CARONTE Y EL MUNDO SUBTERRÁNEO


       EL MUNDO SUBTERRÁNEO

       El mundo de Wraith: el Olvido es conocido como el Mundo Subterráneo (en la cosmología de Hombre Lobo: el Apocalipsis y Mago: la Ascensión es la Umbra Oscura). Se encuentra muy cerca del mundo de los mortales, que es conocido como “Las Tierras de la Piel”, aunque existen varias partes diferenciadas. La más próxima son “Las Tierras de las Sombras”, que a grandes rasgos constituyen un reflejo sombrío y entrópico de las Tierras de la Piel, aunque con ciertas peculiaridades.

       Por lo general, los edificios, monumentos y elementos que permanecen durante cierto tiempo generan un reflejo en las Tierras de las Sombras, pero no siempre es así. A veces el reflejo sólo aparece cuando el edificio es destruido, especialmente si estaba rodeado por emociones o deseos especialmente fuertes, pero las tormentas que periódicamente azotan las Tierras de las Sombras y los propios wraiths que regularmente manipulan los elementos de su mundo para sus propósitos, pueden alterar esta situación. Los wraiths que caminan en las Tierras de las Sombras tienen todavía recuerdos y Grilletes que les permiten aproximarse a los límites con las Tierras de la Piel.

       Por “debajo” de la superficie de las Tierras de las Sombras se encuentra la Tempestad, o el Mar de las Sombras, aunque no se trata de una tempestad en el sentido tradicional, sino un fenómeno caótico que adopta diversas formas pero siempre con un efecto devastador. Aunque en la Tempestad hay viento, lluvia, remolinos de lluvia, nieve, viento, granizo, etc, puede adoptar formas más bizarras como torbellinos de plasma, huesos, sangre y sustancias y elementos todavía más desagradables. Los únicos métodos fiables para atravesar la Tempestad son los Derroteros, caminos creados por los wraiths a lo largo de los siglos o diversos poderes y artefactos.

       “Dentro” de la Tempestad (pues la distancia espacio-temporal dentro del Mundo Subterráneo resulta un elemento complejo y prácticamente imposible de definir con certeza) se encuentran los reinos e imperios wraithles, creados a lo largo del tiempo por las diversas culturas. El más conocido por los wraiths occidentales es Estigia, el Reino Oscuro de Hierro, creado por Caronte, donde habitan los espíritus de los muertos del mundo occidental. Sin embargo, existen otros reinos como el Imperio de Jade (Asia), la Selva de los Wraiths (África), el Reino Oscuro de Obsidiana (culturas precolombinas) y otros menos conocidos.

       Además de los oscuros reinos wraithles existen otros lugares y refugios dentro de la Tempestad, lugares de leyenda de los cuales los más conocidos son las Costas Lejanas, que imitan los cielos e infiernos de muchas culturas y tradiciones. Resulta muy difícil acceder a esos lugares y si son reales y ofrecen en verdad la salvación constituyen fruto de especulación, y sobre todo en los tiempos modernos, escepticismo.

       Por debajo de la Tempestad, pero conectado con las Tierras de las Sombras mediante pozos de oscuridad conocidos como Nihils, se encuentra el Laberinto, un lugar de pesadilla habitado por los wraiths y espíritus que han sucumbido a sus deseos e impulsos más oscuros: los Roídos por la Sombra o Espectros. Los más poderosos de estos terribles y malignos espíritus, auténticos dioses infernales del Mundo Subterráneo son los Malfeos: por una parte los Nacidos, que antaño fueron wraiths pero han acumulado tanto poder que apenas conservan una parodia de su humanidad y los No Nacidos, entes incomprensibles cuyo origen es fruto de especulación.

       En el centro del Laberinto se encuentra el Olvido, una fuerza de consumidora nada que afecta a todo lo que habita en el Mundo Subterráneo. Los propios wraiths tienen en su interior una pizca de esta fuerza, su Sombra, una personalidad secundaria que constantemente acosa a su personalidad principal o Psique y en ocasiones toma el control de las acciones del wraith. Los Espectros han sucumbido de forma permanente a sus Sombras y merodean por todo el Mundo Subterráneo, aunque tienden a concentrarse en los lugares en los que la fuerza del Olvido es más intensa. No existe una regla predefinida por la que un mortal, al morir, se convierte en un wraith, aunque suele tratarse de personas con voluntad fuerte, que se resisten a abandonar lo que han construido o quienes han muerto bajo condiciones especialmente traumáticas. Algunos llevan la marca del Destino, como si de alguna forma hubieran sido obligados a ello. Algunos rituales o artefactos pueden propiciar en ocasiones la creación de wraiths.

       LA LLEGADA DE CARONTE

       Los wraiths afirman que el Mundo Subterráneo era un lugar desordenado y caótico antes de la llegada de Caronte, pero lo cierto es que ya existían pequeños grupos y asentamientos fantasmales dispersos por las Tierras de las Sombras y la Tempestad.

       En la zona del Mar Mediterráneo, donde se formaron algunas de las primeras culturas se formó entre los muertos la Sociedad de los Barqueros o Círculo de Juramento del Remo. Su cometido era ayudar a los muertos a cruzar al más allá, donde podrían encontrar la paz.

       Caronte se convirtió en el primero entre iguales dentro de la democrática Sociedad de los Barqueros. Parece que su origen se encontraba en las islas del Egeo y sus primeros habitantes. Una de sus descendientes, Niska, del Gremio de los Mnemoi, pereció durante el estallido volcánico de la isla de Thera (actual Santorini).

       En sus viajes por el Mundo Subterráneo los Barqueros descubrieron Neter-khertet, el Reino Oscuro de Arena, donde habitaban los muertos del Antiguo Egipto, que había existido durante milenios antes del mandato de Caronte pero que era nuevo para los Barqueros. Allí los Barqueros se encontraron con el enigmático Anubis, un ser de gran sabiduría que era el protector de ese reino. Anubis se presentó ante los Barqueros como heraldo de la corte de Osiris y negoció un acuerdo, enseñándoles los rudimentos de muchos Arcanoi y el importante Ritual de Separación, que liberaba la Psique de un Barquero de su Sombra, dejándolo en paz consigo mismo. A cambio los Barqueros se comprometieron a proteger el Reino Oscuro de Arena de todo tipo de amenazas.

       Durante esta época Caronte puso los cimientos de Estigia, el Reino Oscuro de Hierro, en principio tratando de construir un refugio seguro para los muertos en el Mundo Subterráneo. Descendió a las profundidades del Laberinto y regresó en compañía de Nhudri el Herrero, que fundó el Gremio de los Artesanos. Caronte y sus seguidores construyeron la ciudad y Caronte se proclamó su gobernante.

       Este acto marcó el comienzo de la separación entre los Barqueros y Caronte. Por su parte los Barqueros adoptaron las ruinas de Dis, ocultas en las profundidades de un Mar de los Sargazos en la Tempestad, como su base de operaciones. A pesar del distanciamiento de Caronte, continuaron cooperando en el transporte de almas y algunos incluso colaboraron con la administración estigia. Sin embargo, la decisión de Caronte de imponer un tributo de almas para conseguir materiales para la construcción de Estigia y otras decisiones resultaron especialmente controvertidas y disgustaron a muchos Barqueros.

       Estigia creció a partir de los restos de las antiguas culturas que surgieron y desaparecieron en torno al Mar Mediterráneo. Al mismo tiempo Caronte promovió la creación de Ciudadelas y asentamientos en las Tierras de las Sombras para organizar a los wraiths y garantizar la prosperidad de Estigia, que no podía dar cabida a todos los muertos. En el año 476 coincidiendo con la caída de Roma a manos de los bárbaros en el Mundo Subterráneo estalló el Primer Maelstrom. El caos producido cogió a Caronte y los wraiths estigios por sorpresa. Desde entonces, con mayor o menor intensidad, estas tormentas fantasmales que causaban gran devastación, se repetirían, coincidiendo con períodos de gran conmoción en las Tierras de la Piel y en ocasiones antecediéndose a ellos.

       EL IMPERIO

       Ante la necesidad de tomar medidas para la reconstrucción y reparación de los daños provocados por el Maelstrom, Caronte se proclamó Emperador, y la República de Estigia se convirtió en Imperio de Estigia. Los Siete Senadores se convirtieron en los Siete Señores de la Muerte, aunque el Señor Sonriente, gobernante de las almas que morían por la violencia y el Señor Esquelético, gobernante de las almas que morían por la enfermedad, eran los más poderosos. Para evitar los abusos de los fantasmas maliciosos y vengativos, que habían aprovechado los tumultos ocasionados por el Maelstrom para aterrorizar a los Vivos, Caronte promulgó el Dictuum Mortuum, el Código de los Muertos, que regulaba la interferencia con los mortales.

       En respuesta a la proclamación de Caronte como emperador, los Barqueros se desentendieron de Estigia, algunos permanecieron en sus posiciones como funcionarios del Imperio, pero la mayoría dieron la espalda a Estigia y se dedicaron a proteger a las almas de forma independiente. Fue durante esta época cuando surgió la facción de los Pescadores, que siguiendo la estela de la expansión del cristianismo, cosechaban las almas y en su Bajel Dorado las llevaban a las Costas Lejanas. Los Pescadores y Caronte llegaron a un acuerdo: si pagaban un diezmo de almas, Caronte les entregaría todas las almas que llegaran a Estigia buscando el Paraíso a su cuidado.

       Durante la Edad Media Caronte se inspiró claramente en el sistema feudal de los reinos europeos para instalar un régimen semejante en el Mundo Subterráneo, lo que constituyó la configuración de la Jerarquía, con Caronte y los Señores de la Muerte en la cúspide, seguidos por las Legiones y Caballeros y los Barqueros fieles al Emperador de Estigia. La posición más baja era la de los denominados Siervos, atados con cadenas de acero estigio, utilizables como esclavos o pago en especie.

       Paralelamente Caronte también comenzó a organizar la sociedad estigia en Gremios, que servían para controlar el uso de las habilidades y poderes fantasmales. Los Gremios se situaban justo bajo las Legiones y Caballeros.

       EL SEGUNDO MAELSTROM

       Entre los años 1347 y 1351 75 millones de europeos murieron debido a la Peste Negra y sus consecuencias. El enjambre masivo de almas prendió la chispa que hizo estallar el Segundo Gran Maelstrom. Sin embargo, la burocracia de Estigia estaba preparada con sus cadenas para atrapar y atar a las almas más débiles. Las forjas de almas se abarrotaron más allá de su capacidad durante años.

       Al mismo tiempo los Pescadores se estaban convirtiendo en una amenaza interna al Imperio de Estigia. Con sus promesas de un Paraíso situado más allá del Mar sin Sol, alejaban la atención de los fantasmas de Estigia, debilitando la estructura del Imperio. Los espías de Caronte advirtieron al Imperator de que los Pescadores estaban reuniendo un ejército independiente y el gobernador temió que sólo fuera cuestión de tiempo de que exigiesen un poder político parejo a su poder militar. Caronte comenzó a elaborar un plan para terminar con la amenaza latente de los Pescadores.

       Aumentó los diezmos de reliquias que debían pagar al Imperio a cambio de permitir la partida de sus seguidores, con el fin de provocarles para que comenzaran las hostilidades y le diesen una excusa para su disolución. En su inocencia, los Cruzados de los Pescadores cayeron en la trampa. El Arzobispo de los Pescadores protestó y los Caballeros Cruzados marcharon hacia la Torre de Ónice, atacando a los Equites de Caronte. No obstante, uno de los Cruzados, Chretien de Grace, traicionó a sus compañeros, que fueron derrotados y colgados del Faro de Estigia, donde ardieron durante siete días.

       Caronte y los Equites entraron en el Templo de los Pescadores, confiscando todas sus reliquias y tesoros y dio orden para que todos los seguidores del culto partieran hacia las Costas Lejanas inmediatamente. Los Pescadores abandonaron Estigia en una vasta migración, mientras sus templos eran incendiados.

       EL NUEVO MUNDO

       A medida que transcurría el tiempo parecía que los Pescadores y otros Herejes estaban condenados a desaparecer. Sin embargo, el descubrimiento del Nuevo Mundo en 1492 fue considerado una señal de salvación. En el Mundo Subterráneo los Herejes vieron su oportunidad para alejarse del control estigio hacia las nuevas tierras. Encarnando a los exploradores, colonos y misioneros que viajaban hacia América.

       La huida de los Herejes se vio facilitada por los tumultos en Estigia. Los Renegados lanzaron un ataque audaz contra las murallas de Estigia, que consiguieron saquear la Torre de Ónice y sólo fueron expulsados gracias al sacrificio de muchos de los mejores Caballeros de Caronte.

       Cuando los primeros Herejes llegaron al Nuevo Mundo reaccionaron con desesperación y xenofobia. Las Tierras de las Sombras estaban gobernadas por el Reino del Quinto Sol, y los fantasmas indígenas extraían poder a través de los sacrificios humanos. Estas prácticas les resultaron blasfemas, por lo que poseyeron a grupos de soldados y conquistadores españoles y los condujeron a la guerra contra los aztecas y las civilizaciones precolombinas.

       Por lo que respecta a los fantasmas indígenas, la presencia de los Herejes los llenó de sorpresa y asombro: algunos pidieron su asimilación en el Reino del Quinto Sol, otros se prepararon para la guerra. Pero las diferentes facciones eran demasiado débiles y no consiguieron reaccionar antes de que los Herejes lanzaran su ataque. La guerra fue larga y amarga, pero a medida que los españoles se imponían en las Tierras de la Piel y las poblaciones indígenas eran masacradas por la violencia y las enfermedades europeas, el Reino del Quinto Sol comenzó a resquebrajarse. Conforme los sacerdotes indígenas morían los fantasmas perdían su poder y finalmente los Herejes asolaron lo que sería llamado “El Reino Oscuro de Obsidiana” o “Las Tierras Desolladas”. Sólo unos pocos fantasmas indígenas sobrevivirían para crear el Reino del Nuevo Sol, que ocultarían en el corazón de la Tempestad.

       Caronte envió sus propios exploradores al Nuevo Mundo, que quedaron aterrorizados ante las atrocidades cometidas por los Herejes sobre los fantasmas americanos, a los que habían arrojado al Olvido, dejando las Tierras de las Sombras devastadas. Los Herejes justificaron sus actos arropándose en los sacrificios humanos practicados por los indígenas. Pronto la Jerarquía instalaría sus propias bases en América, expulsando poco a poco a los Herejes y Renegados, pero para los fantasmas del Reino Oscuro de Obsidiana era demasiado tarde. Irónicamente, los Herejes proporcionaron de forma involuntaria los asideros y la ayuda necesaria para la expansión de la Jerarquía en el Nuevo Mundo. El exterminio del Reino Oscuro de Obsidiana eliminó cualquier oposición fantasmal nativa a la llegada de los expedicionarios de Estigia.

       EL PLAN DE CARONTE

       Durante esta época Caronte recibió una visita de los Oráculos, con noticias muy inquietantes. Uno de ellos había recibido una visión muy clara: la destrucción de Caronte a manos de un Malfeo, el fin de Estigia en un Gran Maelstrom que lo seguiría y variados y terribles fragmentos de acontecimientos futuros. Caronte se enfureció en público y los echó y entonces lo volvió a llamar para una reunió privada y evitar el terrible destino.

       Pero parecía que ese destino era inevitable, incluso para un ser tan poderoso como Caronte. Entonces Minos, el líder del Gremio de los Mnemoi, los Guardianes de la Memoria, le propuso un arriesgado plan: Los Mnemoi guardarían los recuerdos de Caronte. El plan era sencillo: los Mnemoi guardarían sus recuerdos hasta su regreso de las Tierras de la Piel, lo que le permitiría asumir su antigua posición con todos sus antiguos poderes y experiencia, pero con un alma rejuvenecida por su estancia entre los vivos. Mientras tanto, los Mnemoi deberían exiliarse para mantener sus recuerdos a salvo, para evitar que los Señores de la Muerte o los Maestros de los Gremios se sintieran tentados de robar el conocimiento de Caronte para sus propios intereses. Así se elaboró el plan para manchar la reputación de los Mnemoi, situándolos al margen de la sociedad de Estigia para que nadie los buscara ni descubriera sus secretos. Los Mnemoi aceptaron y sacrificaron a muchos de sus mejores miembros para dar credibilidad a la mentira, y se desvanecieron en las sombras del Mundo Subterráneo.

       Almanzor, uno de los líderes de los Mnemoi con una reputación más intachable, fue juzgado y condenado por la Inquisición. El propio Almanzor se enfrentó impasible a la destrucción. Sabía que era necesario para en última instancia salvar a los wraiths de Estigia.

       LA REVOLUCIÓN Y RUPTURA DE LOS GREMIOS

       Pero los peores tumultos llegaron desde el interior de Estigia, con la Ruptura de los Gremios. Varios Maestros Gremiales, liderados por los aprendices de Nhudri el Herrero maquinaron una revuelta contra el Emperador y los Señores de la Muerte, y el 6 de Abril de 1598, los Gremios se rebelaron para tomar el poder, pero la revolución llevaba el sello del fracaso. Primero los Usureros, después las Máscaras y después los Heraldos y otros abandonaron la revuelta. Multitud de miembros de los Gremios fueron ejecutados, y en castigo, Caronte proclamó su disolución. Al desarticular los Gremios y forzarlos a la clandestinidad renunció a cualquier control real que pudiera haber tenido sobre ellos.

       Poco tiempo después de la Ruptura de los Gremios y posiblemente debido a la sucesión de calamidades en el Mundo Subterráneo, estalló el Tercer Maelstrom, que provocó una efervescencia sin precedentes en el Mundo Subterráneo. El Tercer Maelstrom provocó una serie de alteraciones profundas y duraderas, la primera y principal fue la Caída de la Mortaja o Manto, que separó a Estigia de las Tierras de las Sombras, que se convirtieron en dos regiones diferenciadas. Las razones de la aparición de esta barrera se desconocen, aunque la teoría más aceptada es que la Tempestad se convirtió en el reflejo del descontento y el escepticismo de las Tierras de la Piel. Tras su aparición se hizo mucho más difícil que los muertos afectasen con sus actos a los vivos y Estigia no podía tratar directamente con el mundo mortal. La Tempestad había enloquecido y el Río de la Muerte se convirtió en una vía de tránsito muy peligrosa ante la masiva presencia de Espectros. Todo parecía cubierto por un pátina polvorienta de decadencia.

       La aparición de esta barrera obligó a los fantasmas de Estigia a intensificar la colonización de las Tierras de las Sombras, que se convirtieron en la ruta más directa hacia las Tierras de la Piel, sino que también obligó a la fundación de Necrópolis, que antes habían sido puestos avanzados dedicados a encaminar las almas desde su punto de llegada a los centros de procesamiento en Estigia, pero que ahora se convirtieron en verdaderos asentamientos fantasmales, y el Reino Oscuro prosperó, sobre todo con los comienzos de la Revolución Industrial. El Imperio de Estigia aumentó su poder, beneficiándose no sólo con el comercio de las almas, sino también con los conocimientos de los científicos que cruzaban la Mortaja y que convirtieron el Inframundo en una tierra de máquinas, raíles y palos de fuego. Pronto colosales barcos de hierro comenzaron a navegar en las aguas de la Tempestad, zarpando de los muelles de Estigia, trasportando cargamentos de almas desde los puertos de las Necrópolis.

       LA SEPARACIÓN

       Sin embargo, esta prosperidad se cobró su precio. Al cambiar la faz del Imperio también estaban cambiando las Tierras de la Piel. Muchos de los nuevos muertos habían abandonado la fe de sus antepasados por la fría lógica y razón. Sus sombras apenas tenían fuerza para atravesar la Mortaja, revoloteando sin rumbo en las Tierras de las Sombras, convirtiéndose en alimento para el Olvido. Como resultado la Mortaja se endureció y aumentó de grosor hasta hacerse casi impenetrable.

       Y lo imposible se hizo realidad. A finales del siglo XIX los fantasmas más antiguos perdieron sus Grilletes y fueron incapaces de viajar a las Tierras de las Sombras. El propio Caronte corría el peligro de desvanecerse si abandonaba Estigia. El propio Emperador de los Muertos no podía caminar entre aquellos a quienes había jurado proteger. Los Señores de la Muerte comenzaron a pelearse, acusándose de destruir a propósito sus Grilletes para hacerse más poderosos. Los Legionarios, frustrados lo achacaron a las acciones de Herejes y Renegados, y partieron en brutales escuadrones para purificar el Mundo Subterráneo. Caronte se retiró a la Torre de Ónice y los Señores de la Muerte se convirtieron de facto en los gobernantes del Imperio de Estigia. Realmente Caronte presentía que el momento de su destrucción se acercaba y comenzó a abandonar su posición con más frecuencia para reunirse con Minos y los Mnemoi y entregarles sus recuerdos. Para evitar las interferencias de los Señores de la Muerte, de cuya lealtad dudaba, decidió limitar su poder, y uno tras otro, fue eliminado sus Grilletes, atrapándolos dentro de Estigia.

       LA GRAN GUERRA

       Pocos wraiths son capaces de recordarlo, pero con el estallido de la Primera Guerra Mundial el Señor Sonriente se rebeló, intentando apoderarse del trono de Estigia, y el Señor Esquelético se enfrentó a él para impedírselo, actuando más o menos bajo las órdenes de Caronte. Este conflicto estuvo a punto de dividir Estigia en dos, algo que Caronte no podía permitirse, a medida que se acercaba la fatídica fecha en la que se vería obligado a actuar. Una vez más acudió a Minos y juntos desarrollaron un plan de emergencia. Con la ayuda de Minos, Nhudri el Herrero y los inquisidores estigios de la Orden del Ojo Sin Párpado, fueron creados los Fragmentos de la Memoria, que robaron los recuerdos de la Gran Guerra entre los muertos. Quienes ayudaron a los Mnemoi también borraron sus recuerdos y así hasta que llegó un momento en que sólo Caronte y Minos sabían lo que había ocurrido.

       Y recién acabada la Primera Guerra Mundial estalló el Cuarto Maelstrom. La Tempestad empujó a la Jerarquía al interior de las Necrópolis, asolando la ciudad de Estigia, estrellándose contra los viejos muros y descargando su furia sobre los nuevos caminos de hierro, pero la ciudad sobrevivió, con sus torres y estructuras pulidas por los vientos, brillando como espejos.

       Sin embargo, las Necrópolis no fueron tan afortunadas. Los Espectros liberados por el caos invadieron las Tierras de las Sombras, infestando el Mundo Subterráneo e incluso infiltrándose en las Tierras de la Piel causando asesinatos y horrores. Secciones enteras de algunas Necrópolis, se convirtieron en campos de batalla contra los Espectros, que en ocasiones aniquilaban rivales de su propia especie y se devoraban unos a otros.

       LA DESAPARICIÓN DE CARONTE

       El estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 inició un conflicto que provocó muchas más muerte que cualquier otra guerra conocida hasta el momento. La llegada masiva de difuntos del conflicto saturó la capacidad de Estigia para cosechar almas y muchas de ellas se perdieron en el Olvido. De la miseria de los campos de batalla y de los genocidios y exterminios cometidos durante la misma surgieron los dybbuk –los fantasmas del Holocausto. Los Barqueros los llevaron hasta Estigia y los presentaron ante Caronte y los Señores de la Muerte. Con el fin del conflicto recibirían sus propias Ciudadelas y Necrópolis gobernadas de forma autónoma –lo que sería conocido como el Reino Oscuro de Alambre.

       El final de la Segunda Guerra Mundial fue marcado por la aparición de una nueva arma, un explosivo que atrapaba la propia estructura vital, la desvirtuaba y pervertía convirtiéndose en el instrumento definitivo de la muerte. Hiroshima y Nagasaki se convirtieron en los dos primeros objetivos humanos, y cuando explotaron el ruido y la conmoción llegaron hasta las Tierras de las Sombras. Las llamas de un millón de soles iluminaron el oscuro cielo del Imperio durante unos breves instantes, antes de que el Laberinto aullara como un ser vivo y liberara el Quinto Maelstrom. El Quinto Maelstrom fue sin duda el más destructivo, absorbiendo inmediatamente todo lo que arrasara a su paso con las fauces del Olvido. Los Espectros se arrojaron contra las Necrópolis y las ciudadelas y puestos fronterizos tuvieron que luchar por su supervivencia.

       Y de las profundidades del Laberinto surgió un terrible Malfeo llamado Gorool, que hizo temblar los cimientos de la ciudad de Estigia. El propio Caronte tuvo que surgir de la Torre de Ónice parar enfrentarse a él, por primera vez en milenios. Ataviado únicamente con la capa con capucha que vestía cuando no era más que un humilde Barquero, partió en su pequeña barca de juncos y atacó a la gran bestia, alejando su funesta sombra de la Isla del Pesar. Fue entonces cuando Caronte abrió un torbellino en el Mar sin Sol y se arrojó al interior del remolino, seguido del Malfeo Gorool. Ninguno de los dos emergió.

       Caronte cumplió su papel. Entregó sus últimos recuerdos a los Mnemoi y se enfrentó a su destino. Renacería en las Tierras de la Piel para regresar algún día, en la hora de mayor necesidad de Estigia.

       RECONSTRUCCIÓN Y MODERNIDAD

       Los Señores de la Muerte se convirtieron en los herederos del legado de Caronte y durante unas décadas gobernaron conjuntamente, aunque las conspiraciones y engaños por el poder entre ellos y sus partidarios estaban a la orden del día. La Jerarquía se volvió cada vez más burocratizada y corrupta, y las Necrópolis recibieron cada vez mayor autonomía.

       A pesar de su derrota durante el Cuarto Gran Maelstrom, el Señor Sonriente mantuvo su venenosa ambición durante todo el siglo XX. En 1986 forjó una alianza con el Emperador Yu Huang del Imperio de Jade, y cada uno creyó que ha sido más astuto que el otro. Yu Huang quería utilizar al Señor Sonriente para debilitar las defensas de Estigia y proceder a una invasión, mientras que el Señor de la Muerte quería utilizar el poder de Estigia para debilitar a Yu Huang y conquistar el Imperio de Jade y el Imperio de Hierro. Durante esta época comenzó a reunir reliquias de armas nucleares, comenzando por los experimentos de Los Álamos, para utilizarlas contra su traicionero aliado si era necesario.

       EL FIN DEL IMPERIO

       En 1999 Anubis, que ya en otras ocasiones había visitado a los Barqueros y colaborado con ellos, se presentó en la oculta fortaleza de Dis, la sede de la Sociedad del Juramento del Remo y les hizo una petición en nombre de Osiris y Horus.

       El Reino Oscuro de Arena, donde habitaban los wraiths del Antiguo Egipto desde hacía milenios, había sido atacado por repugnantes vampiros que habitaban en una ciudad también oculta en la tempestad, y que consideraban que era la fabulosa Enoch, la ciudad que según sus leyendas, había construido Caín, el Primer Vampiro. En cumplimiento del tratado entre Anubis y los Barqueros, éste les pidió que destruyeran Enoch, una decisión que intranquilizó a muchos de los Barqueros por las potenciales consecuencias, pero a pesar de todo aceptaron.

       Uno de ellos, Dacius Severus, envió a su protegido Erik a Estigia con información sobre la localización de Enoch. Una flota de Estigia se dirigió hacia la Ciudad Negra de los Vampiros, que habían esclavizado a muchos wraiths a lo largo de los siglos, y aunque al principio fueron rechazados por los formidables poderes de los no muertos, la reliquia de una bomba nuclear fue suficiente para convertir Enoch en un montón de ruinas humeantes azotadas por la Tempestad. Ningún vampiro sobrevivió.

       Paralelamente, Yu Huang, el Emperador de Jade, decidió comenzar su invasión del Reino Oscuro de Hierro, lanzando una formidable flota contra diversas Necrópolis.

       Y al mismo tiempo, Xerxes Jones, un hechicero que investigaba las profundidades del Laberinto, y planeaba detonar un poderoso artefacto en el Pozo del Olvido, fue alcanzado por la onda expansiva de la bomba que había destruido Enoch. Su propio artefacto estalló, destruyéndolo en el proceso. Las explosiones combinadas provocaron el Sexto Maelstrom, con una furia sin igual y que se extendió por las Tierras de las Sombras y los Reinos Oscuros, seguida por una oleada de Espectros. En medio de esta caótica situación, un grupo de wraiths cosecharon el alma de Charles Anderson, la reencarnación mortal de Caronte, que de esta forma regresó al Mundo Subterráneo. Privado de sus recuerdos fue llevado a Estigia, donde fue presentado ante los Señores de la Muerte y los Maestros de los Gremios y los Mnemoi acudieron para restaurar sus recuerdos. Desgraciadamente demasiados Mnemoi habían resultado destruidos y no todos los recuerdos de Caronte pudieron ser recuperados. Sin embargo, aún con su memoria incompleta, el Emperador de Estigia se dispuso a salvar su ciudad de una doble amenaza: un enorme ejército de Espectros surgido del Laberinto y el estallido de una reserva de Angustia que el Gremio de los Perdonadores había acumulado durante siglos bajo los cimientos de Estigia.

       Con la ayuda de sus aliados, aunque Caronte no consiguió salvar Estigia de la destrucción, sí consiguió salvar a los wraiths que la habitaban. La ciudad quedó arruinada, muchos de sus dirigentes fueron destruidos y los wraiths emprendieron un exilio hacia las Necrópolis y las Costas Lejanas, en una evacuación favorecida por la ayuda de los Barqueros, que oportunamente habían llegado en el momento para ayudar a Caronte.

       Una vez cumplido su destino, Caronte se reunió con sus aliados y se despidió de ellos. Trascendiendo y dejando un faro de luz para guiarlos. Los wraiths que lo habían cosechado en las Tierras de la Piel se convirtieron en los herederos de su legado.

       Tras la caída de la Isla de los Lamentos, Estigia se convirtió en una nación de ciudades. Las Necrópolis se volvieron independientes, intentando contactar con otras ciudades a pesar de los peligros de la Tempestad. Lo más importante fue la pérdida de la autoridad central de la que dependían los Anacreontes de las Necrópolis. Algunas ciudades se convirtieron en fortalezas para los supervivientes de Legiones individuales, mientras que en otras surgieron confederaciones de facciones. Muchas cayeron. Otras degeneraron en la anarquía. En algunos lugares los Gremios reaparecieron; poderosos y organizados para actuar ahora que ninguna autoridad de Estigia se les oponían. Unas pocas Necrópolis se convirtieron en enclaves de actividad Hereje, y el tráfico hacia las Costas Lejanas se incrementó. Curiosamente también comenzaron a llegar viajeros de las Costas Lejanas.

       La mayoría de las leyes de Estigia, especialmente el Dictum Mortuum, fueron anuladas. Comenzó una nueva era en el Mundo Subterráneo. Muchas instituciones desaparecieron, al igual que quienes las crearon.

       Y en las profundidades del Laberinto, los Malfeos Nunca Muertos comenzaron a agitarse y despertar…se abrieron grietas en el Mundo Subterráneo, y los espíritus de los ángeles Caídos comenzaron a regresar a un mundo muy diferente del que habían conocido…

Autor: Magus : insomnio@iespana.es