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Hace poco he
conseguido los tomos que me faltaban de la serie Las Aventuras
de Superman. Ya sabéis, la serie regular de Norma Editorial que
duró únicamente diez números y otros cuatro que aparecieron
posteriormente conteniendo la saga Mundos en Guerra.
Estos catorce tomos vienen a ofrecer parte de la etapa iniciada a
finales de 1999 y que se puede dar por cerrada con la llegada de los
Greg Rucka, Jim Lee, Chuck
Austen, etc. Ha sido una etapa liderada principalmente por el
guionista Jeph Loeb a quien acompañaba unos cuantos escritores, a
priori, de cierta calidad y un buen pelotón de dibujantes para todos los
gustos. Joe Casey, Joe Kelly,
Ed McGuiness, Mike McKone o los españoles
Germán García, Kano y Pascual
Ferry, han trabajado en las series del Hombre de Acero durante
esta extensa etapa.
Desde la renovación de Superman producida en 1986 a manos de John Byrne,
la super-franquicia se ha plagado de buenas y horribles historias por
igual. Se podría decir que el año 1994 supone ese punto de ruptura entre
unas y otras, porque incluso a La Muerte de Superman, a pesar
de ser un simple invento para publicitar al personaje, no se le puede
criticar de mala historia. Al fin y al cabo, ¿cuántas veces hemos visto
debutar a un supervillano y enfrentarse a nuestro héroe? Muchas.
Decenas. Y siempre termina perdiendo, ¿no? En el fondo, La Muerte de
Superman era una historia más, pero con un final distinto. Al
menos, por original no será. Pero bueno, volviendo al tema... Se podría
decir que, aproximadamente, es a partir de 1994 cuando comenzaron a
producirse las destrozas: La muerte de Clark Kent, el Superman
azul, la burla aquella que fue Krisis en Kandor y un largo
etcétera. Realmente la única más que decente fue Rey del mundo
(de hecho, me parece una historia buenísima. Lástima de los contínuos
crossover y que intervengan autores horribles). Claro, ante este
panorama era lógico que se hiciera algo con el pobre Superman. Y así
llegó la renovación.
En el caso de España la cosa fue un poco más complicada. Tras los veinte
números de Superman llegó Las Aventuras de
Superman con una gran polémica: era muy cara. 10,50 euros por
un tomo mensual era una salvajada. Aunque claro, luego hicieron lo mismo
con Batman (tanto en El señor de la noche como
La sombra del murciélago) y, ey, la cosa funcionó. ¿La
diferencia? (Y ahí es donde quiero llegar) La CALIDAD. En serio, leed
esos cómics de Superman. ¡Los hay que verdaderamente llegan a ser
aburridos! Los de Jeph Loeb y Ed McGuiness
son, sin duda, los mejores. Su lectura es agradable y amena. No cuentan
historias que vayan a cambiar tu vida, pero entretienen. ¿El resto? Pues
hay un poquito de todo. Las hay que siguen la línea de las de
Loeb (es decir, al menos no disgustan) y las hay que son
malillas. Pongo como ejemplo el número 100 de Man of Steel
que, si no recuerdo mal, viene contenido en el tomo 7 de Las
Aventuras de Superman. Por amor de Dios, pero qué cosa más
aburrida. ¿Es necesaria tanta explicación cientifico-técnica sobre cómo
y por qué pasa tanta cosa? Es un cómic de superhéroes. Estamos
acostumbrados a ver el bastón de Daredevil rebotar en las paredes y
nadie se pregunta cómo. Así que ¿por qué agobiar al lector (en ese
capítulo que menciono) con tanto rollo que nadie va a entender y no hace
más que entorpecer el curso de la historia?
Insisto: Si algo es salvable de estos episodios publicados en España es
lo de Jeph Loeb. No son transcendentales, no son la
pera limonera, pero al menos son decentes. Son criticables, a nivel
personal, en el sentido de que infravalora la personalidad de Clark Kent
y la reduce a la de un simple granjero (entiéndase por esto el ser muy
inocentón o tontorrón), pero al menos son leíbles y ofrece unas buenas
dosis de acción superheroica con la aparición de muchos malosos como
Metallo, Parásito, Brainiac o Luthor. Pero vaya, es lógico que esta
serie cerrara. Batman tenía a Rucka. A Brubaker.
La gente podía -se permitía- pagar por esos cómics. ¿10,50 para ver un
cómic o dos decentillos? Puff Y peor aún: ni tan siquiera se puede hacer
una selección del material a publicar. Las cuatro series van
relacionadas, ¡había que publicarlas todas para que tuviera sentido! No
digo que Norma hiciera bien las cosas, pero en parte también es normal
que no tuviera mucho éxito la serie con tales cómics que vienen a ser
poco mejores que los de la etapa anterior.
En fin, que si a alguien le intesa descubrir tal magna etapa,
ahí tiene esos catorce tomos. Es más, un episodio de Superman
está incluido dentro del Batman: El señor de la noche 8
y en el tomo Grandes clásicos del cómic: Superman
(distribuido por los periódicos As o Levante) se pueden encontrar hasta
tres episodios más inéditos del mismo título con Loeb,
McGuiness y Dale Keown a cargo. Al
menos la parte positiva es que las historias más polémicas se han
quedado inéditas en España, como la de The Return to Krypton,
que podría haber provocado más de un ataque al corazón a alguno...
Material totalmente innecesario, en el fondo.
Raúl G. Peribáñez
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