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Las Aventuras de Superman

Norma Editorial www.dccomics.com  10,50 €  
96 págs
GUIÓN DIBUJO ENTINTADO PORTADA

Jeph Loeb, y otros

Ed McGuinness y otros Varios Phil Jiménez y otros
 

Hace poco he conseguido los tomos que me faltaban de la serie Las Aventuras de Superman. Ya sabéis, la serie regular de Norma Editorial que duró únicamente diez números y otros cuatro que aparecieron posteriormente conteniendo la saga Mundos en Guerra.

Estos catorce tomos vienen a ofrecer parte de la etapa iniciada a finales de 1999 y que se puede dar por cerrada con la llegada de los Greg Rucka, Jim Lee, Chuck Austen, etc. Ha sido una etapa liderada principalmente por el guionista Jeph Loeb a quien acompañaba unos cuantos escritores, a priori, de cierta calidad y un buen pelotón de dibujantes para todos los gustos. Joe Casey, Joe Kelly, Ed McGuiness, Mike McKone o los españoles Germán García, Kano y Pascual Ferry, han trabajado en las series del Hombre de Acero durante esta extensa etapa.

Desde la renovación de Superman producida en 1986 a manos de John Byrne, la super-franquicia se ha plagado de buenas y horribles historias por igual. Se podría decir que el año 1994 supone ese punto de ruptura entre unas y otras, porque incluso a La Muerte de Superman, a pesar de ser un simple invento para publicitar al personaje, no se le puede criticar de mala historia. Al fin y al cabo, ¿cuántas veces hemos visto debutar a un supervillano y enfrentarse a nuestro héroe? Muchas. Decenas. Y siempre termina perdiendo, ¿no? En el fondo, La Muerte de Superman era una historia más, pero con un final distinto. Al menos, por original no será. Pero bueno, volviendo al tema... Se podría decir que, aproximadamente, es a partir de 1994 cuando comenzaron a producirse las destrozas: La muerte de Clark Kent, el Superman azul, la burla aquella que fue Krisis en Kandor y un largo etcétera. Realmente la única más que decente fue Rey del mundo (de hecho, me parece una historia buenísima. Lástima de los contínuos crossover y que intervengan autores horribles). Claro, ante este panorama era lógico que se hiciera algo con el pobre Superman. Y así llegó la renovación.

En el caso de España la cosa fue un poco más complicada. Tras los veinte números de Superman llegó Las Aventuras de Superman con una gran polémica: era muy cara. 10,50 euros por un tomo mensual era una salvajada. Aunque claro, luego hicieron lo mismo con Batman (tanto en El señor de la noche como La sombra del murciélago) y, ey, la cosa funcionó. ¿La diferencia? (Y ahí es donde quiero llegar) La CALIDAD. En serio, leed esos cómics de Superman. ¡Los hay que verdaderamente llegan a ser aburridos! Los de Jeph Loeb y Ed McGuiness son, sin duda, los mejores. Su lectura es agradable y amena. No cuentan historias que vayan a cambiar tu vida, pero entretienen. ¿El resto? Pues hay un poquito de todo. Las hay que siguen la línea de las de Loeb (es decir, al menos no disgustan) y las hay que son malillas. Pongo como ejemplo el número 100 de Man of Steel que, si no recuerdo mal, viene contenido en el tomo 7 de Las Aventuras de Superman. Por amor de Dios, pero qué cosa más aburrida. ¿Es necesaria tanta explicación cientifico-técnica sobre cómo y por qué pasa tanta cosa? Es un cómic de superhéroes. Estamos acostumbrados a ver el bastón de Daredevil rebotar en las paredes y nadie se pregunta cómo. Así que ¿por qué agobiar al lector (en ese capítulo que menciono) con tanto rollo que nadie va a entender y no hace más que entorpecer el curso de la historia?

Insisto: Si algo es salvable de estos episodios publicados en España es lo de Jeph Loeb. No son transcendentales, no son la pera limonera, pero al menos son decentes. Son criticables, a nivel personal, en el sentido de que infravalora la personalidad de Clark Kent y la reduce a la de un simple granjero (entiéndase por esto el ser muy inocentón o tontorrón), pero al menos son leíbles y ofrece unas buenas dosis de acción superheroica con la aparición de muchos malosos como Metallo, Parásito, Brainiac o Luthor. Pero vaya, es lógico que esta serie cerrara. Batman tenía a Rucka. A Brubaker. La gente podía -se permitía- pagar por esos cómics. ¿10,50 para ver un cómic o dos decentillos? Puff Y peor aún: ni tan siquiera se puede hacer una selección del material a publicar. Las cuatro series van relacionadas, ¡había que publicarlas todas para que tuviera sentido! No digo que Norma hiciera bien las cosas, pero en parte también es normal que no tuviera mucho éxito la serie con tales cómics que vienen a ser poco mejores que los de la etapa anterior.

En fin, que si a alguien le intesa descubrir tal magna etapa, ahí tiene esos catorce tomos. Es más, un episodio de Superman está incluido dentro del Batman: El señor de la noche 8 y en el tomo Grandes clásicos del cómic: Superman (distribuido por los periódicos As o Levante) se pueden encontrar hasta tres episodios más inéditos del mismo título con Loeb, McGuiness y Dale Keown a cargo. Al menos la parte positiva es que las historias más polémicas se han quedado inéditas en España, como la de The Return to Krypton, que podría haber provocado más de un ataque al corazón a alguno... Material totalmente innecesario, en el fondo.

Raúl G. Peribáñez