MALFEOS [Ro-E, D-L]
Nunca Muertos
En lo mas profundo del Laberinto hay oscuros pasajes guardados por salvajes Apariciones que llevan a las tumbas-templo de los Nunca Muertos. Estos Malfeos duermen en sus templos, descansando de las torturas de la existencia y soñando sobre un tiempo en el que sólo habrá Olvido. Sin nombre, siendo desconocidos y desconociendo, no se mueven prácticamente nunca. Sus sueños son los sueños de la Mente de Enjambre, y no tienen que dar ordenes. Estuvieron en la Nada en los tiempos antes de la existencia, y desean destruir el mundo para volver a sumergirse en esta Nada.
Maquinadores
De menor categoría entre los Malfeos están los que un día estuvieron vivos. En la muerte, usaron Arcanos como Latrocinio o simplemente devoraron a otros espectros y el material del Laberinto. El resultado es siempre el mismo; el espectro (normalmente pero no siempre un Despojo) va experimentando cada vez mayores cambios de morfología y de comportamiento. La imagen que tiene de sí mismo como humano va siendo eliminada gradualmente y se transforma en algo grande, alterado y semejante a un oscuro dios.
Su poder aumenta con su tamaño, pero también se vuelven menos inteligentes cuanto mayores se hacen. Conforme crece su Ser, los Malfeos van encontrando cada vez mas difícil mantener la conciencia de sí mismos entre el torbellino de sus Pasiones. Cuando sus últimos vestigios de identidad e inteligencia desaparecen, nace un nuevo Hecatonquiro.
Aunque logren mantener su inteligencia y consigan tener algún control sobre sus semejantes, los Maquinadores jamás podrían igualar a los Nunca Nacidos.
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