por RugalB
Las pisadas resuenan en las calles desiertas. Un encapuchado huye de dos agentes de policía, ha matado al propietario de un supermercado. Tipos como él abundan cada vez más en la Cocina del Infierno: una máscara simulando la cara de un tigre, pantalón negro y camiseta blanca, y una chaqueta también negra, con una cabeza de un tigre a su espalda: es un Tigre Dorado.
Pertenece a una banda mafiosa que se está haciendo con el control de la zona, formada por artistas marciales altamente adiestrados, muy hábiles, y sin ningún reparo a la hora de matar, incluso policías, de los que se deshacen con una facilidad asombrosa.
¿Entonces, por qué corre éste? ¿Por qué no acaba con ellos en lugar de huir? Corre sin rumbo aparente, hasta que se mete en un callejón. Los agentes sonríen, saben que no podrá escapar por ahí, que se ha acorralado él solo. Se asoman al callejón, el asesino intenta salir, pero ya no es posible.
-¡Muy bien, no hay salida! ¡Alto o disparamos!- dice uno de los policías, en tono autoritario. -¡Vamos, de cara a la pared! Saca las esposas, Phil.
Phil obedece; lo empuja contra la pared, y cuando se dispone a esposarlo, el Tigre Dorado hace un rápido e inesperado movimiento, golpeándolo con la cabeza, moviendo el cuello hacia atrás. El policía retrocede, sorprendido por el ataque, y no ve venir un segundo golpe, una patada en el mentón, que le hace perder el conocimiento, y no ve cómo, al mismo tiempo, lanza una pequeña daga que se clava en la frente de su compañero, matándolo en el acto.
-Esto les enseñará que no se juega con los Tigres Dorados.
Se quita la máscara, satisfecho, pues sabe que ha cumplido con su trabajo. Aunque aun le queda algo por hacer. Se agacha y recoge la pistola del policía inconsciente.
-El otro está muerto, pero éste voy a tener que rematarlo.
Encañona al policía, pero no llega a apretar el gatillo. Alguien grita, desde lo alto, y acto seguido recibe una patada en la cara, que lo derriba. La sangre brota de su boca, su chaqueta se ha manchado de barro y mugre; alguien va a pagar por esto. Levanta la cara, y su expresión colérica se torna temerosa. Ve un hombre alto, de complexión atlética, vestido de negro, y con una cinta roja en la frente. No le ha tumbado una persona cualquiera. Ha sido Puño de Hierro.
De pronto, sabe que está perdido. No obstante, decide intentar escapar, superar el infranqueable muro con el que los Tigres Dorados han topado en tantas ocasiones. Corre hacia Puño de Hierro con un horrible gesto en su cara, lleno de rabia. Salta hacia él, tratando de propinarle un golpe igual al que recibió, pero su enemigo se agacha, esquivándolo. Lo repite, y Puño de Hierro vuelve a esquivarlo. Está jugando con él, eso le enfurece. Cae de pie, y rápidamente trata de golpearle en la cara con el pie, pero su rival vuelve a agacharse, aunque esta vez lo barre de una patada, y el Tigre Dorado da con su espalda en el suelo. Antes de que se levante, Puño de Hierro le da un puñetazo, y tras el crujido de su nariz, pierde el conocimiento.
Se oye un gruñido. El policía inconsciente se despierta. Puño de Hierro le ayuda.
-¿Cómo se encuentra, agente?
-Bien, gracias por la ayuda. ¿Y mi compañero?
-Creo que sigue inconsciente.
Se acercan al agente caído. Cuando lo hacen, se dan cuenta de lo ocurrido. El Tigre Dorado lo ha matado. Puño de Hierro se agacha, y mira la herida mortal más de cerca, con la esperanza de descubrir que no ha muerto. Se enfurece, no es la primera vez que ve algo así.
Mientras, el Tigre Dorado se acerca sigilosamente, empuñando un cuchillo. Lo levanta para clavarlo en la espalda de Puño de Hierro pero éste, como si tuviera ojos en la espalda, se gira y le sujeta la muñeca. Se la retuerce, hasta que deja caer el arma. El Tigre Dorado ve, impotente, cómo Puño de Hierro lo golpea repetidamente, hasta que lo lanza contra la pared. El héroe lo levanta sujetándole por las solapas, y el criminal tiembla.
-Has matado a ese hombre. Dame un solo motivo para no hacer lo mismo contigo, asesino. Sus pupilas desaparecen, y su cuello se dobla a un lado, se ha desmayado. En ese momento, una chica entra corriendo en el callejón. Su nombre es Colleen Wing, amiga de Puño de Hierro, y últimamente compañera de trabajo. Viste totalmente de negro, y lleva una espada en la cintura.
-¡Danny! ¡Danny, han descubierto a Misty! ¡Necesita nuestra ayuda!
-¿Cuándo ha ocurrido?- pregunta Puño de Hierro, soltando al Tigre Dorado, que se desploma.
-Acaban de descubrirla, está intentando salir del edificio, y nos han cortado las comunicaciones con ella.
El policía los mira asombrado.
-Ha perdido el conocimiento, agente. Espóselo antes de que despierte. Si necesita localizarme para declarar, contacte con Knightwing Restorations-, le dice Puño de Hierro, a modo de despedida.
- - -
-¡Dejadme salir o me lo cargo!
-¡Haced lo que os dice! Misty Knight sujeta del cuello a un tipo, colocándole una pistola en la frente. La diferencia de estatura hace que el hombrecillo patalee. Dos matones, bien trajeados, la apuntan con sendas pistolas, arrinconándola en una esquina de la habitación. Y un poco más allá, presidiendo la sala, John Bushmaster, un mafioso europeo que intenta hacerse un hueco en Nueva York. Acaba de descubrir que Misty Knight ha estado dos meses infiltrada en su organización, en su vida, compartiendo con ella funciones de teatro, carísimas joyas y desayunos. Y eso le pone muy furioso.
-Matadla.
-¡No!- grita el rehén, asustado.
Pero Misty Knight es una profesional. Empuja al enano contra uno de los guardaespaldas, y le mete una bala entre ceja y ceja a su compañero. Cuando el primer matón se sacude al hombrecillo, Misty ya se la ha echado encima, y le da un puñetazo con su mano derecha. Increíblemente, el corpulento guardaespaldas sale disparado al otro extremo de la habitación, y atraviesa la ventana; le espera una caída de tres pisos. Bushmaster mira boquiabierto la escena, sus gafas se escurren hasta la punta de su nariz. Lo que ha visto es imposible, nadie puede ser tan fuerte.
Sus pensamientos se ven interrumpidos por un disparo. Cuando gira la cabeza, ve al único que queda vivo, al pequeño, arrodillado en el suelo, con una pistola aun humeante.
-Se ha escapado.
-Claudio, avisa a Cage.
- - -
Mientras, Dos personas en una moto con un sidecar vacío avanzan por una calle llena de chalés de varios millones de dólares.
-Danny, ya puedes reducir la velocidad. Creo que voy a vomitar.
-¿Es ésa?
-No, aquélla, la del tejado rojo.
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-Tengo que salir de aquí como sea- piensa Misty Knight, mientras recorre los pasillos de la mansión de Bushmaster. - La casa está llena de guardias, y no sé si me será tan fácil quitármelos de... Ahí está el primero.
Efectivamente, ahí está. Un tipo de color, alto, musculoso, bien vestido y expectante. Misty dispara. El matón no se mueve, debe haber fallado. Otros dos disparos. Luego otro. Esta vez sí le ha dado, seguro, ha agujereado su traje. Sin embargo, el hombre sólo se mira los desperfectos de su ropa.
-No es posible... - musita Misty.
-¡Oh, tío! ¡Parece que no me hace nada, pero duele de cojones! Y el traje era nuevo. Bushmaster se va a cabrear de verdad.
El hombre se acerca a Misty. Paso decidido, sonrisa chulesca. La chica está desconcertada. Tres balazos, si no más, y ni siquiera sangra.
-Vamos chica, será mejor que te rindas, no quiero tener que obligarte.
-Te voy a partir la cara.
-Me gustaría ver cómo haces eso.
El matón espera que Misty lo golpee, y que se rompa todos los huesos de la mano contra su piel a prueba de balas. Se nota que no ha visto la que se montó en el despacho del señor Bushmaster.
Ni siquiera se molesta en esquivar, encaja todo el golpe en el maxilar inferior. Para su sorpresa, le duele bastante más que los balazos, y le hace perder el equilibrio, cayendo sobre sus posaderas. Claro, que no es el único sorprendido, ya que Misty esperaba machacarle el cráneo, no amoratonarle la barbilla.
-¡Aaaauh! ¿Cómo coño has hecho eso? ¿Pero quién carajo eres tú, la Masa?
Misty trata de huir, pero el matón la agarra del tobillo, haciéndole caer. Con la rodilla sobre su espalda, le apunta con una pistola.
-Normalmente no llevo arma, pero mira tú por dónde.
Y se la lleva a Bushmaster, percatándose de que la mano derecha de la chica no tiene demasiada buena pinta. Sus dedos parecen metálicos, y su piel está desollada. No le parece demasiado normal.
-Hey, ¿qué le pasa en la mano? ¿Es una especie de brazo robot, o algo así? Con razón casi me rompe la mandíbula...
- - -
Puño de Hierro y Colleen Wing han llegado. Saltan la puerta, y avanzan por el enorme jardín, lleno de plantas exóticas y arbustos cortados con forma de animal. Llegan a la puerta de entrada a la casa. Delante pueden ver el hombre que cayó desde el tercer piso, en un charco de sangre.
- Creo que no te has equivocado. Misty debe estar ahí dentro- dice Puño de Hierro, pasando de largo.
-Ya veo que sí.
Llegan a la puerta, y descubren que está abierta.
-Vaya, qué amables, si nos han dejado la puerta abierta.
-Bueno, ahí no acaba su amabilidad- Puño de Hierro hace una pausa, y señala al interior. - También nos han dejado un comité de bienvenida.
Y dicho esto, se lanzan contra la docena de hombres que subían por las escaleras, y que están tan sorprendidos como ellos.
- - -
En una pequeña habitación del segundo piso, Misty Knight está siendo torturada. Claudio le ha golpeado la cara con unas nudilleras hasta convertirla en una masa sanguinolenta. El hombre que la atrapó está detrás de ella, bastante serio.
Bushmaster y dos matones más contemplan la escena
-¿Qué le parece, señor Bushmaster? Sigue sin hablar.
-Pues nada, Claudio, hasta que nos diga quién la contrató, tú a lo tuyo.
-Como usted mande.
-No- dice el guardaespaldas negro, interponiéndose entre Claudio y Misty.
-¡Que te jodan, Cage! Cierra la boca y apártate.
-Oblígame.
-Señor Cage- interviene Bushmaster, en un tono condescendiente-, creo que se olvida de nuestro trato... y de su amigo.
-No, no me olvido. Pero no puedo consentir que...
-Señor Bushmaster- uno de los matones interrumpe la conversación.- Dos compañeros de la señorita Knight acaban de irrumpir en el edificio.
-Pues que los maten.
-Pero hay un problema. Uno de ellos es Puño de Hierro.
-¿Y qué pasa con eso? ¿Quién es Puño de Hierro?
-Es uno de esos superhéroes que han estado apareciendo como sarpullidos por todo Nueva York -responde Claudio a la pregunta de su jefe.
-Bueno, ¿y para qué está nuestro amigo Luke Cage?- dice Bushmaster, señalándolo. A Cage no le gusta esto.
- - -
Puño de Hierro y Colleen Wing ya se han deshecho de sus enemigos. Pero queda lo más importante: quieren saber dónde está Misty. Colleen levanta a uno de los hombres caídos, y lo empuja contra la pared, con la funda de su espada presionándole el cuello.
-Dime dónde tenéis a Misty Knight.
-E... está en el segundo piso, en la habitación al fondo del pasillo.
-Venga Colleen, subamos- dice Puño de Hierro, que sube las escaleras seguido de su compañera.
-Sí, subid- murmura el matón interrogado, tocándose el cuello con la mano-, seguro que Luke Cage os está esperando.
Puño de Hierro y Colleen atraviesan un pasillo. Su amiga se encuentra al final. Corren aprisa y en silencio, pensando en lo que se puedan encontrar. Quizá Bushmaster haya dejado sus mejores hombres para el final.
De pronto, su carrera se ve interrumpida. La pared a su izquierda explota, miles de trozos de piedra rebotan por todo el pasillo. Colleen no puede reprimir un grito de sorpresa. Cuando el humo se disipa, pueden ver la silueta de un hombre, y comprenden que, por increíble que parezca, el agujero lo ha abierto con su propio cuerpo, como una apisonadora humana.
-¿Has visto eso, Danny? ¡Ha atravesado la pared a golpes!
-Y eso no es nada- le responde Cage.- También sé tocar la armónica de puta madre.
Se abalanza sobre ellos, lanzando un golpe mortal, que al ser esquivado destroza el suelo. Puño de Hierro sabe que les tomará mucho tiempo deshacerse de alguien tan poderoso, si es que son capaces. Así que traza un plan.
-Colleen, sigue tú sola, yo lo entretendré.
-¿Estás seguro de poder con él tú solo?
-No.
-Está bien.
Colleen corre hacia Cage. Éste se prepara para recibirla con un puñetazo, paro para su sorpresa, Colleen usa su brazo extendido como trampolín para saltar sobre él, y cruzar el pasillo. Cage, desconcertado, mira cómo la chica huye, y no ve cómo Puño de Hierro corre hacia él, lo coge de un brazo y lo lanza al otro extremo del pasillo.
- - -
Bushmaster ha cerrado la habitación a cal y canto. Ha colocado a sus dos guardias frente a la puerta. Pero ocurre lo que esperaba. Alguien tira la puerta abajo. Puño de Hierro ha llegado. Aunque quien entra no es el famoso héroe, sino una chica con una espada enfundada en la mano, y suspira aliviado. Quizás no debería subestimar a Colleen Wing, ni confiar tanto en sus guardaespaldas entrenados.
Nada más entrar, Colleen derriba de una patada al primer guardia, rematándolo de un golpe con la funda de su espada en la cabeza. Cuando el segundo la apunta con una pistola, Colleen, con una velocidad pasmosa, desenvaina su espada y le corta de un solo tajo las dos manos. El pobre hombre cae de rodillas, mirando sus heridas.
Claudio se lanza sobre ella, pero es repelido con una patada, y choca contra el suelo perdiendo el conocimiento. Entonces Colleen tiene tiempo de mirar a Misty, y darse cuenta del estado deplorable en que se encuentra. Bushmaster, totalmente desquiciado, saca una pistola de debajo de su chaqueta, y la apunta con ella.
-¡No te muevas, zorra!
Su grito parece despertar a Misty, que levanta la cabeza a duras penas. Su visión es algo borrosa, y la sangre le pega el pelo a la cara, tapándole algo los ojos, pero aun así cree reconocer a su amiga.
-Colleen...
- - -
-¡Estate quieto, cabrón!
Luke Cage y Puño de Hierro siguen peleando. Puño de Hierro, en realidad, se dedica únicamente a esquivar golpes, ya que duda que pueda hacerle algún daño. Pero piensa rápido, y se le ocurre una manera de deshacerse de su rival. Tras saltar para evitar un ataque, cae delante de una ventana. Cage, tal y como esperaba, trata de embestirlo, pero Puño de Hierro vuelve a saltar por encima de él, y le golpea con los talones en la parte posterior de la cabeza de Cage, que cae por la ventana.
Cuando Cage cae al suelo, pese a no estar herido, sabe que acaba de perder la pelea, y que Puño de Hierro ha escapado.
- Mieeeeerda.
- - -
Colleen se abalanza sobre Bushmaster, empuñando su espada. Bushmaster dispara tres veces pero, increíblemente, Colleen, en el aire, para los tres balazos con la hoja de su espada, para golpear al mafioso con la funda, noqueándolo.
Puño de Hierro irrumpe en la habitación en ese momento, para ver cómo Colleen corta las cuerdas que ataban a Misty. Se agacha, y mira de cerca lo que le han hecho a su mejor amiga.
-Misty, qué te ha hecho...
-Estoy bien, Danny. Sólo algo mareada.
Puño de Hierro coge en brazos a Misty, y salta por la ventana, siguiendo a Colleen. Caen sobre un tejadillo, y luego al suelo. Mientras huyen, Luke Cage los observa a lo lejos.
- Qué hijos de puta, al final se escapan. Bueno, la verdad es que me alegro. -Entra en el edificio, y comienza a subir las escaleras.- Voy a mirar lo que ha quedado de Bushmaster, a ver si sigue vivo. Aunque si está muerto, no me voy a deprimir, eso seguro.
- - -
En un edificio en el centro de la Cocina del Infierno hay un cartel adornando el último piso. Pone "Knightwing Restorations", el nombre de la empresa de Misty Knight y Colleen Wing, detectives privadas y mercenarias a sueldo. En el interior, en la oficina, tres personas conversan sobre las últimas y agitadas horas.
-¿Estás bien, Misty?
- Sí, sólo me duele un poco toda la cara y parte del cuello.
-¿Por qué no rompiste la cuerda con tu brazo biónico?
-Bueno, Danny, ¿tú qué crees? Porque no quería tener una bala en la frente.
Misty se levanta de la silla, tambaleándose un poco. Su amigos la miran, sienten algo de lástima, pero saben que Misty es muy resistente, y que al día siguiente estará como nueva. O al menos eso quieren creer.
-Voy ha hablar con el cliente, a ver si quiere que sigamos con el caso. Y a cambiarme la bolsa de hielo.
Danny pone mala cara. Él nunca quiso que hicieran tratos con ese tipo. Incluso se prometió a sí mismo que no iba a intervenir en este trabajo, pero al final ha tenido que romper su promesa. No obstante, Knightwing hubiera tenido que cerrar de no haber aceptado el encargo.
Misty, ignorando el mal gesto de Puño de Hierro, sale por la puerta, y se acerca a su oficina, a llamar al cliente. Contesta una secretaria, que la pasa la llamada a su jefe. Al otro lado del hilo telefónico, en una lujosa y enorme oficina, contesta una voz grave y autoritaria. Misty le pone al corriente en seguida.
-Seguid con el caso.
-¿Está seguro?
-Sí. Pero ahora no quiero que me consiga pruebas. No quiero pruebas, quiero que lo mate.
-De acuerdo.
-Llámeme cuando lo haya hecho.
-Sí, señor.
Misty cuelga el teléfono. Se levanta, y se acerca a un espejo, tocándose su cara magullada con su mano inhumana.
-Estaré encantada de hacerlo.