Parte 2 de 2
ÁTICO DE CLARK KENT. 12.34 A. M.
-Te pillé.- Sonreía
siniestramente Batman. Sus ojos, brillantes en la sombra de la habitación
de Clark, se fijaron en la cara de asombro de Clark Kent.
-¿Qué quiere de mí?- Fingió Clark.-No me haga daño,
por favor.-
-No me engañas. Sé quien eres.-
Fue entonces cuando Lana entró, asustada por el ruido en la habitación.
-¿Clark? ¿Está
todo bien?- Preguntó Lana, quien se sobresaltó al ver la sombría
figura del oscuro enmascarado.
-Vaya... ¿Una amiga tal vez?- Musitó Batman.
-¡No te atrevas a tocarla!- Rugió Clark mientras agarraba a una
enorme velocidad al justiciero nocturno por el cuello y le levantaba del suelo.
-Vaya carácter.- Dijo con sequedad Batman.
-¡Estás enfermo!- Gritó Clark.- ¡Debería partirte
el cuello y acabar contigo!-
-Pero sé que no eres capaz, “Clark”.- Volvió a sonreír
el enmascarado.- Conozco tu estilo.-
-¿Cómo me encontraste?- Preguntó furioso “Superman”.
-El gas...La granada que te tiré en el restaurante italiano...Era un
gas que deja un rastro infrarrojo que seguí hasta aquí.-
-Clark... ¿Qué pasa aquí?- Preguntó Lana.-¿Quién
es él?-
-Solo un intruso...- Respondió Clark.- Te escucho atentamente. ¿Qué
te trae aquí?-
-Se nota que eres un tipo listo.- Señaló Batman.
PUERTO DE METROPOLIS. 2.00 A. M
-Así que es aquí.-
Susurró Superman.
-Eso me dijo uno de los hombres de Tapia.- Confesó Batman.- Digamos que
le hice una visita muy... personal.-
-Tus métodos son muy dudosos.- Dijo Superman.
-No sé si tomarme eso como un cumplido.- Respondió Batman.-Mira.-
Un coche negro aparcó cerca de uno de los almacenes del puerto.
-Ya los tenemos.- Dijo con voz ronca
Batman antes de dirigirse al dicho almacén.
-Espera.- Pidió Superman, sin ningún éxito.- ¡Maldición!
Este tipo me crispa los nervios.-
ALMACÉN 5
-Tonny Zucco, sobrino del conocido jefe de la mafia Arnold Stromwell, había llegado de Gotham City se dirigió con cuatro matones a donde estaba Ricardo Tapia con sus hombres.
-¿Traes el dinero?- Preguntó
Tapia.
-Sí. ¿Tienes tú las carpetas?-
-Claro... ¿Frank?.-
Frank Vansciver, el lugarteniente de Tapia, sacó de un portafolio tres
carpetas amarillas.
-Ahí encontraras todos los
datos que incriminan a tu tío con sus asuntos ilegales. No existe otra
copia de ellos. Tenlo por seguro.- Explicó Tapia.- Espero que sean de
tu agrado.-
-Seguro que sí.- Sonrió Zucco.
Uno de los traga luz del almacén se rompió. Una figura oscura
calló delante de los hombres de Ricardo Tapia.
-¡El murciélago!¡Disparadle!- Ordenó Zucco, visiblemente asustado.-¡Qué no se acerque a nosotros!-
Las balas silbaron. La oscura figura del Justiciero se movió con agilidad, esquivando todas.
Batman saltó sobre los hombres de Tapia, noqueándoles, rompiéndole huesos, haciéndoles sangrar... Parecía un animal salvaje.
Tapia salió corriendo a la salida más cercana del lugar, seguido de Frank Vansciver y Tonny Zucco.
Superman descendió a la batalla. Las balas perdidas rebotaban en él.
-Encargate de ellos.- Ordenó Batman al hombre del mañana.- Yo voy tras Tapia.-
Antes de que Superman pudiera decir
nada, Batman se había ido, escondido tal vez entre las sombras.
PUERTO DE METRÓPOLIS
-¿Nos sigue?- Preguntó
Zucco.
-No creo.- Respondió Tapia antes de sacar su pistola automática.-
Pero si nos sigue... Le daré su merecido.-
-Cuanto lo dudo.- La voz del sombrío justiciero resonó.
-¡Aaaah! ¿Dónde está? ¿Dónde?- El nerviosismo
de Zucco era claro.
Batman lanzó un par de cuchillas, impactando en el brazo derecho de Vansciver, quien soltó por el dolor el portafolios con las carpetas de datos al aire, cayó al mar el portafolios.
-¡No!- Gritó Tapia y disparó a las sombras donde se ocultaba Batman.-¡Sal aquí, @#$%&!-
No recibió respuesta alguna.
Zucco hizo un ruido gutural.
Batman aprovechó el momento para deslizarme entre las sombras y colocarme cerca de Tonny Zucco, le tapo la boca y le dejo sin sentido.
Ricardo Tapia se dio la vuelta y vio la siniestra silueta del caballero de la oscuridad.
-Buenas noches.- Susurró Batman
detrás de él antes de cogerle por el cuello.- ¿No te alegras
de verme, Tapia? Yo creo que te alegras tanto como las familias de Daniel Brereton,
Rosalind Bennett; Steve Kopinski y Dan Abnnett. Una dosis mortal de cocaína
les mató. Dosis que vendieron tus hombres. Eres un asesino. Matas niños
y seguro que duermes tranquilo por las noches. Yo no dormiría tranquilo,
si durmiera.-
-No me mates... No me mates.- Gemía Tapia.
-Tal vez debería... Gente como tú no cambia... Nunca lo hacen...-
Confesó Batman.-
-Suéltalo.- Dijo Superman,
quien ya se hizo cargó de los hombres de Zucco y Tapia.- Este no es el
camino para que pague sus castigos.-
-Dejame arreglarlo a mí.- Dijo Batman con voz ronca.- Es mi asunto.-
-No es así. Ya le hemos atrapado, ahora deja a la policía que
se encargue de él. Confía en la justicia.-
Batman miró a los ojos al atemorizado Tapia.
-La policía vendrá. Diles la verdad o te juro que volveré a por ti.- Explicó el oscuro justiciero.- Te escondas donde te escondas, te volveré a encontrar y entonces no habrá redención ni perdón para ti. ¿Esta claro?-
Tapia asintió.
Batman soltó a Tapia.
-Has hecho lo correcto.- Sonrió
Superman.
-Tal vez.. Espero que no te equivoques.- Comentó Batman.
Vansciver intentó sacar su pistola, apuntar a Batman... Pero el hombre del mañana quemó su pistola con su visión de calor.
-Ni lo intentes ya.- Le dijo Superman.-Todo
aquí ya ha terminado.-
HOTEL BOB MAXWELL. 9.02 P.
M
Bruce Wayne se dirigió a la puerta del hotel. Allí estaba Chloe
Sullivan.
-Señor Wayne.- Sonrió Chloe.- Soy Chloe Sullivan, del Daily Star.-
-Perdoneme, señorita... tengo cosas que hacer.- Explicó Bruce.
-Sí, lo imagino... Pero tenía una entrevista concertada con usted.-
-¿No le informaron? Cancelé esa cita para la entrevista ayer.-
-¿En serio?-
-Sí, lo siento mucho señorita.- Sonrió Bruce.- Y ahora
si me disculpa, tengo una cita importantisima.-
Chloe se sentía frustrada ante eso.
LIMUSINA DE BRUCE WAYNE. 10.49 P. M
-¿Una reunión fructífera,
señor?- Preguntó el mayordomo de Wayne.
-No tanto, Alfred.-
-Le notó preocupado por algo.-
-Sí. Es ese tal Superman. Entorpeció mi trabajo y eso me dolió.-
-Perdone, Amo Bruce, pero sabiendo de su vida, me es extraño pensar que
no se hubiera acostumbrado al dolor ya. ¿O es solo que su orgullo no
es aprueba de heridas?-
-Para ya, Alfred.- Dijo con tono extraño Bruce.- Es solo que me intriga
ese tipo volador.-
-No lo dudo, Amo Bruce. Pero, ¿Qué le puede hacer al respecto?-
-Aun no lo sé.-
DAILY PLANET. 10.46 A.M
-Bien gente, escuchadme.- Llamó Perry White la atención de su redacción.- Debo comunicaros algo muy importante. Como sabéis, nuestra situación económica no es todo lo buena que quisiéramos. Por ello, los dueños del Planet han vendido sus ofertas a una persona interesada en nuestro periódico. Por ello, señores, tengo el grato placer de presentarles al nuevo dueño del Daily Planet.-
Del despacho de Perry salió nada mas ni nada menos que Bruce Wayne.
-¿¡Bruce Wayne?!- Se
asombró Lois Lane.
-¡Vaya! ¡Menuda noticia!- Sonrió Jimmy.
-La verdad es que sí, Jimmy.- Dijo Clark.
-Señores.- Dijo Bruce Wayne.- Conozco la política de este diario, desde hace muchos años, ha sido una política digna de ser seguida por otras publicaciones del mundo. Por lo tanto, nadie debe temer por los cambios. Nadie será despedido. Nadie será callado en sus opiniones. Yo solo me limitare a pagar las cuentas, ustedes intenten que este sea el gran periódico que siempre ha sido.-
Bruce miró a Clark a los ojos.
-¡Te pille otra vez!- Susurró
para sí mismo Bruce.
HOTEL BOB MAXWELL. 5.52 P. M
-Ya está todo en el coche,
amo Bruce.-
-Gracias, Alfred.-
Bruce cogió su maletín y bajó a recepción y allí, sentado en aquel enorme salón de la entrada estaba Clark Kent. Bruce se acercó a él.
-¿Vienes a despedirme?- Preguntó
Bruce.- ¿O solo es para asegurarte de que dejo tu ciudad?-
-Ambas dos.- Sonrió Clark.
-No creas que lo de ayer nos convierte en amigos o algo así.-Explicó
Bruce.- No soy un hombre que pueda confiar en los demás.-
-Es una lastima. Debes ser un hombre muy infeliz.-
-Mi vida es muy diferente a la tuya. Eso te lo aseguro.- Dijo Bruce.
-Busca ayuda.- Contestó Clark.- Eso ayuda a veces.-
-Para mi ya no hay ayuda para arreglar eso.-
-Ten fe.- Aconsejó Clark.- La fe siempre puede ayudar. Da sentido a muchas
cosas en la vida.-
-Quedate con tu fe, Clark.- Respondió Bruce con voz ronca.- La fe no
me sirve cuando me pongo la capa y la mascara. Ya no.-
Bruce Wayne salió del hotel a coger su avión a Gotham.
-Buena suerte, Bruce.- Pensó
Clark.- Rezaré por que veas la luz al final del camino.-
EN
EL PROXIMO NUMERO: BIENVENIDOS A KRIPTON.