EPISODIO 4: AL ABORDAJE

por RugalB

Son las dos de la madrugada en Nueva York. Un camarote de un lujoso barco atracado en el muelle 25 está vacío, hasta que una silueta verde oscuro se cuela por la ventana y se lía a patadas con la cama.

-Misty-, Colleen llama a su compañera por el transmisor-, Claudio no está aquí. Habrá ido a mear o algo.

-No creo. Según Luke, la luz no se ha encendido en los últimos minutos.

-Su cama está sin hacer.

-A lo mejor está un poco suelto y lleva ya un rato- interrumpe Luke.

-La luz del pasillo también está apagada-Colleen ignora el comentario, como si hubiera hablado el viento-. Debe de estar con Bushmaster haciendo…

-Parece que llega un helicóptero. Debe de estar arriba -la interrumpe Misty. -Vuelve a la lancha.

-No, espera, parece que vuelve.

Colleen se coloca detrás de la puerta y espera a que su víctima entre confiado.

-Uf, qué mal estoy. Debe ser algo que comí al mediodía.

-Hola -la chica le sorprende por detrás.

-Oh, mierda.

-Misty, lo tengo. ¿Quieres que le diga algo?

-Dile que le folle un pez.

-Dice que…

-La he oído.

- - -

-Buenas noches, doctor Burstein. Cómo está hoy nuestro experimento.

-Bien, señor Bushmaster. Pero insisto en que era demasiado pronto para traerlo.

-Ya se lo he explicado, necesito su protección ya. Ese maníaco puede atacar en cualquier momento. Bájenlo del helicóptero.

Luke espera escondido para salir a partirle la cara a Bushmaster. La llegada del helicóptero le ha hecho esconderse y esperar a ver qué va a salir de un helicóptero tan enorme que ni siquiera puede aterrizar sobre el barco. Una grúa baja lentamente una gran caja metálica en forma de cubo. En ese momento, Luke recibe la señal de Misty. Debe salir ahí ya y abrir unas cuantas cabezas. Sale corriendo hacia el helicóptero, y localiza a Bushmaster. Corre hacia él derribando guardias como si fueran muñecos.

-¡Eh, Bushmaster! ¡He vuelto! ¡Y esta vez te vas a enterar!

-¿¡Cage!? ¿No estabas muerto?

-Me temo que los informes de mi muerte fueron algo excesivos. No… ¿cómo era?

-Esta vez te has pasado de listo. Tengo algo que acabará contigo. Doctor Burstein, abra la caja. Y que salga con fuerza.

- - -

-Misty, ¿me oyes?

-Sí, Danny. Ya tenemos a Claudio.

-Bien. Pero Bushmaster no está ni en su despacho ni en su camarote.

-Debe de estar arriba. Acaba de llegar un helicóptero. Luke va a entrar en acción, será mejor que subas a ayudarle por si Bushmaster tiene algún as bajo la manga.

-De acuerdo, voy para allá.

- - -

La caja se abre. Dentro está oscuro, no se ve nada. Luke tensa los músculos. Se oye un bufido en el interior. Cuando la puerta termina de abrirse, haciendo un ruido al llegar la puerta metálica al tope. Se oyen unas fuertes pisadas y el barco entero tiembla. Una enorme figura gris sale corriendo de la caja y carga contra Luke que, desprevenido ante un atacante de semejantes características, es arrollado y acaba estampado contra las cajas entre las que se escondía un minuto antes.

El enorme guardia de Bushmaster se acerca al caído Luke y entonces puede distinguirlo bien. Viste completamente de gris y lleva un cuerno en la cabeza como un rinoceronte. Todo su traje está decorado con este motivo. Es especialmente corpulento rozando los dos metros y medio y una espalda anchísima.

Al acercarse, levanta el puño sobre Luke con intención de rematar la faena. Sin embargo, parece que algo le detiene en el último momento.

-¿¡Luke!?

-Eh... Ah... ¿Rinoceronte?

-No, soy yo, Kris. Tío, creíamos que estabas muerto.

-Pues no lo estoy. ¿Qué coño te ha pasado?

-Bushmaster me ha hecho superfuerte. Dice que soy más fuerte que la Cosa. ¿Y tú qué has estado haciendo?

-¿Qué coño haces, imbécil?-¾les interrumpe Bushmaster al borde de un ataque de nervios.- ¡Cárgatelo!

-Pues, como ves - sigue Luke-, me he pasado al bando de Puño de Hierro y voy a acabar con Bushmaster.

-No puedes hacer eso.

-¿Por qué no?

-Porque es el jefe.

-Ya no. Y ahora, si te apartas, tengo que darle unos azotes. Cuando acabe podemos ir a tomar unas cervezas. Te presentaré a Puño, es un tío majo.

-No puedo dejarte que lo hagas.

-Bueno, entonces…

Y sin acabar la frase, le da un puñetazo a Kris en la barbilla, con el único efecto de hacerle retroceder unos pasos, ni siquiera cae. Luke sigue pegando. En el estómago, en la cara, pero no cae. Finalmente, el monstruo reacciona y contraataca. Luke apenas puede parar sus golpes, hasta que finalmente le conecta uno que lo lanza otra vez de vuelta al lado de su antiguo jefe.

Bushmaster, asustado, trata de dirigirse al helicóptero para huir, pero Luke se lo impide lanzando la enorme caja que trajo a Kris contra él, haciéndole caer al agua en una enorme explosión, que acaba incluso por incendiar el barco. Al ver esto, el gigantón embiste de nuevo a Luke, permitiendo que Bushmaster huya hacia el interior del barco seguido de sus guardaespaldas. El doctor, en cambio, parece estar disfrutando de la pelea, viendo cómo sus dos experimentos más preciados deciden cuál es el más satisfactorio.

En ese instante, Puño de Hierro llega a la cubierta, cruzándose con Bushmaster. Le ignora y se acerca a ayudar a su compañero, pero éste le grita que se olvide de él y vaya a por el mafioso, mientras que las dos creaciones del doctor Burstein luchan en un duelo de titanes, en el que cada golpe resuena por todo el puerto como si el mundo entero se viniera abajo.

Luke está agotado y dolorido; dos palizas en la misma semana le pesan a cualquiera. Kris, en cambio, no muestra síntomas de agotamiento, no tiene heridas, incluso parece que contiene los golpes. Finalmente, lo coge del cuello y lo alza en el aire.

-Luke, no me obligues a hacer nada más.

-¿Qué te han hecho? ¿No respetas ya ni a los amigos?

-No es eso. El jefe confió en mí y no puedo fallarle.

-¿Y qué precio vas a pagar para eso? ¡Te han convertido en un monstruo!

-No. Cuando me quite el traje seré normal otra vez.

-¿Y cómo se quita? ¿Cómo estás tan seguro de que se puede quitar?

Kris se gira hacia el doctor Burstein, que le devuelve una mirada de terror. El traje no se puede quitar, está claro. Suelta a Luke y se acerca al doctor, gritándole, casi suplicándole, que le diga cómo puede quitarse el traje para dejar de ser un monstruo, pero su única respuesta es el silencio. La rabia le invade, y se abalanza furioso contra Burstein.

-¡Hijo de puta! ¿Cómo te atreves a hacerme esto?

-¡Lo siento, muchacho, eran órdenes de Bushmaster! Yo…

-¡Cállate! -lo tumba de un puñetazo con la fuerza de un buldózer. - ¡Cabrón! ¡Me has arruinado la vida! ¡Hijo de puta!

Sigue golpeándolo, una y otra vez. Ni siquiera la cubierta aguanta semejante castigo. Luke se acerca y le pone la mano en el hombro, trata de sujetarlo, pues Kris no se ha dado cuenta que el doctor está muerto desde el primer puñetazo.

- - -

Puño de Hierro corre por los pasillos tras Bushmaster, derribando puertas y guardias por igual. Finalmente, le alcanza cuando estaba entrando en su despacho.

-No hay salida, Bushmaster.

-Por favor, no me mates. Te pagaré el doble de lo que te pagan.

-Yo no quiero dinero, y menos de usted.

-Señor Rand, ya sé quién es vuestro cliente, y no es mucho mejor persona que yo.

-Lo sé. Pero Misty ya ha hecho un trato con él. Además, después de lo que le hizo no creo que le gustara la idea. La dejó tan mal que ni siquiera ha podido venir. En el fondo ha tenido suerte, porque ella no hubiera sido tan benevolente como yo.

-¿Qué quieres de mí?

-Para empezar, quiero que te deshagas de aquellas fotos de mi cliente.

Bushaster abre una caja fuerte detrás de un cuadro.

-Aquí están. Las fotos y los carretes.

-¿Seguro que no tienes copias?

-Seguro.

-Te advierto que tenemos a Claudio y nos lo contará. No parece el típico que aguanta un interrogatorio. No me hagas volver a por ti.

-No, está todo ahí.

-Bien. Ahora, debes darme tu promesa de que te entregarás a la policía.

-De acuerdo…

-Y por último -Danny le da un puñetazo en la cara. Bushmaster cae al suelo, dolorido.- Es algo preventivo. Si no haces lo que te he dicho, te romperé algo más que la nariz.

Se despide socarronamente y cierra la puerta del despacho. Para su horror, Bushmaster descubre que Misty estaba detrás escondida, esperando que su amigo se marchara para hacer el trabajo sucio que él no es capaz de hacer.

-Hola, John.

-Maya…

-Es Misty. Pero da igual. Supongo que sabes por qué estoy aquí -se acerca a él y la pone una pistola en la frente.- Danny tiene razón, yo no voy a ser tan benevolente.

-Dios, no me mates. Me iba a entregar, lo juro.

-Me da igual. Quiero devolverte lo que me hiciste. Además, mi cliente me ha dicho que ahora te quiere muerto.

Y dispara.

- - -

-¿Diga?

-¿Señor Fisk?

-Sí, soy yo.

-Soy Claudio. Llevaba usted razón, su colega siempre acierta. Knightwing ha acabado con Bushmaster. Al final yo no he tenido que hacer nada.

-Mejor, así nos ahorramos problemas. ¿Dónde estás ahora?

-Estoy en la cárcel. Los de Knightwing me secuestraron para que les ayudara con lo de Cage y luego me entregaron. ¿Cuándo cree que puede sacarme de aquí?

-En un par de días. Cuando salgas, ven a verme y dame más detalles. Creo que podremos sacar cosas interesantes de todos los chanchullos de Bushmaster.

- - -

-¿Señorita Knight? ¿Han acabado con Bushmaster?

-Sí, señor. Está muerto. Yo misma me encargué. Aunque hubo algunos problemas. Creo que el caso llamará más la atención de lo que deseábamos.

-Ese no era el trato. Acordamos discreción.

-Lo sé, pero la cosa se complicó. Ha habido muchos muertos y heridos. Por lo visto, Bushmaster contrató a un científico que le hizo una especie de hombre-rinoceronte. Se lo aseguro, no le tomo el pelo. Peleó con Cage y entre los dos acabaron incendiando el barco y haciendo explotar un helicóptero contra el puerto. Luego el monstruo salió corriendo y se metió en la ciudad. No sabemos exactamente qué sabe o qué no, aunque creo que no nos atacará, perece ser que es amigo de Cage.

-Está bien, quizá pueda ocuparme yo de eso. Creo que ha hecho un buen trabajo. Estoy satisfecho. Mañana por la mañana recibirá el ingreso en su cuenta.

-Muchas gracias.

- Puede que nuestros negocios no acaben aquí. Tengo unos asuntos con Daryl Taylor para los que quizá necesite ayuda en el futuro, y la voy a tener en cuenta si surgen complicaciones. Seguiremos en contacto.

-Eso espero, señor Osborn. Adiós.

Norman Osborn se echa hacia atrás en su silla y no puede reprimir una sonrisa de felicidad. Acaba de deshacerse de un rival que estaba empezando a volverse algo molesto. Tiene grandes planes en mente y no puede permitirse contratiempos de ningún tipo. Su conquista empresarial ha comenzado y no tomará rehenes.