hulk

Prólogo

Una enorme explosión tuvo lugar, y Bruce solo pudo reaccionar instintivamente arrojando a la trinchera a una sorprendida Rachel. Ni si quiera tuvo tiempo de salvarse él..

.....THE WORLDS PRESENTA:

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HULK: Año Cero. Capítulo 2: Nadie Volverá a Dormir
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por Diego Núñez (DNM)

Un enorme desierto se abría ante Bruce, sin saber por qué ni donde estaba comenzó a caminar. No tardó mucho en ver una colina de arena, no muy alta, se le ocurrió subir, quizá desde allí podría otear el horizonte. De pronto un grito partió el cielo en dos. Era la voz de un hombre, casi anciano. Venía de la cima de la colina, así que aceleró el paso para saber que ocurría. Al llegar, vio una enorme figura de color gris verdoso, que acababa de partir el cuello a un hombre de unos sesenta años, que yacía entre sus brazos. La enorme mole que había ante el, no tardó mucho en percibir su presencia y darse la vuelta. Al ver una nueva presa, soltó al viejo muerto arrojándolo con fuerza al suelo, sangraba mucho. Bruce intentó correr, pero tropezó entre la arena. Cayó y al mirar al frente, no vio la mole verde, tan solo vio un reflejo de si mismo. Antes de caer extrañamente desmayado, pudo ver la cara del viejo muerto, era su padre.

Una luz le hizo abrir los ojos, las pupilas no se le habían dilatado aún, así que le dolió.

- ¡Eh!¿Dónde..?¿Qué..? – Musitó extrañado.
- Buenos días Bruce. Un par de preguntas más y serías un excelente periodista, mejor que muchos. - Es un tío medio calvo, gordo, con gafas de pasta y barba oscura
- ¿Cómo dic...?¿Donde estoy? Espera... ¡la bomba! ¿qué ocurrió? ¿la detuvieron?
- Lo siento Bruce... es una pena... parece que algo falló en el último momento... y un monstruo horrible... usted se convirtió en... verde y grande... mató a mucha gente...
- ¿Qué? ¿Qué ocurrió que?
- ¡¡David!! Quedó advertido. – Era Thaddeus “Trueno” Ross. Estaba echando chispas casi literalmente. – Le dije que si seguía gastando esas patéticas bromas suyas a los pacientes de la instalación Timely haría que le despidieran. Voy a presentar un informe a su residente, y no tardarán en trasladarle de aquí. Lo siento Banner, ese es Peter David, un patético enfermero del complejo. Por suerte no volverá a molestarle.
- ¿Qué pasó señor? ¿Qué fue de la prueba de la bomba?
- ¡Oh! Todo salió perfecto. Fue todo un éxito. En el último momento se presentó aquí uno de los altos cargos de algo que llaman “SHIELD”, una fuerza de choque de la ONU o algo así, y le gustó tanto el proyecto que van a financiarlo y dirigirlo ellos mismos.
- Pero, ¿y la chica que se coló? ¿y Samson? Le dije que detuviese la cuenta at...
- Tranquilo Banner... la chica está bien, aunque en pocos meses tendrá un juicio por entrar ilegalmente en territorio del ejército y algunos cargos mas graves. Samson no detuvo la cuenta atrás. Parece que se le ocurrió improvisar sobre la marcha, probar la bomba directamente... sobre usted.
- ¿Qué? Está loco, podría haberme pasado cualquier cosa...
- Si, pero no pasó, de gracias y olvídelo.
- ¿Cómo que lo olvide? Podría haber muerto, ese Samson es un irresponsable.
- Tranquilo Banner, se han pasado toda la mañana y parte de la tarde de hoy haciéndole pruebas y no han encontrado nada. Está usted como un roble... o bueno... como ha estado siempre.
- Quiero hablar con Leonard. ¿Dónde está? Hágalo venir.
- Tranquilícese, le vendrá bien, está ahí fuera, le diré que entre.

En medio minuto, Leonard Samson estaba en la habitación gritando vítores por su recién conseguida hazaña.

- Tenías que haberlo visto, Bruce, una explosión verdosa, espectacular, dicen que se vio desde mas de cincuenta kilómetros de distancia. Todo salió perfecto, ninguno de los animales que dejamos en el campo de pruebas salió dañado.
- Así que ahora me consideras un animal.
- No... no quise decir eso...
- ¿Pero que coño te pasa? – Bruce se estaba comenzando a irritar. – Es que no entiendes que podía haber muerto, o haberme pasado algo peor.
- Pero Bruce, tu eres el mejor. Yo sabía que no te equivocabas, que tus cálculos eran correctos, sabía que todo saldría a pedir de boca y que por lo tanto no te ocurriría nada malo.
- Te dije que parases la cuenta atrás.
- Si, pero esto es mejor... ahora que hemos conseguido probar la bomba con humanos, hemos ahorrado muchos años de investigación...
- ¡¡Así que lo hiciste por eso!! Pusiste mi vida en peligro por ahorrar trabajo... eres despreciable.
- Pero Bruce...
- Vete, si me hubiese pasado algo sería culpa tuya... reza porque siga intacto.

Ambos rompieron a reir.

- Casi me lo trago tío... – Murmuró asustado Samson. - ¿De donde te has sacado una voz tan autoritaria?
- ¡Jajajaja! Nunca me han gustado tus métodos... y mucho menos que pongas en peligro mi vida pero... ¡lo conseguimos!
- Si, tu proyecto es perfecto.
- ¿Y estoy completamente sano?
- Sí, los médicos han hecho todas las pruebas que se les han ocurrido. Falta el resultado de alguna, pero estas fuerte como un roble... o... como su equivalente en la escala “Banneril”
- Muy gracioso... Anda, márchate, va a ser la hora de la cena y quiero descansar.

Leonard salió. En estos momentos, Bruce solo quería comer algo y volverse a dormir para olvidar todo lo que había pasado. Cuando se estaba acercando al postre un hombre entró en su habitación. Era bajito, con el pelo revuelto y unos cincuenta años, fumaba un puro, y padecía estrabismo.

- Dr. Banner... supongo... – Tenía la voz muy ronca. Tosía bastante.
- Dios... ¿y ahora de que circo se ha escapado este tipo? – Murmuró el científico para sus adentros.
- ¿Disculpe? – Inquirió el hombre, dando a entender que había escuchado el murmullo.
- Sí, soy yo. ¿Quién es usted? ¿Qué hace en mi habitación?.
- Teniente Columbus, John Columbus. De la policía científica.
- No debería fumar en una instalación como esta... – A Bruce le molestaba el humo del tabaco.
- No debería decirme lo que debo o no debo de hacer. Aquí mando yo.
- No exactamente... mas bien el Sistema Homologado Internacional de Espionaje Logística y Defensa... – murmuró de nuevo, sarcástico- al menos que yo sepa...
- ¿Disculpe? – Esta vez sonó mucho mas fuerte que la anterior.
- Oh... no he dicho nada... será la medicación... – Contestó Banner mientras señalaba el depósito de la orina, que colgaba como si se tratara del clásico “gotero”.
- No debería reprimirse tanto al hablar... parece cobardía... ¿sabe por qué estoy aquí?
- ¿Lo sabe usted? – Banner no pudo contener una pequeña risa, la situación le causaba extrañamente mucho placer.
- Su padre, Robert Banner ha muerto anoche.
- ¿Qué?- Las risas pararon en seco. Su cara palideció, y reclinó la espalda en la cama, asimilando la noticia.
- Eso mismo. La madrugada del domingo al lunes, es decir, esta noche pasada. En el cementerio de Alburquerque, donde, si mis datos son correctos se halla enterrada su esposa. – Se dirigió hacia Bruce, señalándole. – Su madre...
- Que el mismo asesinó. – Sentenció Bruce, como queriendo zanjar el tema.
- Si... eso mismo...
- ¿Y como fue? ¿Qué ocurrió?
- Un resbalón... un simple resbalón... – Dijo lentamente, saboreando cada una de las palabras. Hizo una pausa, que junto con la expresión de sus ojos era claramente inculpadora. – que bastó para abrirle la cabeza en una lápida... ¿Qué le parece?
- Grotesco...
- Aunque yo... tengo una teoría. La posición del cadáver... la forma en que se golpeó... hay algo que no me encaja. Alguien lo hizo. Estoy seguro.
- ¿Ah si? ¿Y quien cree que pudo ser?
- Bueno... la lista de sospechosos es corta, muy corta. Empieza con usted, y termina casi igual. Hay algún amigo de la cárcel que salió antes que el, y cuentas pendientes anteriores, pero nada definitivo.
- ¿No creerá que yo...? Estaba en casa... durmiendo, preparándome para esto...
- Lo sé, así que supongo que no le importará que en el futuro me acerque a usted con alguna pregunta...
- Claro que no, hágame saber todo lo que averigüe, por favor.

Había acabado de cenar, pero no tenía ganas de dormir. Llevaba ya unas cuantas horas desmayado, y ni siquiera había anochecido, así que se le ocurrió por alguna extraña razón, visitar a la chica. Salió de la habitación, para encontrarse a Betty, la hija de Ross, haciendo guardia ante su puerta.

- Ho-hola – Tartamudearon ambos al unísono.
- ¿Qué tal estas?
- Como un roble... o eso dicen... – comentó recordando el chiste de Samson. - por suerte no ha pasado nada.
- Me alegro... bueno, tengo que irme, mi padre me espera, solo quería verte.
- Un placer. – Sonrió como un bobalicón.

Ella se despidió con un beso en la mejilla.

Al llegar a la habitación de Rachel, la encontró gritando acaloradamente a la televisión. Estaba eufórica, viendo un programa de “camiones monstruo”.

- Disculpa... –susurró.

La chica no hizo caso, así que se repitió.

- ¡Disculpa!
- Eh... hola... – Dijo Rachel mirándolo extrañado.
- Me llamo Bruce Banner, soy el que ha montado todo esto – hizo un gesto con los brazos, como si toda la instalación fuese obra suya - ¿Cómo te llamas?
- Rachel, Rachel Jones.

La chica se levantó y se acercó a darle la mano.

- ¿Qué pasó? ¿Por qué te colaste en el campo de pruebas? – Preguntó el científico en tono amigable.

Rachel permaneció en silencio.

- ¿Tienes algún problema? ¿Algo que no quieras contarme? Sabes que te has metido en un buen lió... ¿Qué edad tienes?
- Diecisiete...
- Bueno, aún no tienes edad parar ir a la cárcel. – Rió Bruce. Al ver que ella no lo hacía paró. – Lo siento.
- Tranquilo, no te disculpes... No creo que la cárcel sea peor que mi orfanato.
- ¿Orfanato? ¿Estás en un hogar social? Yo me crié en uno. En el David que hay a las afueras.
- ¿Si? En ese estoy yo. ¿Qué te pasó?
- Mi padre asesinó a mi madre y lo metieron en la cárcel. Mis abuelos habían muerto años antes, y no me quedaban familiares.
- Vaya...
- ¿Y a ti?
- No lo sé, he estado ahí desde que tengo uso de razón.
- Que curioso, tengo treinta y dos. Cuando tu llegaste yo tenía quince entonces. Tuvimos que cruzarnos alguna vez.
- Si... – Rachel se rió levemente. - ¿Y que hiciste cuando te fuiste?
- Cumplí dieciocho y me dieron una beca para una universidad en Nueva York. A partir de ahí, todo ha ido mejor.
- Me alegro.

Rachel se levantó y se acercó a la ventana. Ya casi había anochecido y quería verlo. Bruce se quedó sentado sobre la cama de Rachel un rato. Ambos estaban recordando momentos distintos.

- ¡¡AAARRRGHHH!! – Bruce comenzó a gritar.
- ¿Qué co..? – Rachel se dio la vuelta para ver que pasaba.

Bruce no paraba de gritar, se le revolvía el estómago, y comenzó a vomitar. Se cayó al suelo.

- ¡¡AAARRGGGHH!!
- ¿Qué te pasa? ¡Un médico! ¡Que venga un médico! – Pedía Rachel desesperada.

De repente, la piel de Bruce comenzó a volverse de un tono gris verdoso, y sus músculos se hincharon. Sus venas palpitaban con fuerza, y parecía que fueran a estallar. El cráneo se le desencajaba, y sus gritos cada vez eran mas fuertes y graves. Empezó a palpitar compulsivamente, pero nadie apareció para socorrer los gritos de Rachel.

La mano de Bruce se aferró al tobillo de Rachel que permanecía aferrada a él. Los músculos de las piernas se le hincharon tanto que sus pantalones se rasgaron. A los pocos segundos había pasado lo mismo con su pecho y sus brazos. Agarraba con mucha fuerza a Rachel que había comenzado a llorar, no sabía si de dolor.

No había pasado ni un minuto, y ya había acabado de anochecer. La cara de Bruce ya no era su cara, la surcaba una expresión infantil... pero de psicópata. Se había convertido en una enorme mole de músculos, un monstruo. Su ropa colgaba a jirones. Se irguió. Continuaba agarrando a Rachel, por lo que la zarandeó bruscamente.

De repente, dos soldados armados irrumpieron en la habitación.

- ¿Qué pasa? ¿Qué son estos gritos? – Exclamó uno de ellos antes de ver el monstruo en que el pobre científico acababa de transformarse.
- Ayudadme... por favor... – Susurró Rachel desde el hombro de “Bruce”.

Unas enormes manos de color gris verdoso golpearon ferozmente a ambos soldados, que quedaron semiempotrados en la pared.

- ¡¡GROAARGH!! – Les gritó, como orgulloso de su supuesta hazaña.

Y de un salto, rompió parte de la pared y la ventana para caer al suelo y correr libre por el desierto.


Media hora después.

- General Thaddeus, el agente Gyllenhall ha despertado. – Comentó un soldado de alto cargo al general Ross.
- ¿Qué ha dicho? ¿Qué ocurrió? ¿Dónde está Banner? – “Trueno” Ross estaba echando chispas.
- Dice que apareció un monstruo, y que raptó a la chica. Les golpeó y perdieron en conocimiento. De Banner no sabemos nada, pero encontramos sus gafas en el suelo de la habitación.
- ¿Un monstruo? – Inquirió Ross extrañado.
- Si, una enorme “mole”* verde. Una especie de hombre verde. Seguramente sea un delirio, pero de ser verdad, eso explicaría los destrozos en la habitación. Estamos investigando, porque creemos que personal de la base pudo ver a ese monstruo corriendo hacia el desierto.
- Esto es una locura... envía una patrulla a investigar. Esto es una locura... ¿Un monstruo?

Continuará...

* Mole: Masa, “Hulk”.