el concepto de héroe ya no es el mismo, al igual que en los años cincuenta era otro distinto al de hoy día.

Homenaje a  The Brave and the Bold nº 28

            Esto no invalida que obras como New Frontier sobresalgan de entre el resto como grandes cómics, y sin duda alguna se puede decir que éste es el mejor que sacó DC el año pasado, pero una cosa no quita la otra. Que este tipo de historias muestren a los héroes tal como eran entonces no significa que los de ahora no lo sean, a su manera y de acuerdo con los valores del siglo XXI, algo que entristece a Cooke tal como explica a continuación: New Frontier trata sobre los viejos ideales de la heroicidad. Si un grupo de gente tuviera la oportunidad y el poder para cambiar las cosas, lo harían por un bien mayor, no para manipular las cosas. Creer que como en el mundo apenas se ve este tipo de gente y que por eso algo así ya no puede existir es una manera horrible de pensar. No sé si estos personajes fueron creados para que el mundo creyera en su existencia, pero sí sé que son arquetipos míticos crearon para dar a los niños una moraleja buena sobre la vida en la que creer cuando sean adultos. Por ridículo que esto pueda sonar, lo del bien contra el mal, estas historias animaban a hacer lo correcto. Los héroes no luchaban por provecho personal. Lo hacían por la justicia y porque eso era lo correcto. No tenían que irse a buscar motivaciones complejas: ya tenían un sentido innato por la justicia. Para mucha gente, esta idea del puro altruismo es algo ridículo y estúpido. Piensan que si alguien se portara así en el mundo real, lo apalearían. Eso es algo muy triste.

            Sí que lo es pero no por ello deja de ser cierto. No se pueden hacer historias inscritas en los tiempos que corren obviando lo que la gente de ese tiempo cree acerca de los héroes. Hay que mostrar a los héroes adaptados a cada época y eso es algo que DC y Marvel consiguen con éxito. Dejando aparte que una historia guste más a unos y menos a otros, lo importante es que estos personajes siguen siendo héroes de acuerdo a cada contexto, algo que más que disminuir la grandeza de estos personajes, la amplía porque da igual en qué período histórico se publiquen sus historias: ellos siempre son los héroes. New Frontier relata así, de manera magistral, el cambio de guardia entre los viejos héroes de la Edad de Oro y los nuevos de la Edad de Plata, enfatizando esa adaptación a la que se tienen que someter. Hal Jordan y Barry Allen adaptan los conceptos de Green Lantern y Flash para una generación a la que Alan Scott y Jay Garrick ya no les dice nada. La JLA toma el puesto de la JSA y todos juntos hoy día recuerdan en sus historias la importancia que les supuso traspasar aquella nueva frontera que se abrió ante ellos en 1956, donde siguen instalados hoy día y seguirán durante muchos años más, sobreviviéndonos a todos y reafirmando lo que nunca han dejado de ser: los héroes más grandes del mundo.

 

David Hernando