stark

por RugalB

Capítulo 2: Diablo

Es como en esa pesadilla recurrente que había tenido últimamente. Quizá una pesadilla profética, pues esta vez es real, puede sentirlo. Sólo recuerda cómo aquel hombre encapotado le mordió, y después, vino la nada y, a continuación, esto. Despierta como de un sueño, con la mente algo nublada, desorientado, pero nota que no está en una cama. Está oscuro, pero puede ver que a su alrededor sólo hay madera y clavos. Está dentro un ataúd.

Golpea la tapa y grita frenéticamente. El ruido de sus golpes y la falta de respuesta exterior le indican que ha sido enterrado. Sigue gritando y golpeando la madera como un animal, hasta que sus manos sangran y su garganta se vuelve ronca. De repente, oye un crujido y un hilo de tierra mana del techo. Sigue dando puñetazos, agrandando el agujero, hasta que éste se hace tan grande que la tierra invade todo el espacio. Se empuja hacia arriba, trata de salir a la superficie, sin preocuparse por la falta de aire o las heridas. Finalmente, nota cómo su mano alcanza finalmente el exterior.

Descansa unos segundos y da el último impulso. Saca la otra mano fuera y trata de propulsarse fuera. Nota cómo, desde el exterior, una mano le coge de los brazos y le ayuda, hasta que finalmente consigue sacar la cabeza y luego el resto del cuerpo.

Al salir, ve que ha sido un hombre elegantemente vestido el que le ha ayudado. Se encuentra en un pequeño cementerio situado en la parte posterior de lo que parece ser una rica mansión algo abandonada, alejada de los caminos, rodeada de árboles y bosque. no puede reprimir su deseo morboso de mirar el nombre de la lápida que corona su tumba, pero para su sorpresa no ve ni una triste cruz de piedra, tan sólo fue enterrado en la tierra.

- Buenas noches- , el caballero le saluda quitándose el sombrero. Es un hombre alto, moreno, con el cabello corto, una perilla cuidada y recortada, y un aire que desprende seguridad, con una sonrisa amplia, llena de dientes blancos y perfectos y una mirada penetrante. - Me llamo Estaban Diablo. Supongo que estarás algo confundido.

- ¿Quién ha sido el bastardo que me ha enterrado vivo?

- El enterrador del pueblo.

- ¿Por qué?

- Porque habías muerto.

Diablo sonríe ante la reacción del muchacho.

- Supongo que no recuerdas bien lo que pasó anoche, pero seguro que tienes alguna memoria de mi señor.

El muchacho asiente, confuso y pensativo.

- ¿Cómo te llamas?

- Veljko.

- Veljko, acompáñame arriba, tengo una larga historia que contarte. Mi señor Drácula ha salido de caza, y probablemente no lo veas esta noche, pero yo te voy a explicar todos los detalles de lo que te ha ocurrido.

Entran en el caserío con un crujido de la puerta. Diablo sostiene un candelabro para iluminar las largas escaleras que suben hasta el tercer piso. Allí, entran en una habitación llena de tubos y probetas. Esteban Diablo le pide amablemente a Veljko que tome asiento en una silla que hay sobre una mesa de escritorio, la única que parece algo despejada. Luego abre un cajón del escritorio, saca un grueso libro negro, lleno de polvo y estropeado por el paso del tiempo.

- ¿Qué es esto?

- El libro que relata, entre otras cosas, el nacimiento de los vampiros, tus hermanos, pues ahora tú eres también un vampiro. Esto es Darkhold, el Libro de los Pecados.