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THE WORLDS PRESENTA:

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HÉROES DE ALQUILER nº5: Historias para no Dormir
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por RugalB

-Aquí está. William Reginald Stryker- dijo Misty, mirando la pantalla de su ordenador. Claudio, el ayudante de Bushmaster, les obsequió con un disco con información sobre Luke para conservar todos sus dientes.

-¿Qué dice?

-Treinta y cinco años, soltero, vive con una chica, Reva Connors…

-Sí, es ella.

-Ha estado unas cuantas veces en la cárcel, siempre por motivos de droga. Vaya, vaya. Parece que últimamente ha estado trabajando para los Tigres Dorados.

-¿Qué es eso?

-Una especie de mafia china. Se dedican al tráfico de droga en esta zona. Han tenido problemas con los chicos de Kingpin, y ya ha habido varias peleas con algunos inocentes muertos. Danny lleva un par de meses detrás de ellos. Además, dentro de dos días tengo una reunión con algunos representantes de vecinos de la zona, y creo que nos van a contratar para hacer algo al respecto.

-Pues contad conmigo.

-Por supuesto.

-¿Pone alguna dirección donde pueda encontrar a Stryker o a Reva?

-Sí, aquí está. Voy a imprimirte el informe completo, por si quieres una copia.

-Vale, gracias. Voy para allá ahora mismo. ¿Puedo usar vuestro coche?

-No, lo siento. Colleen está ahora mismo haciendo un encargo y se lo ha llevado. Creo que no volverá en toda la noche.

-Bueno, iré andando. No está muy lejos.

- - -

-Lo siento, guapa, no puedes pasar- el enorme guardia de seguridad se interpuso entre Colleen y la entrada del club, un club de mala muerte en un callejón de mala muerte. -La gente como tú no es bienvenida dentro. Su presencia suele provocar peleas.

-¿La gente como yo? ¿Cómo soy yo?

-No lo entenderías.

-Escucha, soy detective privado, estoy trabajando en un caso, y necesito entrar.

-Pues lo siento pero no puede ser.

-Es igual, chico, está conmigo- un hombre alto, de pelo castaño y ojos oscuros, con una larga gabardina, que esperaba detrás de Colleen para entrar, acudió en su ayuda.

-¿Estás seguro?- preguntó el guardia.

-Sí. Déjanos pasar.

El hombre le hizo un gesto a Colleen y ésta accedió a entrar. En el interior del club descubre que el local era más amplio de lo que aparentaba desde fuera. La luz era muy tenue, casi era difícil ver por dónde caminaba, y una capa de humo de tabaco tan espesa que casi había que apartarla con la mano invadía todo el lugar. La gente tomaba unas bebidas que Colleen no podía identificar, y la miraban al pasar como si fuese vestida de payaso, como un tanto sorprendidos. Un grupo tocaba sobre el escenario, y aunque no eran muy buenos, daban algo de ambiente a la sala.

El hombre de la gabardina condujo a Colleen hasta la barra y la invitó a sentarse y a una copa.

-¿Eres detective?- dijo Colleen para iniciar conversación, tras las correspondientes presentaciones.

-¿Por qué lo preguntas?

-Porque sólo hay tres tipos de hombre que llevarían una gabardina como esa: un detective, un exhibicionista, y Keanu Reeves. Como he visto que llevas pantalones y que no eres Keanu, sólo queda una opción.

-Pues sí, soy detective. Aquí está mi tarjeta, por si alguna vez necesitas mis servicios.

-¿En serio eres detective? En realidad estaba bromeando.

-Pues has acertado.

-”Hannibal King. Detective de lo sobrenatural.” Espero que sea una broma.

-No, es completamente en serio. Te sorprenderías de lo que hay por ahí- dijo Hannibal con una sonrisa socarrona. -¿Y tú a qué te dedicas?

-Yo también soy detective. Pero yo de las de verdad- Colleen hurga en el bolsillo de su cazadora y saca una tarjeta mientras le devolvía una sonrisa aún más socarrona.

-”Knightwing Restorations.” Me suena-, dijo Hannibal guardando la tarjeta en su gabardina.- ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Estás trabajando en algún caso?

-Sí, estoy buscando a un chico que desapareció hace unos días. Sus padres me han dicho que suele venir por aquí.

-¿Tienes una foto?

-Claro- le enseña una foto de un chico de unos veinte años.

-Es Mark Davidson.

-¿Le conoces?

-Sí. Será mejor que te olvides de él-. Hannibal se puso serio de repente.

-¿Por qué?

-Es difícil de explicar, pero si siguieras con el caso te meterías en un terreno muy pantanoso.

-Pues no pienso dejar el caso. Sus padres me han contratado para encontrarle y eso es lo que voy a hacer.

El camarero tras la barra no despegaba el oído de la conversación desde que salió el nombre de Mark Davidson. Cuando los dos detectives comenzaron a discutir, se acercó al extremo de la barra y le dijo algo a tres tipos con pinta peligrosa que estaban allí apoyados coqueteando con una camarera. Inmediatamente se levantaron y se acercaron a Colleen y Hannibal.

-¿Para qué buscas a Davidson, King?- preguntó el que parecía el cabecilla.

-No soy yo, Jim-, respondió Hannibal. -Es esta señorita. Pero estaba tratando de convencerle de que no es una buena idea.

-Y yo le decía que me han contratado para encontrarlo y que pienso hacerlo.

-Davidson está bajo la protección de Deacon Frost, cariño-, dijo otro de los macarras. -Como tu amiguito el Cruzado sabe, Deacon Frost es intocable.

-¿Cruzado? - Colleen interrogó a Hannibal con los ojos.

-Te dije que era difícil de explicar- le respondió en un susurro.

-Así que, señorita-, el primero volvió a tomar la palabra con un tono algo grosero, casi empujando a Colleen, -si me acompaña a la salida podríamos charlar más tranquilamente. Este caballero no quiere peleas en su local- dijo señalando al camarero, que había seguido toda la escena y negaba con la cabeza acompañando las palabras de su amigo.

-No pienso moverme de aquí hasta que sepa algo de Mark Davidson. Sinceramente, no creo que entre los tres seáis capaces de reducirme.

-Colleen-, Hannibal trataba de disuadirla, -no sé si estás entrenada en algún tipo de técnica de combate o algo así, pero te aseguro que estos tíos no son como tú te crees.

Apenas acabó de hablar, fue tumbado de un puñetazo por el cabecilla. El grupo dejó de tocar, la gente en las mesas se levantó para ver que ocurría y comenzaban a murmurar. Inmediatamente, Colleen retrocedió, buscando algo más de espacio para moverse, y sacó una espada corta que llevaba a la espalda bajo su cazadora. Uno de los matones se abalanzó sobre ella, pero fue repelido con una patada en la cara, cayendo tras la barra. Colleen trató de convencerles de que todo eso no era necesario, pero fue inútil. Mientras Hannibal se encargaba del tercer tipo, Jim sacó un machete de su bota y cargó contra Colleen, que detuvo la puñalada con su espada.

Durante el forcejeo, algo extraño ocurrió. La piel de su atacante palideció, sus ojos tomaron un color rojo intenso y sus dientes se alargaron grotescamente como los de un animal. Colleen quedó petrificada, algo que aprovechó Jim para resolver el forcejo derribando a la mujer de un cabezazo.

-¿Qué coño es eso?- gritó Colleen aturdida desde el suelo.

-¡Colleen, estos tíos son vampiros!- gritó Hannibal, al mismo tiempo que tumbaba a su rival y se colocaba sobre él para rematarlo, clavándole en el corazón una estaca de madera que sacó de su gabardina. El vampiro estalló en una nube de polvo. -Son muy peligrosos y no sabes cómo tratarlos, lárgate de aquí antes de…

Pero no pudo acabar la frase, pues el que cayó tras la barra saltó sobre él y rodaron por el suelo. Al mismo tiempo, Jim corrió hacia Colleen blandiendo su cuchillo militar. La chica paró todos los golpes que el vampiro le lanzó, hasta que finalmente consiguió clavarle la espada en el estómago. Pero el monstruo no cayó. Volvieron a enzarzarse y Colleen volvió a alcanzarle, le hizo perder el machete y le abrió el pecho en canal, pero el monstruo no cayó; al contrario, se revolvió y consiguió desgarrarle el hombro con sus garras.

-¿Cómo se mata esto?

-¡La cabeza, Colleen! ¡Córtale la cabeza!- gritó Hannibal desde el otro lado del local, que ya se había deshecho de su enemigo.

Colleen cargó de nuevo contra él, que por las heridas estaba algo aturdido y no pudo reaccionar a tiempo. Al cortarle la cabeza, su cuerpo estalló también convirtiéndose en polvo.

Durante unos segundos, se hizo el silencio en el local. Paulatinamente, todos los ojos comenzaron a enrojecerse, brillando en la semioscuridad. Luego, los dos detectives fueron siendo rodeados, hasta que el chasquido de una pistola preparada para disparar rompió el abrumador silencio.

-¡Os aseguro que no son balas normales!- gritó Hannibal, lo más alto que pudo. -¡Lo mejor de Quincy Harker! ¡Será mejor que nos digáis dónde podemos encontrar a Mark Davidson y que nos dejéis salir de aquí!

-Lárgate de aquí, King- dijo el camarero. -Sabes que no eres bien recibido, pero sigues volviendo.

-Aquí estoy- dijo un chaval levantando la mano. Sus ojos no brillaban.

Y salieron del club, mientras el camarero seguía profiriendo amenazas.

- - -

-¿Tú también eres un vampiro?- preguntó Colleen a Mark.

-No, no lo es-, Hannibal respondió en su lugar. -Me habría dado cuenta.

-¿Cómo?

-No quieras saberlo.

-Os han contratado mis padres, ¿verdad?- interrumpió Mark.

-Sí, pero sólo a mí- respondió Colleen. -¿Por qué te fuiste?

-Mis padres son vampiros. Quieren convertirme.

-¿Y tú no quieres?- preguntó Hannibal, enfadado. -¿Si no quieres por qué te has convertido en uno de los lacayos aprendices de vampiro de la gente de Frost?

-Por venganza. El vampiro que los convirtió trabaja para Frost- respondió el muchacho. -Si me ganaba su confianza, podría aprender más sobre los vampiros y matarlo cuando menos se lo esperase. Sé que es estúpido, pero no tengo otra meta en la vida.

-¡Eso son gilipolleces!- gritó Hannibal, visiblemente irritado. -Por poco que te informaras, habrías conseguido contactar conmigo, con Quincy Harker o con el Doctor Extraño.

-¡Lo intenté! Fui varias veces a ver al Doctor Extraño, pero nunca estaba en casa. Tampoco pude localizar a Harker, y de ti no me fiaba mucho más que de ellos.

-Sabes que soy diferente.

-Eso dices tú.

-Un momento, estoy muy perdida- dijo Colleen, perdiendo un poco los nervios.

-Quincy Harker es uno de los mejores cazavampiros que existen- explicó Hannibal. -El Doctor Extraño es el mago más poderoso de la Tierra. Suele enfrentarse a todo tipo de criaturas sobrenaturales y esas cosas. (1)

-Vale, me da igual toda esa mierda- gritó Colleen, perdiendo completamente los nervios. -Te vamos a llevar a casa y vamos a aclarar el asunto. Si tus padres son vampiros, los mataremos, y luego volveremos y mataremos al que los convirtió; si no lo son, te quedarás y ellos y yo podré volver a casa sin que mi socia me eche la bronca porque no he cobrado.

-Bueno, está bien-, asintió el muchacho. -De todas maneras, no será necesario volver aquí. El que convirtió a mis padres en vampiro era el tío al que le cortaste la cabeza.

Tras una hora en coche, llegan por fin a la casa de los Davidson. Una muchacha, presumiblemente la sirvienta, les abre la puerta, y les invita a esperar en una salita mientras sube a avisar a los dueños de la casa.

-¿Era una vampiresa?- preguntó Colleen.

-No, era humana- respondió Hannibal.

La salita era una muestra del poderío económico de la familia, algo que ya habían podido notar en el exterior, con una enorme casa y un extenso jardín que la oscuridad no les permitió ver en todo su esplendor. Los sillones donde se sentaron parecían tener más años que la Constitución, por no hablar de los muebles y cuadros que llenaban las paredes, así como una pequeña escultura de piedra y un par de espadas y mosquetones de la guerra civil colgados en la pared.

Se oyen pasos en el pasillo y la criada vuelve a entrar, seguida de los Davidson, que aparecieron en pijama y con una bata, pues al parecer estaban durmiendo. Tras hacer una reverencia, la muchacha abandona la sala. Colleen mira a Hannibal, y éste asiente; los padres de Mark son vampiros. La madre de Mark corre a abrazar a su hijo.

-¡Qué rapidez, señorita Wing!- el padre de Mark corrió a estrecharle la mano. -¡Le estaremos eternamente agradecidos! Tome este cheque, le daré el doble de lo acordado.- Miro a Hannibal. -¿Este caballero le ha ayudado? ¿Cómo se llama?

-Vamos, señor Davidson. Sabe perfectamente quién soy. Soy Hannibal King.

-¿Hannibal…?

El señor Davidson retrocedió asustado. No había visto nunca antes a Hannibal, pero su reputación le precedía. Y sabía perfectamente a qué se dedicaba: cazaba monstruos, y los vampiros eran su especialidad.

De repente, la señora Davidson arrojó a su hijo contra Colleen, su piel pálida, sus dientes y uñas afilados, sus ojos inyectados literalmente en sangre. La desestabilizó un poco, y luego se abalanzó sobre ella y las dos cayeron al suelo. Mientras, el señor Davidson y Hannibal comenzaron a intercambiarse golpes. El detective consiguió sacar una estaca y trató de clavársela al vampiro, pero éste se resistió y el arma de madera cayó al suelo. Entonces se giraron las tornas, pues el señor Davidson agarró una espada de la pared, la puso sobre el cuello de Hannibal y comenzó otro forcejeo.

Colleen, mientras, trataba de desenvainar su espada al mismo tiempo que la señora Davidson la mordía en el cuello. Cuando realmente comenzó a temer por su vida, la vampiresa se convirtió en polvo, pues su propio hijo le había clavado la estaca de Hannibal en el corazón por la espalda.

-¡Mierda, me ha mordido! ¿Me voy a convertir?

-No-, respondió Mark, -debes beber de su sangre para convertirte. -¡Ve a ayudar a Hannibal!

Hannibal estaba a punto de ceder a la presión, pero de repente, su piel palideció, sus ojos se volvieron color carmesí y sus dientes triplicaron su tamaño. ¡Se convirtió en vampiro! Retiró a su enemigo de un empujón, quitándole la espada y decapitándolo. Se sacudió un poco el polvo que cayó sobre su gabardina y se giró hacia Colleen.

-¡Eres un vampiro!

-Sí, pero no soy como los demás- se abre la camisa y muestra una gran quemadura en forma de cruz en el pecho. -Es una larga historia.(2) Siéntate.

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Unas horas después, Deacon Frost recibe una visita.

-Señor Frost, usted no me conoce. Me llamo Mark Davidson. Soy uno de sus aspirantes a vampiro.

-Sí, te conozco. Eras muy prometedor. Hasta que te colaste en mi oficina y me estropeaste el desayuno- dijo Frost, dejando caer al suelo el cadáver de una joven.

-Verá, es por una buena razón- dijo el joven sentándose en una silla. Sólo por esa osadía quizá Frost ya le hubiera convertido, pues normalmente es temido hasta por los vampiros, y siempre recibe con los brazos abiertos a gente atrevida. -Si me conocía tan bien como dice, sabrá que estaba al cuidado de Dean y Joan. También supongo que sabe que Hannibal King y una tal Colleen Wing los mataron anoche.

-No, aún no me había enterado. ¿Qué motivo impulsó esta vez a King para molestarme de nuevo?

-En realidad, fue casualidad. Resulta que Dean y Joan no eran tan leales como usted suponía. Llevaban unos meses desviando cargamentos de su banco de sangre y vendiéndola a Europa. Me enteré hace unas semanas, pero ellos lo sabían, y pusieron precio a mi cabeza. Finalmente contrataron a Colleen Wing para que me buscase, y se encontró con King en uno de sus locales. Viendo mi oportunidad de eliminar a los traidores yo mismo con King involucrado, pensé que estaría contento si la tomara. Y así he hecho.

-No debiste precipitarte. King es un hombre inteligente, y cuando investigue a Dean y Joan descubrirá los negocios que llevaban y los desmantelará- Frost se levanta cogiendo un abrecartas y se acerca al chico, que le mira asustado, temiendo lo peor. -Sin embargo-, añade cortándose la muñeca con el abrecartas- me gusta tu valor y tu iniciativa.

Y dicho esto, muerde al chico en el cuello mientras éste sonríe con satisfacción.

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(1) Más sobre el Doctor Extraño en su colección regular.

(2) Si quieres saber más sobre esto, pásate por la colección Tales to Astonish y te lo contamos con pelos y señales.