UNIVERSO DC

 
         

CREPÚSCULO: EL DIVAGAR INTERMINABLE (1)

A mediados de la década de los 80 el guionista británico Alan Moore escribió un par de cartas a los editores de DC Comics en las que hablaba de Crepúsculo de los superhéroes, un crossover que tenía en mente y que reuniría a todos los personajes de DC al estilo de Crisis en Tierras infinitas o Legends. Desgraciadamente, por desavenencias con la editorial Moore no pudo desarrollar sus ideas. Muchos años después aquellos textos se difundieron por Internet e incluso fueron traducidos al español. Esta web, Universo DC, en su empeño por aglutinar la mayor cantidad de información posible sobre los superhéroes DC os ofrece ahora dichos textos para dejar constancia de la gran saga que jamás vio la luz... O al menos no tal como y la concibió Moore, ya que muchas de sus ideas fueron recicladas para historias como como Kingdom Come o JLA: Un millón.

Bien... Estoy seguro de que esto va a ser un divagar interminable como suelen serlo estas cosas, pero primero quiero depositar mis pensamientos sobre la idea en general de crossovers en masa, en parte en respuesta a la carta de Paul [Levitz, entonces Editor DC y Guionista de la Legión de Superhéroes] sobre el tema y en parte sólo para aclararme a mí mismo mis ideas. Con optimismo, en alguna parte podríais vislumbrar algo de la lógica tras el argumento de la historia que sigue y por tanto ser capaces de entender algo más mis razones para hacerlo así.

Primero, al ver el lado comercial, tomando en cuenta lo que Paul fue tan amable de pasarme, el perfecto crossover en masa sería algo así como lo que sigue: tendría una razón lógica y sensible para cruzarse con otros títulos, para que los lectores que fuesen impulsados a probar un nuevo título como resultado del crossover o viceversa no se sintiesen timados por algún tenue lazo de argumentos que fuese en el mejor caso espúreo y en el peor inexistente. Proporcionaría un fuerte y resonante trampolín desde el cual lanzar un número de nuevas series o con el cual revitalizar algunas viejas en un modo que no fuera obvia y crasamente explotador con el que insultar la inteligencia del lector. Con un ojo en el merchandising que Marvel consiguió derivar de Secret Wars, creo que es seguro asumir que si fuera posible derivar creíblemente juegos de rol, juguetes, posters de "Esperando el Crepúsculo" y camisetas y chapas y todas esas cosas del título, entonces sería una buena idea también. Idealmente, podría incluso ser posible, a la vez que atraer al yonqui superheroico duro, producir una idea central de la historia simple, poderosa y lo bastante resonante para soportar la traducción a otros medios. Quiero decir, puede que aún esté intoxicado por el trato con Watchmen, pero nunca hace daño dejar estas cosas como una posibilidad, ¿verdad?

Bien, entonces asumiendo que lo anterior es un resumen preciso de lo que, idealmente, a DC le gustaría que pasara con el título comercialmente, haré frente a las otras áreas pertinentes de interés con un ojo en ello y con suerte lo uniré todo al final antes de pasar al argumento en sí. Si no lo consigo y simplemente se me olvida y me voy por la tangente o algo entonces me temo que tendré que pediros que me aguantéis. Mientras no empiece a hacer asociación libre de ideas con mi infancia creo que iremos bien. La primera de estas áreas pertinentes se relaciona con el efecto de la historia en relación con el Universo DC en sí mismo, y en respuesta a esto me imagino que quizás debería bosquejar brevemente mis ideas sobre los crossovers de esta magnitud en general.

Por un lado, requieren pensar mucho y anticipadamente si no van a generar más problemas que los que resuelven, y al pensar en algo que afectará a todo título que la compañía publica, aun sólo en modos sutiles, uno obviamente debe ser cuidadoso. Debería decir que aún, aunque he visto los argumentos, no he leído nada de Legends [la miniserie DC, no el sello Dark Horse] o sus crossovers, sobre todo por la razón de no haber ido a una tienda de cómics recientemente. La premisa, si la entiendo correctamente, tenía buen aspecto: parecía intentar dar un tipo de contexto mítico resonante al panteón DC y al mismo tiempo establecer un contexto social más vigoroso para los personajes reunidos en términos de su argumento, reuniendo la entera continuidad DC en un todo interesante, que es exactamente lo que necesita hacerse como consecuencia de la Crisis. Cuanto más podamos reforzar la idea del Universo DC como un concepto mágico y fascinante en sí mismo, suponiendo que esas sean nuestras metas, más triunfantes seremos en mantener a los lectores enganchados a ese universo y a las colecciones que relatan sus varios fenómenos.

Por supuesto, esta aproximación no se libra de problemas. Si no lo haces bien, si tu multitud reunida de personajes parece meramente banal, como personalmente creo que pasó con Secret Wars (aunque puede que sea un mero prejuicio personal por mi parte), entonces tu entera continuidad se abarata a largo plazo junto con su credibilidad, sean cuales sean los beneficios comerciales en término de ventas a corto plazo. Cuando esto pasa, tu único recurso son mayores envilecimientos para atraer la atención del lector, más muertes para satisfacer al elemento "circo romano" en el mercado de los fans, eventualmente degenerando en una feria de monstruos. También están las heridas no intencionadas en la lógica interna que pueden inflingirse involuntariamente en la continuidad en masa por tal empresa, sean cuales sean los méritos individuales de cada creador o sus esfuerzos, puramente por los vastos problemas organizativos que un proyecto de este tamaño parece encontrar. Para explicar lo que quiero decir, debería fijarme quizás en una serie que he leído, la excelente Crisis en Tierras Infinitas de Marv [Wolfman] y George [Pérez]. Aunque el motivo era puro y la meta cierta con relación a Crisis, no puedo evitar sentir que en algún punto del camino, en el intento de consolidar y racionalizar el Cosmos DC, se creó una situación aún más potencialmente desestabilizadora y precaria. En vez de la cosmología de Tierras paralelas que era, si el lector era lo bastante sensible como para pasar por alto obvias discrepancias como lo que eran (p.ej. simples errores), relativamente fácil de entender, como consecuencia de la Crisis y los relacionados impactos sísmicos sobre la continuidad como los títulos de Superman de John Byrne tenemos una situación mucho menos definida y precisa. Como consecuencia de la alteración temporal al final de la Crisis nos hemos quedado con un universo en el que la entera continuidad pasada de DC, en su mayor parte, nunca ocurrió. Aunque tengo entendido que Paul está intentando arreglar los problemas Legión/Superboy en este momento en LSH, y otros escritores se las ven con discrepancias similares, el hecho es que la mayor parte de la continuidad DC tendrá que ser borrada y considerada uno de los agujeros de la memoria de Orwell junto con una gran cantidad de personajes que, más que estar muertos, son no-gente.

Creo que esto es peligroso por un par de razones. Primero, al establecer el precedente de alterar el tiempo, estás estableciendo un contexto inconsciente para todas las historias que tengan lugar en el futuro, así como para las que tuvieron lugar (o no lo tuvieron) en el pasado. Los lectores habituales, en algún momento, van a sentir que todas las historias que siguieron ávidamente durante sus años de relación con la colección han sido de algún modo invalidadas, que todos esos incontables argumentos no llevaban a nada más que a lo que es en algunos aspectos nada más que un punto de corte arbitrario. Por extensión, los lectores de hoy día podrían quedarse con la sensación de que las historias que leen actualmente son menos significativas o importantes porque, después de todo, dentro de diez años alguien omnipotente del cómic, sea un editor o el Espectro, pueden volver en el tiempo y borrarlo todo, listo para empezar de nuevo. Yo mismo sentí algo similar en la primera película de Superman, cuando le da la vuelta al tiempo para salvar a Lois. Arruinó el pequeño pero genuino disfrute que obtuve de esa primera película y destruyó toda la credibilidad para las futuras secuelas por lo que a mí respecta.

Sé que el lector medio de ocho años en la calle no piensa estas cosas conscientemente al comprar su tocho mensual de títulos. Probablemente el lector medio de diecisiete o veinticinco tampoco, aunque eso está más abierto a discusión. Lo que quiero decir es que las enormes y enormemente incomprensibles mareas de gusto o rechazo del público que determinan si un título fracasa se ven influidas a menudo por cosas muy sutiles muy por debajo de la línea de flotación. No creo que sea demasiado presuntuoso asumir, por ejemplo, que el triunfo actual del título de Grupo de Superhéroes Adolescentes tiene mucho que ver con la actual sensación masiva de inestabilidad que impregna nuestra cultura, especialmente con respecto a las inestabilidades en la estructura familiar. Creo firmemente que tanto esto como la actual casi obsesión con una continuidad formal estricta son un tipo de respuesta amplia de una audiencia cuyas vidas reales son vividas en una continuidad mucho más incierta y compleja que cualquier cosa nunca sugerida en un tebeo. Creo que una de las cosas que busca el fan del comic en sus épicas de crossovers multitítulos es algún tipo de sensación de orden cósmico que no encuentran en los titulares ni en las discusiones de sus padres tras el desayuno. No digo con eso que sea sano o necesariamente deseable cumplir este fundamentalmente escapista deseo. Yo me sentiría incómodo si la realidad imaginaria que les ofreciese a mis lectores fuese un elemento pacificador en vez de algo que les hiciera pensar sobre su propia realidad. Citaría Watchmen como un ejemplo de cómo es posible cumplir los requerimientos de una continuidad mucho más estricta y rígidamente definida que lo usual y a la vez hacer notar un aspecto relevante, con suerte, sobre el mundo real en el que los lectores viven.

Atendiendo a esto, hay un número de personas en la industria (y en mi opinión tienen un buen caso aunque no sé el modo correcto de ganarlo) que creen que es el momento de romper la continuidad e intentar librarse de las actitudes anales y obsesivas que se ha permitido dominen el mercado y en cierto grado lo han entorpecido con sus intentos periódicos de ser tomados en serio. Supongo que un brillante ejemplo de esto sería el Dark Knight de Frank [Miller], que, aunque no parece molestarse en encajar en una continuidad labrada en piedra, sirve a la leyenda de Batman y redefine brillantemente al personaje para un público de los ochenta, y a nadie parece importarle cómo esto encaja en la continuidad por ser una historia condenadamente buena. ¿Morirá Jason Todd de verdad? ¿Dejarán todos los superhéroes la Tierra a Superman y sus amigos gubernamentales? ¿De verdad Oliver Queen perderá el brazo en una batalla con Clark Kent y se convertirá en un amargado terrorista urbano? ¿A quién le importa? Los lectores parecen lo bastante capaces como para aceptar que esto puede o no pasar en el futuro, sin preocuparse ni comerse las uñas hasta el codo por cómo la idea de posibles futuros alternativos encaja con la idea de Crisis de que hay sólo una corriente temporal sin posibilidad de pasados, presentes o futuros alternativos.

Bien... así que de un lado tenemos una audiencia sedienta de la estabilidad que una continuidad ordenada les da, y del otro tenemos buenas razones creativas para mandar la continuidad a la porra en su totalidad. ¿Hay algún modo de que estas aparentemente contradictorias nociones puedan realizarse a la vez? Sí, creo que sí. Creo que es posible crear una serie limitada que reuniría ambas actitudes cómodamente y cumpliría todos los requerimientos que hemos mencionado sobre los crossovers de este tipo. Creo que podemos sacar una historia que, como Legends, arroje nueva luz sobre todos los personajes DC, y por contra no ejerza violencia a cómo sus creadores y actuales equipos creativos los manejen en sus propios títulos. Algo que una las hebras del Universo DC de un modo interesante y revelador, y al mismo tiempo quede lo bastante simple en construcción como para que las posibilidades de cualquier error en la continuidad del crossover disminuyan o se eviten por completo. Esto último es importante. Mirando el espíritu práctico de la situación con la intuición que Crisis nos ha permitido, es posible ver los varios problemas prácticos que han surgido y que no parecen susceptibles de solución mediante vigorosos debates entre las partes o facciones implicadas. Primero, habrá sin duda algunos escritores o artistas que no quieran mezclar sus historias con el crossover, lo digan o no. Hacerles "cruzar la frontera" si son reacios a ello o acomodarse en el hecho de que la mayoría de la gente, aunque no les guste la idea, lo hará para estar tranquila no es ser práctico al hablar de escritores y dibujantes. Si no están motivados por una idea, aunque es teóricamente posible forzarlos a adaptarse, no es posible asegurar que vayas a obtener de ellos nada mejor que una historia mediocre, abaratando por tanto el concepto global en cierto grado. Me parece mucho más factible sacar un concepto por medio del cual sea lo que sea lo que los escritores decidan hacer o no hacer en sus colecciones tenga relevancia en el crossover, lo pretendan o no. Si escogen implicarse activamente en el crossover, entonces bien. Si se niegan, entonces el mismo acto de negarse a tener que ver con el crossover se convierte en parte del argumento, sin ejercer ninguna violencia sobre la continuidad de las colecciones envueltas. Si la mecánica de cómo conseguir esto parece aún algo traída de los pelos en este etapa del desarrollo entonces os pediría que me aguantarais hasta después del perfil del argumento, donde intentaré demostrar cómo el perfil cumple los criterios que defino aquí, incluyendo la siguiente área pertinente en nuestra agenda después de cubrir las demandas de comercialidad y continuidad, las puras oportunidades creativas y peligros implicados.

Creativamente, hay un problema estético inmediato en el crossover multitítulo donde, en pocas palabras, es muy fácil dañar la credibilidad del entero universo poniendo ciertos personajes junto a otros. La Cosa del Pantano y Blue Devil vienen enseguida en mente, o el Sargento Rock y la Legión de Superhéroes. En tales yuxtaposiciones, las costuras de la ilusión de realidad que intentamos construir se vuelven más aparentes, y algún pensamiento habría que dedicar a cómo evitar este efecto de distracción. También está la muy real posibilidad de que cualquier historia que implique a tantos personajes en algo más que forma superficial degenere en incoherencia y galimatías, convirtiéndose en una Babel de tebeo con poderes y orígenes y caracterizaciones difíciles de explicar rematados con una conclusión cósmica embrollada, algo de lo cual me temo fui víctima en mi reciente conclusión a "Crisis en el Cielo/American Gothic" en la Cosa del Pantano y estoy ansioso por evitar repetir aquí. El lado más creativo de la ecuación depende más de los gustos y tendencias de la gente creativa envuelta, en este caso yo y quienquiera que consigamos que dibuje esto y trabaje conmigo. Por mi parte, hablando pura y subjetivamente de momento, lo que me gustaría hacer creativamente con la serie, por encima y más allá de la satisfacción creativa y de cumplir los criterios antedichos, es crear una historia que prestase al fenómeno superheroico, al cosmos y al concepto un contexto que fuera intensamente mítico y que extrajéramos de los personajes implicados hasta el último gramo de potencial mítico, proyectando y construyendo algo que cimiente el vínculo entre los superhéroes y los Dioses de leyenda intentando algo tan directo y resonante como las leyendas en sí mismas. Una leyenda en particular será el principal impulso temático de la historia: la leyenda nórdica de Ragnarok, el crepúsculo de los Dioses.

 

 

Alan Moore