Ultima actualización: 06/12/2008

Nombre Original: Cicada
Alter ego: David Hersh
Ocupación: Líder de un culto
Parientes Próximos: Elizabeth (esposa; fallecida)
Afiliación a Grupos:
Galería de villanos
Base de operaciones: Keystone City
 

Primera aparición: The Flash vol. 2 # 171 (abril de 2001)


 

 

David Hersh nació en 1980 en Keystone City. Era un predicador de la iglesia católica St. John, pero también un hombre paranoico y violento que abusaba de su mujer, Elizabeth. Terminó asesinándola, y angustiado por ello decidió suicidarse. Pero en una noche de tormenta un relámpago cayó sobre él. Fue entonces que obtuvo poderes especiales… y una visión, la de vivir eternamente junto a su esposa. Se convenció de que él no había tenido nada que ver con la muerte de Elizabeth y emprendió una nueva vida.

Con el nombre de Cicada muchos se unieron a su violenta causa durante los siguientes cien años bajo la promesa de que ellos también obtendrían la inmortalidad. Desequilibrado mentalmente como estaba, cuando Cicada supo de Flash III consideró que el velocista tenía alguna relación divina con sus propósitos. Entregó a los miembros de su culto una daga con la que debían matar a sus víctimas y absorber su energía vital. Lo peculiar era que se trataba siempre de personas previamente salvadas por Flash como, por ejemplo, su esposa Linda Park.

 

 

Llegado a cierto punto hacía falta recoger aún más energía, así que hubo que atrapar al propio Flash y tomarla directamente de él. Con la energía obtenida Cicada resucitó por fin a su esposa, cuyo cuerpo inerte había estado todo este tiempo en un ataúd debidamente protegido. Elizabeth despertó de su letargo y se enfrentó personalmente a Cicada por haberla asesinado. Finalmente Cicada fue detenido por el héroe, que le dejó absorber toda la energía que quisiese hasta sobresaturarle. El trastornado villano fue encerrado en la prisión Iron Heights.

 

Cicada ha absorbido la energía vital de tantas personas que prácticamente es inmortal. Por cada vida que pierde tiene otra que la reemplaza. Ha llegado a tal punto que ya ni siente el disparo a bocajarro de una bala. Cicada se alimenta de esas energías, pero siente especial prelidección por la de Flash, de ahí que cada dos por tres intente ir a por él.

 

  • Flash: Que corra la sangre (Norma Editorial, 2004)

 

 

 

 
Texto: Raúl G. Peribáñez