-PARTE CUARTA DE CUATRO-,
por GONZALO ÁLVAREZ-ALIJA
LIMUSINA DE LEX LUTHOR, METROPOLIS
-Espero que tenga algo importante que contarme, profesor Shea.- Dijo Lex que
mantenía una video conferencia con el profesor John Shea.- Como comprenderá
estoy en mitad de una crisis.-
-Sí, lo ví todo en las noticias.- Comentó el profesor Shea.-
Pero esto es muy interesante y pensé que le podría interesar.-
-¿De que se trata?-
-Como recordará, empecé a investigar la zona de Kansas de la que
le hablé.- Explicó el profesor.
-Sí, ya lo recuerdo.- Dijo Lex.
-Pues bien... Encontré algo.-
-¿Algo?- Luthor estaba intrigado.
-Sí. Encontré un extraño mineral. Una especie de roca verde.-
Siguió contando Shea.
-¿Una piedra verde?... Profesor, estuve apunto de ser asesinado por mis
propios Guardianes, acabo de perder el respeto cientos de personas y he desperdiciado
varios millones de dólares en un proyecto que solo me dará perdidas...
¿Y usted me viene con que ha encontrado un nuevo mineral extraño?
– Se irritó Lex.
-Pero... Señor, Es que aun no ha oído lo más interesante.-
Dijo Shea.- Estudie esa piedra y he descubierto que no existe una aleación
similar en nuestro mundo... Posiblemente sea extraterrestre.-
Lex se acarició la barbilla, sonrió ampliamente y en sus ojos
se notó un brillo peculiar.
-Enhorabuena, profesor Shea, a atraído mi curiosidad más que de
costumbre.- Expresó Luthor.- Quiero los informes que tenga sobre ese
mineral. Puede que tengamos entre manos algo muy serio.-
-Como usted quiera, Señor Luthor.- Terminó la conversación
el profesor.
PUERTO DE METROPOLIS
-¡Oh, Dios santo! Jimmy... No sale... Seguro que ha muerto.- Dijo una
histérica Lois Lane.
-No puede ser, Lois.- Dijo con voz débil Jimmy.- Es Superman... No creo
que pueda morirse así...-
Los cuatro Guardianes descendieron a pocos centímetros por encima de las aguas del mar. Estaban inmóviles.
-Señorita Sullivan, ¿Qué cree que puede haber pasado? – Preguntó Chris Demetral, fotógrafo del Star.
Antes de que Chloe pudiera responder, una ráfaga de agua, como si de un geiser se tratase, emergió de las aguas.
Superman había emergido como un titán de acero.
Sin decir ni una sola palabra, Superman descargó sus rayos caloríficos
sobre uno de los amacerados guardianes, hasta tal punto, que lo hizo estallar
en varios pedazos.
Los tres restantes apuntaron de nuevo al hombre volador, Pero de poco les servía,
ya que el héroe se movió a tanta velocidad que no les dio tiempo
a reaccionar. Golpeaba a los robot a tal velocidad que hacía mella en
sus armaduras.
Los guardianes se hicieron añicos. Solo quedaron de ellos piezas y articulaciones robóticas esparcidas por doquier.
-Me contuve pero ya se acabó.- Musitó el extraordinario héroe tras descender delante de Lois y Jimmy.
Superman miró a Lois. Parecía asustada ante todo lo que acababa de ver.
-No tema... No le haré daño... - Sonrió él.
Lois se quedó sin habla. Tan solo le devolvió la sonrisa levemente.
Todos los presentes aplaudieron al salvador de aquel día.
-Gracias.- Respondió Superman a los aplausos.
-¡Ha sido prodigioso!- Exclamó Ángela Chen, la periodista
estrella de la Metrópolis TV
-No creo que lo fuera tanto.-
-¿Puede contestar a unas preguntas?- Preguntó Ángela.
-No, lo siento.-
-Pero... Lo que hizo fue increíble.- Argumentó Ángela.-Nos
salvó a todos.-
-Bueno, pues asegúrense de no devolverme el favor dudando de mis buenas
intenciones o culpándome de lo sucedido aquí.- Expresó
Superman.
-Lo que pasa es que no sabemos mucho de usted.- Manifestó Ángela.-
Puede que nos contara algo a nosotros durante unos segundos... Aun estamos en
directo.-
-...Solo deben saber que trato de hacer lo posible para que la gente no sufra
daño alguno.- Confesó Superman.
-¿De donde viene? ¿Qué es usted?- Preguntó la periodista
de Metrópolis TV.
Superman miró al cielo.
-Vengo de muy lejos... Y soy un amigo, un amigo en quién confiar.- Sonrió
el hombre volador.
-Entenderá que la gente no puede confiar en alguien que viste como usted.-
Advirtió Ángela.
-Bueno, a mí me cuesta mucho confiar en la gente que se esconde de los
problemas y de lo que es...- Dijo Superman.- A mí me enseñaron
que uno es lo que se hace y no pensé que mi aspecto dijera más
de mí que mis actos. Además, el traje significa mucho para mí.
Ahora, si no les importa, debo irme.-
Superman se giró y miró la camiseta de Jimmy, la camiseta que imitaba su S.
-Bonita camiseta.- Confesó sonriente.
-¿De verdad te gusta?- Se ilusionó Jimmy.
-¡Claro!- Dijo Superman antes de acariciar con la punta de los dedos su
S.- Yo siempre llevo una igual.-
Superman alzó el vuelo y se perdió de vista a gran velocidad.
-¡Jo, Macho!- Exclamó Jimmy Olsen.- ¡Qué gran tipo
ese Superman!
-¿Cogiste una buena foto para la primera plana?- Preguntó una
sonriente Chloe a su fotógrafo.
-¿Está de broma? Esta foto nos dará un Pultzer.- Alardeó
Demetral .
DAILY STAR
-¡Uauh!- Exclamó George Taylor, Editor jefe del Star, al ver las
fotos de Demetral.
-Cualquiera diría que te gustan las fotos, George.- Dijo con ironía
Chloe.
-¡No me vengas con sarcasmos, Sullivan!- Rugió Taylor.- Bueno...
¿Qué más tenéis para mí?-
-Pues indagué un poco y descubrí la pista de Superman. Me lleva
hasta Kansas, a Smallville.- Explicó la reportera.
-¿Alguna relación con el hombre volador de Kansas?- Se interesó
el editor jefe.
-Puede que sean la misma persona.- Contestó Chloe.- Pero ahí no
acaba todo, Puede que esté muy cerca de la verdad... Saber quién
es en realidad.-
-Tú viviste y estudiantes en Smallville, Chloe.- Reflexionó Taylor.-
Pero me temo que encargaré esta noticia a Jim Calvert.-
-¡Vamos! George...- Se quejó ella.- Es mi noticia.-
-¡Ya no!- Dijo Taylor.- Tu tienes una columna que hacer y eso es a lo
que te ceñirás.-
-Perdona, pero... ¿Quién consiguió la primera entrevista
a Luthor? Yo.- La voz de Chloe mostraba su irritación.- Me lo debes,
George... Esta es mi noticia.-
-No, querida. Yo no te debo nada.- Sonrió George.- No te equivoques.
Tu noticia fue saber lo que pudieras de ese tipo volador con capa y escribir
un articulo... Ya lo tengo... ¡Ya está! ¡Fin de tu misión!-
-No me parece justo.-
-Si no te parece justo, ya sabes donde está la puerta.- Indicó
el editor jefe.- En el Star las cosas se hacen así.-
Chloe se marchó enfadada del despacho dando un portazo al salir.
Chris y George se quedaron mirando la puerta por donde salió la reportera.
-¡Menudo talante!- Dijo Taylor.
- Dígamelo a mí, trabajo con ella.- Respondió Chris
AEROPUERTO JOHN J. SIKELA. METROPOLIS. AL DIA SIGUIENTE
Lana Lang salió del avión. Al mirar aquel aeropuerto, notó
lo bello del lugar. Lo nuevo y elitista que tenían todos los rincones.
Fue entonces cuando vio a Clark, de pie, con un traje azul oscuro y una corbata
roja. Entonces sonrió y le abrazó.
-Bienvenida, Lana.- Sonrió Clark.
RESTAURANTE “ DANIEL”. A 5 MANZANAS DEL DAILY PLANET
-Así que trabajas en el Daily Planet ¿No es así?- Preguntó
Lana mientras se terminaba su ensalada Cesar.
-Pues sí, empecé el Lunes.- Contestó Clark.
-¡Vaya!- Se asombró Lana.- Debes ser muy interesante trabajar en
un periódico como ese.-
-Está bien. Es algo duro, pero todo es cuestión de acostumbrarse.-
Confesó Clark.
-Clark, no me engañás estas asustado.- Sonrió Lana.- Lo
veo en tus ojos.-
-Bueno, es cierto, estoy asustado.- Dijo Clark tras una carcajada.- Nunca lo
estuve tanto en mi vida.-
-Es lógico.- Le apoyó Lana.- Yo también lo estaría.
Pero tu naciste para esto, Clark.-
-No, quién nació para esto fue Chloe.- Rió Clark.
-Cierto.- Rió Lana.- ¿Qué sabes de ella?-
-Poco. Creo que trabaja en el Star.-
-¡Oh, Vaya!-
-Sí, lo sé... Resulta muy extraño.-
-Sin duda.-
-...Bueno. ¿Qué te cuentas tú? ¿Cómo va tu
carrera de actriz?- Preguntó Clark tras un silencio largo.
-Bien, muy bien.- Manifestó Lana.- Me contrataron como extra en la ultima
película de Nicole Kidman.-
-¡Qué bien!- Se alegró Clark.- ¡Eso es grandioso!
-No tanto como volar y salvar vidas, ¿Verdad?- Sonrió picadamente
Lana.
-¿Qué?... No sé a que te refieres, Lana.-
Lana dibujó con su dedo una S en su pecho.
-¡¿Lo sabes?!- Se asombró Clark.
-Tranquilo, Clark...- Lana siguió sonriendo con picardía.- No
era tan difícil. Reconozco ese aire de misterio que tenía Superman
y ese brilló que muchas veces tenían tus ojos. Sumé dos
mas dos y...-
-¡Por lo que más quieras, Lana! No se lo digas a nadie.- Le pidió
Clark.
-Me duele que dudes de mí.- Le dijo Lana.- Yo se guardar los secretos.-
Clark miró su reloj.
-¡Oh, cielos! Debo irme al Planet.- Dijo antes de pedir la cuenta- ¿En
que hotel te hospedas?-
-Pues... veras... La verdad es que...-
-¿Pasa algo?-
-Veras, Clark, la verdad es que he dejado mi carrera en los Ángeles...
Han cancelado la serie donde trabajaba, y mi agente llevaba días sin
llamarme...- Explicó Lana.- Me largué de allí, pero no
quiero volver a Smallville... Para reconocer que he fracasado.-
-Y... ¿Qué piensas hacer ahora?- Preguntó Clark.
-No lo sé.- a Lana le tembló la voz.
Clark la miró y sonrió.
-Vente a mi ático.- Dijo él.
-¿Qué?-
-Sí, te vienes a mi “fortaleza de la soledad”, allí
estarás tranquila y te dedicaras a buscar un trabajo.- Explicó
Clark.
Lana miró un segundo a los ojos a Clark.
-Gracias, Clark.- Dijo.- Prometo no darte muchos problemas.
DAILY PLANET
Eran más de las diez. Pocos quedaban ya en el Planet.
Perry se fue hace una hora, según decía, a cenar con su esposa
Alice por su aniversario.
Lois tecleaba como loca.
Jimmy estaba poniéndose su chupa de cuero, prenda que aun los años
que la tenía no la cambiaría por nada.
Clark apagó su ordenador. Había quedado con Lana en que cenarían
en casa y se contarían las cosas que quedaron pendientes de contar.
El ascensor se abrió y pareció una chica de pelo castaño, más bien bajita y con una cara angelical.
-¿Estas listo ya, Jimmy?- Preguntó sonriente ella.
-Sí, Katie. Esperate que coja mis cosas y nos vamos- Respondió
Jimmy cogiendo su mochila.- Hasta mañana, chicos.-
-Que tengas una buena noche, Jimmy.- Dijo Lois.
-Pasalo bien.- Complementó Clark.
-¿Tú has visto la chica que tengo?- Sonrió Jimmy.- ¿Cómo
no lo voy a pasar bien?-
-Jimmy Olsen, eres un adulador.- Rió Katie tras cerrarse el ascensor
con ellos dos dentro.
Clark miró a Lois tecleando.
-¿Aun estas con ese articulo sobre Superman?- Preguntó
-Sí... ¡Dios! No me puedo creer que esa Sullivan me pisara la novedad
con esa columna suya.- Rugió Lois.
-Sí, bueno, esas cosas suceden.- Dijo Clark.- Lo mejor sería que
te fueras a casa y pasaras una velada tranquila con tu novio.-
-No puedo, Smallville.- Dijo angustiada Lois.- Debo hacer algo que supere a
esa lagarta de Sullivan.-
-Pues si no te vas yo tampoco.- Sonrió Clark.- Me quedare aquí
hasta que termines eses articulo tan espectacular. Llamare a lana y le diré
que tengo algo importante que hacer.-
-¿Qué? ¿Estás loco?- Se sorprendió Lois.-
No necesito tu compasión.-
-No es eso.- Señaló Clark.- Me apetece hacerlo. Nunca tendría
compasión de ti, entre otras cosas, porque no suelo tenerla con gente
como tú, Lois Lane.-
-Eres muy raro, Clark Kent.- Lois sonrió tenuemente.
EDIFICIO LUTHOR. PASADAS LAS 4 DE LA MAÑANA.
A oscuras, Lex termina su tercer vaso de Whisky. Miraba hipnotizado la televisión.
-...Me cuesta mucho confiar en la gente que se esconde de los problemas y de
lo que es... A mí me enseñaron que uno es lo que se hace y no
pensé que mi aspecto dijera más de mí que mis actos. –
Las declaraciones de Superman resonaban en el salón de Lex.-
Lex apagó paró la grabación, apagó el televisor
y apuró las ultimas lagrimas de su Whisky.
Oyó golpes en su ventana y miró. Era Superman, levitando cerca de la ventana. Tenía los brazos cruzados y su mirada mostraba una cierta seriedad.
Lex abrió la ventana y aplaudió al hombre volador.
-Bravo.- Sonrió falsamente Luthor.- Eres todo un héroe. El Star
te llama el hombre de acero y el Times te ha puesto el apelativo cariñoso
del hombre del mañana. Salvaste muchas vidas, entre ellas la del alcalde
y la mía. Te lo agradezco mucho, Superman.-
-No vine por eso, Señor Luthor.- Dijo Superman tras aterrizar en el interior
de aquel salón en penumbra.
-¿Para qué entonces?- Luthor se acercó a su mueble bar.-
¿Quieres tomar algo? ... Oh, perdona... Un tipo como tú no ingerirá
alcohol. Es una lastima, un buen lingotazo te haría mucho bien.-
-Me resulta extraño que muchas personas estén heridas o muertas
tras el percance de sus Guardianes de la ciudad y usted no tenga ni un solo
rasguño, estando en el punto de mira de sus robots.- Explicó Superman.-
¿puede explicármelo?
-Mi padre siempre me decía que los Luthor nacimos con estrella.- Contó
Lex.
-Le vigilare de cerca, Luthor.- Dijo severamente Superman.
-No podrás, Superman.- Dijo Lex.- Solo lo conseguirás si yo quiero.
Si quieres saber de mí será hasta lo que yo te deje ver. No lo
olvides nunca.-
Superman miró fijamente a Luthor.
-Sí me necesita, no tiene nada más que mirar al cielo.- Explicó Superman tras marcharse y alzar el vuelo.
-...Algún día, Superman.- Musitó Lex.-...Algún día.-
La noche quedó en silencio. Metrópolis acababa de ver el comienzo de una nueva era. Una era de tranquilidad. Una era donde todo iba a ser distinto.
EL PRINCIPIO
A la memoria de Jerry Siegel y Joe Shuster por habernos dado la ilusión
para poder volar. Gracias