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Siempre se ha debatido si la televisión causa violencia, si su efecto es pernicioso, si sus series deforman la mente; en realidad todo esto es aun peor, la televisión causa una serie de síndromes y efectos televisivos.
Por ejemplo, de la mítica "Se ha escrito un crimen" salió el Síndrome Fletcher, que consiste en que allí a donde va salen cadáveres a su paso; este síndrome parece atacar a muchas más personas cada año, hay rumore de que Alfredo Landa está a punto de pillarlo.
Luego, podríamos considerar como una variante el Efecto Maggie, consistente en que cuando una señorita conoce a un varón este pasa en breve a la posteridad, ad eternum, se registraron casos de este fenómeno en las novias y novios de personajes importantes, también en los hijos pequeños de los héroes, pero no fue hasta que apareció esta piloto que no se convirtió en algo realmente grave.
También está el Síndrome Brigada Central, por el cual los afectados hablan a gritos hasta para pedir un cigarrillo, un caso similar se vio en una niña de MdF no hace mucho y, posteriormente, en un comentarista.
Efecto Pratts, por el cual la gente te va a contar una cosa y acaba hablándote de lo que pasó hace cinco años en las fiestas de su pueblo, generalmente aparece con un "precisamente... como no recordar"
Síndrome de Channing, por el cual, todo ha de hacerse de la forma más retorcida y humillante posible, esto se ha podido ver en un reciente anuncio, en vez de darle una nota, le iban dejando pistas al marido. Otro equivalente sería maquinar cosas que se vayan cumpliendo para hacer algo que podría hacer uno mismo.
El Efecto Pluma, por el que es necesario ser homosexual para lograr determinados puestos, porque hay cosa que solo un hombre puede hacer, y otras que solo puede el que se hace aun hombre.
El Síndrome Metereológico, que consiste en dar cosas por seguro, no acertar ni una, cambiar los pronósticos sobre la marcha y no hacer nunca comentarios, este se ha extendido por el ministerio de economía.
Efecto Ruiz, es una variante de la Manía Persecutoria, se da en las personas que han sufrido el trauma de ser entrevistadas por alguien que se mueve poco pero raro, se abalanza sobre ellas y les hace preguntas raras.
El Síndrome de la Gamberrada Juvenil, por el que los participantes están seguros de que los van a pillar.
y, por último hoy, el Efecto Bicicleta Azul, que es lo que ocurre a los ciclistas que tratan de silbar la melodía y que acaba en el suelo, bien sea por imposibilidad de realizar las dos acciones al mismo tiempo o por un fallo respiratorio.
Así que si alguien les dice que la TV no es mala, no le crean, debe estar en pleno Síndrome María Sosa de Tertulia Marujil.
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