(Artículo publicado originalmente en
Dolmen #113 (Junio 2005)
DC: THE NEW FRONTIER
Ha sido una de las mejores sagas DC de
los últimos años y, sin embargo, ha pasado
casi desapercibida ante la enorme campaña
publicitaria de Identity Crisis. Si
bien esta última es una gran historia, la
que nos ocupa hoy tiene un enfoque
completamente distinto. En las próximas
páginas se analizará DC: The New
Frontier de Darwyn Cooke, se explicará de
qué trata y oiremos en palabras de su autor
lo que opina del mercado actual y la
relevancia que ha quedado transmitir con su
obra.
EN EL PRINCIPIO
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Misiones suicidas en la edad de
plata |
Hagamos un poco de historia. En
concreto, retrocedamos hasta el inicio de la
Edad de Plata, fechada en 1956. La Edad de
Plata supuso el renacimiento del género
superheroico en el cómic norteamericano, un
renacimiento que ha durado hasta nuestros
días. La etapa previa, la Edad de Oro,
comenzó en 1938, con el nacimiento de
Superman. Su fin tiene varias fechas, según
el historiador al que se le pregunte, pero
personalmente me decanto por 1954, con la
publicación de La seducción del inocente
del doctor en psiquiatría Fredic Wertham.
Este doctor acusó en dicho libro a los
cómics de ser poco menos que un instrumento
del diablo para ejercer su mala influencia
en las mentes de los más pequeños. La caza
de brujas que el Senador McCarthy llevó a
cabo en el Hollywood de los años cincuenta
ante el miedo de la ‘amenaza roja’ se
trasladó a los cómics, en aquella época un
medio que movía millones y millones de
dólares al año y cifras de venta
astronómicas. El golpe que le asestó Wertham
fue casi mortal: provocó el cierre de muchas
editoriales, entre ellas la clásica EC, y
causó la cancelación de innumerables
colecciones, como las protagonizadas por
Flash, Green Lantern, Hawkman y muchos más.
Sólo sobrevivieron tres: Superman, Batman y
Wonder Woman. Los tres personajes adaptaron
su estilo a la infantilización más extrema
que nadie podría imaginar, con escenas tan
inverosímiles como estrafalarias. Hay que
apuntar que las fechas que se dan en este
artículo son generales puesto que cada
personaje era un mundo. Si bien 1956 marcó
el inicio de la Edad de Plata, algunos
personajes tardarían años en recibir el
nuevo estilo, como Batman, cuya Edad de
Plata no comenzó hasta 1964.
A finales de 1956, DC se animó y
publicó una nueva historia de Flash en el
Showcase #4 (septiembre-octubre). Para
sorpresa de aquellos que recordaran al Flash
de los años cuarenta, esta nueva versión no
respondería al nombre de Jay Garrick, sino
al de Barry Allen. Los autores de dicha
historia, Robert Kanigher y Carmine
Infantino, recrearon desde cero al velocista
escarlata, insertado en un mundo en el que
el anterior Flash es sólo un personaje de
cómic (NOTA A PIE DE PÁGINA: Jay Garrick
aparece de hecho en la portada de un
Flash Comics antiguo que Barry lee en un
momento de la historia) sin ninguna
relación con el nuevo Flash. Infantino no se
detuvo ahí y diseñó un traje completamente
distinto del de Garrick, con la única
salvedad del rayo cruzado en el pecho como
símbolo. Por lo demás, no se parecía en nada
y era mucho mejor, uno de los mejores trajes
de superhéroes de la historia.
El nuevo origen de Flash estuvo
marcado por la tendencia de la Norteamérica
de entonces, donde un científico era lo más
interesante y misterioso que podía haber. En
plena Guerra Fría y con historias llenas de
tintes de ciencia-ficción, un científico
ávido de conocimientos y golpeado por un
rayo que entra en contacto con los líquidos
misteriosos de sus probetas era el ‘no va
más’. Todos los lectores cayeron rendidos y
Barry Allen abandonó Showcase para
protagonizar Flash Comics, serie que
antaño albergó las aventuras del Flash
anterior y de Hawkman. En DC no se
molestaron en renumerar la colección, por lo
que las nuevas aventuras de Flash comenzaron
en febrero de 1959 con el Flash Comics
#105, justo diez años después de que saliera
el Flash Comics #104.
Como este experimento funcionó a
las mil maravillas, DC quiso probar suerte
con otro héroe más: en esta ocasión el
afortunado fue Green Lantern. De nuevo se
abandonó por completo la versión anterior
con Alan Scott como dueño del anillo de
poder y se optó por relanzarlo desde cero.
John Broome y Gil Kane fueron los
responsables de traer al mundo a Hal Jordan
en el Showcase #22
(septiembre-octubre de 1959). Jordan, un
piloto de aviones militares, encuentra a
Abin-Sur, un alienígena que le entrega el
anillo de poder antes de morir. Todo en una
historia corta de apenas seis páginas que
sería ampliada en el Green Lantern #1
(julio-agosto de 1960), en esta ocasión con
los Guardianes del Universo y el Planeta Oa
por en medio. Esto no fue más que el
principio. Todo un alud de superhéroes
regresó a la palestra, como si hubieran
estado dormidos esperando el momento de
volver al redil. La proliferación fue tal
que DC aplicó la misma fórmula que ya puso
en marcha décadas atrás: unirlos a todos en
una sola colección. De esta forma la
Sociedad de la Justicia dejó paso a la Liga
de la Justicia, quienes se unieron en el
Brave and the Bold #28 (febrero de
1960), con Flash, Green Lantern, Wonder
Woman, el Detective Marciano y Aquaman, con
Batman y Superman como invitados especiales.
Todos juntos contra Starro, el conquistador.
Ahora que se menciona al Detective Marciano,
es necesario matizar un dato importante:
muchos historiadores fechan el inicio de la
Edad de Plata, no en 1956, sino en noviembre
de 1955 porque esa fue la fecha en la que
salió el Detective Comics #225. ¿Qué
tenía de importante dicho cómic? Pues ni más
ni menos que un complemento a cargo de Joe
Samachson, Jack Miller y Joe Certa con el
origen del Detective Marciano. Como esta
historia configura el primer superhéroe
creado desde cero, para muchos esto es el
punto de partida original para la Edad de
Plata e invalidan el de Flash porque no es
más que una revitalización de un personaje
ya creado previamente. La verdad es que
ambas deberían unirse en una sola teoría
porque el nacimiento de un nuevo héroe y su
buena acogida animó a la re-creación de
viejos arquetipos, que son los que
provocaron en última instancia el nuevo
‘boom’ de los superhéroes. De no ser por
todo esto, no se habría formado la nueva
Liga de la Justicia y esto no habría dado
pie a que Martin Goodman le encargara a su
guionista Stan Lee una historia superheroica
y éste no habría inventado Los 4 Fantásticos
ni todas las maravillas que creó a
continuación.
LA EDAD DE PLATA
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La llegada del Detective Marciano a
la tierra según Darwyn Cooke |
Toda esta parrafada es necesaria porque
New Frontier es una oda hacia La Edad de
Plata. Su autor, Darwyn Cooke, lo rescata,
lo rememora, lo recrea y lo pone a
disposición de los lectores en una obra
magna de más de trescientas ochenta páginas
publicada entre marzo y noviembre de 2004 en
seis números individuales de sesenta y
cuatro páginas, sin publicidad. El formato,
con un papel muy bueno, no era del todo
adecuado con su precio porque cada número
costó $6.95 y no eran prestigios, sino comic-book,
con la grapa de toda la vida. Si bien la
grapa va mucho mejor porque es más cómodo de
leer que el prestigio, el precio era poco
menos que exagerado. Ante esto, poco podía
hacer Cooke, quien pidió el formato grapa
pero no con el precio de un prestigio. De
todas formas, el autor se resiente pensando
así: Más que una miniserie de ‘x’
números, este proyecto está planeado como
una obra de 380 páginas. Claro está, DC pagó
por esto e invirtió mucho dinero en él, así
que le tocaba a ella decidir cómo sacarle
rentabilidad.
Pasando al origen propiamente dicho de esta
miniserie, Cooke se remonta a años atrás,
cuando publicó el especial Batman: Ego,
un cómic que debería publicarse en nuestro
país YA. Esta obra marcó su primer trabajo
como autor completo para el mundo del cómic,
puesto que provenía del campo de la
animación, concretamente de realizar la
secuencia de créditos iniciales de Batman
Beyond. Cooke explica con sus propias
palabras la génesis de New Frontier:
DC me encargó esto cuando publicaron
Batman: Ego. Me dijeron que les gustaría
que hiciera algo con la Liga de la Justicia.
Cuanta más información recopilaba, más me
gustaban las versiones originales de estos
personajes. Cubrí todas las etapas de la
Liga y me di cuenta que la época justo antes
de su formación no había sido tratada en
profundidad. New Frontier trata de
entender el inicio de la Edad de Plata. La
historia comienza con el origen de Flash y
termina con la formación de la Liga de la
Justicia. Es un vistazo a esas versiones
primigenias de los héroes DC de la Edad de
Plata y conforma un recorrido que nos ayuda
a entender el tipo de héroes que son hoy
día. En esto tiene toda la razón porque
si hay algo que llama la atención de esta
obra es la dedicación que desempeña en la
representación de todos estos héroes. Por
ejemplo, desde el principio el lector se
siente identificado con un Hal Jordan niño
que todos sabemos a qué está destinado. Y
que Jordan sea el eje central de toda la
historia no es algo que se dé por
casualidad. El por qué de mi interés
personal por Hal es muy simple, explica
Cooke. Tengo cuarenta años y cuando ser
niño durante 1967-68 hace que sólo te
interese una cosa: los viajes espaciales.
Recuerdo que mi madre dejaba que me quedara
en casa para ver los lanzamientos y
aterrizajes de las naves Apolo. Para mí no
había nada más guay que ser piloto de
aeronaves o astronauta. Supongo que hoy
días, el concepto de héroe o ídolo es
patrimonio de los jugadores de la NBA o de
las estrellas de cine. Para mí, eran los
astronautas. Quería ser uno de ellos. Por
eso Hal Jordan me llamó la atención al
instante. A menos que sepas algo sobre
pilotos de aviación, nada más leer a Hal
Jordan te das cuenta de que hay algo que
distingue del resto. Es propenso a arriesgar
su vida de un modo casi irracional. Estamos
en deuda con ese tipo de gente dispuesta a
arriesgarlo todo porque son capaces de hacer
cosas que nosotros no podríamos hacer. Eso
era y es lo que Hal Jordan significa para
mí.
Si tu primer contacto con Hal fuera la
miniserie “Amanecer Esmeralda”, prosigue
el autor, no sé qué significaría para ti
porque en esa historia lo presentan como un
borracho capaz de hacer daño a un amigo suyo
que recibe el arma más poderosa del
universo. Me sorprende que alguien pueda
sentirse identificado con él de la misma
manera que me identifiqué yo al leer sus
aventuras originales. Y lo digo por cómo lo
han tratado de un tiempo a esta parte: ha
sido el Espectro, ha sido Parallax, ha
cambiado el tiempo… ¿quién sabe qué será lo
próximo que le harán? En cuanto a Kyle
Rayner… seré sincero: nunca he leído un
cómic suyo y no es porque crea que está mal
ni nada por el estilo, sólo es que apenas
leo series mensuales. Además, no tengo la
necesidad de leer una nueva versión de Green
Lantern. He leído la versión que fue hecha
para mí, en mi tiempo, ahora ya no puedo
seguir el hilo. Con personajes como
Hal Jordan, saber dónde estamos es algo
básico y esencial: la idea de un piloto de
pruebas era lo más glamoroso que uno podía
ser en 1958, 1958 y 1960. Era el mejor
trabajo del mundo porque la carrera espacial
era tema de actualidad. El personaje fue
creado en aquella época para aquella época.
Jordan encajaba a la perfección en aquel
contexto. A medida que el tiempo pasa, la
razón por la que muchos personajes fueron
creados se ha debilitado y esto les ha
alejado más y más de la originalidad que
tenían en un principio. Jordan era piloto y
ocho o nueve años después, ¡se convirtió en
vendedor de seguros! Y no quiero hablar
sobre la destrucción de Coast City y los
asesinatos que cometió. Si eso eran buenos o
malos cómics, no me toca a mí decirlo, no
soy quién para juzgar ese trabajo, pero lo
que sí puedo decir es que el personaje no
fue creado para hacer esas cosas. Para
examinarlo de verdad y a conciencia, hay que
enmarcarlo en el momento histórico en que
fue creado, la época en la que el personaje
tenía sentido.
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Kal y Diana, en New Frontier |
Con esto mente, Cooke afrontó la que sería
la mayor de su vida hasta el momento. Puesto
manos a la obra, se dio cuenta que New
Frontier comenzaba a írsele de las manos
por culpa de una máxima absoluta de los
cómics de superhéroes: la continuidad.
Pasé un año revisando la historia con
editores DC y al final llegamos a la
conclusión de que, para hacerla bien,
teníamos que olvidarnos de la continuidad
tal como la entendemos hoy día. La única
forma de encajarla en ella, si es que le
importa mucho a alguien, es situando los
hechos de New Frontier antes de que
todos estos héroes comiencen sus carreras.
La verdad es que estos personajes, para mí,
son parte de su época y no puedo desprender
de eso cada vez que me acerco a uno de
ellos. Por ejemplo, no creo que Hal Jordan
sea un personaje de los años setenta,
ochenta o noventa: él fue un producto de los
años cincuenta y sesenta. Uno de los mayores
problemas de nuestra industria es nuestra
incapacidad para crear nuevos personajes
para los tiempos modernos. Deberíamos ser
capaces de apreciar la grandeza de cada
personaje en su época determinada. Si fuera
a escribir una historia sobre Wyatt Earp,
podría modernizar el concepto pero eso no es
lo que mucha gente querría ver: el público
me pediría una obra enmarcada en el Oeste.
Es en ese contexto donde uno debería decir
lo que quisiera sobre el personaje, en vez
de reubicarlo en nuestra época.
De esa forma, continúa Cooke, nos
dimos cuenta de la ironía final: si
queríamos hacer una historia en la que se
explicara la continuidad original de la Liga
de la Justicia, ¡sólo podríamos hacerla como
un Otros Mundos! ¡Los personajes han pasado
por tantas cosas que no había otra forma de
que el proyecto fuera viable! Paul Levitz
(Presidente DC), después de revisar el guión
para ver en qué punto de la continuidad
actual podía meterse, dijo: “Esta historia
no se puede insertar en ningún sitio. Hemos
de dejar a un lado la continuidad, dejemos
de preocuparnos por ella y centrémonos en
que es una gran historia. Ya nos
preocuparemos de cómo la publicitamos más
adelante. De momento lo único importante es
que este cómic se haga”. Después de
esto, New Frontier se quedó un
poco en el limbo a la espera de un buen
momento para publicarse. Hasta que Dan Didio
no llegó a la vicepresidencia de DC, New
Frontier no se publicó por fin.
Sobre la continuidad, Cooke tiene unas
últimas palabras al respecto: No me gusta
catalogar a New Frontier como un
Otros Mundos, ni como Pre-Crisis o
Hipertiempo. Sólo se trata de una historia
que tiene lugar en un Universo DC donde la
continuidad no importa, sólo hay que tener
en cuenta a la historia en sí. Gracias a
Didio, Levitz y mi editor, Mark Chiarello,
esto pudo llevarse adelante. Aún así, para
los puntillosos que necesiten saber dónde
encaja esto, diré que uno podría leer La
edad de oro, de James Robinson y Paul
Smith; pasar a New Frontier, y luego
leer JLA: Year One, de Mark Waid y
Barry Kitson. Si hiciéramos una encuesta,
estoy seguro que el 95% de los autores
querría librarse de la continuidad para
contar las historias autoconclusivas que a
cada uno le gustara más. Recuerdo que cuando
era joven compraba cómics cada mes y en su
interior el único énfasis que había estaba
centrado en los villanos, las víctimas, los
héroes y la historia. El personaje del héroe
brillaba con luz propia a través de toda la
trama y aunque hubiera una o dos páginas en
las que se llevara a cabo un poco de
subtrama, el resto del número estaba
centrado en la historia de ese número y nada
más. Hoy día esto parece imposible y todo se
ha vuelto un lío impresionante con el
‘continuará’ obligatorio al final de cada
cómic. Me parece increíble que salgan cómics
en los que dos superhéroes se sientan en una
azotea y se pasan dieciocho páginas hablando
sobre sus sentimientos. Tenga el valor que
tenga esa escena, no es lo que a mí me
gustaría hacer. Por eso New Frontier
se aleja de ese concepto, deja atrás la
continuidad y se convierte en una fábula
superheroica. Es una obra de época con
grandes dosis de épica y muchos héroes.
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¿Homenaje al World's Best Comics
nº1? |
Ésa es la mejor manera de definir a New
Frontier, como una fábula superheroica
llena de épica. El estilo narrativa de Cooke
cambia en esta obra para mostrar una
historia con tintes cinematográficos y una
sensación ‘más grande que la vida’ que
aumenta a medida que pasan los números.
Normalmente mi narrativa consiste en ocho o
nueve viñetas por páginas, declara
Cooke, pero aquí quise abarcar un estilo
más amplio porque la historia se lo merecía.
Me obligaba a dibujar fondos más ricos en
detalle. Todo está más detallado, lo que es
un desafío. No quería timar al lector así
que, a menos viñetas por páginas, más
páginas para contar la historia. Desde
este mismo instante hay que decir que
observar las páginas de esta obra es un
auténtico placer: la composición de las
viñetas, la narrativa desplegada en ellas,
los diseños de los personajes, su lenguaje
corporal, sus expresiones faciales, las
panorámicas y todas las escenas importantes
que se plasman a una sola página son un
deleite para la vista. Si Cooke ya había
demostrado lo que valía en Batman: Ego
y en Catwoman: El gran golpe a la
hora de hacerse cargo de proyectos con sabor
a serie a negra, aquí deja claro que domina
la épica como el mejor.
A pesar de su serialización, New Frontier
es una obra para leer del tirón porque todo
encaja al final. Cualquier pequeño matiz que
aparezca entre viñetas tendrá su relevancia
más adelante. En el primer número la
historia comienza con una expedición a una
isla desierta en la que tienen que hacer
frente a un dinosaurio. De ahí pasamos a la
vida de Hal Jordan, luego damos un salto en
el tiempo hasta los años cincuenta y, de
repente, nos encontramos con extractos de un
periódico en el que Iris West explica la
disolución de todos los grupos superheroicos
y la clandestinidad a la que se ven
reducidos tras un decreto del Gobierno. El
artículo especifica que el único que
permanece activo es Superman, mientras que
los rumores sobre la existencia de un Hombre
Murciélago en Gotham aseguran que este
justiciero tampoco ha cesado en sus
actividades. Este artículo es una forma
perfecta de explicar dentro del Universo DC
el efecto ‘caza de brujas’ que desencadenó
el Dr. Wertham en el mundo real. Y es que
esto precisamente es lo que más fácil fue
para Cooke: interrelacionar los hechos
históricos reales con el Universo DC, como
explica el mismo a continuación: En
New Frontier no salen muchos personajes
negros porque, sinceramente, apenas había
áreas en las que estuvieran bien integrados.
Por eso el trasfondo histórico de New
Frontier trata el racismo, la caza de
brujas y la horrenda política exterior que
llevó a cabo el Gobierno. Cómo no, también
hay muchos pasteles de manzana y barras y
estrellas porque de esa forma espero aportar
suficiente contraste como para equilibrar la
balanza.
New Frontier ocurre en tiempo
real, continúa Cooke, entre 1955 y
1956, justo cuando Barry Allen fue golpeado
por el rayo. Algunas escenas en el prólogo
que tienen que ver con la Segunda Guerra
Mundial, pero la historia base es la dicha
antes: desde la transformación de Barry en
Flash hasta 1961, con la Liga ya formada. De
todos los personajes que tenía disponibles
en ese período de seis años, Hal Jordan es
el más complejo e interesante de todos.
Representa la noción más romántica de la
Norteamérica de entonces: no era sólo la
carrera espacial lo que encandiló a la
población de entonces, sino una nueva forma
de vida y todo lo que ello conllevaba. Hal
es el recipiente perfecto para mostrar todo
esto porque él se encuentra en medio de
todas esas innovaciones y, encima, era
piloto: es parte de quién es y lo que quiere
ser. Es el mejor ejemplo de lo que EE UU
simbolizaba en aquella época.
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Lo mejor de una epoca |
A lo largo de números posteriores podemos
ver como Wildcat, miembro de la JSA, pasa
ahora sus noches en el cuadrilátero en vez
de salir por ahí a ‘desfacer entuertos’. Y
es más, durante el combate de boxeo se puede
ver por ahí a Alan Scott o Jay Garrick. De
esa forma, todo encaja con la Historia
original de DC, no así con la continuidad
establecida desde 1986. Eso sí, no hay
ninguna mención a tierras paralelas ni nada
por el estilo, todo ocurre en el mismo
sitio, de ahí que Levitz reaccionara como
reaccionó al ver los guiones de los primeros
números. Y es que no había otra solución más
que la que tomaron: New Frontier es
un cómic tan bueno que tenía que publicarse
como fuera. A partir del segundo número,
todos los personajes van pasando uno detrás
de otro, desde Flash hasta el Detective
Marciano, pasando por algún que otro
encuentro entre Wonder Woman y Superman, por
no mencionar a otros como Batman y Slam
Bradley. Esta interacción entre los
distintos personajes DC fue lo más fácil y,
a la vez, lo más difícil para Cooke: Con
lo que más me divertí fue con la creación de
todos los escenarios en los que los
personajes interactuarían. Por ejemplo,
sabía que iba a mostrar una escena en Gotham
City que tendría mucho que ver con J’onn
J’onnz porque él es parte esencial de la
trama. Tenía que hacer avanzar el argumento
pero tenía que encontrar la manera de que
Batman apareciera por ahí. Antes de darme
cuenta, todas las piezas comenzaron a
encajar en mi cabeza: imaginé una iglesia
abandonada, un culto secreto, un crío
secuestrado, J’onn y Slam Bradley a la
carrera por salvar al niño, la llegada de
Batman, el infierno desatado, etc. Sólo
tenía pensada la ciudad y los personajes y,
de repente, tenía ante mi una secuencia de
veinte páginas maravillosa con la que podría
dibujar una pelea de Batman, a J’onn con su
sombrero y a Slam Bradley. Y así con todas
las escenas de New Frontier.
Me sentí muy poderoso al escribir y dibujar
esta historia. Podía mostrar a los Retadores
de lo Desconocido o el Escuadrón Suicida
(personajes que asocio con bomberos y
astronautas) y, acto seguido, dibujar al Dr.
Fate y al Espectro en la luna.
La parte difícil, prosigue el autor,
desde un punto de vista creativo, era
encontrar métodos complejos e interesantes
con los que mostrar la personalidad de los
personajes más relevantes. Por ejemplo, no
sabía cómo hacer esto con Barry Allen. Al
final se me ocurrió al pensar en Superman.
Imaginé que para Barry, Superman sería poco
menos que un ídolo. Seguí pensando: tenemos
a Barry, el hombre más rápido del mundo,
capaz de hacer un montón de cosas y… ¿qué es
lo que hace? Detiene a Pied Piper mientras
roba una joyería. Me di cuenta de que su
galería de villanos era lamentable, por lo
que si un día veía en las noticias a
Superman poniendo en órbita a la luna, Barry
sentiría un complejo de inferioridad
impresionante. Mofarme de los villanos de la
Edad de Plata y hacer que Barry se diera
cuenta de ello, admirando a su vez a
Superman, me dio una gran oportunidad para
completar, al final de la historia, las
necesidades de Barry y hacerle sentir parte
del juego. Esto, para mí, es retorcer un
poco al personaje pero con el objetivo final
de llevarlo hacia el sitio que le
corresponde. Transformarlo en un maltratador
que pega a su mujer sería representarlo
fuera de personaje. Aunque, aparte de todo
esto, la parte más difícil de verdad fue que
me aprobaran el proyecto, ¡tardé casi tres
años en que me dieran luz verde!
HÉROES
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El Green Lantern de
Darwyn Cooke |
Esa idea de retorcer a un
personaje con la meta final de confirmar lo
que el personaje significa, sin llevarlo a
límites como mostrarlo maltratando a
alguien, hace referencia explícita a la
escena de The Ultimates #6 donde Hank
Pym y su mujer Jan discuten y se pelean.
Este nuevo concepto de héroe que está
surgiendo durante los últimos años es algo
que molesta mucho a Cooke y es un tema en el
que tiene muchas cosas que decir, en
comparación con la obra que nos ocupa aquí:
En New Frontier no
desmenuzo a estos héroes, mostrando sus
debilidades y miedos, que es lo que parece
estar de moda. Una moda de la que The
Ultimates es en parte responsable. A
mí me interesa explicar por qué estas
personas son héroes y qué es lo que les hace
ser héroes, porque no se trata sólo de tener
superpoderes y capa. Estamos hablando de un
puñado de personas con la moralidad
suficiente como para ser superhéroes. Son
personas muy especiales y quiero demostrar
que esto es algo muy chulo. Mi desafío
personal es enseñar la heroicidad de estas
personas sin retratarlas como alcohólicos o
drogadictos. El término “Edad de Plata” no
lo usaré porque algunos lectores se lo toman
a guasa. Creen que todas las historias de
aquella época no eran más que payasadas
cutres. No hay nada de eso en New
Frontier y pasa durante el nacimiento de
la Edad de Plata. Me propuse utilizar todas
mis habilidades narrativas para explicar
esta historia a mi manera, no imitando el
estilo de antaño. De entonces sólo uso el
contexto histórico. La técnica es la de hoy
día. Creo que el enfoque, el tono y los
personajes de The Ultimates son
perfectos para el mundo de hoy, y eso es
algo que las ventas reflejan, pero debería
estar hecha con otros personajes. Nuevos
personajes para nuevos tiempos.
El problema que tengo con esto, sigue
Cooke, es que cogen a personajes
icónicos, destrozan partes de lo que son y
amplían otras sólo para generar ventas. Creo
que esa actitud es una vergüenza y no sé a
qué viene la pelea entre el Hombre Gigante y
la Avispa. Otro caso es Bruce Banner, un
hombre caracterizado siempre como alguien
con una responsabilidad muy grande de cara a
Hulk, pero The Ultimates lo retrata
como un monstruo que destruye la ciudad sólo
porque su ex ha quedado con una estrella de
cine. Y luego está la reacción del Capitán
América, pegándole una patada en los morros
a Bruce cuando éste está indefenso. Todo
esto son situaciones relevantes en la
actualidad pero deberían hacerse con otros
personajes. Hoy día todo el mundo te dirá:
“Oh, es que es otra interpretación”, lo que
hace que me pregunte: ¿Pero por qué queremos
ver a estos iconos tratados de esta manera?
¿Qué nos pasa para que queramos degradarlos
tanto? ¿Es porque no creemos en seres
mejores que nosotros que no sean débiles y
que siempre hagan lo correcto? Ése parece
ser el mensaje y ése precisamente es mi
problema porque creo que debería mostrarse
algo de respeto con los creadores de estos
personajes y con el mensaje que ellos
querían transmitir. Authority es algo
más válido que The Ultimates porque
es un grupo nuevo. En estos mismos términos,
un ejemplo de buen cómic heroico sería el
primer arco del Amazing Spider-Man de
J. Michael Straczynski y John Romita Jr.
Cuando lo leí, pensé que si tuviera catorce
años me habría enganchado de mala manera.
Ése es un buen ejemplo del heroísmo a la
vieja usanza usado en cómics modernos.
Vistos los argumentos de
Cooke, la verdad es que razón no le falta
pero, en el fondo, lo que le pierde al autor
es la idealización que ha hecho de sus
héroes de infancia. Los superhéroes siguen
publicándose y no hay ningún mal en el que
estos se adapten a los tiempos que corren. A
uno le parecerá mejor o peor, se sentirá más
o menos identificado pero no se puede negar
el desarrollo y evolución que estos
personajes viven cada mes. Es innegable que
esta “evolución” no es en detrimento de las
historias sino del marketing que acarrea la
publicación de dichos personajes en una
industria como la del cómic y todo lo que
genera, pero aún así, cuando llegan tiempos
como los de hoy día en los que DC está
pletórica con series muy bien escritas como
Flash, Green Lantern o Teen
Titans, entre muchas otras, hay que
pensar que la editorial se ha volcado, no
sólo en actualizar a sus héroes de toda la
vida, sino en actualizarlos con un mínimo de
cara y ojos, es decir, de hacerlo con gente
que sabe escribir. He ahí Identity Crisis,
un ejemplo perfecto de un cómic bien escrito
que, por regla general, no ha gustado porque
eliminaba la inocencia de estos héroes. Todo
esto no es más que el discurrir de los
tiempos y cuando se imponga otro estilo, los
héroes DC se adaptarán a él porque es lo que
han hecho desde que nacieron. El estilo que
Cooke venera, el de los años cincuenta, no
era el estilo original de estos héroes.
Batman y Superman mataban en sus primeras
historias. Por respeto a esas obras, como
predica Cooke, ¿hemos de hacer que Batman y
Superman maten ahora? Yo diría que no porque
el concepto de héroe ya no es el mismo, al
igual que en los años cincuenta era otro
distinto al de hoy día.
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Homenaje a
The Brave and the Bold nº 28 |
Esto no invalida que obras como
New Frontier sobresalgan de entre el
resto como grandes cómics, y sin duda alguna
se puede decir que éste es el mejor que sacó
DC el año pasado, pero una cosa no quita la
otra. Que este tipo de historias muestren a
los héroes tal como eran entonces no
significa que los de ahora no lo sean, a su
manera y de acuerdo con los valores del
siglo XXI, algo que entristece a Cooke tal
como explica a continuación: New
Frontier trata sobre los viejos ideales
de la heroicidad. Si un grupo de gente
tuviera la oportunidad y el poder para
cambiar las cosas, lo harían por un bien
mayor, no para manipular las cosas. Creer
que como en el mundo apenas se ve este tipo
de gente y que por eso algo así ya no puede
existir es una manera horrible de pensar. No
sé si estos personajes fueron creados para
que el mundo creyera en su existencia, pero
sí sé que son arquetipos míticos crearon
para dar a los niños una moraleja buena
sobre la vida en la que creer cuando sean
adultos. Por ridículo que esto pueda sonar,
lo del bien contra el mal, estas historias
animaban a hacer lo correcto. Los héroes no
luchaban por provecho personal. Lo hacían
por la justicia y porque eso era lo
correcto. No tenían que irse a buscar
motivaciones complejas: ya tenían un sentido
innato por la justicia. Para mucha gente,
esta idea del puro altruismo es algo
ridículo y estúpido. Piensan que si alguien
se portara así en el mundo real, lo
apalearían. Eso es algo muy triste.
Sí que lo es pero no por ello
deja de ser cierto. No se pueden hacer
historias inscritas en los tiempos que
corren obviando lo que la gente de ese
tiempo cree acerca de los héroes. Hay que
mostrar a los héroes adaptados a cada época
y eso es algo que DC y Marvel consiguen con
éxito. Dejando aparte que una historia guste
más a unos y menos a otros, lo importante es
que estos personajes siguen siendo héroes de
acuerdo a cada contexto, algo que más que
disminuir la grandeza de estos personajes,
la amplía porque da igual en qué período
histórico se publiquen sus historias: ellos
siempre son los héroes. New Frontier
relata así, de manera magistral, el cambio
de guardia entre los viejos héroes de la
Edad de Oro y los nuevos de la Edad de
Plata, enfatizando esa adaptación a la que
se tienen que someter. Hal Jordan y Barry
Allen adaptan los conceptos de Green Lantern
y Flash para una generación a la que Alan
Scott y Jay Garrick ya no les dice nada. La
JLA toma el puesto de la JSA y todos juntos
hoy día recuerdan en sus historias la
importancia que les supuso traspasar aquella
nueva frontera que se abrió ante ellos en
1956, donde siguen instalados hoy día y
seguirán durante muchos años más,
sobreviviéndonos a todos y reafirmando lo
que nunca han dejado de ser: los héroes más
grandes del mundo.
David Hernando