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Superman: Legado

Norma Editorial www.dccomics.com  12 € (nº 1) 10,50 € (2-3)  112 pags (1)
96 págs (2-3)
GUIÓN DIBUJO ENTINTADO PORTADA

Mark Waid

Leinil Francis Yu Gerry Alanguilan Leinil Francis Yu
 

Superman: Birthright (o Legado, en traducción Norma) es una maxiserie de doce números que trata de contar de nuevo el origen de Superman, actualizándolo para los lectores modernos, estando influenciada por la serie de televisión Smallville.

Y por tanto, ha resultado ser muy polémica. Cuando das una nueva versión de algo contado muchas veces y muy bien por otros autores, te arriesgas a no conseguir una autentica mejora sobre el material previo, a ser redundante. Cuando además haces cambios importantes, que chocan frontalmente con la continuidad de cientos de buenos comics recientes, te arriesgas a la lapidación en plaza pública.

De este trabajo, Mark Waid y Leinil Francis Yu salen triunfantes… con reservas.

Mark Waid es un guionista notable, que realizó una de las pocas series sobresalientes de los años 90, Flash. Junto a Morrison y Busiek, nos trajo de vuelta lo mejor de la Edad de Plata, actualizado y mejorado, en series como JLA: Año Uno, Legión de Superhéroes o Capitán América. Además no teme arriesgar, jugando con la ciencia-ficción e ideas brillantes como Empire, la historia de un supervillano que conquista el mundo y se pregunta ¿y ahora que?

Leinil Francis Yu es un dibujante polémico, amado por algunos, yo entre ellos, y odiado por bastantes más. Trabajó en Lobezno y X-Men a tiempo de sufrir a Lodbell y la vuelta de Claremont y salió más o menos airoso. Eso dice mucho de su particular trabajo.

Al afrontar esta serie, Waid la planteó como si tuviese que escribir el guión de una película de Superman, con un clásico planteamiento-nudo-desenlace. Y en ese sentido, no acaba de funcionar, ya que da por sentados muchos conocimientos básicos sobre Superman y se extiende demasiado en otros. Los dos primeros números cuentan en unas  pocas páginas el final de Krypton y el aterrizaje en Smallville, saltándose la juventud del héroe, sobreentendida para los que hayan visto Smallville, pasando a contar una historia sobre Clark en África, en sus días de peregrinaje previos a convertirse en Superman. Es una buena historia sobre un hombre que inspiró a Clark y sobre la importancia de recordar las tradiciones y símbolos de tus antepasados, el “Birthright” del titulo, sobre el que trata en buena manera toda la serie. Pero no funciona aquí, habría sido un buen “Time Past”, pero no la primera toma de contacto con un aficionado que busca en esta serie el origen de Superman. Esto y la indefinición de la serie (¿es un Otros Mundos, el nuevo origen oficial o simplemente continua Smallville?) hizo mucho daño a las ventas de la maxiserie y en general afectó al resultado artístico de la misma.

Pasamos después a terreno más convencional, a Clark haciéndose el traje y preparando su nueva identidad con sus padres adoptivos, para después ir a Metrópolis e introducirnos el Daily Planet, a Lois Lane, Jimmy Olsen y Perry White. Aquí la serie funciona mucho mejor, con grandes diálogos y caracterización de personajes, con explicaciones lógicas para el viejo disfraz de las gafas o para el propio carácter de Clark.

Enseguida viene, claro, Lex Luthor. Este nuevo Luthor es una mezcla de la versión Byrne del personaje, frió magnate de los negocios sin ningún tipo de moral, y de la versión Pre-Crisis, antiguo amigo de Clark y genio científico sin parangón. Es un Luthor magnifico, con unos diálogos excepcionales y muy inteligentes. Se explica bien el odio que su inmenso ego le hace sentir hacia Superman y vemos que siempre esta dos pasos por delante de todo el mundo.

Y es con Luthor donde Waid deja salir su pasión por la ciencia-ficción, con sus teorías evolucionarías galácticas y sus cachivaches de alta tecnología. Y con la amenaza que creara en su intento de que la gente odie y tema a Superman, de humillar y destruir a Superman.

Toda la parte final es el enfrentamiento catarquico de Superman contra el plan de Luthor, ayudado por Lois y Jimmy. Y aunque tiene sus momentos, quizá se alarga en exceso, con mucha narrativa cinematográfica. Eso si, muy impresionante.

Porque en eso triunfa la serie y en especial Leinil Francis Yu. En mostrarnos lo impresionantes de los poderes de Superman, todo lo que destacarían en el mundo real. Y es que un error muy común en muchos comics el enseñarnos superpoderes como algo cotidiano y poco espectacular. Cuando debe ser todo lo contrario, los poderes deben aparecer como algo excepcional, muy chulos. Levantar un tanque sobre tu cabeza o deslizarte por los cielos debe ser algo digno de contemplar asombrado.

Tampoco es cuestión de reventar toda la historia pero si decir que el final enlaza muy bien con mi línea favorita de la serie. Al principio de la misma, vemos a Jor-El y Lara depositando a Clark en la nave de escape y viendo como se aleja de la destrucción de Krypton. Mantienen un dialogo impresionante: “¿Qué será de él? Nunca lo sabremos.” Y eso es algo que me emocionó, nunca sabrán todo lo que su hijo llegará a ser, el mas grande héroe de todos, un símbolo de verdad y justicia para millones de personas.

Para concluir, una buena historia de ciencia-ficción y superhéroes que no llega  a ser del todo redonda; otro buen origen de Superman para leer, eso si, libre de prejuicios en cuanto a continuidad.

La edición española, a cargo de Norma, es casi impecable. Tapas de cartón, buen papel satinado y un artículo introductorio en el primer tomo. Las únicas pegas achacables son un par de faltas de ortografía y el habitual alto precio de Norma Editorial, especialmente doloroso en los tomos de cuatro números, como es el caso.

Iñigo Rodríguez “VanMaddle”