DC PREMIERE

 
         

(Artículo publicado originalmente en Dolmen #109 (febrero 2005)

Historia de una serie condenada

La Patrulla Condenada ha vuelto a vivir un nuevo relanzamiento, esta vez con una vuelta a las raíces que lo convierten en un cómic al más puro estilo clásico. Antes de analizar la nueva serie regular a cargo de John Byrne, el presente artículo se centrará en la historia JLA: The Tenth Circle, auténtica génesis del grupo.

La patrulla Condenada de Byrne

LA LIGA CONDENADA

            Y un día, los que fueron grandes volvieron a unirse. Chris Claremont y John Byrne no iban a volver a trabajar juntos. Al menos, ésa era una cosa que todo aficionado al mundo del cómic tenía clara. De todas formas, ninguno de los dos parecía ser el que era, con trabajos más bien pobres desde hacía unos años, como es el caso de los Sovereign Seven de Claremont o el Lab Rats de Byrne, entre otros muchos. Por curioso que parezca, ambos vuelven a demostrar algo de lo fueron poco antes de la noticia bomba con la que DC sorprendió a todo el mundo a finales de 2003, principios de 2004. Claremont parecía saber lo que hacía en X-Treme X-Men, mientras que Byrne sorprendía a propios y extraños con sus relatos imaginarios (¿acaso no lo son todos?) en Superman/Batman: Generaciones. Justo cuando ambos autores, sin tener la misma fuerza que antes pero acercándose al menos a un mínimo de calidad más que decente, DC anunció que este equipo clásico volvería a unirse para hacer, ni más ni menos, que la Liga de la Justicia. Todo se debe a la obra y gracia del nuevo editor de la JLA: Mike Carlin. Como aseguró Byrne en su momento: Todo editor con el que me he encontrado desde que dejé X-Men ha intentado que volviera a trabajar con Chris. Carlin ha sido el primero en conseguirlo.

            La historia de ambos tendría lugar en los JLA #94-99 y presentaría a un nuevo grupo para el Universo DC. Carlin quería que esta reunión tuviera consecuencias y marcara algo importante en la historia de la editorial. A pesar de la euforia inicial, poco a poco se va descubriendo qué hay exactamente detrás de todo y se ve que Claremont no es que esté muy presente salvo para dar publicidad al asunto. Mike Carlin me pidió que escribiera y dibujara seis números de la JLA, asegura Byrne. Aquel día la brisa soplaba en la dirección adecuada y Carlin consiguió que Chris Claremont redactara el guión, aunque el argumento es mío. Es decir, que todo siempre ha sido idea de Byrne, no es una colaboración que sale de la nada y ambos autores planean el argumento y el devenir de la trama, sino que todo es de Byrne y Claremont pone su nombre para vender más y para escribir lo que venga dictado.

            Por lo menos, Carlin tiene vista y se asegura de contratar un entintador que termine los lápices de Byrne como debe ser y no deprisa y corriendo como suele hacer el autor. Carlin me dijo desde el primer momento que quería que SÓLO hiciese lápices completos, nada de tinta, confirma Byrne. Le encantaron mis lápices del especial de Robin escrito por Stan Lee y también el trabajo que hice en True Brit. Para Carlin, la primera opción desde el principio siempre fue Jerry Ordway. El editor también aporta otra razón: Contratamos a Jerry porque tanto John como yo trabajamos con él por primera vez en Los 4 Fantásticos. ¡La idea de reunir a la gente que relanzó X-Men, Los 4 Fantásticos y Superman hace tantos años era demasiado atractiva para dejarla pasar! Desde luego, una razón de peso para convertir a los JLA #94-99 en una jugada ganadora de cara a la publicidad. Cosa que consigue, pero el resultado de la historia queda por ver.

DC me dijo que quería una historia de seis números para poder recopilarla en un bonito tomo, declara Byrne. La idea de escribir para el tomo no me gusta nada, así que tuve que pensar en una historia que mereciera de verdad ocupar seis números. No quería estafar al lector. A Byrne se le ocurre enseguida una idea que tiene en la cabeza desde hace mucho tiempo: el Décimo Círculo. La idea del Décimo Círculo se me ocurrió hace años, pero no sabía dónde meterla, admite. Al final cayó en la JLA porque tras la oferta de Carlin me pareció el lugar idóneo en el que hacer uso de ella. El Décimo Círculo hace referencia al Décimo Círculo del Infierno de Dante. Dante especificó nueve, pero los vampiros se consideran lo peor de lo peor, así que son el décimo. Exacto. Vampiros. En la historia de Byrne y Claremont, la JLA se enfrenta contra vampiros. Y el enemigo principal responde al (estrafalario) nombre de Crucifer. Por ridículo que pueda parecer, la verdad es que la historia engancha desde el principio, con unos dibujos impresionantes de un Byrne renacido… o mejor dicho, de un Ordway sufrido por entintar todo lo que pueda y más. Incluso los nuevos miembros del grupo, Manitou Raven y Faith, creados por Joe Kelly en su etapa anterior, quedan relegados a segundo plano y vemos en acción a la Liga de la Justicia en pleno, como debe ser. A este respecto, Byrne comenta lo siguiente: Le pregunté a Carlin qué personajes podía usar y me pasó una lista. Los dos que no conocía (Manitou Raven y Faith) los coloqué como pude dentro de la historia.

Byrne aprovecha la situación para dar un mensaje a la industria actual y muestra las páginas del JLA #94 en la red con un propósito en mente: Colgué las primeras páginas de JLA en mi foro de Internet para demostrar que por entregar el trabajo más tarde no significa que vaya a ser mejor, como parece que todo el mundo cree hoy día. Hice cinco páginas al día de media. Me dedico 100% a mi trabajo cuando tengo que trabajar y colgué esas páginas en Internet para demostrar que se puede entregar a tiempo y bien, y no hacer que una colección se retrase meses.

Volviendo a la historia, ésta comienza con Superman haciendo frente a dos nuevos personajes que serán muy importantes en el nuevo grupo que nacerá tras esta saga: Grunt y una chica sin nombre por el momento. Hay que decir que desde el instante en el que se supo que Byrne iba a encargarse de una nueva colección al finalizar su etapa en JLA, los rumores fueron la norma del día y hasta el propio autor se permitía alguna que otra broma al respecto: En Internet han dicho que voy a hacer los Green Lantern Corps, así que supongo que será eso.

            Si bien la historia se desarrolla muy bien, a buen ritmo y con sorpresas en cada número, como la conversión de Superman en vampiro nada más comenzar y la investigación que eso provoca en la JLA, el argumento se decanta más por ser una presentación de la nueva serie de Byrne que no en ser una historia de la JLA. A pesar del buen hacer en el guión, ni Byrne ni Claremont consiguen que este arco aguante los seis números de los que consta, haciéndose larga una vez has llegado al cuarto/quinto. Lo curioso es que los JLA #94, 95 y 96 concluyen con la caída de un miembro de la Liga, aventurando que se acerca una catástrofe importante. El final del #97 reúne a los dos grupos y los dos números restantes suponen la lucha final contra Crucifer. El resultado general es bueno, con altibajos que, en conjunto, consiguen una historia entretenida sin más. Su mayor problema es precisamente su meta: relanzar a la Doom Patrol, tema en el que se centra demasiado y al final parece que nos estén colando un gol disfrazado de JLA. No es lo mejor de ambos autores ni de lejos, pero sí que lo es si se compara con su producción de los últimos años, sobre todo el dibujo. Como curiosidad, con la excusa de “El Décimo Círculo”, en todas las portadas de la saga aparece una ‘X’… es de suponer que toda colección con una X en su título vende y más si lo hacen Claremont y Byrne. Es un buen guiño.

 

LA PATRULLA DE LA JUSTICIA

            Y así llegamos por fin a la nueva colección escrita y dibujada por el propio Byrne: Doom Patrol. En agosto de 2004 hace aparición el primer número y continúa la historia justo donde se quedó el JLA #99, número que a su vez incluía un continuará que remitía al Doom Patrol #1. Todo queda en casa.

            La primera historia se divide en dos números y es una presentación más formal del equipo, dejando atrás lo sucedido en JLA, atando cabos sueltos y preparando a todos los personajes para la serie regular que hay entre manos. La chica sin nombre por fin recibe uno (Nudge) y el resto de personajes clásicos de la Patrulla Condenada hacen acto de presencia con un relanzamiento desde cero, sin tener en cuenta defunciones o historias pasadas. Los inicios de este grupo tuvieron lugar en My Greatest Adventure #80 (junio de 1963), creado por Arnold Drake y Bruno Premiani. El éxito fue tal que la colección cambió su nombre por Doom Patrol en el #86 (marzo de 1964) hasta que fue cancelada en el #121 (septiembre-octubre de 1968). Para sorpresa de muchos, el grupo no cambió de rumbo ni de equipo creativo. Como dejó de funcionar, DC optó por matarlos a todos y finiquitar el asunto.

            Se intentó algún que otro relanzamiento, pero el más fructífero fue el de octubre de 1987, con la nueva serie Doom Patrol a cargo de Paul Kupperberg y Steve Lightle. Fue fructífero, no por el éxito de este equipo, que no consiguió despertar el interés del público, sino por su sustituto. En febrero de 1989, a DC le daba igual lo que le pasara a la Patrulla Condenada, era un fracaso hicieran lo que hicieran. Antes de cancelarla, se la dieron a Grant Morrison, un joven desconocido que la lanzó al estrellato como serie de culto y fue una de las colecciones que marcaron el cambio hacia el sello Vertigo. Cuando Morrison dejó la serie, ésta no duró ni dos años y se canceló en el #87 (febrero de 1995). Hace pocos años, en 2001, John Arcudi y Tan Eng Huat lo volvieron a intentar con otra Doom Patrol que terminó sus días en 2003. Desde luego, por intentos no será.

Doom Patrol y Superman son las únicas colecciones en las que he trabajado que han sido relanzadas desde cero. Y he trabajado en docenas de series, declara Byrne. No es mi elección. De hecho, en ambos casos, la sugerencia vino directamente de la editorial. Dick Giordano quiso que comenzara desde cero Superman y fue Mike Carlin el primero que dijo las palabras “Man of Steel” al referirse a Doom Patrol. Deshacerse de la historia nunca es el objetivo, de todas formas. Me interesa más excavar bien a fondo y encontrar qué ha sido enterrado o perdido a lo largo de la historia. Doom Patrol, por ejemplo, se ha alejado cada vez más de sus raíces. Si el objetivo era volver a ellas, podíamos pasarnos seis números deshaciendo todo lo que se había hecho antes o podíamos ganarnos a los nuevos lectores de manera más fácil rebobinando la cinta y empezando desde el principio. Así es como hemos llegado a tener la colección que tenemos, una serie que continúa el trabajo realizado por Drake y Premiani de una manera mucho más fiel de lo que lo hicieron el resto de versiones que vinieron detrás.

Si bien los dos primeros números se hacen un poco pesados por volver otra vez con el tema de Crucifer y los vampiros (con lo que ya hacen un total de ocho números centrados en lo mismo), a partir del #3 la colección despega. Hay que decir que el #2 sirve para presentar el nuevo origen del Hombre Negativo, aparte de seguir erre que erre con Crucifer. Gracias a que Byrne no se entinta a sí mismo, esa tarea recae en Doug Hazlewood, el resultado gráfico es más que bueno, algo que va a más número a número. De nuevo centrado en historias de sólo dos capítulos, el #3 presenta al grupo ante una amenaza que proviene del centro de la Tierra. Son historias de ciencia-ficción pura, las que el equipo pide a gritos. Después de dar por concluida esta historia en el #4, el #5 presenta unos conbates ilegales entre robots con cerebro humano. Robotman se infiltra y las cosas se suceden de mal en peor, como debe ser. La relación entre Nudge y sus nuevos compañeros es uno de los puntos fuertes, aunque algunos quizá sólo vean un tópico mil veces visto, no por ello deja de ser interesante. Byrne coge bien el ritmo a los personajes y poco a poco nuestro interés por ellos aumenta, convirtiendo a Doom Patrol en una de las mejores colecciones de corte clásico del mercado actual porque conjuga a la perfección la relación entre los personajes, las tramas superheroicas y de ciencia-ficción y unos ‘continuará’ más que atrayentes, como el del #5, que te deja, literalmente, sin habla. Lástima que las ventas no estén a su favor y es un tema del que Byrne no tiene reparos en hablar: Hoy día, que una serie alcance los cien mil ejemplares es un éxito. Cuando yo hacía Uncanny X-Men, llegar a los cien mil significaba estar en peligro de cancelación. El mayor culpable de la situación actual es el Sistema de Venta Directa. Este sistema se suponía que iba a ser algo que ayudara al medio, era un sistema de venta alternativo. No tenía que convertirse en el único. Aparte de eso, el retraso en la salida de los cómics, historias difíciles de entender, el olvidar al público que ha estado ahí siempre y el aumento del precio han sido los clavos que han cerrado el ataúd.

Mike Carlin y yo hemos hablado sobre algunas subtramas, prosigue Byrne, y en una de nuestras conversaciones dije: “¿Te das cuentas que estamos hablando sobre historias que tendrán lugar en el segundo año de la colección, verdad?”. Ambos sonreímos. Queremos que esta serie dure tanto como pueda. Ahora mismo me siento como si pudiera hacer cincuenta o sesenta números. ¿Qué pasará? No tengo ni idea. En caso que Doom Patrol se cancelara, el autor tiene claro lo que le gustaría hacer: Me encantaría hacer algo del Dr. Extraño o de los Challengers of the Unknown. Visto su trabajo en esta serie, nadie lo pone en duda. Y es que a Byrne se le podrá criticar de muchas cosas y se le podrán nombrar muchos cómics malos que ha hecho durante los últimos años, pero cuando lo hace bien se tiene que reconocer y éste es uno de esos casos. Además, hay que reconocerle otra cosa y es su amor por el medio del que no se ha desligado en ningún momento: Me encanta hacer cómics, por eso sigo aquí. No hay nada más importante para mí. Es tan simple como eso.

David Hernando