Muertes graciosas
-
- Un investigador de la Llamada de Cthulhu. Sus
descubrimientos le llevan a sospechar del dueño de una
barbería. Decide entrar en ella para hacer unas
preguntas. El hábil investigador concluye, sin
posibilidad de error, que el barbero que le está
afeitando es el culpable del asesinato, y espera a que
ambos estén sólos, mientras le afeita, para decirle: "Se
que usted es un asesino", y le expone todas las pruebas
irrefutables.
El barbero, descubierto, no tiene más remedio que
reincidir, cortándole el cuello con su navaja de
afeitar superafilada.
- El protagonista del suceso es un elfo silvano del
norte, llamado Graffin (ya se sabe, los nombres
élficos buenos acaban en -in). Pues Graffin era
un buenazo, nunca engañó ni mintió a nadie. Sin embargo, con sus enemigos era imble. Luchó contra el famoso "Placas", perseguido en la mitad de la Tierra Media (¿un cuarto?) por delitos sexuales: vinculaciones, penetaciones y uso ilegal de pastillas de jabón. Cuando digo que luchó, me refiero a que el Placas le enseñó su arma.
Resumiendo, un elfo de casi dos metros se mató saltando
desde una saetera a 3 metros de altura. ¡Una mala caida
la tiene cualquiera!
- Omar el tunecino contrata un grupo de aventureros
para acabar con unos asesinos que le persiguen. El
grupo lo componen Jacobo Matamoros, un clérigo,
Isidro, un loco, Metanllaju, soldado judio,
Monte Exkar, bandido, Iñaki, soldado
navarro y Dueñas, guardaespaldas personal de
Omar, enorme y estupido en grandes cantidades.
Iñaki, que conoce algo de magia, llena una
botella de vino con un filtro amoroso y la deja encima
de la mesa de la posada en la que se hospeda todo el
grupo. Minutos despues aparecen Monte y
Dueñas que se reparten la botella de vino a
medias.
Desde entonces todos observan algo extraño en la pareja:
se cuentan secretitos, se van juntos a hacer pis y van
siempre cerca uno del otro. En la complicada mente
paranoica de Isidro empiezan a surgir dudas y
los mira mal.
Viendo que no es aceptada su intima amistad por el
grupo, deciden huir a su nidito de amor. Isidro
los persigue a caballo y se los carga (por maricones).
- Lo que hace una pifia: Un expertísimo ladrón
(+95 a Abrir Cerraduras) intentaba forzar la cerradura
de una puerta secreta. En una desafortunada tirada abierta
negativa (-105, sumando su gran bonus), rompió sus
ganzuas encantadas. Esto le sumió en una gran depresión.
Sus compañeros, que estaban más activos se dieron cuenta de
que los enemigos estaban esperándolos fuera de la habitación.
Le invitaron a que saliese el primero, y él, que no se
había dado cuenta del hecho anterior, obedeció. Primero
un flechazo y luego un hachazo, ambos mortales, acabaron con
su vida.
- Los antecedentes: El Señor del Ataque (de
Risa) vivió grandes aventuras, en las que pifió como él
solo pudo hacerlo.
Era un enano guerrero (nivel 11 para Señor de los
Anillos/Rolemaster) de tamaño y fuerza colosal (FUE 102 y
más de 1.60 metros de altura).
Primero, un umli le quitó un anillo menor élfico de gran
poder y sus compañeros, que casi le matan por ruín, le arrebataron
un pedazo de casco tremendo...
Luego, tras borrar una fortaleza del mal de la faz de la
tierra, un niño de 13 años le quitó, delante de sus
narices, una espada que era una antigua reliquia
númenoreana.
Más tarde, en una pelea de taberna en un pequeño pueblo
gondoriano, mató por error a un chulo de bar y le
acusaron de asesinato, aunque escapó de la carcel. Eso
produjo que perdiese una fortaleza en la que había
invertido cienes de monedas de oro, que aún no había
podido rentabilizar...
Se le ocurrió entrar en Amon Lanc para investigar la
raíz del mal de la colina. Allí perdió la vida por
primera (que no por última) vez y varios de sus
compañeros también fallecieron.
Todo era un anticipo para la Gran Gominola Final.
Los detalles: Tras una loca aventura (narrada en
las historias de UGI) se
enfrentó, en combate personal contra dos adversarios
muy peligrosos: un bardo y una monje guerrera.
En un primer combate, el bardo (de nivel 10, con sólo
100 a la BO) le mató de forma espectacular. Se tomó
una hierba de resucitar (segunda muerte) y volvió a
la vida, aunque le habían robado el arma y el escudo.
Pidió prestado una maza a uno de los eventuales
y se lanzó de nuevo contra el enemigo. Mató al fardo y cuando
se disponía a matar a la mujer (tan sólo de nivel 8),
ésta hizo la carambola del siglo. Sacó dos tiradas
abiertas en su ataque (y las necesitaba para darle) y
luego un 100 en el crítico B de Golpes de Artes
Marciales, lo que significaba que le abría la cabeza...
Pero El Señor del Ataque (de Risa) tenía un yelmo
encantado (evitaba el 90% de los críticos en la cabeza).
Todos lo anticipaban: (Miguelón
tiró y) 93, MUERTO!!!!!
Este fue el fin del enano más humorista de la Tierra
Media.