Por Jónatan Sark

Toni es un producto del renacimiento. Bueno, quizá sea algo más joven, pero su forma de ser es plenamente renacentista. Que no estoy diciendo que defienda una visión del mundo de hace más de cinco siglos, sino que tiene un gran número de inquietudes y talento. Incluso tiene talento para inquietarse. Y para aquello por lo que se inquieta. O que le inquieta.

Todos conocemos su faceta más desarrollada, su perfil musical que es responsable en buena medida de su lugar actual. Poco podemos imaginar del panorama musical si no fuera así. Su trabajo es su voz, es innegable.

Pero es mucho más que música, aunque nos cueste creerlo. Su desbordante capacidad creativa le ha hecho destacar también con sus guiones para Cine, Televisión y Cómic. No hay más que recordar su doble vertiente como guionista y dibujante en varias cabeceras distintas de tiras cómicas que le han hecho destacar desde el Slice of Life hasta los Superhéroes.

Su creatividad es tal que resulta una inspiración para todos los que nos hayamos a su alrededor. Si de alguien puede decirse que está lleno de proyectos, tantos que difícilmente podría ponerlos todo en marcha incluso aunque deje notas para que otros se ocupen de ellos.

El talento de este auténtico chico de barrio es su mejor producto, y no lo digo porque sea amigo mío, lo digo para adelantarme a lo que de él dirá el futuro. Jodeos, gruppies, yo estuve aquí.