-PARTE PRIMERA DE CUATRO-,
por GONZALO ĮLVAREZ-ALIJA
SMALLVILLE, KANSAS. 1977
Era un hermoso día de verano. El cielo azulado bendecía un día
mas en la vida de los habitantes de Kansas.
Justo en ese día, Jonathan y Martha Kent se movía por una de las
carreteras menos frecuentadas de aquel pequeño pueblecito.
-¡Me da igual, Martha!- Dijo Jonathan, el conductor de aquella furgoneta
roja.- Sabes perfectamente que Dios no nos dio la bendición de tener
hijos.-
-Ya lo sé.- Respondió Martha.- Pero no deseo morirme sin tener
al menos un hijo.-
-Me encantaría hacer realidad ese sueño, pero creo que... - Jonathan
se quedó con una enorme cara de asombro.- ¡Cielo santo! ¡Mira
eso!-
Del cielo se veía un haz de luz rojiza cruzándolo y colisionando con un horrible estrépito en un tranquilo campo de maíz.
Al ver esto, los Kent salieron de su vehículo y se acercaron donde había
colisionado aquel “meteorito”. Ambos estaban muy asombrados, lo
que allí vieron fue una cápsula metálica con una cabina
opaca de color azul celeste.
Con sumo cuidado, Jonathan se acercó a ella con sumo cuidado.
-¡Ten cuidado, Jonathan!- Advirtió Martha a su marido.-¡Puede ser peligroso!-
Jonathan camino torpemente.
El vidrio opaco se deslizó silenciosamente y una columna de humo blanquecino salió del interior de la cápsula. Cuando el humo se disipó, Jonathan se acercó y vio lo que allí dentro se encontraba.
-¡Martha! ¡Ven a ver esto!- Exclamó él.
Martha Kent se acercó y asomó su asombrado rostro. En el interior pudo ver a un infante sonriente envuelto en lo que parecía una manta roja.
Los Kent se miraron y después miraron al niño.
Martha se acercó y cogió en brazos a aquella criatura.
-Es una preciosidad de niño.- Sonrió Martha.- Por fin nuestras plegarias son escuchadas.-
Jonathan estaba algo desorientado. Todo aquello le superaba.
Miró en el interior de la cabina otra vez.
-Espera un segundo.- Dijo antes de sacar algo de aquel sitio. Algo que parecía una gran S que sujetaba entre sus manos el granjero de aquel pueblo de Kansas.- Me parece, Martha, que este niño no es del todo normal.-
METROPOLIS. HOY. EDIFICIO LUTHOR.
-Nuestras acciones han subido medio punto en los últimos días, Mister L- Confesó uno de los ocho ejecutivos.- En otro orden de prioridades, la idea de los Guardianes de la Ciudad ha gustado a más del 80% de los entrevistados. Se está planeando la fabricación de una media de 20 de ellos en la primera serie de nuestras fabricas en las afueras. Solo debe dar el visto bueno y empezaren a trabajar.-
Alexander Joseph Luthor -Mejor conocido como Lex- miró a los ejecutivos con desdén, mientras exhalaba el humo de la ultima bocanada que dio de su puro.
-Muy bien, caballeros.- Sonrió Lex.- Verán, antes de que se retiren me agradará que me oigan. Como algunos de ustedes sabrán ya, a los 24 años herede esta empresa, un año después duplique sus beneficios. Hoy día soy el sexto hombre más rico del mundo. He aprendido mucho de mi padre, muchos de ustedes le conocían, pero yo no soy él, caballeros. Yo a diferencia de él tengo corazón... Algo que para nuestro negocio es un estorbo. Por eso, hasta hoy no tuve valor, por así decirlo, de hacer lo siguiente.-
Lex se levantó de su sillón despacio y caminó a su derecha, a un gran ventanal.
-Sé que deben sentirse importantes, poderosos tal vez, con sus trajes
caros y usando palabras como índice bursátil, pero en el fondo
algunos de ustedes solo son sabandijas codiciosas, y no les culpo por ello.-
Luthor caminaba despacio, como un león antes de lanzarse a su presa.
-Uno de ustedes leva meses, tal vez un año, malversando el dinero de
mis empresas, de las cuentas de considero sagradas.- Lex llegó hasta
la ventana y miró al exterior- Lo que esa persona no sospecha es que
sé quien es.-
Lex contempló Metrópolis y se quedó en silencio por unos segundos. Amaba a esa ciudad. Su ciudad.
-¿Cuánto tiempo pensó que me engañaría,
Mister Happersen?- Preguntó con voz serena.-
-Se lo puedo explicar, señor...- Explicó con voz temblorosa Happersen.
Lex Luthor se giró con violencia.
-¡No me importa! ¡Nadie me engaña y se queda sin su castigo!- El rostro de Lex mostró su enfado.- ¡Está despedido! ¡Recoja sus cosas y márchese de mi vista a no ser que le agrade que le denuncie a las autoridades! Y el resto queda advertido. Que no descubra a nadie más malversando fondos o mis medidas serán aun peores. Pueden irse.-
Los ocho ejecutivos salieron de la sala de reuniones.
Lex volvió a mirar por la ventana y fumando con hondas caladas su puro.
El móvil de Luthor sonó, rompiendo la concentración de su dueño.
-¿Diga?... Doctor Hudnall, me alegra oírle.¿Tiene ya resultados satisfactorios? ¿No?... Doctor, le mandé a los laboratorios de Atlanta para que encontrara soluciones a mi problema, no a pasar un retiro... No insulte mi inteligencia, doctor, yo no insulte la suya... Escúcheme bien, si no me da resultados positivos dentro de cinco días, haré que recete Prozac en un asilo de los suburbios. ¿Le queda claro?-
Lex colgó con furia.
-Mister Luthor.- Le llamó la señorita Teschmacher, la rubia y
bella secretaria de Lex Luthor con un block de notas en sus manos.- Me dijo
que cuando la reunión terminara, desearía dictarme una nota de
agradecimiento al alcalde por lo de su próximo nombramiento como hombre
del año.-
-Ahora no, señorita Teschmacher.- Gruñó Lex.- Debo atender
asuntos más importantes. Llame a Mercy para que me tenga preparada la
limusina.-
-Como guste, señor Luthor.-
Lex Luthor salió de la habitación con paso firme, seguro como el de un león en su selva.
EDIFICIO DE PISOS “CURT SWAN”. SUR DE METROPOLIS.
-Cómo vera, este ático es toda una maravilla.- Sonrió
Sarah Swan, la joven casera (Solo 25 años) del edificio.-Amueblado y
todo, como puede comprobar.
La terraza del salón tiene vistas preciosas de la ciudad... si se fija
bien, allí a la derecha vera el edificio Luthor y un poco más
a la derecha, vera el Daily Planet ¿No es estupendo?-
-Sin duda.- Afirmó el posible inquilino de aquel ático.- Lo que
me sorprendió era su precio. Es toda una ganga, señorita Swan.-
-La verdad es que si, señor... ¿Cómo se llamaba?- Preguntó
Sarah.
-Kent... Me llamó Clark Kent.- Sonrió.
-Bueno, Clark... Puedo llamarte Clark ¿No?-
-Sí, claro. ¿Puedo llamarle yo Sarah?-
-Como quieras... Bueno, te confesaré porque es tan barato este ático.
Tu cara, por extraño que parezca, me hace confiarme y decirte la verdad.-
Explicó Sarah Swan.- El problema son los vecinos. En el piso 1D viven
los O´Connell, un matrimonio de ancianos que se pasan el día discutiendo.
Montan mucho escándalo, pero son muy amables cara al publico, como suelo
decir. En el 3C vive un seudo actor trasnochador. Tal vez le conozcas, creo
que se llama Josh No-se-que- más. Un tipo muy escurridizo. Me debe cinco
meses de alquiler y monta fiestas salvajes hasta las tantas de la madrugada,
y lo peor es que la policía no hace nada para que le pueda echar. Por
los demás, no te preocupes, son gente joven y trabajadora o familias
responsables. Veras que pronto de adaptas al ritmo de esta ciudad... Por que
no eres de aquí, se te nota.-
-Soy de Smallville.- Contestó Clark.
-¿Eso no está en Philadelphia?-
-No, en Kansas.- Corrigió Clark.
-Esto... ¿Seguimos viendo el resto?-
-Sí, por supuesto.-
Clark miró el resto del ático y sonrió.
-Me lo quedo.- Se decidió.
-¡Estupendo!.- Exclamó Sarah.- Creo que va a ser un placer tenerte
aquí... Bueno... Quería decir que siempre es bueno tener a un
hombre responsable y formal en el edificio... ¿Tienes trabajo fijo? Es
que si no, no me quedo tranquila... Ya sabes, por lo de los pagos y tal.-
-Es normal.- Comprendió Clark.- Tengo una plaza en el Daily Planet como
reportero de sucesos. Empiezo mañana a primera hora.-
-¿Eres periodista? ¡Vaya! No me lo imaginaba, te veía más
bien como abogado de oficio o corredor de bolsa... No sé, tienes más
pinta de ello. En fin, solo me queda darte la llave y que firmes el contrato.
Por cierto, se paga a final de cada mes.-
-Por mí bien.-
Clark firmó el contrato ese mismo día, Sarah dio la llave y su numero de teléfono por si algo necesitaba de ella. Por fin Clark se quedó solo, contemplando la ciudad de noche.
-Creo que merecerá la pena vivir aquí.- Pensó.
DAILY PLANET
Las oficinas del Planet estaban repletas de gente, periodistas y fotógrafos hiendo y viniendo de un lado a otro.
-¿Qué te parece mi idea, Lois?- Preguntó Jimmy Olsen a
la reportera sentada en su mesa, escribiendo otro de sus grandes artículos.
-Sinceramente, Jimmy- Respondió Lois sin quitar ojo a su monitor.- no
creo que a nadie le interese si existe o no un hombre anfibio en los mares de
occidente.-
-¿Y a alguien si le interesa que Lex Luthor organice una cena benéfica?-
Preguntó con tono jocoso Jimmy tras asomar sus narices por el monitor
de Lois.- Que sea el tipo más rico de Metrópolis no le convierte
automáticamente en noticia, según mi juicio.-
-¿Des cuando tu tienes juicio?- Se rió Lois.
Perry White salió de su despacho acompañado de Clark Kent.
-¡Atención a todos!- Gritó para llamar la atención el editor en jefe del Planet.- ¡Quiero presentaros a nuestro nuevo periodista, se llama Clark Kent y es uno de los más destacados reporteros del Smallville Herald. Espero que le recibáis como se merece.-
-¿Un nuevo reportero?- Se sorprendió Lois.
-¿Qué sucede, Lois? ¿Acaso tienes miedo de que sea capaz
de quitarte las noticias de verdad?- Jimmy soltó una carcajada.
-¡No seas absurdo, Olsen!- Rugió Lois.- Solo es que... No entiendo
como Perry ha aceptado contratar a otro reportero. El Planet esta entrando en
una crisis, apenas hay noticias de interés y aun así, traen a
un reportero de Kansas.-
Perry White se acercó a Jimmy y a Lois acompañado por el recién llegado Clark Kent.
-Clark, esta es Lois Lane, una de nuestras más destacadas reporteras
que ha tenido el Planet.- Presentó Perry a Lois.
-Encantado.- Clark le dio la mano a Lois.
-Lo mismo digo.- Dijo con sequedad ella.
Entonces Perry miró a Jimmy.
-Y él es Jimmy Olsen, el fotógrafo más joven y prometedor
del Planet.-
-Bienvenido, Clark.- Jimmy apretó fuerte y con cierta torpeza la mano
de Clark.- Si necesitas fotos para una primera plana, yo soy tu hombre.-
-Lo tendré en cuenta, Jimmy.- Sonrió Clark.
-Lois y Jimmy te explicarán como funciona el Planet.- Explicó
Perry.-Pronto veras que te sentirás como pez en el agua.-
-No lo dudo, Mister White.-
-Ya, bueno. Una vez más, Kent, bienvenido a bordo.- Terminó su
charla Perry mientras se dirigía a su despacho.
-¿Así que de Kansas?- Preguntó Jimmy.- Entonces habrás
oído hablar de ese hombre volador que se divisó en la zona. ¿No?-
-La verdad, Jimmy, he oído cosas sobre ese hombre volador, pero no les
di mucha importancia.- Contestó Clark mientras se subía las gafas.-Solo
son habladurías.- Entonces Clark miró a Lois.- Bueno, me gustaría
conocer todo esto más a fondo, y tal vez a vosotros... ¿Qué
os parece si vamos después del trabajo a tomar un café o algo
así?-
-Me temo, Clark, que no pueda ser... Y ahora, si me perdonas, debo terminar
un articulo.- Dijo Lois antes de irse con pasó firme.
-¿Dije algo malo?- Preguntó Clark al joven Olsen.
-No te rompas la cabeza, Clark.- Le aconsejó.- Lois es así con
todos. Tengo mi propia teoría. Tiene que ver con Alienígenas y
el Gobierno.-
-Seguro que es una teoría muy interesante.- Se rió Clark.
40 KMS A LAS AFUERAS DE METROPOLIS
La música se elevaba por encima del sonido del golpe que daba Albert
Coast a las teclas.
En aquel pequeño y poco iluminado sótano, Coast pasaba horas muertas
revisando archivos y cálculos una y mil veces.
-¿La Traviata?- Preguntó asombrado un intruso Lex Luthor al bajar
las escaleras seguido muy de cerca por su guardaespaldas Ottis- Desconocía
que le gustara Verdi, Mister Coast.-
-Creo haberle dicho que no viniera a molestarme a mi casa, Luthor.- Graznó
con su voz nasal Albert sin quitar sus ojos del monitor.- Si quería algo
de mí haberme llamado o mandado un E- mail.-
-Vengo por un buen motivo.- Sonrió Luthor.
-Se puede saber como usted y su gorila descerebrado han logrado burlar mis medidas
de seguridad.- Preguntó Coast tras girarse y mirar a la cara a Luthor.
-Soy el hombre más importante de Metrópolis y tengo que tener
mis recursos ¿No cree?-
-¿Qué @#%$ quiere de mí?- Preguntó con brusquedad
Coast.
-Vengo a proponerle una oferta muy importante y beneficiosa para usted.-
-Si es así, dígale a su matón que deje su pistola en un
lugar alejado de él.- Ordenó Albert.- No me gusta que mis “visitas”
traigan armas.-
Luthor le hizo un movimiento con su mano derecha a Ottis y el guardaespaldas dejo su pistola en una de las medio vaciás estanterías del sótano.
-Mister Coast.- Sonrió Lex.- Dentro de 24 horas le quiero en su nuevo puesto de director de mi nuevo departamento de “Asuntos extraoficiales” de mis industrias. Ganara medio millón de dólares a la semana. Esa es mi oferta. ¿La toma o la deja?-
Coast miró a Luthor con cierta parsimonia.
-Sabe de sobra que le odio.- Graznó.- Si no fuera por aquel incidente,
nunca hubiera trabajado para usted. ¿Por qué quiere que acepte
ese puesto?-
-Porque es el mejor informático y programador que conozco.- Dijo Lex
tras mirar el lugar en donde Albert trabajaba.- ¿No está ya harto
de esconder su intelecto detrás de estas paredes, a oscuras y con la
única compañía que la de su ordenador? Yo le propongo poder,
dinero, orgullo.-
Coast miró a Luthor, pero su mirada era distinta: Tenía un brillo extraño.
-¿Dónde he de firmar?- Sonrió Coast.
DAILY PLANET
Lois apretó el botón de baja del ascensor. Su trabajo por aquel día había terminado.
-¡Espera!- Oyó a alguien gritar. Eses alguien era Clark Kent.
Lois paró las puertas del ascensor para dejar entrar a Clark.
-Gracias, Lois.- Sonrió Clark.
-De nada.- Dijo Lois con brusquedad.
-No te caigo bien ¿Verdad?- Se percató Clark.
-Pues la verdad... Ni te conozco.- Respondió Lois.
-Eso tiene solución... En pocos días me conocerás mejor.-
-Ya, sí.-
-Aunque si de verdad quieres conocerme, deberíamos vernos fuera del trabajo-
Expuso Clark.- ¿Qué tal tomando un café?-
-Oye, Clark, Quiero que te quede clara una cosa: Solo somos compañeros
de trabajo, no esperes que además seamos amigos.- Le explicó Lois.-
Y mucho menos algo más.-
-Pero... ¿Tú que entiendes por un café?.- Preguntó
extrañado Clark.
Para entonces el ascensor ya había llegado a la planta baja y Lois se dirigió fuera de él.
Clark oyó ruidos de disparos... Venían a donde estaba el Planet, pero claro está, solo él los podía oír por sus “peculiares” habilidades.
Clark se lanzó sobre Lois para protegerla, tirándola al suelo.
-¡Kent!- Rugió Lois.- ¿Estás loco o...?-
Lois no pudo terminar la frase... Ante ella, un Toyota rojo huía de la policía. Los ocupantes del Toyota disparaban sobre el coche patrulla que les perseguía.
Clark miró fijamente a las ruedas del huido Coche y ardieron, haciendo que reventaran, perdiera el control y se estampara contra el escaparate de una tienda de ropa.
-¿Has visto eso?- Se asombró Lois.
-Sí... Es algo sorprendente.- Manifestó falsamente Clark antes
de ayudar a Lois a levantarse del suelo.
-Clark... ¿Cómo supiste lo de la persecución antes de que
la viera yo?- Se interesó Lois.
-Oí los disparos desde lejos.- Respondió Clark tras colocarse
su corbata.
-Eres muy raro. Clark Kent.- Hizo una mueca Lois.
ÁTICO DE CLARK KENT
Clark entró a oscuras a su hogar y encendió las luces a ciegas. Se quitó su chaqueta y le dio al botón de su contestador automático.
-Tiene dos mensajes.- Anunció con su voz mecánica el contestador.- Primer mensaje (PITIDO) Hola, Clark. Soy mamá. Llámanos para contarnos que tal tu primer día. Cuídate. Segundo mensaje (PITIDO)...Clark, soy Lana Lang. Sé que te sorprenderá que te llame. Pedí este numero a tus padres y me lo dieron. Dentro de cinco días llegó a Metrópolis para unos asuntos y me apetecería saber como te va todo y quedar contigo. Te llamare en otro momento. Un beso. (PITIDO) No hay más mensajes. –
Clark salió del baño con cara de asombró.
-¿Lana Lang?...- Musitó.
Clark se tumbó en su cama y miró al techo. Después de unos minutos así, Clark se incorporó, descolgó el teléfono y marcó un numero muy familiar para él.
-¿Mamá?... Sí, oí tu mensaje... Sí, mamá, es muy bonito todo... No, aquí no hay tanta paz... Sí, en cierto modo entiendo porque te fuiste a Smallville.... Bueno, digamos que no ha sido un primer día muy ajetreado... Sí, ya... Pues no te creas, tengo una compañera que es tremendamente desconfiada y malhumorada... Claro, pero... Muy bien, mamá... Sí, mamá, sé que nunca se puede juzgar a alguien por la primera impresión que se tenga de ella... Sí, yo debería saberlo mejor que nadie y tienes razón, lo siento... ¿Qué tal papá?... Ya sabes como es... Si luego es un buenazo...Ya... No, sí en eso tienes razón...Claro... Sí, mamá, yo también os extraño mucho... Mamá, me llamó Lana Lang a casa... Sí, ya sé que le distes mi numero... No, no pasa nada, no estoy molesto...Sí, es un encanto de chica... Ya, bueno, de todos modos quiere que quedemos para vernos... No, no sé si me hace ilusión o no...Ya, ya lo sé... Mamá, escuchame un momento...Sí... Mamá, por favor, escuchame un momento... Gracias. Veras quisiera que me hicieras un favor... Muy bien, ¿Aun eres capaz de confeccionar ropa como cuando era pequeño?... ¿Sí? Bien, mañana iré a casa y te contare de que va todo... Besos, mamá... Sí, lo sé... Adiós.-
Clark Colgó y acto seguido sonrió. Se metió en la cama y decidió dormir un poco. Mañana sería un gran día.
-Sin lugar a dudas, merecerá la pena vivir aquí.- Pensó antes de acomodarse en la cama y cerrar los ojos.
CONTINUARĮ...