Por Adrian Daine.

Mi problema con Toni López

Que Toni López mola es algo que todos sabemos ya de antemano. Pero como yo a Toni López sólo lo conozco de cruzarnos por Dreamers y quizá de algún escarceo digital por el Messenger, no puedo lanzarme a inundarle de elogios ni de alabanzas para arrancarle una lagrimita de emoción. Bueno, sí, podría hacerlo, pero para escribir obviedades que todo el mundo sabe, mejor no escribo nada. Así que de lo único que puedo hablar ahora mismo es de lo que me toca los cojones de Toni López.

Toni López es un tipo que dice lo que quiere, cuando quiere y como quiere. No hay nada que más me joda que tirarme tres cuartos de hora escribiendo una obra de arte ingeniosa, argumentada e irrefutable, y que venga el detrás y, o bien me despache en dos frases, o mejor, diga lo mismo que yo he dicho, pero más alto, más claro y en dos frases. Es un poco para amargarse, la verdad.

Aunque lo peor de todo puede ser que no sepa lo que es el ego. O si que lo sabe, y lo tiene, pero es una de esas cosas perdidas por su habitación, de las que no busca ni quiere encontrar. Aunque no le haya visto en persona todavía (y es que le debo una cena de un festival de Benicassim queeee…), estoy completamente seguro de que se trata de una persona odiosamente humilde, agradable, dicharachera y que hasta se invitará a unas cervezas de cuando en cuando.

No, mi verdadero problema con Toni López es que creo que yo inventé lo del “ZaraJota Mola” y aún no he percibido nada en derechos de autor. Puta SGAE…