stark
por Agustín Lobato

#2

Jueves, 9 de Noviembre. Mansión Wayne, 12:30 PM.

El inmenso comedor de la no menos inmensa mansión, reproducía el eco de los cubiertos que Alfred manejaba con exquisita delicadeza.

El café, la mantequilla y el pan fresco ya estaban listos junto a ellos, así como la prensa del día.

Una figura vestida con un batín negro entró por la puerta que daba a las estancias superiores.

-Buenos días Alfred.

-Buenos días, amo Bruce-Contestó el mayordomo, sin apartar la vista de su quehaceres.

Bruce Wayne se sentó a la mesa y dio un pequeño sorbo a su taza de café.

Alfred, que permanecía de pié a su lado, le dijo:

-Señor, eche un vistazo a las páginas 15 y 16 del “Gotham Gazzete”. Creo que las encontrará interesantes.

De inmediato, Wayne abrió el periódico indicado por las hojas descritas, y encontró una noticia que, en efecto, le llamó de inmediato la atención.

En solo 3 noches, 25 individuos de la peor calaña de la ciudad habían sido vapuleados, 5 estaban al borde de la muerte y otros 5 habían traspasado ese límite.

-¿Un psicópata más, señor?-Preguntó Alfred, mientras limpiaba el polvo de las interminables estanterías.

-No lo sé, Alfred-respondió Wayne- Desde luego, no es alguien que conozcamos, pero el periodista da los suficientes datos como para que me ronden por la cabeza un par de nombres.

Wayne se quedó pensativo un instante.

-De los 35, ninguno se merecía menos de lo que le dieron-murmuró-Pero no me gustan estos métodos.

-Hablaremos de ello esta noche me imagino-Insinuó Alfred.

-En efecto, amigo mío. De momento tengo que comportarme como Bruce Wayne.

-Ah, a propósito- dijo Alfred-El señor Fox ha llamado tres veces esta mañana.

-Wayne se levantó de la silla dejando el desayuno a medias y dirigiéndose a su despacho.

-Si Lucius llama tres veces en una mañana, es que debemos estar perdiendo millones por algún lado-murmuró Wayne-Gracias, Alfred. Yo me encargo.

-De nada ,amo Bruce-Contestó el mayordomo, y siguió con su rutinaria limpieza diaria.


Metrópolis, redacción del Daily Planet, 13:00.

Lois Lane corría por entre las mesas agitando un periódico local de Gotham, en dirección a la de Clark Kent, que estaba ensimismado escribiendo algún tipo de artículo.

-Smallville, deberías echarle un ojo a esto-Dijo Lois, y dejó caer el periódico sobre el teclado en el que hasta entonces había estado trabajando Kent.

Este echó un breve vistazo a las páginas que le mostraba su esposa y compañera, y acto seguido le devolvió el periódico.

-Estoy al corriente, Lois.

-¿Y?- Respondió ella con evidente gesto de contrariedad.

Clark se giró y le miró a la cara.

-Ya he hablado con “él”-Dijo, haciendo una inflexión de voz al pronunciar el último artículo.-Dice que se encargará de ello.

Lois, aun mas contrariada, se sentó sobre la mesa de trabajo de su marido, y acercándosele al rostro murmuro:

-Clark, lo que os traigáis entre manos dos tipos que vestís con pijamas de colores no me incumbe en este momento. ¡Te habla Lois Lane la periodista, y aquí hay una noticia!

Clark se volvió y seria y secamente le respondió a su esposa:

-Lois, cariño. Cuando “él” dice que”él” se ocupa, nadie debe ir a meter las narices. Deberías saberlo. Además ¿no te parece que tenemos bastante con lo que ya hay aquí? Mira esto-Dijo, señalando una foto borrosa que aparecía en el blog de un aficionado a las leyendas urbanas de Metrópolis, en la pantalla de su ordenador.

-¿Y eso que es, Clark, otro sonado con pijama?

-Lo he revisado a fondo y en efecto, eso parece. El chico del blog lo describe como una especie de Superman encapuchado y de ojos enormes colgando de una cuerda, que ayer ha evitado dos atracos en una sola manzana. Mi vista me dice que la foto no es ningún montaje, por muy mala que sea.

-Mejor para ti ¿no?-Contestó Lois en tono socarrón- Menos trabajo para mister “salgo volando”

-Clark hizo un gesto con un dedo conminando a Lois a que bajase la voz.

-No sabemos quien es ni que quiere Lois-le dijo , casi en un murmullo-así que esto es un trabajo para.... ya sabes para quien.

-No irás a salir corriendo hacia una cabina telefónica, ¿no Clark?

-No por ahora, amor mío.-Contestó, besando levemente a su esposa en la mejilla-Debo volver a re-escribir el artículo que me has borrado dejándome caer de golpe el periódico sobre el teclado.

Lois se bajó de la mesa, y se alejo de la misma con gesto contrariado murmurando:

“Le amo, por Dios que le amo, pero es un santurrón”

Entretando, el “santurrón” estaba mas preocupado por aquel nuevo visitante en mallas y su posible conexión con lo de Gotham de lo que nunca hubiera reconocido ante su esposa.

Gotham City. Cueva bajo la mansión Wayne, 20:03.

Bruce Wayne hacía trabajar a sus ordenadores a toda velocidad, cotejando datos sobre el individuo que había irrumpido con tanta fuerza en las tres últimas noches de Gotham.

Alfred bajaba las escaleras portando una bandeja de plata, sobre la que reposaba un plato con un par de sandwiches.

Cuando hubo llegado a la altura de la mesa de trabajo de Bruce, dejó la bandeja en el sitio destinado a tal efecto.

-Gracias Alfred- Dijo Bruce sin moverse y tomando un sándwich.

Sorprendido, el mayordomo preguntó:

-¿Esta noche se digna cenar señor?

-Creo que voy a necesitar fuerzas.

-¿Sabemos ya a que nos enfrentamos, amo Bruce?

Wayne se quedó pensativo, observando como las máquinas manejaban datos ante sus narices, se giró levemente en dirección a Alfred y dijo:

-Yo, creo que sí. Estoy esperando que estos trastos hipercaros me den la razón.

Alfred cogió el periódico que le había ofrecido a Bruce esa misma mañana, y que seguía abierto por las mismas páginas.

-Aquí hablan de heridas “provocadas por entre una y tres hojas cortantes”-Pensó en voz alta-¿El Segador de nuevo, señor?¿O Freddy Krueger?

De repente, el ordenador mostró una serie de imagénes del mismo individuo.

Había llegado a la misma conclusión a la que Bruce Wayne había llegado ya nada mas leer la prensa.

Señaló la pantalla con el dedo índice de la mano derecha.

-Aquí está nuestro hombre, Alfred.

-Pero...-el mayordomo se quedó callado por un instante....-¿Este no es “de los buenos”, señor? Y además ¿Qué hace aquí?

Levantándose de su asiento y ajustándose su capucha , Batman contestó fríamente:

-No lo sé, pero voy a averiguarlo.

El rugido del motor del Batmovil dejaba a Alfred recogiendo el sándwich sobrante.

“Al menos ha comido uno”-Pensó.

Algún tugurio de Gotham. 23:00

En efecto, la fama de enorme burdel de Gotham era mas que merecida. En solo tres noches, Logan se había metido en algunas de las mas memorables trifulcas de su vida, y esta noche no iba a ser distinto, a juzgar por la pandilla de motoristas con ganas de marcha que acababan de entrar por la puerta.

Cinco. Uno de ellos, el mas pequeño, por cierto, era inequívocamente el jefe. El resto parecían recién salidos de un campeonato mundial de culturismo.

El pequeño gritó:

-¡Quien es el gilipollas que ha aparcado su moto en nuestro sitio!

Logan sonrió con ganas. Mas fácil imposible.

Se caló el sombrero aún mas, se levantó, y comenzó a caminar en dirección a los cinco individuos que acababan de entrar.

Los tacones de sus botas de piel de serpiente retumbaban entre una muchedumbre callada ante la imponente presencia de aquellos cinco tipos.

“Deben de ser los chulitos locales”, pensó Logan.

Cuando hubo llegado a una distancia prudente del lider de la pandilla, levantó su mano derecha suavemente con un dedo extendido.

No dejaba de mirar al suelo para que nadie pudiese verle la cara, pero tenía controlados los cinco pares de pies que tenía enfrente, por si hacían algún movimiento sopechoso.

-He sido yo, señor profesor-Dijo al fin-¿va a castigarme?

El jefe de la banda dibujó una expresión de furia incontenible en su rostro.

-¡Sal a la puta calle enano!-gritó -¡Te vamos a enseñar a aparcar bien!

-Si, no queremos destrozar el bar de Jesús ¿eh colega?-Dijo uno de los matones, dirigiéndose al barman que asintió temblando.

Lo primero que miró Logan nada mas salir fue el estado de su motocicleta.

Al menos no la habían tocado, lo que era señal de que estaban esperando al dueño para destrozarla a conciencia y darle así su particular lección.

En unos instantes, el mutante estuvo rodeado por los 5 tipos, con el mas pequeño ante él.

-Bueno, cow-boy-Le dijo- ¿Por dónde quieres que empecemos?¿Por tu moto o por ti?

Logan hizo un gesto con las manos pidiendo calma.

-Al menos dejadme que me quite el sombrero ¿ok? Es una herencia familiar.

-Claro, pequeñín. Que quede algún bonito recuerdo de ti.

Logan se quitó el sombrero y lo depositó lentamente en el suelo con su mano derecha. De la izquierda, habían comenzado a surgir lentamente unas afiladas garras de metal.

De repente, una cortina de humo les envolvió a todos.

Se oyeron varios golpes y gritos antes de que el humo desapareciese, y cuando lo hubo hecho, la banda de motoristas estaba colgada de una viga boca abajo, amordazados y maniatados.

Logan no se sorprendió ni lo mas mínimo.

Llevaba oliendo toda la noche a alguien que le seguía.

Lo que no esperaba era girarse y encontrarse de bruces con una siniestra figura con forma de murciélago, que hasta ese momento no había visto.

-¿Que haces aquí?-Preguntó Batman.

Lobezno se enfundó las garras disimuladamente y recogió su sombrero.

-Gracias por tu ayuda, Drácula, pero créeme no era necesaria-dijo, calándose de nuevo el gorro de cow-boy.

Batman dio un paso al frente, saliendo un poco de la oscuridad en la que se encontraba semi-escondido y dejando entrever su rostro encapuchado.

-Nombre :Logan, Altura: un metro y 60 centímetros. 88 Kilos de peso. Nombre en clave dentro de la Patrulla X, Lobezno. También conocido como Arma X cuando trabajabas para el departamento H del gobierno de Canadá, y como “parche” en la isla de Madripur. Entrenamiento de samurái. Posees tres garras retráctiles en cada puño y dicen que te regeneras si te cortan o algo así, así que mejor intentémoslo por las buenas. No tengo ganas de jaleo esta noche.

El Señor de la Noche soltó su discurso y dejó a Lobezno sorprendido por primera vez en mucho tiempo, aunque ninguna de sus facciones revelaba tal sensación.

-¿Tu eres ese Batman no?-Contestó Lobezno.-Pensé que eras una especie de leyenda urbana.

-Muchos lo piensan, y es mejor que siga siendo así- espetó Batman.

-Bueno batsy, y dime, ¿Cómo sabes tanto acerca de mi humilde persona?

-Me gusta saber con quien trato cuando alguien se mete a armar jaleo en mi ciudad sin permiso. Las palabras “mi ciudad” fueron pronunciadas con especial ahínco.

-Bueno, a juzgar por lo que he oído de ti, no creo que hubieras tratado mucho mejor a esa gentuza.

Echa un vistazo a esa viga poblada de macarras colgantes.....-Señaló Lobezno a los motoristas que intentaban hacerse oir sin éxito.

Batman salió del todo de la oscuridad, y respondió.

-Esos estarán ahí cuando llegue la policía, no en un depósito de cadáveres.

-Vaya, así que ese es el problema.-Contestó Lobezno-Al Supermurciélago de Gotham no le gustan los cadáveres.

Batman torció aún mas el gesto y frunció aún mas el ceño.

-No me gustan los cadáveres ni los que vienen a convertir mi ciudad en un campo de batalla, Lobezno.

No se podía decir que Lobezno estuviese asustado. Eso era casi imposible. Pero era indudable que aquella figura le estaba impresionando mas que ninguna otra que hubiese conocido en su vida. “Magneto pagaría una millonada al estilista de este tipo”, pensó.

Además, por lo que Logan sabía sobre Batman, este podría ser un vampiro que disparase rayos x por los ojos ,cohetes por los dedos y fuego por la boca.

Nadie en realidad creía en su existencia en New Jersey, así que decidió no buscarse demasiados problemas.

-Solo estoy de paso, Bat-tipo. No se me ha perdido nada en tu ciudad, en realidad solo quería conoc......

Lobezno interrumpió su frase y se giró, como si inconscientemente supiera que Batman no le haría daño a traición. Husmeó en el aire y dijo:

-¡Eh, Batman, tenemos compañía!

Unas risas enloquecidas comenzaron a surgir de todas partes.

Unas carcajadas que helaban la sangre.

-¿Cuántos, Lobezno? Preguntó Batman mientras miraba alrededor, sin acertar a ver nada.

-Treinta-Respondió el mutante, desenfundando sus garras.-Quizá mas.

-¡Nada de muertos, Logan, guarda esas garras!-Le gritó Batman, sin mirarle.

Logan se giró por un instante y vió los pequeños dardos en forma de murciélago que Batman tenía preparados entre sus dedos.

-Pues entonces nada de baticosas, chaval. Somos nosotros contra ellos ¿vale? ¡Cuando acabe esto ya discutiremos sobre métodos de danza!

De repente, las risas cesaron. Sin darse cuenta, como buenos guerreros entrenados que eran, Batman y Lobezno estaban prácticamente espalda con espalda, para cubrir todos los flancos posibles.

Escudriñaron a su alrededor y no vieron nada.

-Siguen estando ahí, “orejas”.Los huelo.-dijo Lobezno.

De pronto, una risa aún mas espantosa cortó el silencio de la noche del callejón.

Lentamente, una figura familiar para Batman se acercaba a la luz de una farola.

Apoyándose en la pared dijo:

-Vaya, vaya. Al “batipelma” le gustan ahora los hombretones peludos más que los jovencitos imberbes ¿eh?

Con un gesto de su mano, Joker hizo avanzar a sus secuaces.

De repente, Batman y Logan estaban rodeados por no menos de 50 tipos maquillados de payasos salidos del infierno, armados hasta los dientes y con no muy buenas intenciones......