spidey-chica
Tras ser picado por una araña radiactiva, Peter Parker se convirtió en un héroe diferente a todos, en... SPIDERMAN.
Años después de convertirse en el Trepamuros favorito de New York, El legado y las mallas han pasado a su hija May "Mayday" Parker. Ahora ella es... La asombrosa SPIDERGIRL.

Número 1: Si éste es mi destino... por Gonzalo Álvarez-Alija

MIDTOWN HIGH SCHOOL. 9: 16 A.M

Lunes. La clase de estudios sociales de Ken Kool era la favorita de muchos de los compañeros de May "Mayday" Parker, incluso de ella misma.

-Bien, muchachos.- Sonrió Mister Kool.- Si ayer visteis la televisión o compráis algo mas que la Mad Magazine, Sabréis que nuestro presidente aprobó la orden de capturar a todo aquel "Prodigio" sea o no Mutante. Incluso a los 5F, de los cuales una de las alumnas de nuestro centro es miembro. Hoy Vamos a hablar de eso mismo: De los Mutantes, de los "Prodigios, como los llamaba Phil Sheldon. ¿Qué opinión tenéis de ellos?-
-¿Sube nota nuestra opinión, Profesor?- Pregunto con sarcasmo Moose, el grandullón de clase seguido de un coro de risas.
-En tu caso, puede que sí.- Respondió Kool.- Moose, ¿Qué piensas, si es que te has parado en ello, sobre los Mutantes?-
-¿Los Mutantes?... pues que son unos marginados. No quieren adaptarse a la sociedad.-
-¿No lo hacen o no les dejan hacerlo?- Preguntó a la clase Kool
-No les dejan.- Respondió Jimmy, el amigo de la infancia de May.- Ser Mutante es ser odiado sin motivo.-
-No creas que es así, Jimmy.- Dijo Kool.- ¿A alguno le suena el nombre de Magneto?
-Sí, el terrorista Mutante.- Respondió May.
-¡Así es!- Sonrió Kool.- Puso en jaque a muchos gobiernos y algunos Mutantes siguieron sus doctrinas como si fuera un Mesías.-
-Pero también el Doctor Muerte fue un tirano y era humano.- Expuso May.
-¡Cierto, May! Pero el caso de Muerte es distinto. ¿Alguien sabe por qué?-

Moose levantó la mano.

-¿Sí?- Preguntó Kool.
-Muerte llevaba Armadura de hojalata y Magneto una papelera en la cabeza.-

Un sequito de risas siguió de nuevo a las palabras de Moose.

-Sí... Puede ser.- Cedió Ken Kool.- Pero a la próxima vez, Moose, se más respetuoso con tus palabras. En fin... ¿Alguien más puede aportar algo nuevo?-

-La inmunidad diplomática.- susurró Courtney.
-¡Muy bien, Courtney!- Sonrió Kool.- Aunque Magneto logró ser dictador, por así decirlo, de una tierra, no tenía el mismo privilegió que Muerte. Por ello, a Víctor Von Muerte se le tacha de Monarca autoritario y no de terrorista como a Magneto.
Pero hay un punto que les une a estos dos Personajes históricos. ¿Sabéis el que? -
Se hizo un silencio en el aula.

-Las cicatrices.- Respondió Kool.- Muerte tenía la cara deformada, de ahí que ocultase su rostro tras una mascara, pero las cicatrices sufridas por Magneto no eran físicas, sino espirituales. Magneto era un judío en la época del Nazismo y la Segunda Guerra Mundial. Estuvo en un campo de concentración en Polonia. Eso le dejo huella.
Pero volvamos a nuestro tema: ¿Qué opináis de los Mutantes? Por ejemplo... Davida Kirby, que hoy la encuentro muy callada. Davida, ¿Qué opinas tú?-

-Pues... Para mí, los Mutantes son seres humanos con una alteración en su ADN, pero que cada vez hay más entre nosotros y que, por lo tanto, los Mutantes no son nuestros enemigos ni nada por el estilo, pueden ser nuestros hermanos, primos, amigos y compañeros.- Reflexionó Davida.
-¡Menuda idiotez!- Exclamó Peter Coberly.
-¡El idiota serás tú, Peter!- Rugió Davida.
-Calma, Chicos.- Ordenó Kool mientras miraba a Peter.- ¿Por qué piensas que eso es una idiotez?-
-Porque eso de ser Mutante es una maldita moda. Seguro que hay muchos que creen que ser Mutante es lo mejor, pero para mí no lo es. No deseo Mutantes cerca de mí.-
-¿Conoces a los Amigos de la Humanidad, Coberly?- Preguntó furioso Brad.- ¡Pues hablas como uno de ellos!-
-¡Olvídame, Miller!-
-Si tuvieras un hijo Mutante, ¿Lo repudiarías?- Preguntó Kool.
-Sí, sin dudarlo.- Afirmó Peter.- Seguramente le abriría la cabeza con un bate antes de que se supiera que es hijo mío. ¿Me va a suspender por ello, señor Kool?-
-No, Peter.- Respondió con seriedad el profesor.- Pero dime, ¿Te gusta algún cantante, actor o famoso en general?-
-... James Reinhold.- Respondió con sequedad Peter.- ¿Por qué lo pregunta?-
-Por el hecho siguiente: Muchas de esas estrellas, como ese actor de acción se han confesado y demostrado que son Mutantes.- Explicó Kool.- Reinhold es uno de esos Mutantes con capacidad de regeneración y por eso nunca usa dobles. Decidme más famosos.-
-Joshua Jackson.-
-Mutante.- Afirmó Kool
-Jenny Candy.-
-Mutante.-
-Diana Spears Álvarez.-
-No, pero se cree que su madre si lo es.-
-Bill Leon.-
-Mutante, sin lugar a dudas. Como veis, lo que decía Davida era cierto. Los Mutantes son cada día más y estoy casi seguro, que alguno de vosotros es Mutantes, pero por miedo no lo confesáis. Ese es el gran problema de nuestra sociedad, que aun tacha a los Mutantes de seres demoníacos.-
-¡Pues deberían matarlos a todos!- Gritó Peter.- Yo no voy a compartir mi mundo con monstruos genéticos.-

Entonces sonó el timbre que señalaba el final de la clase del señor Kool.

-Antes de iros, Chicos. Para dentro de dos semanas quiero que entreguéis un trabajo sobre los "Prodigios". Es individual. Podéis escoger a un solo "Prodigio" o a un grupo entero de ellos para reflejarlo en vuestros trabajos. También pueden ser Mutantes. Valen desde un grupo actual a uno clásico. Valoro mucho la opinión personal. Hasta mañana.-

May salió de clase acompañada su buena amiga Davida.

-¡Menudo estúpido ese Coberly!- Sonrió Davida.- Da miedo que exista gente como él, que piense que los Mutantes son los malos.-
-Ya, es algo muy desagradable.- Respondió May.
-¿Qué te pasa, chica?- Preguntó Davida.- Te veo muy afectada.-
-No, es que no dormí bien esta noche.- Mintió May, pues pensaba que si había mucha gente que opinara como Peter, sería peligroso para ella y su nueva vida heroica.

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C. COMERCIAL "LARSEN". MODAS "WATSON & STACY". 4:48 P.M.

Como cada Martes por la tarde, May iba a ayudar a su madre y a la amiga de esta, Jill Stacy, en su tienda de ropa.

Al entrar, Su madre se encuentra colocando los nuevos vestidos que acaban de recibir, mientras Jill atiende a unas clientas.

-Hola, campeona.- Saludó M J.- ¿Qué tal tu día en clase?
-Bien, ¿En que os ayudo?- Preguntó May.
-En nada, May.- Respondió Jill.- Tu madre y yo nos las apañamos hoy. Además, creo que cerraremos antes.-
-¿Por qué?- Se asombró May.
-Al parecer, la gente no quiere salir tras lo sucedido con los 5 F y ese asunto de los Mutantes.- Supuso M J.- Así que vete, llama a Davida e iros a dar una vuelta si quieres.-

-Creo que me iré a casa y empezare mi trabajo de estudios sociales.- Decidió May.
-Muy bien, campeona.- Sonrió su madre.- Nos veremos en casa.-

May salió de la tienda y se dirigió a la salida del centro comercial, cuando vio la pantalla de un televisor en la tienda de electrodomésticos. En ella se veía como se daba un informe especial sobre el rapto de la hija del multimillonario Felix Schigiel.

-¡Pobrecita!- Exclamó una señora de avanzada edad.
-Oí en la radio que la tienen en una fabrica abandonada, a las afueras de Brooklyn.- Explicó un joven.- La policía acordonó la zona.
-Lo peor es que nadie la podrá ayudar.- Murmuró un hombre con camisa de franela.- No les quedara otra que pagar el rescate, eso si antes no la matan.-

Algo en May le impulsó a salir por la puerta de emergencia y cambiarse sus ropas en las escaleras de emergencia, para vestir el uniforme de su tío Ben.

-Ya sé que prometí a mi padre que no me pondría el uniforme hasta no estar del todo preparada.- Pensó May.- Pero si no ayudó a la hija de Schigiel, me sentiré culpable toda mi vida.-

Y balanceándose en su telaraña, Spider Girl se dirigió al rescate.

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FABRICA "RUMIANTE FELIZ". A 10 KM DE BROOKLYN. 6: 18 P.M.

Stacey Serwin, conocida desde los quince años como "Cara de Ángel", sonreía a la hija de Schigiel.

-Seguro que ahora te gustaría estar en tu lujosa casita jugando con tus Barbies, ¿No es así, ratita?- Preguntó.- Pero yo no pude ser una niña normal, ¿Sabes por qué?-

Los ojos de la niña reflejaban miedo.

-Pues por qué a los doce años mi padre se fue de mi casa y a los seis meses, mi madre se pego un tiro en la cabeza.-Respondió Stacey.- ¿No te pareció enternecedora mi infancia? A mí tampoco.-

Sonó un ruido en el tejado.

"Sal" Y "Pimienta", las compañeras de fechorías de Stacey, cogieron sus automáticas y subieron en silencio por las poco iluminadas escaleras.

Al llegar arriba, las sombras se hicieron con el lugar.

-"Pimienta", tía, ¡tengo miedo!- Susurró "Sal"
-No seas una cagueta.- Gruñó "Pimienta".- Tal vez sea solo ratas. De todos modos, en cuanto nos den la pasta y matemos a la niñita rica, nos iremos de este cuchitril.-
-Es bueno saberlo.- Se oyó la voz de alguien retumbar en la planta.

Ambas chicas se pusieron nerviosas y dispararon a todas partes.

-¡Oh, vamos!- Se mofó la voz.- ¿Así me agradecéis que venga a visitaros?
-¡Sal, Zorra!- Gritó "Pimienta".

Una telaraña fue a parar a la boca de "Pimienta".

-¡Menuda boquita!- Exclamó con sarcasmo la voz.

De entre las sombras, salió Spidergirl quién golpeó en la mano, haciendo que su arma cayera al suelo, y en la cara a "Pimienta" y saltaba ágilmente de nuevo a las tinieblas.

"Sal" Temía por su vida. No sabía que le atacaba.

-No... No me haga daño, señorita monstruo.- Balbuceó la rubia aliada de "Pimienta".
-Aun no es tarde, chica.- Oyó "Sal".- Si te vas ahora, no te sucederá nada.-
-Pero... Son mis amigas.- Explicó "Sal".- No las puedo abandonar.-

Entonces sintió como un puño chocaba en su rostro, cayendo al suelo como un plomo y en la oscuridad, "Sal" vio los colores rojizos de Spidergirl.

-¿Quién eres?- Preguntó.
-Me llamo Spidergirl.- Susurró May tras envolver en su tela a "Sal"

Un cosquilleó en la nuca.
-¡Pues hoy morirás, Spiderboba!- Amenazó "Pimienta" tras coger una tubería y lanzarse sobre Spidergirl. May le propinó una patada en el abdomen a su rival y la pegó a una de las paredes con la telaraña.

-Quedaos quietecitas mientras voy a por la niñita.- Ordenó Spidergirl.- Con suerte os llevaran a un lugar más cómodo llamado Prisión para mujeres.-

May bajo a la primera planta y vio a Stacey con la hija de Schigiel. Le apuntaba con su revolver en la nuca.

-Un paso más, nenita, y la niña morirá con bastante plomo en su sangre.- Dijo.- ¿Lo captas?-
-Sí, pero deja a la niña que se marche.-
-No, eso no es lo que tenía pensado, Nenita araña. ¡Dios! ¿Sales con eso a la calle?-
-Escucha, si dejas ir a la niña y te entregas no pasara nada.- Explicó May.
-¿Entregarme?- Se rió Stacey.- He pasado los últimos diez años metida en prisión. No creas que voy a volver a ir.-

May saltó sobre ella en un descuido.

Stacey disparó, por suerte, may llegó antes y la tumbó. La bala dio en una de las tuberías de productos, haciendo que un chorro de agua hirviendo, que aun se conservaba del calentador pues las tres llevaban los últimos cuatro días usando las duchas de la instalación, y dándole en la cara a Stacey.

Stacey chilló.

-¡Mi cara! ¡Me has quemado la cara!- Repitió una y otra vez.

Spidergirl abrazó a la niña, que lloraba.

-Shhh. Tranquila.- La serenó.- No llores. Ya todo ha pasado.-

Sonaron sirenas de coches. Todo allí hay terminado. May caminó fuera de la fabrica, aun con "Cara de Ángel"gimiendo y maldiciendo.

-¡Me las pagaras! ¿Estas muerta, maldita @$%& con uniforme!- Amenazó Stacey.- ¡Esto no queda aquí!-

Spidergirl no dijo nada. Tan solo salió de la fabrica y la dejó a la niña con un policía que acababa de llegar.

-¡Espera un momento!- Oyó tras de ella.- Soy Joy Mercado, del Bugle. ¿Puedo hacerte unas preguntas?-

Spidergirl tan solo lanzó una de sus telas y se marcha balanceándose.

-Mi nombre es Spidergirl, Miss Mercado.- Gritó antes de perderse de vista.

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FOREST HILL. CASA DE LOS PARKER. 8. 24 P.M.

May entró por la puerta. Sus padres estaban de pie, esperándola en el salón. Ambos miraron a su hija.

Entonces, May se echó a llorar y se abrazó a su padre.

Peter le devolvió el abrazo.

-¿Cuál es el problema?- Preguntó Peter con una sonrisa.- Lo hiciste bien. Te vimos en la televisión.-
-No sabía lo que hacía, Papá.- Respondió May.- He arriesgado mi pellejo y el de esa niña. Casi la matan por mi culpa.-
-Si no llegas a actuar, esa niñita no estaría ahora con su familia.- Confesó él.- Con el tiempo lo veras mejor... Ahora ha sido un día duro. Muy duro.-

Silencio. Eso es lo que solo pudo ofrecer la noche de aquel día.

Nota del Autor:

A May Parker aun le esperan un centenar de sorpresas. Y a nosotros igual, fieles lectores. ¡No faltéis a la cita! Sin vosotros no somos nadie