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Prof. Dr. Mitchael von Hasselhoff, Viena.
08:27 Recibo un mensaje de parte de Herr Somófrates. Al parecer uno de sus Surferos del Apocalipo precisa tratamiento por problemas psicológicos. El destino del Apocalipo, dice Herr Somófrates, está en sus manos. Promete recompensarme si logro arreglarlo. Por algún extraño motivo me molesto en recordarle que todos los cargos están ya repartidos. Promete que en el Juicio Final yo podré hacer exámenes Psiquiátricos de los acusados. Así pues, dice, mi cargo será Psiquiatra del Juicio Final.
10:45 Me persono en casa del sujeto conocido como Jónatan Keller Sark, “Guar”. Llamo a la puerta. Abre. Exclama algo así como “Mira, un Psiquiatra vienes, cada vez me sorprende menos lo que hay al otro lado de la puerta”.
11:43 Tras mi primer examen desecho la idea preconcebida que tenía. Previsiblemente había creído que se traía de un simple casos de problema edípico subyacente que había sido aireado al tener tanto que ver al guerra con cañones, pistolas y otros objetos de marcado carácter fálico. El paciente, al darse cuenta de por donde iban mis interrogatorios, me ha preguntado “¿No le parece que es lógico que tengan un claro componente fálico por el simple motivo de que dispara con algo similar a una vagina haría imposible ver el lugar de salida con claridad?” También me apunta que:
a) Habría serias dificultades para poner correctamente los dedos. b) Resultaría más complicado aún apuntar correctamente. c) Lo más difícil de realizar correctamente de todo sería encontrar el gatillo o disparador.
No sé si se está animando o solo se está riendo de mí.
11:57 Le pido que me cuente sus causas de su angustia vital.
Dice que la Guerra, como concepto es mala. Los hombres guerrean para adquirir un pedazo de tierra donde ser prematuramente enterrados. La guerra es nefanda, porque hace más hombres malos de los que mata. En la paz, los hijos entierra a sus padres; la guerra altera el orden de la naturaleza y hace que los padres entierren a sus hijos.
Anoto: Como casi todo el mundo, detesta su puesto de trabajo.
Le pregunto si no ha notado algún otro trastorno psicológico. Al parecer sí, sufre de sus variantes. Hay muchos tipos de guerra, dice. La gente solo piensa en soldados, tanques y trincheras, cuando la Guerra está por todas partes. Hay guerra fría, guerra sucia, guerra de precios y guerra psicológica.
Lo más inocente, asegura, incorpora el vocabulario guerrero. En el fútbol se presenta batalla, el que gana con facilidad a un juego ha “dado una paliza”, las seductoras usan armas de mujer y en el sexo es frecuente el cuerpo a cuerpo.
Trato de hacerle ver los aspectos positivos de la guerra. Me hace comprender que solo si admitimos que el ganador es el mejor,. Que por tanto el que vence tiene razón. Lo que significa que la razón se concede por la fuerza, no por la inteligencia. Si mantenemos todo este sistema, dice, solo entonces podemos hablar de las virtudes de la guerra.
Anotación: Hablar de su vida sexual.
13:47 Parece mentira lo que se puede uno pasar hablando de un tema que da tan poco de sí. Quiero decir, hablar del sexo de la Guerra podría parecer como hablar de apasionamiento de la cópula de los delfines.
Sin embargo no todo se reduce a pajas mentales (ni siquiera a las físicas) sino que incluye un componente inesperado. Al parecer el sujeto conoció el otro día a una bella Princesa Guerrera que acabó resultando ser lesbiana. Creo que eso le ha creado un trauma. Trato de consolarle.
”En el fondo- le digo- todo el mundo es bisexual.”
Genial, ahora no solo sigue deprimido, sino que además me mirra con ojos de susto.
14:27 Llega un tipo. Con Bigotes. Dice ser Camarero de McInnis. Sabe que Herr Guar está deprimido y viene a traerle una docena de botellas de Cacolat para que leas tenga a mano en la nevera. También trae una tarjeta e insta al paciente a que abra su correo (ordinario y electrónico [lo que no quita para que también sea ordinario]) al parecer también está lleno de muestras de afecto.
Le pregunto si trata de lograr un shock mediante el uso de experiencias positivas. Responde que trata de causarle un Coma Diabético que le saque de su estupor.
Este tipo me da miedo.
16:23 Llega la Peste. Dice que se ah enterado y trata de volver a levantarle el ánimo. Hace un número de acrobacia con una cuerda, una gallina y una palangana.
Luego hace otro número de malabarismo con... creo que no quiero saber con qué lo hace. No sé si le ha abierto la moral, pero si que ha logrado que abra mucho los ojos.
Prosigamos el tratamiento...
Voy a hipnotizarle.
18:45 Por Osiris y por Apis. No hay manera. Entre los Ojos insondables dela guerra y que no hacen más que llamar al timbre... Al final he tenido que abrir a Muerte.
El concepto es interesante, pero creo que Muerte no es lo mejor para este tipo de casos.
Sobre todo ahora que está recitando.
“Porque vivir se ah puesto al rojo vivo (siempre al sangre o h, Dios, es colorada) digo vivir, vivir como si nada hubiera de quedar de lo que escribo”
Me da que está citando de oído.
Hablo con la muerte de ritmo y métrica, creo que sería interesante su participación para un libro.
Al parecer, dice, está muy solicitada. Ve a grandes escritores cada poco tiempo. Y también a grandes pensadores. Con los ajedrecistas se toma más tiempo.
Umbrío por la pena, casi bruno
Parrece que el pobre sigue con los versos.
La Muerte se tiene que marchar, dice que tiene la agenda muy apretada. Está pensando en buscar ayudantes. Pondrá un anuncio en los periódicos. Se busca ayudante. Trabajo internacional. Requisitos, inglés e iraki.
Ya se que ver y oír a un triste enfada.
Bueno, pues se larga.
A ver si logro tranquilizar a Herr Sark.
20:14 Estaba empezando a llegar a un punto. Al parecer tiene una venada pacifista. Cree que un pacifista de Guerra es como un Casto de Sexo. Trato de arreglarlo. Le digo que piense en... Yoda.
Vale, ahora tengo a un friki con hiperventilación.
En Viena no nos enseñaban a arreglar cosas así.
22:38 Llega Hambre. Normal. Aunque no sé por donde ha entrado.
Viene a ver al “enfermo” (?) y a traerle unos bombones. Aquí las noticias vuelan. Menos mal que es una depresión y no una sífilis.
También, dice, tría un ramo de flores, pero una cabra se lo comió por el camino. Típica excusa americana...
Me pide que me vaya de una habitación. Hay cosas, dice, que un psiquiatra con marcadas tendencias Freudianas no debería escuchar. Me pone el programa de Cristina Tórrida en una televisión que no había visto hasta ahora.
Me pregunto por que en Viena no tenemos programas como este... Llamó a Hilda para confirmarle que esta noche no iré a dormir. Ya se encargará ella de comunicárselo a mi secretaria.
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