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| EPISODIO 3: EL PORQUÉ DE LUKE CAGE | |
por RugalB
– Yo no nací aquí, en Nueva York. Nací en Los Ángeles,
aunque no la recuerdo demasiado bien, ya que no estuve allí mucho tiempo.
Y no me llamaba Luke Cage, sino Carl Lucas.
En Los Ángeles, vivía con mi madre y mi padre en un apartamento
justo al lado de The Cage, el cine donde trabajaba mi madre. No éramos
una familia feliz. Mi padre era un puto borracho que se bebía el sueldo
del mes de mi madre en un par de días. Además, solía pegarla
y maltratarla, y tampoco era demasiado amable conmigo. Así que, un día,
cuando yo tenía diez años, mi madre no aguantó más
y nos largamos de allí.
Nos mudamos a Nueva York, con mi tío Harold, en la Cocina del Infierno.
Mi casa estaba a un par de calles de aquí. Mi tío era el gerente
de un supermercado, y allí se llevó a mi madre a trabajar. Se
portó muy bien con nosotros, dándonos una casa y un trabajo para
mi madre. Los vecinos del edificio a veces también echaban una mano,
y ayudaban en la compra o se quedaban conmigo mientras mi madre y mi tío
trabajaban.
No tardé demasiado en hacer amigos. Me apunté al equipo de baloncesto
del colegio (¡qué malo era!) y también al gimnasio de Batallador
Murdock para aprender a boxear. Eran los años de Rocky Balboa y el boxeo
estaba de moda. Allí conocí a mi mejor amigo, Will Stryker. Pero,
aunque mi tío y los vecinos eran de puta madre, el barrio era una puta
mierda. Había muchos matones y trapicheos, por no hablar de las bandas.
Por lo que he visto cuando he vuelto, no ha cambiado demasiado, por cierto.
De todas formas, creo que durante esos años fuimos felices.
Sin embargo, un día, cuando tenía dieciséis o diecisiete años, la felicidad se acabó de golpe. Mi padre nos encontró. En realidad, debería haber tardado menos, porque mi madre no tenía más familiares que mi tío. Quizás fue porque desde que mi madre se casó no lo habíamos vuelto a ver porque mi padre nos lo había prohibido, ya que mi tío era marica, y mi padre odiaba a los maricas casi tanto como a mi madre. Bueno, el caso es que se coló en mi casa y los mató a los dos. Después, el muy cabrón se quedó sentado esperándome en el sillón del salón, con su machete en la mano, viendo la tele. Sin embargo, yo ya no tenía diez años, ni era un viejo como mi tío ni una mujer como mi madre. Yo ya era más alto que él, y había aprendido a boxear con uno de los mejores.
Y pude con él. Cuando entré y vi a mi familia muerta y a él sentado en el sillón sonriendo, me cabreé. Y esa vez, fui yo quien lo molió a palos, tanto que acabó en el hospital. Pero tuve suerte, y fue un hospital penitenciario. Los vecinos llamaron a la policía, que llegaron a la mitad. No sé que hubiera pasado si no me hubieran parado los pies. Gracias a Dios, a mí no me condenaron a nada por la paliza, gracias a un amigo de Batallador. En cualquier caso, me había quedado sin familia y no tenía demasiadas esperanzas de llevar una vida como la que mi madre hubiera querido.
Yo nunca había sido un niño demasiado aplicado. Y cuando digo que no era muy aplicado, me refiero a que era más perro que el suelo y en vez de ir a clase me dedicaba a irme por ahí con los amigos a hacer el capullo. Así que, al final, como todos, acabé entrando en una banda con Will o otros amigos. Al principio entré con reparos, sólo hacía algún trabajillo, no como Will, que entró a saco y se posicionó rápidamente muy bien dentro de la banda. Sin embargo, después de lo de mi padre, la banda era la única opción posible. Así que la tomé. Me convertí en un delincuente como los que te dedicas a cazar, Danny. Como esos Tigres Dorados, aunque sin nunchakus ni esas polladas. La vida comenzó a irme bien de nuevo. Tenía dinero, un piso nuevo, y respeto. Yo también escalé muy rápido.
Un día me enamoré. La muchacha se llamaba Reva Connors. Era familia de Will, prima segunda, creo. Pero a él también le gustaba. Y ahí comenzó el problema. Reva no estaba muy segura de con quien quedarse, pero al final me eligió a mí. Y eso a Will le sentó fatal. Estuvimos saliendo Reva y yo durante un par de años. En esos años, Will y yo, aún a seguir en la misma banda, no nos dirigimos la palabra o la mirada ni una sola vez. Lo último que me dijo, cuando Reva le contó que se quedaba conmigo fue “esto no va a quedar así”. Y tardó dos años en cumplir su amenaza, pero finalmente la cumplió.
Una noche se coló en mi casa y escondió bajo la mesita un par
de kilos de coca, y luego llamó a la policía. Por supuesto, me
condenaron. Mi abogado no me pudo salvar. Claro, que ya no tenía ese
abogado superchulo que conocía Murdock, porque al pobre Batallador se
lo habían cargado no hacía mucho unos matones de Kingpin, creo.
Así que acabé en la cárcel. Una larga condena me esperaba.
En la cárcel lo pasé fatal. Al principio los otros presos me odiaban. Y es que me habían llevado, no sé por qué, a una cárcel de blancos. Al final también me hice con mis amigos, pero cuando entré las pasé muy putas. Lo peor es que no tenía las cosas fáciles para llevar una buena conducta y salir antes si todas las semanas algún hijo de puta intentaba hacer conmigo el truco del jabón. Al final, gracias a Dios, conseguí hacerme respetar, aunque fuera a base de meterme en peleas.
Mientras tanto, Reva me visitaba todas las semanas, sin falta. Era el único
momento en el que me sentía algo más contento, a pesar de tener
que hablar con ella con un telefonillo como si llamara para que le abriera.
Sin embargo, después de cinco o seis meses, comenzó a venir muy
de cuando en cuando, y siempre estaba más triste que de costumbre y parecía
asustada. Hasta que un día dejo de venir, y vino Will en su lugar. Me
dijo que ahora Reva era suya y que no la volvería a ver.
Como comprenderéis, esto me sacó de quicio. La cosa no podía
quedar así, tenía que hacer algo. No sólo porque este cabrón
me había quitado mi novia, sino porque sabía que ella no estaba
muy contenta, por como la veía en sus últimas visitas. Así
que organicé un motín. Intenté escaparme. Y la cagué.
Tanto la cagué que me trasladaron a una celda de máxima seguridad
con un guardia cabrón que la tomó conmigo porque era negro y no
le podía devolver los puñetazos porque estaba atado.
La situación se volvió inaguantable. Estaba incomunicado, no podía salir de la celda y tenía que aguantar a ese hijo de puta. Así que, cuando se me presentó la oportunidad de que la cosa cambiara un poco, la cogí, a pesar de que me parecía una locura. No fui el único que lo hizo de todas maneras.
El caso es que un día pidieron voluntarios para participar en un proyecto
del gobierno, dirigido por el doctor Noah Burstein. No íbamos a ser agentes
secretos ni nada de eso, íbamos a ser cobayas para unos experimentos.
Pero cobayas con una gran reducción de condena. Así que pensé
“¡viva la ciencia!” y me apunté.
Primero nos hicieron unas pruebas físicas. Luego, comenzaron a trastear con nuestro ADN o lo que sea. Al final, seleccionaron a tres y nos sometieron a los experimentos finales. Nos estuvieron inyectando no sé qué durante un tiempo, y finalmente nos metieron en una pecera gigante con un líquido verde conectados a unos tubos. Esa fue la peor experiencia de mi vida.
Bueno, para empezar, diré que fui el único superviviente. Los
otros dos murieron. Y yo acabé hecho polvo. En realidad, yo había
sido parcialmente un éxito, ya que consiguieron su objetivo: crear una
persona superfuerte e indestructible hasta cierto grado. Sin embargo, mi nueva
piel me provocaba un dolor insoportable. Me quemaba. Estuve ocho meses en observación,
pero el dolor apenas remitía. Así que me pidieron disculpas, me
retiraron la condena y me pagaron una indemnización. Durante otros seis
meses me quedé en un pisucho retorciéndome de dolor sin poder
apenas moverme.
Pero poco a poco, noté cómo el dolor poco a poco desaparecía, hasta que ya no me dolió más. Seguía conservando mis poderes de todas maneras, y saqué provecho de ello. Me ofrecí a trabajar como matón a sueldo en los periódicos, ya que el dinero del gobierno casi se había ya esfumado. No me dedicaba a matar gente ni nada de eso, en realidad hacía algo parecido a lo que hacéis vosotros.
A la vez me puse a investigar para encontrar a Reva y darle a Will la paliza
de su vida. Lo único que descubrí es que habían dejado
la banda y la ciudad. Algunos pensaron que podían estar en Chicago, así
que me disponía a irme cuando Claudio, el asistente de Bushmaster, que
tú ya conoces, Misty, me ofreció trabajo como guardaespaldas de
su jefe a cambio de un sueldo bastante bueno, para qué nos vamos a engañar,
e información sobre Will y Reva. Habían investigado y tenían
un buen informe sobre mí. Rechacé la oferta, por supuesto, porque
había oído rumores sobre Bushmaster que no me gustaban nada. Pero
como en Chicago no encontré nada y no tenía ninguna pista, decidí
aceptar el trabajo.
Llevo ya unos seis meses. Se supone que me quedaré hasta que Bushmaster acabe unos negocios que tiene ahora entre manos. Por lo que se ve, esos negocios han molestado a alguien que os ha contratado a vosotros, porque me ha mandado aquí para que me lleve a Misty allí para interrogarle. Supongo que después la mataría, pero os aseguro que no le hubiera dejado.
-Y ya está. Ya sabéis todo de mí. Ahora decidme qué es lo que vamos a hacer para acabar con él.
Se hace el silencio en la oficina de Knightwing Restorations tras el relato de Luke. Tras unos segundos, Colleen lo rompe:
-Estábamos preparando un plan cuando nos interrumpiste
-Pensamos atacar el barco en el que está viviendo ahora ¾añade Misty. ¾ Supongo que con tu ayuda ahora será más fácil. Te daremos una parte de los beneficios si sale bien.
-Haré todo lo que pueda. Pero recordad que tenemos que sacarles la información sobre Reva. Supongo que para eso tendremos que hablar con Claudio. O sea, que nada de cortarle brazos ni nada de eso, que tiene que estar bien para que nos cuente todo.
-Tranquilo, lo tendremos en cuenta -dice Danny-.
-Ni a Kris, el calvo, que es amigo mío -insiste Luke, mirando a Colleen-
-Que sí, hombre, nada de mutilaciones -dice Danny-.
-Hasta que no lo diga la loca de la katana no me voy a quedar tranquilo.
-Que sí, hombre, que sí -dice la loca-.
Así, acuerdan descansar unas horas y ponerse a la mañana siguiente con el plan, para atacar el barco por la noche. Luke está supuestamente muerto, y esa será su mejor baza contra Bushmaster.
-Por cierto, Luke, ve pensando cómo vas a pagar la puerta y la ventana -dice Misty-.
-Me preguntaba cuándo ibas a sacar el tema.
CONTINUARÁ