Con mariposas mutantes gigantes paseando por su estómago, Bobby abre la puerta y da gracias que Pícara le haya ayudado con la ropa. Jean Paul está perfecto: pantalón de vestir gris oscuro, camisa blanca y americana al hombro. En cuanto se ha abierto la puerta los ojos azules se han oscurecido y le recorren de arriba a abajo mientras Bobby se sonroja ligeramente.
- ¿Paso la inspección? – dice mientras da un paso atrás y se da lentamente una vuelta sobre si mismo.
- Es que me ha sorprendido verte así vestido – ahora son las orejas de Jean Paul las que están ligeramente sonrosadas –. Estás muy elegante.
- ¿Tan mal gusto tengo normalmente? – pregunta Bobby con una pequeña mueca.
- Digamos que si por mi fuera, la mitad de tus camisas ya serían pasto de las llamas.
- Entonces agradezcamos a Pícara el pasarse a despertarme y ayudarme con la ropa. – asegura Bobby mientras cierra la puerta sonriendo, "es agradable recibir este tipo de atención", piensa mirando de reojo al otro hombre.
- ¿Te habías dormido? – pregunta Jean Paul agradecido por el cambio de conversación mientras intenta no devorar a Bobby con los ojos, mientras su mente busca maneras de convencer Bobby para reformar íntegramente su vestuario.
- Sí. Me temo que anoche no estaba de muy buen humor cuando me acosté y me olvidé poner el despertador.
- Pensaba que habías salido con Warren y Hank. ¿Pasó algo? – el gesto preocupado en el rostro del canadiense hizo que Bobby sonriera en agradecimiento.
- Fuera. La casa tiene oídos y hay ciertas cosas que me gusta guardar en privado, aunque sean tonterías.
- D'accord. Si luego quieres hablar, se me da bien escuchar.- El tono de Jean Paul es agradable.
- Gracias. ¿Qué coche vamos a pillar? No se me ha ocurrido reservar ninguno. - comenta Bobby con gesto de fastidio.
- No necesitamos ninguno de los de la escuela. Si te parece bien podemos usar el mío.
- ¿Tienes coche? – Bobby le mira con cara de asombro mientras avanzan hacia los garajes. - No recuerdo haberte visto usarlo. Siempre que has tenido que ir a algún sitio por la zona sueles ir volando o con alguien.
- La verdad es que desde que llegué de Canadá apenas lo he usado. Supongo que para ir yo solo a algún sitio cerca prefiero volar, aunque es una autentica preciosidad que necesita salir de vez en cuando.
Mientras hablan han llegado al garaje de coches. Hay varias docenas de coches aparcados, algunos son de los miembros de los X-Men y otros pertenecen a la escuela para uso de todos. Han recorrido casi la mitad del garaje cuando Bobby se adelanta unos pasos y se para frente a un BMW gris perla descapotable.
- Me encanta este coche – asegura mientras acaricia con los dedos la carrocería.
- Me alegro, eso te hará mas fácil subirte – hay una sonrisa maliciosa en los labios del canadiense mientras se dirige a la puerta del conductor y abre el coche.
- ¿Es tuyo? – Bobby mira a Jean Paul con ojos como platos mientras se sienta en el coche – Llevo varios meses babeando cada vez que le veo.
- Tiene matricula canadiense y no creo que Logan pueda permitirse un coche como este, así que no deberías haber tenido demasiados problemas para deducir a quien pertenecía.
- Creo que no he mirado la matricula ni una sola vez – Bobby recorre el interior del coche con la mirada mientras acaricia el cuero color crema de su asiento. – No entiendo como no lo usas hasta para ir a por el periódico. Las mujeres se tirarían a tus pies en cuanto te vieran en el coche.
- Eso supondría un problema, ¿No crees? – Jean Paul gira la cabeza para dirigir a Bobby una mirada irónica mientras arranca y comienza a salir.
- Sí, supongo – Bobby suelta una carcajada antes de continuar – Vale, no ha sido un comentario acertado. Los hombres se lanzarían a por ti, ¿mejor?
- Oui, pero tengo el coche desde hace un año y llevo más sin salir con nadie. Me temo que tu teoría no funciona. Por suerte no le compré con ese objetivo o hubiera sido deprimente. - hay un tono triste en la voz de Jean Paul, los ojos fijos en la carretera mientras acelera.
- Pensaba que el único con problemas en las relaciones era yo – Bobby le mira con sorpresa – Eres guapo, rico, algo irritante pero agradable cuando se te trata, inteligente y tienes un coche alucinante. No hay ningún motivo para que estés solo.
- Supongo mi problema es que me enamoro de los hombres equivocados – Jean Paul le dirige una mirada triste mientras revisa en el GPS la dirección del restaurante – Aunque podría decir cosas igual de agradables de ti y que yo sepa no sales con nadie.
- Empiezo a pensar que voy a mandar al género femenino a paseo dado el desastre de mi vida amorosa.- Jean Paul ha girado la cabeza y le ha mirado con gesto interrogante. Siente arder las orejas y decide cambiar de conversación antes de que diga algo para lo que no está preparado.- Por cierto, a donde vamos.
- Me han recomendado un restaurante y he pensado que podíamos probarlo.
- Ah, vale.
El resto del viaje discurre en silencio mientras ambos dan vueltas en sus cabezas a la conversación con temor a decir algo que pueda malinterpretarse. Por suerte el viaje sólo dura unos pocos minutos más, en parte debido a la elevada velocidad que han llevado la mayor parte del tiempo. Aparcan enfrente del restaurante, no parece que haya demasiados coches, lo que sorprende a Jean Paul ya que cuando llamó esta mañana para reservar tuvo que mencionar a Ororo para conseguir una mesa, dado que le comunicaron que no quedaban reservas, debe de ser mas pequeño de lo que imagina.
- "Viaggiatore"– murmura Bobby - ¿Sabías que me encanta la comida italiana?
- Oui. Alguien me lo mencionó de pasada – le mira a los ojos, quizás sea hora de empezar a poner las cartas sobre la mesa.
- Gracias – su cara se ilumina con una sonrisa.
- No me lo agradezcas hasta que no veamos si te gusta la comida – cierra el coche y pasa por delante del joven camino del restaurante.
- Ahora – le sujeta el brazo y le obliga pararse y a mirarle - gracias por molestarte en buscar algo que me fuese a gustar. No recuerdo la última vez que alguien se preocupó por agradarme.
- Quizás por que no te relacionas con las personas adecuadas. – su rostro está serio mientras habla, sólo se permite una ligera sonrisa cuando coloca una mano sobre la que le está sujetando el brazo y la aprieta suavemente. – Vamos, será mejor que entremos, no quiero que perdamos nuestra reserva.
- De acuerdo – le suelta el brazo y le sigue al interior del restaurante, su mano cosquillea en los puntos donde se la ha cogido Jean Paul. Siente una sensación cálida en el pecho, algo que hacía años que no sentía.
Ororo no bromeaba cuando dijo que el restaurante era encantador. Hay aproximadamente 15 mesas, casi todas dispuestas para dos personas y suficientemente separadas entre si para permitir intimidad en las conversaciones. Las paredes están decoradas con murales pintados a mano en los que se pueden ver escenas mitológicas greco-romanas. Bobby está absorto mirando la decoración cuando Jean Paul le hace un gesto para que le siga hacia la mesa que les han reservado. Está junto a una de las ventanas de los laterales, algo apartada de las demás mesas y desde la ventana se puede ver un hermoso parque con árboles y un pequeño lago. Se siente un poco intimidado, el restaurante es precioso y elegante aunque los camareros no parecen estirados, sino encantadores. Se alegra de haberse vestido adecuadamente por que algo le dice que no es precisamente barato.
- Te dije que no me llevases a un sitio caro, que me daría cargo de conciencia – murmura mientras ve acercarse a la camarera.
- El coche costó una pequeña fortuna y no te desagrada – responde en el mismo tono con un gesto burlón.
- No es lo mismo…
Son interrumpidos por la camarera que se acerca a tomar nota de las bebidas, un martín con limón para Jean Paul y una cerveza para Bobby, y a dejarles la carta. En todo momento se ha mostrado encantadora, incluso después de observar las orejas puntiagudas del canadiense.
- Son muy agradables – dice Bobby mientras coge una de las cartas, la abre y pega una pequeño respingo – y caros, bastante caros.
- Te prometí una comida, por favor no te preocupes de nada, dije que te invitaba - sonríe divertido ante la cara de circunstancia de su compañero –sólo escoge algo que te guste y disfruta de la comida.
- Lo haré – sonríe y decide ser un poco malicioso. – Si esta es tu idea de quedar bien con un contable me encantaría ver sueles hacer en una cita.
- Eres el primer contable al que llevo a comer en lugar de pagarle – respira con calma antes de decidirse a flirtear un poco, si no sale huyendo es un buen principio – claro, que si mis contables fuesen tan atractivos como tú, supongo que habría intentado llevarles a comer algún día.
- Umm, me haces cumplidos, me invitas a comer, me llevas en un coche caro… ¿Seguro que esto no es una cita? – el tono es ligero pero su corazón late muy deprisa y las manos sujetan con fuerza la carta mientras observa de reojo como el rostro de Jean Paul muestra una sorpresa inicial y después sus ojos se llenan de preguntas.
- Quizás – se recuesta en el asiento observando fijamente como Bobby intenta controlar sus nervios, después se incorpora hacia delante, alarga una mano a través de la mesa para bajar la carta tras la que se intentan ocultar los ojos más hermosos que ha visto nunca - ¿Te gustaría que lo fuese?
- Quizás – su respiración se está acelerando, siente la boca seca y coge directamente la botella de cerveza para beber un trago. Los ojos de Jean Paul siguen cada uno de sus movimientos y Bobby observa como Jean Paul se humedece los labios mientras no pierde de vista los suyos. Se sonroja, no puede evitarlo, como no puede evitar preguntarse que se sentirá al besarle. – Yo…
- ¿Oui?
Sus palabras son interrumpidas por la camarera que se acerca a tomar el pedido. El momento se ha roto y ambos se concentran en escoger la comida. Deciden empezar una variedad de antipastos: frittatta de salami y patata, bolas de pesto y bocconcini, tomates balsámicos asados y bruschettas. Bobby se queja de que es mucha cantidad pero Jean Paul le recuerda que él tiene un metabolismo acelerado y necesita comer más de lo normal.
- Hank y yo siempre bromeamos sobre quien ganaría en un concurso de comida si os pusiésemos a Logan y a ti juntos.
- Obviamente ganaría Logan – sonríe ante el gesto incrédulo de Bobby – yo tengo modales en la mesa.
- Eso si es cierto – suelta una pequeña carcajada mientras la camarera les trae los primeros antipastos. - Aunque cuando quiere sabe comportarse. Pícara dice que puede llegar a ser un autentico caballero cuando le apetece, yo no he tratado tanto con él aunque me cae bien.
- Es un buen tipo. Pícara y tú os lleváis muy bien. – la voz es tranquila y el tono un poco mas bajo de lo normal – me ha sorprendido mucho.
- Ambos superamos una etapa difícil juntos y eso ayuda mucho. – por instante su cara se vuelve hacia la ventana y observa el paisaje.
- ¿Fuisteis pareja? – el tono de Jean Paul es imperceptiblemente inseguro.
- No – Se vuelve para mirarle fijamente a los ojos – Hicimos un viaje juntos. Durante varias semanas estuvimos recorriendo las carreteras sin rumbo fijo, hablando de nosotros y de nuestra vida. Yo había intercambiado mentes con Emma por accidente y descubrí que era capaz de usar mis poderes como yo nunca lo había hecho mientras que Pícara había besado a Remy y le había dejado en coma al absorber sus recuerdos. Esos recuerdos la estaban volviendo loca, así que ambos decidimos tomarnos un respiro para volver a centrar nuestras vidas. En este viaje es donde aprendí todo lo que se sobre ti. La caes muy bien.
- Ella también me cae muy bien. Absorbió mis poderes y recuerdos cuando yo estaba pasándolo mal y no me volvió la espalda, si no que aguantó y guardo secretos que podían hacerme mucho daño en esos momentos. – ahora es él el que tiene la mirada perdida en el paisaje. Definitivamente le encanta este sitio, es tranquilo y la comida de momento exquisita. Todavía se siente inseguro respecto a Bobby, aunque por un instante casi hubiera jurado que se sentía tan atraído como él.
- ¿Qué clase de secretos? Si no es indiscreción – cada minuto que pasa se siente más cómodo y definitivamente más atraído.
- Que era gay y que estaba enamorado del novio de mi hermana, que evidentemente era hetero. – sus labios forman una mueca irónica – por supuestos hablamos de cuando era chico, antes de morir y resucitar convertido en mujer.
- Ouch – Bobby hace un divertido gesto de dolor – si te sirve de consuelo no eres el único que se ha enamorado de la persona equivocada, ni el único que se ha enamorado de alguien que ha cambiado de sexo.
Jean Paul enarca una ceja en un gesto de incredulidad ante la divertida carcajada de Bobby que le explica como se enamoró de Nube cuando esta era una chica que estaba enamorada de Dragón Lunar y que un día se convirtió en un chico para que Dragón Lunar se enamorase de él.
- En realidad era algo más complejo pero en resumen me encontré con que la chica de la que estaba enamorado de repente era un chico
- Y que pasó – Jean Paul ahora sí que está realmente interesado.
- Pues pasó que no fui lo suficiente maduro para aceptar que seguía amando a la persona sin importar el cuerpo que tuviese, así que me comporté como un completo imbécil y básicamente estuve a punto de destruir nuestra amistad. – le mira fijamente a los ojos antes de continuar muy despacio – cuando sólo tenía que admitir ante mi mismo que su aspecto como chico no me resultaba en absoluto desagradable y que lo que yo sentía continuaba existiendo. Supongo que no estaba preparado.
- ¿Y ahora? – Hay muchas preguntas, muchas esperanzas en solo dos palabras.
- Ahora no huiré de mi mismo. Aunque en el fondo da igual, la única persona que ha demostrado últimamente interés por mi era una psicópata cuyo marido casi me mata mientras yo estaba dominado por los poderes mentales de su esposa cuyo único objetivo era acostarse conmigo. – Hay tanta amargura en la voz es casi imposible de reconocer, se suaviza un poco cuando continua – Por cierto, gracias por salvarme la vida.
- Siempre que me necesites. – alarga el brazo a través de la mesa para apretar ligeramente la mano de Bobby, se sorprende cuando éste entrelaza sus dedos con los suyos pero sonríe y los mantiene hasta que llega la camarera con el resto de la comida. Intenta soltarse antes de que les vean pero Bobby parece tener otras intenciones, ya que en lugar de dejarle ir atrapa su mano y la acerca a sus labios depositando un suave beso en la palma antes de permitirle soltarse.
La camarera les sonríe dulcemente mientras coloca los platos: Calabaza bonetera rellena de linguine y puerro para compartir, Fettucine con salsa de pollo y champiñones para Bobby y Salmón y conchiplie con salsa Mornay para Jean Paul.
- Hacéis una pareja muy atractiva – dice mientras recoge los platos de antipasto.
- Gracias – Bobby contesta y la sonríe antes de que Jean Paul pueda reaccionar. Cuando se ha alejado lo suficiente y ante la mirada inquisitiva del canadiense continua – Me gustaría. Me gustaría que esto fuera una cita.
- He deseado invitarte a salir desde que llegué a la mansión, pero daba por supuesto que era imposible que estuvieses interesado. – no puede evitar alargar la mano y colocar un mechón de pelo rebelde que cae sobre los ojos de Bobby.
- Imposible es una palabra que no me gusta – los nervios se han ido, por primera vez en meses se siente a gusto. Admite para si mismo que el hombre que tiene delante le resulta muy atractivo y que lo que siente por él es real. Es algo nuevo, diferente y quizás por eso esta vez salga bien. – Mi vida está llena de cosas y situaciones imposibles para los demás. En cierta forma he conseguido hacer de la imposibilidad una forma de vida.
- No es mala forma de vivir – su tono es mas inseguro cuando sigue hablando - ¿Entonces tenemos una cita?
- Supongo, aunque te advierto que es la primera vez que tengo salgo con un hombre. – se ruboriza ligeramente.
- No creo que haya mucha diferencia respecto a lo que estás acostumbrado – Jean Paul se ríe al notar como Bobby se pelea con su plato de pasta – hablamos, nos conocemos y vemos si conectamos. Básicamente lo que llevamos haciendo todo el tiempo.
- Entonces yo diría que esta cita está saliendo estupendamente – Bobby hace un gesto divertido mientras pincha del plato de Jean Paul – A Scott le va a dar un infarto.
- Es un estreñido – dice Jean Paul mientras intenta proteger su plato - ¿Te preocupa mucho el que dirán?
- A mis padres les dará un infarto. Pero ya han superado que soy mutante, añadir que estoy interesado en una celebridad canadiense famosa por ser el primer mutante gay que incluso ha publicado un libro no puede ser peor. Además así mi padre no volverá a decirme que me eche una novia normal. – se ríe a carcajadas mientras decide que ya ha comido suficiente, se siente increíblemente a gusto y feliz, definitivamente es la mejor cita de su vida – Me preocupan un poco los demás, presiento que varios me van a causar problemas.
- Non – Jean Paul está mortalmente serio – Tanto si empezamos una relación como si no, no voy a consentir que nadie te cause el más mínimo problema. – ha cogido la mano de Bobby entre las suyas y acaricia el dorso con sus dedos.
- ¿Pedimos postre o me derrito ahora mismo?
- Yo pensaba que tú eras el postre – Jean Paul se echa a reír ante la cara de susto-sorpresa-vergüenza de Bobby – Es una broma, no he podido evitarlo. Pide lo que quieras, el azúcar no me sienta muy bien así que si me dejas te robaré un poco de lo tuyo. ¿D'accord?
- D'accord – responde Bobby con su mejor acento francés haciendo un gesto divertido – Además como pagas tú creo que voy a pedir dos postres.
Jean Paul se relaja en su silla mientras observa como Bobby pide un Brownie y una tarta de manzana a la camarera. Se siente relajado y feliz, totalmente absorto por los gestos y comentarios del increíble hombre situado al otro lado de la mesa. Puede perderse en sus ojos y sabe que se muere por saber a que saben los labios que ahora paladean una cucharada de brownie con inconscientes sensuales gestos.
- ¿Qué miras tan fijamente? – dice Bobby mientras coge una cucharada de tarta de manzana y se la acerca a Jean Paul, este abre los labios lentamente, y sin dejar de mirarle con esos ojos azules capaces de hacer que se pierda en ellos, devora la tarta de la forma mas increíblemente sexual que haya visto nunca. Una parte de él está siendo muy consciente de sus movimientos mientras siente como sus pantalones empiezan a resultarle incómodos.
- À toi. Eres el hombre más deseable que he conocido nunca – puede observar como de repente Bobby se ha encogido un poco y está casi escarlata, ruborizado hasta las orejas – No he querido molestarte. Je suis désolé, debí haber tenido mas cuidado.
- No es eso, es… - Siente como sus orejas arden, y necesita congelarse desesperadamente, no le había pasado esto desde que era un adolescente. Hacia años que sus poderes no se descontrolaban al excitarse. - ¿Podemos pedir la cuenta y salir al parque?
- Oui. – Nota como los ojos color miel de Bobby le miran suplicantes.
Jean Paul pide la cuenta y deja una abundante propina mientras una parte de él siente un terror absoluto a haber estropeado las cosas por ser demasiado impaciente y no haber dejado tiempo a Bobby para adaptarse a una situación nueva para él. Mientras le sigue hacia el parque ruega no haberlo echado todo a perder, no podría soportar el dolor del rechazo cuando todo parecía perfecto.