stark
por RugalB

Capítulo 1: Las Seis Razas Primigéneas

Él era todo: el vacío, las estrellas, los planetas. Al principio no había nada, sólo Eternidad. Y tan solitaria y hastía era su existencia que decidió crear seis seres, seis dioses celestiales para gobernar un universo que era él mismo. Creó igualmente seis gemas, una para cada dios, para que cada uno gobernara un aspecto del universo. Arishem recibió la Gema Alma, Narger recibió la Gema Mente, Oneg recibió la Gema Espacio, Nezar recibió la Gema Tiempo, Eson recibió la Gema Realidad y Gamenón recibió la Gema Poder.

Y los dioses Celestiales amaban tanto a su padre y tanto deseaban su reconocimiento que decidieron crear cada uno una raza, una civilización, para el regocijo de su progenitor. Así nacieron las seis civilizaciones más antiguas del universo.

Arishem creó a los xandarianos, y les dotó de gran sabiduría y paciencia. Los alojó en el planeta Xandar, donde vivirían en paz sin guerras ni codicia, formando una sociedad igualitaria.

Narger creó a los kree, y les dotó de gran inteligencia e ingenio. Los alojó en el planeta Kree-Lar, donde se dedicarían al desarrollo de las máquinas y la tecnología.

Oneg creó a los skrulls, y les dotó de un cuerpo resistente y multiforme capaz de transformar en cualquier cosa. Los alojó en el planeta Skrull, donde desarrollarían una vida pegada a la naturaleza, dedicándose a la caza y al cultivo.

Nezar creó la raza de los aleb, y les dotó de gran curiosidad y paciencia. Los alojó en el planeta Kaaleb, donde llevaban una vida monótona, vacía, sin ningún objetivo. No obstante, aprendieron a observar, y cultivaron el arte de mirar a las estrellas.

Eson creó a los shi’ar, y les dotó de gran talento y dinamismo. Los alojó en el planeta Shi’ar, donde se dedicaron al trabajo y al comercio.
Por último, Gamenón creó a la raza conocida como el Nido, y les dotó de gran maldad y codicia. Los alojó en el planeta del mismo nombre, donde esclavizaron al resto de razas inferiores que allí existían y vivieron a su costa.

Vio Eternidad el resultado, y vio que en general era positivo. Consideraron así los celestiales que debían entregar una recompensa a cada civilización por sus esfuerzos, obsequiándolos de este modo con la gema que antaño recibieran de su padre, dándoselas a un representante, un sabio, que cedería la gema a sus descendientes por toda la eternidad, usándola para ayudar a su pueblo.