La noche era mágica. El aire estaba perfumado, o eso le pareció
a Calvin Cooper, un joven granjero de aquel lugar. Llevaba días tras
de salir con Betsy Thomas y hoy era su gran noche.
Conducía su vieja furgoneta azul por una carretera comarcal. Quería
llevar a Betsy a la feria de Smallville.
Entonces el vehículo se paró de golpe.
-¿Qué pasa?- Preguntó Betsy.
-No lo sé. La batería se ha parado.- Dijo Calvin.
Fue entonces cuando un haz de luz anaranjada surcó el cielo y chocó cerca en un descampado creando una explosión.
-¡Demonios!- Exclamó Betsy antes de salir de la furgoneta y dirigirse
al punto de la colisión.
-¡Espera, Betsy!- Gritó Calvin.- ¡No sabemos lo que es!-
-Podría haber alguien herido.- Dijo Betsy tras correr a la extraña
nave de color metalizado.
La nave se abrió. Los ojos de Betsy miraron por un instante la brillante luz del interior.
Un grito agudo y después... silencio.
DAILY PLANET. METROPOLIS.
-Os lo prometo, chicos.- Dijo Jimmy.- ese tal Batman debe ser un vampiro.-
-¡Por Dios, Jimmy Olsen!- Rugió Lois.- Deja de decir idioteces.
Según se sabe, es solo un hombre.-
-Ya, pero Superman también es un hombre y ya ves que puede volar.- Expuso
Jimmy.- Así que... ¿Por qué Batman no va a ser un vampiro?-
-O tal vez sea un demonio nocturno.- Le siguió el juego Clark.
-¡Hey! ¡Eso tiene más sentido!- Se emocionó Jimmy.
-¡Encima no le sigas el juego, Smallville!- Manifestó Lois.
-¿Y que quieres que haga?- Sonrió Clark.- Es que creo que este
tema es muy estúpido.-
-¿Estúpido?- Se sorprendió Jimmy.- ¡Clark, colega!
Esto es muy serio. ¿Y si ese Batman fuera una amenaza?-
-Jimmy, tú mismo pudiste ver a Superman en vivo, te habló... ¿Crees
que es una amenaza?- Preguntó Clark.
-No.-
-Pues piensa por un momento que lo más posible es que ese tal Batman
no sea nada más que otro justiciero, un héroe.- Expuso Clark.-
No deberías juzgarle porque se oculte de la prensa. Superman lo hizo
al principio.-
Fue entonces cuando Perry White, Editor jefe del Planet salió de su despacho
y se dirigió a donde estaba Lois.
-Lane, Olsen y tú vais a iros a Kansas.- Dijo.- Según se sabe,
anoche cayó una extraña nave en un descampado. Quiero que vayáis
y lo investiguéis.-
-Pero... Señor White... ¿Y mi trabajo en exclusiva sobre Superman?-
Preguntó Lois.
-¡Esto es noticia! Superman lleva una semana sin dar señales de
vida, así que andando. Cogeréis el primer avión de la tarde
a Kansas. -
-Como usted diga, jefe.- Dijo Jimmy.
-¡Olsen, no me llames jefe!- Gruñó White.
-Mister White… Señor… ¿Puedo ir con ellos? Tal vez
sea una gran noticia.- explicó Clark.
-No, Kent.- Se negó Perry.- Te necesitaré aquí por si sucede
cualquier otra noticia.-
Clark estaba tremendamente preocupado. Una nave cayó en Kansas... ¿Se estará repitiendo la historia?
CAFETERIA DE CARRETERA A 40 KM KANSAS
Betsy entró en aquella cafetería. Estaba desorientada. Sus ropas parecían muy llamativas con aquella especie de túnica roja y negra.
Miró a la televisión del local y vio imágenes de archivo de Superman que reponía la CNN.
Sus ojos se abrieron como platos y susurró un nombre: Kal- El
-¡Eh1 ¡Nena!- Le llamó uno de los camioneros del lugar.-
¿De donde sales con esas pintas? ¿De un sanatorio mental?-
-¿Es a mí, humano?- Dijo indignada Betsy.
-Sí, tía rara.-
-Yo no me llamo tía rara.- Corrigió ella.- Yo soy Mala, el azote
de vuestra débil civilización.-
-Estas como un cencerro.- Se rió el camionero.- ¿Sabes lo que
eres para el viejo Jerry? Una zorrita.-
-¿Me insultas, especie de simio sin pelo?- Dijo Mala tras golpear a Jerry,
lanzándole varios metros por encima de diversas mesas y dejándole
inconsciente.
-¡Soy una Kriptoniana, basura terrestre!- Gritó furiosa ella.-
Contra mi nada podéis hacer. Solo vengo a por el ultimo de los míos.
Vengo a por Kal- El.-
A 1 KILÓMETRO DE SMALLVILLE. KANSAS.
-Me siento como en un capitulo de Expediente X.- Bromeó Jimmy tras sacar
fotos de la nave.
-¡Ustedes dos! ¿Qué diablos hacen?- Dijo el sheriff de Smallville
que había acordonado la zona.
-Perdone, somos del Daily Planet.- Explicó Lois.- Él es Jimmy
Olsen y yo Lois Lane.-
-Me importa muy poco, señorita.- Dijo con voz severa el sheriff.- Esta
es zona esta prohibida a cualquier persona que no sean las autoridades o alguno
de Lexcorp.-
-¿Lexcorp?- Se asombró Lois.- ¿Qué tiene que ver
la compañía de Lex Luthor con esta nave?-
-Yo puedo responder a esa pregunta, Señorita Lane.- Dijo una voz tras
de los dos enviados del Planet. La voz del profesor Shea.- Soy el profesor John
Shea. El señor Luthor pidió permiso al Pentágono y al propio
presidente para que pudiera hacerme cargo de la investigación de esta
curiosa nave espacial. Tengo una orden que así lo dice.-
-Pero... ¿Por qué Luthor desea saber nada de esa nave?- Preguntó
Lois.
-Sin comentarios. Y ahora si me disculpa, tenemos mucho que hacer.- Dijo Shea
tras mirar a Lois a los ojos.- Sheriff Ross, Saque a estos periodistas de aquí,
por favor.-
-¡Un momento! ¡No me marcho sin saber lo que está pasando
aquí!- Se quejó Lois- ¡Y usted, suélteme!-
-Andando.- Dijo el sheriff Ross a Jimmy y a Lois.- No les quiero ver más
por aquí.-
Shea miró la nave y sonrió.
-Cargad con cuidado la nave.- Ordenó a sus hombres.- No quiero que nuestra
piedra de Roseta sufra daño alguno.-
ÁTICO DE CLARK KENT
Clark llegó a casa. Lana estaba sentada en el sofá viendo una de esas bobas teleseries.
-¡Hey, Ojos azules!- Le saludo Clark.
-¡Hey, Super héroe!- Le respondió Lana.
-¿Qué tal tu búsqueda de trabajo?- Se interesó Clark.
-Bueno... Fui a diez entrevistas de trabajo... No sé si me llamaran,
pero siempre es bueno intentarlo. ¿Te enteraste de lo de la nave que
cayó en Kansas?-
-Sí- Dijo con voz profunda Clark.
Lana le miró.
-¿Te pasa algo?- Se preocupó ella.
-En realidad sí.- Dijo Clark.- Es por esa nave... Me recuerda a como
llegué a la Tierra... ¿Y si tiene algo que ver con mi pasado,
con mis verdaderos padres?-
-¡Venga! ¡No te apures!- Le quitó hierro al asunto Lana.-
Si quieres podemos ir los dos En aerolíneas “Superman” y
averiguarlo... ¡Siempre me apeteció que me llevaras volando!-
-No es tan simple, Lana.-
-¿Por qué?-
-Porque si ven a Superman en Kansas tal vez empiecen a atar cabos y...-
-¡Deja de decir estupideces, Clark! ¿Quieres o no ir allí
y averiguarlo?-
-No... No me atrevo...- Clark se dirigió a su cuarto.- ¡Fin de
la historia!
-Pero... Clark...-
-¡Fin de la historia! ¿Me oyes? ¡Se acabó!-
INSTALACIONES DE LEXCORP EN KANSAS.
A 3 KM A LAS AFUERAS DE SMALLVILLE
Las diez menos cinco de la noche. A oscuras, Lois y Jimmy esquivaron a los guardias del recinto y se deslizaron hasta la puerta trasera de aquel recinto.
-Ahora si que creo que estoy en un capitulo de Expediente X.- Susurró
Jimmy.
-La verdad es que para ser un recinto donde guardan una nave extraterrestre,
la vigilancia es algo lamentable.- Matizó Lois.
Jimmy cogió un alambre de la verja metálica que había cerca y forzó la cerradura de aquella puerta blindada, abriéndola.
-¿Dónde has aprendido a hacer eso?- Se interesó Lois.
-En el orfanato.- Dijo con una sonrisa Jimmy.- No veas lo que se llega a aprender
allí dentro.-
Una vez en el interior de aquella enorme instalación, Jimmy y Lois vieron como varios hombres vestidos con escafandras inspeccionaban y hacían pruebas extrañas a la nave.
-¡Cielo santo!- Exclamó Lois.- Primero un hombre lo encuentran
muerto cerca de su camioneta y con el cuello roto y ahora esto. Aquí
pasan cosas demasiado anómalas.-
-Y que lo digas.-
Jimmy hizo fotos del lugar y de la nave.
-Veras cuando Mister White vea estas fotos.- Sonreía Jimmy.- Se caerá de culo de la impresión.-
Entonces oyeron un ruido a su derecha. Eran dos guardias que les apuntaban con sus rifles.
-Me temo que nos han descubierto, Lois.- Tragó saliva Jimmy.
A 2 MANZANAS DEL ÁTICO DE CLARK KENT
Mala sonrió. Sentía que el ultimo de su planeta estaba cerca.
Había recorrido varios kilómetros pero ya estaba muy cerca de su objetivo.
-Kal- El.- Musitó.
Un coche de policía se paró a su derecha.
-La veo muy perdida, señorita.- Dijo uno de los agentes.- ¿Podemos
ayudarla?
-No me interrumpas, humano.- La voz de Mala sonó rotunda.- He de cumplir
mi misión.-
Mala levantó el coche del suelo con una mano y lo lanzó lejos,
contra un edificio cercano.
-¡Kal- El!- Gritó Mala encolerizada.- ¡Sal de tu escondrijo!
¡Si no sales, destruiré esta ciudad poco a poco! –
ÁTICO DE CLARK KENT
-¿Qué pasa, Clark?- Se alarmó Lana al despertarse por los ruidos de la calle.
Clark estaba quieto, firme y mirando por el balcón del salón.
-Lana, no salgas de aquí ¿Entendido?- Dijo Clark.- Yo vendré
en cuanto me sea posible.-
-¿Pasa...?-
Lana no pudo terminar la pregunta. Clark ya se había marchado a gran velocidad del ático.
A 2 MANZANAS DEL ÁTICO DE CLARK KENT
-¡Kal- El!- Gritó de nuevo Mala.
Justo en ese momento, descendió a gran velocidad Superman y se paró a cuatro pasos de ella.
-No sé a quien buscas, pero no me gusta que monten escándalos
en la ciudad.- Dijo Superman.- Así que te recomiendo que pares.-
-Eres él....- Sonrió Mala.- Eres Kal-El-
-¿Kal- El?- Preguntó desconcertado Superman.
-Sí, el último Kryptoniano.- Explicó Mala.- Y ahora que
te encontré, podemos unir nuestras fuerzas.-
-No sé de que me hablas.- Confesó el hombre de acero.- Pero jamás
ayudare a alguien que pone en peligro a la gente.-
Superman caminó hasta el coche que fue empotrado por Mala y ayudó a sacar a los policías de él.
-Gracias, Superman.- Dijo uno de los policías que tenía una ceja
abierta y sangrando.
-Pero... Compartimos un mismo origen.- Explicó Mala.- Eres un hijo del
planeta Krypton.-
-Puede que tengas razón, pero yo no soy como tú.- Manifestó
Superman.
-Lo eres. Tienes que saber que no eres humano. Tu destino es gobernar la Tierra.-
-¡No!- Gritó furioso el hombre de acero.- Jamás haría
algo así.-
-¿Y que harás? ¿Me detendrás acaso?- Preguntó
Mala furiosa.
-Si es necesario lo haré.-
-Superman, si tienes poder para detenerla, hazlo.- Dijo uno de los agentes al
defensor de Metrópolis.
-No se mueva, está herido.- Aconsejó Superman al policía.
-Estos débiles seres te han lavado el cerebro.- Dijo con voz severa
Mala.-No merecen tu afecto.-
-¡Callate!-. Rugió Superman.- ¡No sabes de lo que estas hablando!
¡Ni siquiera me conoces!-
-Sí... Eres Kal- El, hijo de Jor- El y Lara.- Sonrió Mala.- Tu
destino es ser un dios, no un lacayo.-
Y diciendo esto, Mala calcinó con su visión calorífica a los dos agentes ante la mirada incrédula de Superman.
-¡NOOO!- Gritó furioso Superman.
-Mira lo fácil que son de destruir tus “señores”,
Kal- El.-Se mofó Mala.- ¡Eres esclavo de seres que debían
lamer tus botas!-
Superman, lleno de rabia, golpeó tan fuerte a Mala que la lanzó varios kilómetros de aquella parte de Metrópolis. A la zona vieja de la ciudad.
Al aterrizar, Mala tosió y miró arriba. Superman descendió y la golpeó varias veces.
-Te has contagiado de las pasiones humanas primitivas.- Dijo Mala tras reaccionar y golpear ella también al hombre del mañana.- No eres digno del Nuevo Krypton que él traerá.-
Mala golpeaba a Superman. Superman golpeaba a Mala. Aquellos golpes tenían tanta fuerza que eran como bombas y su intensidad no hacía más que crecer, devastando todo como si un huracán y un terremoto combinados se hubieran formado.
-Eres tan triste, Kal- El.- Manifestaba Mala.- Has negado tus poderes para tu provecho durante tanto tiempo que ahora no sabes como usarlos.-
Superman seguía golpeando sin decir ni una palabra. Sus ropas estaban hechas trizas. Pero su cuerpo seguía resistiendo más y más ante los ataques de Mala.
-¡No!- Gimió Mala tras notar que se debilitaba y su cuerpo tomaba un tono grisáceo.- Esto no puede estar pasando. No puedo fracasar. Brainiac no me lo permitirá, pero este cuerpo humano es demasiado débil.-
Superman no salía de su asombro. Aquella mujer se estaba deshaciendo poco a poco y aun así seguía peleando.
-Temele, Kal-El.- Dijo tenuemente Mala.- Pues vendrá aquí y traerá Nuevo Krypton. Ya lo veras... Ya lo veras.-
Y diciendo esto ultimo, Mala se convirtió en polvo. Solo quedó su insólito ropaje.
Superman cogió aquellas ropas y su S, que al igual que la ropa de su rival, no se había arruinado por la brutal pelea.
Muchos curiosos fueron a contemplar desde una lejanía prudencial aquel
evento.
El hombre del mañana miró a las cámaras de televisión
y se marchó volando a una velocidad moderada en comparación a
la que solía usar cuando se marchaba de los sitios.
Un hombre en silla de ruedas miró al Titán de acero. Sabía
que eso solo acababa de comenzar. Había muchas cosas que Superman no
sabía y él podría darle respuesta.
INSTALACIONES DE LEXCORP EN KANSAS.
-¡Suéltenos!- Se quejó Lois.
-Enseguida, señorita Lane.- Dijo el profesor Shea.- En cuando llegué
nuestro invitado especial.-
Aquel invitado llegó: Lex Luthor en persona y acompañado de su guarda espaldas y su secretaria.
-Luthor, ¿qué hace usted aquí?- Se asombró Lois.
-Arreglar un problema con unos infiltrados, pero no me esperaba que fuerais
vosotros, Lois.- Dijo Lex.
-Venimos a saber la verdad.- Declaró indignada ella.- Aquí suceden
cosas muy raras e intuyo que algunas son ilegales.-
-¿Cosas raras e ilegales?- Rió Lex antes de pedir a su secretaría
que saca de su portafolios una carpeta.- Ahí encontraras todo lo que
quieres saber sobre lo que aquí se esta haciendo con esa nave. Nada esta
fuera de las leyes. Todo está permitido y supervisado por el gobierno.
Te resultara interesante.-
Lois se quedó desorientada ante ese gesto de Lex.
-Y ahora, marchaos. Esto es zona privada de trabajo.-
-¿Y mis fotos? Esos gorilas con armas de largo alcance me borraron las
fotos de mi cámara digital.- Se quejó Jimmy.
-Es lógico.- Sonrió Luthor.- No está permitido hacer fotos
de la instalación, ni de la nave que se encuentra en dichas instalaciones.-
Los enviados del Daily Planet se fueron acompañados de dos guardias.
-Siento lo sucedido, señor Luthor.- Se disculpó el profesor Shea.
-A partir de mañana a primera hora del día trasladaremos estas
instalaciones a Metrópolis.- Explicó Lex.- Trabajara codo con
codo con Albert Coast para saber más de esa nave espacial. No me agrada
que se trabajé en algo tan importante en un lugar tan poco controlado.-
-Pero... Señor, Albert Coast es un gafe, además de un completo
chiflado.-
-Si no le gusta lo que oye, profesor, abandone la investigación.- Aclaró
Luthor.- Pero no permitiré que no se sigan mis ordenes.-
-Como usted quiera. Acatare sus deseos.-
-Me alegra que sea tan sensato.- Confesó Luthor tras ajustarse su corbata.-
Ahora, si no le importa, mi helicóptero de regreso a Metrópolis,
me está esperando.-
DAILY PLANET. AL DÍA SIGUIENTE.
Clark se encontraba delante de su ordenador. Tenía la cara larga por lo que sucedió la pasada noche.
-Y eso fue lo que pasó , Mister White.- Explicó Lois a su editor
jefe.
-¡Por el fantasma de Cesar!- Exclamó Perry.-Os mando a varios kilómetros
de aquí, me venís con una historia increíble sobre esa
nave ¿Y lo único que tenéis son fotos de una instalación
desde fuera y del campo donde cayó la nave? Además, claro, de
la carpeta de Luthor, que a saber si la gente que nos lea les interesa. ¿Es
eso lo que me estáis contando?-
Jimmy y Lois se miraron un momento y después miraron a Perry.
-Eh... Sí...- Respondió Jimmy.
-¡Fuera de mi vista!- Gritó enojado el editor jefe antes de meterse
en su despacho y cerrar con un portazo.
-Puedo haber sido peor.- Confesó Jimmy.
-¿Peor?-
-Sí, podría habernos comido vivos.-
Jimmy se acercó a la mesa de Clark.
-¿Qué te pasa? ¿También tuviste mala noche?- Preguntó
el fotógrafo.
-Digamos que tuve un mal día en general.- Explicó Clark.
-Al menos pudiste cubrir una gran noticia.- Intervino Lois en la charla.
-Bueno.. Puede ser.- Dijo Clark.-Pero tenías que haber visto la cara
de Superman. Esa mujer mató a dos agentes inocentes.-
-Sí, debió ser duro.- Secundó Lois.- Pero... así
es nuestro trabajo.-
-Sí, así es nuestro trabajo... Así es.- Musitó Clark
tras pensar en lo que Mala le había dicho.
EPILOGO: SMALLVILLE. KANSAS. 4 HORAS DESPUES
-Gracias por el nuevo traje, Mamá.- Sonrió Clark tras darle un
beso en la mejilla a su madre.
-De nada, cariño.- Dijo Martha Kent.- Espero que este te dure más.-
-¿Cómo estás tú, Clark?- Se interesó Jonathan
Kent.- Si necesitas hablar sobre lo que pasó...-
-Gracias, papá, pero me temo que no quiero hablar sobre ello.- Confesó
Clark.- Fue todo tan extraño. Aun no entiendo muchas cosas.-
Alguien llamó a la puerta de los Kent.
-Es un hombre en silla de ruedas.- Dijo Clark tras usar su visión de rayos X.- Abriré yo.-
Clark lo hizo. El hombre en silla de ruedas sonrió.
-¿Los Kent?- Preguntó.
-Eh... Sí.-
-Soy el doctor Vincent Swann.- Se presentó.- Vengo por lo de la nave.-
-¿El doctor Swann? ¿El astrofísico ganador del Nóbel?
¿El mismo doctor Swann que creó la teoría de las realidades
alternativas?- Preguntó Clark.
-Así es.-
-Lo siento, doctor, pero la nave cayó a varios kilómetros de aquí.-
Explicó Clark.
-No, no me refiero a esa nave.-
-¿Cómo?-
-Me refiero a la nave que cayó hace más de veinticinco años.
La primera nave que cayó en Kansas.- Explicó Swann.
-No... no sé de que me habla.- Mintió Clark.
-Sé quien es.- Confesó Swann.
-¿Lo sabe?-
-Sí, usted es Clark Kent, el reportero del Daily Planet.- Señaló
Swann.- Leí su articulo sobre Superman y esa extraña mujer.-
-Ya... Vera, ahora no podemos atenderle, doctor.-
-¡Oh, mi buen señor Kent!- Sonrió el minusválido
astrofísico.- No creo que les importé que pase.-
-De verdad... No podemos.- Insistió Clark.
-Está bien.- Cedió Swann.- Me marcharé. Pero tomé
mi tarjeta... Por si alguna vez necesita respuestas a lo que pasó aquella
noche.-
Clark cogió aquella tarjeta de visita y la miró durante los cinco segundos después de cerrar la puerta de la casa de sus padres.
Tal vez hubiera encontrado en Swann las respuestas a esas dudas. Pero solo tal vez.