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Número 6: A PROPÓSITO DE LOIS

DAILY PLANET. METROPOLIS. 10.02

Un día soleado y demasiado tranquilo. Me gustan poco los días así, sobretodo por que siendo una periodista del más importante periódico de Metrópolis... Bueno, vale, uno de los más importantes, por que aun esta en pie el Daily Star.

Tiene gracia, tengo 26 años y soy la periodista más competitiva y perfeccionista de todas.
Me llamo Lois Lane y trabajo en el Daily Planet desde hace un año.

-¡Mirad!- Oigo a mi derecha. Mucha gente se acerca a las ventanas.- ¡Es él!-
-¡Menuda desfachatez! Después de lo que hizo aparecer por aquí.-

La curiosidad hace que me acerqué a una de las ventanas. En efecto, es el Hombre de acero: Superman.

Hace días, tal una semana, que no sobrevuela la ciudad. Aun así, notó algo extraño en él. No mira sonriente ni saluda a la gente como de costumbre. Va ofuscado en su extraña ronda de vigilancia aun los gritos e insultos de los ciudadanos que le ven.

-Pues a mí me parece muy mono.- Comentaba Cat Grant.- No creo que fuera capaz de matar a nadie.-
-¿¡Tú que @#$%& sabrás!?- Dijo indignado Mahnke.- Ese bribón debería estar entre rejas o lo que sea necesario para que no volviera a matar a nadie.-

Fue, con el jaleo tal vez, cuando Perry White salió de su despacho.

-¿Qué diablos pasa aquí?- Preguntó furioso.- Salgo de mi despacho ¿Y que es lo que me encuentro? A mis reporteros mirando por las ventanas como si se tratara esto de un colegio de niñitas ricas cuando ven a un chico pasar por la calle.-
-Perdón, mister White, pero ese comentario ha sido muy machista.- Comentó Lauren Tom.
-¡Me importa muy poco el ejemplo que sea, señorita Tom! ¡Quiero ver a todo el mundo trabajando ya! ¿Está claro?-
-Cristalino, señor.- Comentó Jimmy con una sonrisa.
-Y otra cosa.- Prosiguió Perry.- El Planet, por si alguien se lo pregunta, tiene una política pro- Superman. Por lo que a nosotros respecta, Superman salvó la ciudad de un peligro. Aun no sabemos si asesinó o no a esa mujer... Pero sus motivos tendría. Sí alguien no opina lo mismo de Superman, le recomiendo que o bien se guarde su opinión o si se encuentra incomodo aquí, coja la puerta y se vaya a trabajar al Star o al Post. ¿Entendido?-

Nadie respondió. Todo fue silencio, pero por un momento estuve apunto de agradecerle el apoyo de mister White. Él aun pensaba que Superman era un héroe y uno un asesino.

-¡Hola, Lois! ¡Hola, Jimmy!-
¡Vaya! Es Clark Kent. Ya era hora de que llegara. No me entiendan mal, No es que no soporte a Clark (Aunque hay veces que me saca de quicio con lo buenazo que es) pero no sería con el tipo de gente con el que saldrías a tomar una copa... Ni un café ya puestos.

-¿Se puede saber donde has estado?- Le pregunté.- Llegas dos horas más tarde que de costumbre.-
-Tenía cita con el dentista.- Respondió.- Ni una caries.-

¿Ven ahora porque digo que es insufriblemente buenazo?

15.05

Tras un almuerzo rápido (Un sándwich vegetal y una coca cola Light) sigo con mi trabajo. Aunque la verdad, hoy es casi como si fuera un día libre, por que ya no hay grandes noticias ahí a fuera. Clark fue a cubrir una entrevista con el Capitán de policía Robert Henderson.
Jimmy anda por aquí, deambulando de un lado a otro de la redacción. Lleva todo el santo día dándome el coñazo con su nueva historia sobre un hombre aun más rápido que Superman. ¿Cómo se traga tales patrañas?
Por suerte esta ahora tranquilo, sin molestarme mucho.

En realidad, el chico me cae bien, pero no es culpa suya que le trate así, es culpa mía. Tal vez sea una horrible bruja antipática con aires de grandeza o solo Lois Lane, pero no es culpa del pobre de Jimmy que le hable así.

¿Debería ser más amable con él? Mmmm... No, ni de coña.

Alguno a estas alturas de mi relato se preguntaran el por que de mi actitud. Puede que no sepa responder del todo a esa pregunta pero se puede deber a mi padre.

Mi padre, el coronel Sam Lane. El duro militar que impuso disciplina incluso en su propia familia. Sam Lane, el padre que nunca nos enseñó lo que era cariño ni a mi madre, ni a sus tres hijos.

¿Tal vez yo sea así por eso? Soy la sombra del árbol que fue mi padre ¿Puede ser eso cierto?

Aun recuerdo aquella madrugada de Junio. Eran las doce y treinta y ocho de la noche. Había ido a la cocina a servirme un vaso de leche con galletas y justo entonces entró en casa.
Me miró fijamente y me dijo:

“Parece que no soy el único que trasnocha hoy”

Nada de besos. Nada de abrazos. Solo un comentario frío y nada más.

Aun me preguntó, algunas veces, por que era así. ¿Por qué me exigía más a mí que a sus otros dos hijos? ¿Por qué a Leonard nunca le echo en cara que dejara el equipo de baloncesto y a mí sí cuando dejé el periódico de la escuela? ¿Por qué con Lucy no te enfadabas cuando le quedaban dos y a mí sí cuando sacaba menos de un 10 en un examen? ¿Por qué?

-¡Inaudito!- Exclamó Perry tras salir de su despacho y rompiendo a sí mi concentración.- Acabamos de recibir noticias de un altercado en la avenida Ordway entre Superman y unos tipos llamados los “Gangbusters”. ¡Lane! ¡Olsen! ¡Quiero fotos y notas sobre eso! ¡Rápido! ¡Lo quiero para ayer!-

Otra vez a la carrera.

AVENIDA ORDWAY 15.38

Al llegar allí, casi todo había acabado. Superman había derrotado, sin mayor daño que el del orgullo de los tres hombres y dos mujeres que amenazaban constantemente con dar caza al hombre del mañana.

La gente allí reunida para ver el “espectáculo”, miraba a Superman con mirada asesina. Él les miró con ojos de cordero degollado.

No sé bien de donde pero una lata voló dándole a Superman en la cabeza. Aquel objeto fue el iniciador del vuelo de otros como fueron tomates, huevos, piedras...

Superman se cubría de aquel ataque. Aguantaba los gritos e insultos estoicamente hasta que me miró y alzó el vuelo a la velocidad que era habitual en él.

-¡Es horrible!- Le dije a Jimmy.
-Ya, pero mira el lado bueno: tenemos nuestra primera plana.- Dijo Jimmy tras mirar su cámara y dejar de hacer fotos.

Hacía días que no veía a Jimmy con su camiseta de Superman. Tal vez pensará que Superman ya no era su héroe, que era un farsante. Un asesino con capa. No le pregunté en aquel momento, y tal vez fuera por que si ya Jimmy Olsen, un chico de tan buen corazón, no creía en Superman... Ya nadie podría hacerlo.

DAILY PLANET. 18.22

Terminé mi articulo. Fue duro, pero al fin lo terminé.
Pero, y por extraño que parezca, no puedo dejar de sentirme mal. Siento un extraño agobio, como si me asara en el infierno a fuego lento: Nos estábamos aprovechando de la desgracia de Superman. No hago a los demás que vean que siento eso, pero de verdad me preocupa.
¿Tendré al final sentimientos?

Recojo mis cosas, pues me espera un fin de semana por disfrutar, además de David en el restaurante para una suave y romántica cena.

Me dirijo al ascensor y... ¡Ahí esta Clark! Siempre me topo con él en el ascensor de bajada.

-¡Hola, Lois! ¿Te vas ya?- Me pregunta.
-Sí, me esperan para cenar.-
-¿Con David?-
-No, con Orlando Bloom.- Digo en tono irónico.- ¡Pues claro que con David! ¡De verdad, Clark! ¡Hay veces que pareces bobo!-
-¡Hey! No me grites.- Me responde.- ¿Cuál es tu problema, Lois? ¿El ser educado te da urticaria?-

Eses simple comentario me había hecho daño. En solo unos minutos, aquel chico de Kansas me había hecho añicos la moral.

El ascensor se abrió y se marcho sin decir ni una palabra más.

CHEF TIMM 21.44

-¿Estás bien, Lois?- Me pregunta David.
-¿Eh?... Ah... Sí, muy bien.- Mentí.
-¿Te pasó algo en el trabajo?- me pregunta tras que nos traigan el postre.
-No, nada importante.-
-¿Entonces?-
-Te dije que no pasó nada, David, estoy bien. De verdad.-
-Bueno, te creo.- Termina la discusión David con una sonrisa. Una de esas sonrisas que tanto me gustaban pero en aquel momento me molestó.


No era lo que David se merecía, pues mis pensamientos no están ni con él ni con la grata velada que estamos viviendo. No señor.
Aquella noche En aquel momento planeaban sobre mi mente la imagen de Superman alzándose como un pájaro en el cielo, con aquellos colores rojos y azules oscuros. No sabía bien por que no era capaz de defender a una persona justa como yo creía que era. Aunque Perry dijera que en su diario nadie iba a descalificar al héroe de la S, no hacía mucho por demostrar que tenía su apoyo. El Planet iba a publicar la foto de un Superman cubriéndose del “ataque” de los ciudadanos de Metrópolis. Una imagen lamentable para mi gusto y que, de ser yo Perry White, no pondría si de veras confiaba en el hombre del mañana.

Tras pagar la cuenta, David me propone ir al cine. Yo le pongo la típica excusa de estar muy cansada y que al día siguiente le llamaría. Pido un taxi y me dirijo a casa.

APARTAMENTO DE LOIS LANE. 23.16

Abro la puerta de mi apartamento. Siempre me cuesta un mundo abrirla. Debería llamar a un cerrajero o algo así. Enciendo mi luz, miró mi correo. Facturas. Facturas. Facturas. Puede ser usted un ganador. Nunca tengo nada interesante. En fin.

Me dirijo a la ducha, me desnudo y me meto en ella. Para mí a sido un día demasiado extraño. Aquella Ducha me relaja más de lo que esperaba. Me sentía sucia, pero aun sigue esa suciedad ahí. Una suciedad interna. Una suciedad en mi conciencia tal vez.

Tras secarme el pelo, me pongo un chándal viejo y me dispongo a ver la televisión. Pero aquella noche no lo haría.

Él estaba aquí. En el balcón. Superman estaba en mi balcón... ¿Por qué?

-Buenas noches, miss Lane.- Me saludaba.- Espero no pillarla en un mal momento.-
-No, claro que no.- Respondo sin salir de mi asombro.
-Necesitaba hablar con alguien.- Me explicaba.- Alguien que aun crea en mí, y sé que usted lo hace.-
-...Claro.-
-Me alegra oír eso.- Dijo con una sonrisa que, a diferencia de la de David esta noche, no me disgusta en absoluto.

Tendría tantas y tantas preguntas que hacerle. Tantas dudas por responder. Pero... No sé por que no me salió ninguna.

-Se preguntara como sé donde vive.- Dijo.
-La verdad es que sí.-
-Digamos que yo también tengo ciertos secretos.- Respondió con voz apagada.
-Esto, vale, hum, bueno, Creo que no vino aquí por la charla, ¿Verdad?- Le comenté.
-No.-
-¿Entonces?-
-La conozco, miss Lane.- Explicaba.- Leo de vez en cuando sus artículos. Es buena.-
-Gracias.-
-Y aun creo que, por remota que sea la posibilidad, no piensa que yo sea un asesino.-
-En absoluto.-
-Pero en cierto modo, lo hice. Mate a esa mujer.-

Aquella confesión me dejó helada.

-Pero... ¿Cómo? Usted es un héroe. Me salvó la vida una vez. Eso no lo haría un asesino.- Le expuse.
-No es justo...-
-¿Qué no es justo?-
-Que muera gente en mi “cruzada”. ¿No la llama usted así?-
-Creo que sí.-

Bajo la cabeza. Aquel rostro.... Demuestra derrota y miedo.

-No sé si estoy en lo cierto, o si mi opinión le importa.- Le dije.- Pero hay veces en que existen bajas. En cualquier camino por lo justo las hay. Son caminos difíciles y de no serlo, no existirían bajas, no habría sacrificios.-

Se queda en silencio. Me mira con una luz tenue en sus ojos azulados.

-No soy partidaria de aquella idea que dice que un gran poder con lleva una gran responsabilidad. Suena a comic de los 60.- Proseguí mi cháchara.- Todos tenemos derecho a equivocarnos, a tropezar. Sé de lo que hablo, como también sé que un ser tan bueno y colmado de sentido del deber hubiera hecho cualquier cosa por salvar a esa mujer, aunque hubiera sido una asesina como lo era. No fue culpa suya, Superman. No lo fue.-

Entonces sonrió tenuemente

-Puede que tenga razón.- Recapacitaba.- Gracias, miss Lane. Ahora debo irme. Necesito descansar. Reposar esas ideas. Si por algún casual me necesita... Solo debe llamarme y acudiré.-

Y en cuanto me descuidé, se desvaneció a su habitual velocidad.

No sé a donde fue. Clark me comentó una vez que un ser tan prodigioso como era Superman debía vivir en una Fortaleza de la Soledad, pues no dejaba de ser un héroe, y como algunos sabrán, hablen de un héroe y hablarán de una tragedia.
Su vida no debe ser fácil, al igual que tampoco lo fue la mía.

¿Quieren una conclusión? Bueno... Aquí la tienen: Nadie está exento de errores. ¿Lo oyen bien? N-A-D- I-E. Aunque pueda ser más rápido que una bala y saltar rascacielos de un solo impulso.

Buenas noches a todo y apaguen la luz antes de irse.

EN EL PROXIMO NUMERO: ¡EL JUGUETERO!