EL FUTURO
El que Planeta se decida a continuar la publicación de esta serie es algo que parece pertenecer al terreno de los milagros (retomar un manga cancelado, como se ha hecho con Patlabor, es algo que ocurre muy de tarde en tarde).
A los aficionados tan sólo nos quedan dos opciones: buscar los tomos de Viz o acudir a los tankoubon originales japoneses (ignoro si se ha llegado a publicar en algún otro país europeo). La edición yankee consta de nueve tomos, de los cuales nos interesan los siete últimos, que hace unos años salían por poco más de 120 dólares. Para conseguirlos, deberéis acudir al servicio Previews que ofrecen algunas tiendas especializadas, hacer el pedido y tener un poco de suerte, ya que no siempre suele haber existencias (lo digo por experiencia... snif). Los tomos originales japoneses salen más baratos, sobre las trece mil pesetas la parte no publicada aquí (información más actualizada que la anterior). Eso sí, como es lógico, no vais a encontrar letras sino indescifrables kanjis. Lo cual no es un problema demasiado incómodo si disponéis de los scripts, y como da la casualidad de que un servidor los está traduciendo al castellano... problema resuelto.

Sin embargo, hay un sentimiento que en Santuario llama la atención por encima de todos los demás. La amistad. Muchas veces hemos visto, en series del tipo de Saint Seiya, a unos protagonistas muy amigos entre sí y que están dispuestos a arriesgar su vida los unos por los otros. No nos
engañemos, esta amistad es irreal. Poco puede haber de este sentimiento en unas personas que se conocen de hace poco y cuya única relación haya sido darse golpes contra el malo de turno.
La verdadera amistad es algo muy escaso, a la hora de la verdad y en situaciones límites, se suele tender a actuar egoístamente. Pero de vez en cuando se forma una amistad tan grande entre dos personas, que son capaces de dar la vida el uno por el otro. Ese

 

es el tipo de amistad que se da en Santuario. Dos personas que se unieron por un lazo irrompible, que pasaron tantas cosas juntos que ahora ya no es posible separarlos, que comparten un mismo sueño, un mismo santuario, y que saben que, si uno falla, el otro también. Y eso no se lo pueden permitir, ninguna suerte de sacrificio es demasiada con tal de ayudar al otro.
Esa es una de las cosas que hacen tan sumamente maravillosa a Santuario. No esperéis encontrar una lucha entre el bien y el mal, ni una historia de amor, ni a unos héroes adolescentes combatiendo para defender el planeta, ni una comedia, ni una serie deportiva o detectivesca. Simplemente, se trata de la lucha de dos auténticos amigos por ver cumplido su sueño. ¿Os parece poco?

Sé de tiendas barcelonesas (Continuará, por ejemplo) que disponen de estos tomos, así como servicio de venta por correo. Por tanto, ya no tienes excusa para no compartir nuestro santuario. Anímate, no te arrepentirás.

Raúl Ruiz y Lázaro Muñoz

Nota del autor: Este artículo apareció en el número 9 de la revista Minami2000 en octubre de 1999. Naturalmente, por aquella época no existía una tercera opción de conseguir leer Santuario en castellano, que por supuesto es mi fanedición.

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